'La vida humana y la existencia youkai son finitas, Sesshomaru... crees que portando esa espada puedes jugar a ser kami? Sólo deseo que Tessaiga y Tenseiga me sean entregadas...para alcanzar la supremacía...Tienes algo que proteger?...Yo, el gran Sesshomaru, no protejo a nadie...'
- texto - Son diálogos.
Texto Pensamientos.
---- U N A N U E V A V I D A ----
La desesperación clara y extenuante. Una que nunca sintió tan pesada en el pecho. Su protegida desapareció sin dejar rastro, e Inuyasha junto con ella. No le sería complicado ir a la aldea y buscar explicaciones. Aunque...¿qué clase de respuestas podría encontrar ahí? ¿Qué su medio-hermano le dijera que era un estúpido por no hacer nada por la pobre Rin? Estaba lo suficientemente atormentado por eso, que creía no necesitar más reproches.
Estaba cansado de llegar a su palacio y no oír su voz, ni verla llegar corriendo hasta él con un ramito de flores dándole la bienvenida...y la idea de imaginarla muerta lo revirtió hasta el demonio cruel e insensible que fue en tiempos anteriores. Atacó varias villas en busca de un remanso para su dolor interno. Mató humanos y aunque las manos estaban limpias, sabía que la sangre les había dejado marca. El youkai que Rin conoció se esfumó así como ella. ¿qué sentido tenía guardar honor a su memoria...a una memoria falsa y que él no llegó a conocer a fondo porque no se dio tiempo? ¿Sirve de algo clamar a un Dios por algo de ayuda, cuando todo está perdido? La respuesta que Sesshomaru se encargó de grabarse fue un categórico NO. La mirada fría e impasible, muy característica de él antes de conocer a Rin, llegó para quedarse. Sus propios sirvientes estaban aterrorizados. Nadie quería cruzarse en el camino de un furibundo demonio, que solo esperaba la menor seña de pánico para matar a sangre fría al pobre youkai o humano que se le atravesara.
¿Pudo representar la pérdida de Rin, la pérdida de la propia alma de Sesshomaru? Probablemente. El rumor de su conducta llegó hasta oídos de su madre, pero ella supo que no era el momento de intervenir.
- déjame solo...- murmuró Sesshomaru a la joven youkai que había entrado a sus aposentos. Una 'enviada' de uno de los viejos amigos de su padre, para 'distraerlo'. No se atrevió ni a tocarla. Solo habló motivado por el odio, pues en seguida que la mujer youkai se le acercó, las comparaciones con su protegida comenzaron a fluir de manera exorbitante. Le estaba dando demasiada importancia a una humana insignificante.
- ¿no te gusto...?- la youkai preguntó con coquetería y Sesshomaru la tomó por el cuello.
- dije...que me dejaras...solo...¡vete!- la arrojó contra la cama, y la mujer salió corriendo.
Enloquecería si seguía pensando en ella...en su rostro lleno de lágrimas pidiéndole clemencia para ayudarla a bien morir, sus mejillas sonrojadas al oír las crueles palabras de Sara en referencia a su sentimiento de desamor...el vacío en sus ojos cuando lo atacaba con Sounnga...¿puede un youkai ser torturado de tal forma y resistir? Sesshomaru estaba convencido de que lo lograría. Había sobrevivido varios cientos de años antes de que Rin apareciera, y haría lo mismo ahora que ella ya no estaba.
---- EN LA ALDEA DE INUYASHA... ----
- no te preocupes Kagome...ya se le pasará...- Inuyasha tomó del brazo a Kagome y le dio ánimos. Rin estaba totalmente recuperada pero no parecía mostrar señales de progreso en su memoria. Días después de que recobró la conciencia, la miko le preguntó si deseaba volver con Sesshomaru, y la respuesta fue un: ¿quién es Sesshomaru?, seguida de un estremecimiento de la jovencita, que al oír ese nombre estaba al borde de las lágrimas.
- busca a Sesshomaru, Inuyasha...él necesita saber que Rin está bien...-
- Kagome...él no quiere saber nada...cuando intenté hablar con él, me dijo que no deseaba oírme hablar de ella...-
- ¿pero qué fue lo que pasó?- Inuyasha suspiró fastidiado.
- El espíritu que poseyó a Rin, le dijo a Sesshomaru que Rin...estaba...enamorada de él...- Kagome se cubrió la boca con la mano y las lágrimas le nublaron la vista.
- ¿y él qué dijo?-
- nada...-
- ¿quién no dijo nada? ¿de quién hablan?- preguntó una Rin sonriente, detrás de ellos. Kagome se aclaró la garganta y le sonrió.
- oh! Cosas del pasado, Rin-chan; a veces ciertos especímenes inu son algo tontos para el amor...- la jovencita suspiró contenta, preguntándose cómo sería querer a alguien y ser correspondida.
- jajaja!...me gusta que me cuenten su historia de amor...es tan bonita!- Kagome e Inu sonrieron, pero notaron la mirada nostálgica de Rin. Inuyasha se despidió de su esposa diciéndole que acompañaría a Miroku a exorcizar a un demonio de bajo rango en una de las aldeas cercanas. La miko asintió y le dijo que se cuidara. Las mujeres se quedaron solas...Kagome ya se iba, pero Rin la detuvo.
- Kagome-chan...¿que se siente ser amado...?- y Kagome suspiró al ver la tristeza de Rin. Era una jovencita muy valiente, y Kagome se veía a si misma reflejada en Rin.
- es algo hermoso Rin...comprendes y respetas a esa otra persona, mientras hace lo mismo por ti...darías la vida por tu ser amado...harías cualquier sacrificio con tal de que fuera feliz...quieres reír y quieres llorar cuando te mira, porque una sola mirada te dice cuánto significas para esa persona y cuánto te ama...- y Kagome se sintió invadida por la culpa, cuando vio a Rin sollozar.
- ¡qué hermoso!...es como en esas historias de príncipes y princesas que me has contado...que afortunada eres Kagome-chan...ohh...dejé mis flores en la cesta, voy a ponerlas en agua...- el doloroso cambio de tema le permitió un respiro a Rin, y Kagome se sintió decepcionada del sufrimiento de su amiga. Kagome le dio un tiempo a solas a Rin. La jovencita puso las flores en una pequeña vasija con agua, y las contempló buscando que su suplicio disminuyera. Se iba muriendo por dentro, y no sabía porqué ni cómo había pasado.
Como era costumbre desde que recuperó su salud, recorría los polvorientos caminos de la aldea como una alma en pena, buscando...¿qué cosa? No había respuesta para eso. Hoy era uno de esos días...uno que le serviría para tratar de desaparecer la neblina en su consciencia...esa que le gritaba alarmada que tenía algo que recordar...algo sin lo cual se sentía vacía e incompleta. La presencia de los bandoleros ocultándose detrás de los frondosos árboles no fue notada por ella...Rin dejó sumisamente que le taparan la boca y la arrastran detrás de un árbol...sintió las manos sucias y perversas tratando de apaciguarla mientras su cerebro por un breve momento de lucidez había reaccionado y ella aventó patadas violentamente al aire. El olor a sake en el aliento del que parecía ser su líder le provocó nauseas. Los ojos sin vida y centelleantes de tristeza descolocaron por un momento al hombre.
- vamos Satoru...nosotros también queremos un rato con ella...- pidió burlonamente un hombre de edad mayor con un parche cubriéndole el ojo derecho. Rin se sintió dentro de una pesadilla, y por más que rogó que fuera un sueño...la sensación era vivida, horripilante...¿lo más increíble?...que ella no sintió el más mínimo deseo de luchar, de proteger su dignidad...de vivir...porque estaba incompleta.
- ¿te comió la lengua el gato, niña?- preguntó otro, más joven; acercándose y lamiéndole la mejilla a la pobre joven. Ella, en un acto de preservación cerró los ojos esperando que todo terminara...que todo lo que le fueran a hacer con ella pasara rápido...
- camina...- ordenó el líder, Satoru, dándole un empujón para alejarla del tronco del árbol. Con la mano sujetándole la espalda, la hizo caer con fuerza sobre el pasto.
- se las dejo...estoy aburrida de chiquillas tontas...- dijo Satoru con burla. Los hombres se abalanzaron sobre ella tocándola íntimamente, y lastimándola con la fiereza de las 'caricias'...que eran todo, menos caricias.
El grito ahogado de Satoru, a la distancia, paralizó a los hombres...Rin se movió sollozando y cubriéndose con el kimono, los hombros desnudo. Los ladrones no salieron de su estado de terror. Frente a ellos, un ser sobrenatural sostenía en vilo al humano, con tal fuerza que en un instante, pudieron escuchar el sonido de huesos quebrándose. El hombre cayó inerte al suelo con el cuello deshecho.
- me dan asco...- dijo con repulsión el hombre alto de cabellos blancos. El resto de la banda corrió frenéticamente a enfrentar al ser...Un destello de luz acabó con todo...los cuerpos hechos pedazos yacían en el suelo...la sangre derramada como único testigo del encuentro de humanos ante un ser contra el que no tenían la más remota posibilidad de ganar...y de salir con vida mucho menos.
Sacudió la mano, haciendo un gesto de asco mientras trataba de deshacerse de la sangre...La pobre muchacha siguió sollozando, al ver a la imponente criatura avanzando hacia ella. Se detuvo en seco, tratando de borrar los recuerdos de su protegida...ella estaba muerta. Sintió la fantasmagórica visión de la humana muerta, quemarle las retinas y abrir la profunda herida en el corazón del youkai. La humana abrió los ojos por la sorpresa de que el ser se hubiera detenido a pocos metros de ella. La constricción en el pecho la asfixió...si no había muerto a manos de los bandidos, el youkai se encargaría de terminar con ella...La gélida y amenazante voz la envolvió dentro de un eco repetitivo...su mente dando vueltas sin parar, asaltando lugares remotos de su memoria...congelada, incorrupta...sana y apacible. Una sola palabra liberó los demonios internos que asaltaban sus sueños...una sola palabra que trajo a la vida el dolor y el desamor de una Rin diferente en otros tiempos...una Rin viva, y con anhelos estúpidos...el sentimiento desconocido la cegó y ella cerró los ojos, escuchando en su mente la invocación de todo ese dolor...una sola palabra sirvió...
- Rin...- dijo Sesshomaru con severidad tratando de asegurarse que ella seguía frente a él. Estaba viva...
