Bien, este es el ultimo capitulo que subo por hoy y espero que les guste.

Para los que hayan esperado que aparecieran Pikachu y el resto les aviso que la espera acabo porque saldrán en este capítulo. También saldrá Latías y revelara nuevas cosas y planteara un nuevo desafío que espero que nuestros héroes acepten.

Sin más que agregar los dejo para que lean.

Pareja: AshxMay

Disclaimer: los personajes no me pertenecen si lo hicieran Ash seria todo un pervertido.

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Capitulo 5 La sombra del espíritu.

El grupo se acerco más a al lugar donde podían ver a la joven que salía del brillo del que salía de la perla. La chica en cuestión era castaña, con un peinado curioso. Una parte de su pelo se levantaba como dos pequeños pilares. Sus ojos eran castaños y era de la misma estatura que May

La joven usaba un vestido blanco, hasta las rodillas. Este era con breteles y en su cuello se podía ver un collar con una pequeña perla azul. La chica iba descalza. Los miraba a todos con una gran ternura y calidez pero cuando puso sus ojos en Ash sus mejillas adquirieron un leve rubor.

-¿Quién eres?- dijo Ash, sin darse cuenta del rubor de la joven. Esta sonrió algo apenada y comenzó a responder.

-Soy…- pero su presentación se vio interrumpida por un grito

-¡Señorita!-grito Norman que había vuelto. Se dejo caer lo que llevaba en la mano y se arrodillo ante la chica- Señorita, nos honra con su presencia.

Los dos jóvenes miraban la escena bastante curiosos. Si Norman actuaba de una manera tan formal, la joven sin duda era alguien muy importante. Por su parte, las dos mujeres restantes veían muy apenadas la conducta del hombre.

-Tantos años y sigue igual, ¿No crees?- dijo Caroline muy apenada.

-Al menos ya supero la etapa en la que me llamaba ama- replico la joven igual de apenada.

-Es que usted es alguien por importante para faltarle el respeto- dijo muy serio Norman.

-Ay Norman- suspiro la chica- Si quieres llamarme señorita, hazlo. Pero al menos levántate.

-¿Está segura señorita?- dice Norman titubeante mirándola.

-Si estoy segura- le dice con una sonrisa. Norman se levanta y se coloca al lado de Caroline. Todos podían ver que estaba nervioso por estar de pie ante la chica.

-Nunca cambiara- dice Caroline riendo.

-El resto de su familia era peor- le respondió la chica- Vivian llamándome ama y hasta uno se le ocurrió hacerme un sacrificio.

-¿En serio? ¿Qué…?- pero fue interrumpido por un molesto Ash.

-No quisiera arruinar su interesante charla- dijo sarcásticamente- ¿Pero no se olvidan de algo importante?

-¿Qué?- dijeron ambas inocentemente. Eso termino por irritar a Ash mas de lo que estaba y les hubiera terminado gritando de no ser que May se le adelanto.

-SOLAMENTE DE DECIRNOS QUIEN DIABLOS ES ELLA- estallo muy enojada y con una vena en la frente. Su cara estaba roja de la ira. Ash preocupado se le acerco para intentar tranquilizarla. La agarro por los hombros y le dijo:

-Tranquilízate, tampoco es para tanto- al ver que se volteo bruscamente, retrocedió algo asustado. Pero May le miro dulcemente y con una sonrisa le replico:

-No te preocupes- le dijo con dulzura. Ash solo asintió y sonrió de vuelta.

-Tu hija es algo voluble- mencionó la chica a Caroline. Pero May volvió a mirarla con ira así que la joven guardo silencio.

-Ahora ya nos pueden decir quién es ella- dijo calmadamente Ash, sosteniendo a May para que no golpee a la joven.

-Bueno llego el momento de presentarme - e ignorando cierta mirada asesina agrego- Yo soy Latías y soy el espíritu de la biblioteca.

Los chicos la miraron sorprendidos por tal revelación. Por un lado no entendían como la chica podía estar ahí si era un espíritu. Además el de la gastada biblioteca. Ash sorprendido pero curioso se acerco más a la chica hasta estar a unos centímetros de ellas. Latías solo lo miraba algo incomoda y sonrojada.

De pronto, el joven levanto su mano y la dirigió hacia el pecho de la chica. May al ver la dirección de la mano se adelanto unos pasos para golpearlo y decirle sus verdades cuando vio sorprendida que la mano atravesaba a la chica.

-Proyección astral- murmuro el joven.

-Se nota que sabes mucho- dijo la joven complacida.

-Solo leo- replico el joven.

-¿ALGUIEN PUEDE EXPLICARME QUE ESTA PASANDO?- exploto nuevamente May

- Es simple- dijo Latías- Yo realmente no estoy acá. Mi alma se está proyectando a través de la perla que ven atrás mío.

-Proyección astral-volvió a repetir Ash- ¿Así que eres el espíritu de ese lugar? ¿Cómo es posible?

-Simple- dijo Latías con una sonrisa- Ese lugar nació de los deseos de las personas. El deseo fue tan grande que permitió que el lugar ganara un alma, es decir, yo. Por eso ese lugar es como un ser viviente.

-¿Pero entonces no deberías llamarte Arceus?- pregunto curiosa May, Ash asintió, siguiendo la línea de pensamiento de la chica.

-¿Por qué debería llamarme así?-les pregunto Latías

-Bueno-comenzó a explicar May- Se supone que el lugar es de Arceus, ¿No deberías llamarte así?

-Sabes, nunca lo había pensado así- dijo la chica- Eres la primera que lo pregunta.

-Ella siempre pregunta cosas raras- aporto Ash. Y les sonrió cálidamente a las dos chicas que se sonrojaron

- No deberían hablarle así a la señorita- dijo Norman alterado- Ella fue la responsable de la creación de nuestro clan y merece nuestro respeto.

-¿Así que fuiste vos la responsable que estemos en este lio?-dijo el moreno, de manera intimidatoria. La miro seriamente para agregar con una sonrisa- ¿Puedo decirte jefa entonces?

Latías que se había asustado por el tono serio del muchacho sonrió algo sonrojada.

-Puedes decirme como quieras- con un guiño.

-¿QUE MANERA DE ACTUAR ES ESA?- ahora tanto el padre como la hija explotaron juntos formando una escena graciosa ante la cual todos rieron.

-¿Podemos actuar seriamente?- propuso Ash, algo cansado de la poca seriedad con la que se estaba llevando el asunto.

-Conozco esta familia desde sus inicios- le dijo Latías- Así que puede decirte que lo que pides es imposible.

-Eso es cierto- afirmo Caroline con una sonrisa.

-¿Y si pasamos al tema de los pokemones?- sugirió resignado- ¿No había dicho Norman que los había ido a buscar?

Norman cayó en la cuenta de que lo que decía el joven era cierto. Sonrió algo apenado por su descuido, y hasta altura esta demás decir que Ash lo fulmino con la mirada.

-Es cierto-dijo y sacando dos esferas de cristal color amarillo y marrón, las mostro a los jóvenes. –Están aquí.

Los jóvenes lo miraron incrédulos una vez más. Solo que esta vez Ash apretó con fuerza su puño y su mirada se torno cada vez más molesta. Es que en su interior se había decepcionado al conocer a los supuestos pokemones.

Latías y May notaron el enojo del joven y tragaron saliva con algo de miedo. Hasta Norman en esta ocasión se estaba sintiendo intimidado por toda la rabia que transmitía el azabache.

La única que no se inmuto fue Caroline y fue la que intervino.

-Recuerda que te dije que algunos estaban sellados- dijo con paciencia.

-¿Es por eso que nunca los había visto con uno? –pregunto astutamente May

-Si- dijo con un suspiro Caroline- En el pasado, llego un momento en los pokemones fueron tan buscados como la misma biblioteca, así que nuestros antepasados terminaron por sellar a los que quedaban para que no corrieran peligro.

-Cabe mencionar que se necesita una gran energía para romper ese sello- agrego Norman- Cosa que nosotros no tenemos.

-¡PERO ESO QUIERE DECIR QUE NO PODRE CONOCER A UN POKEMON!- exploto Ash frustrado, con los ojos brillantes de ira. Seguidamente cerró los ojos y respiro profundamente para tranquilizarse.

-Ya era hora- dijo May ante los demás que se habían agrupado detrás de ella.

-¿A qué te refieres?- preguntaron todos sorprendidos por el arranque del siempre tranquilo aunque fácil de provocar Ash.

-Es que él se enfada con facilidad pero siempre se lo reprime lo más que puede hasta que explota- explico la castaña.

-Pero si siempre parece irritado y hace comentarios sarcásticos- replico Norman.

-Eso no es enojo- le dijo su hija- Da miedo cuando él se enoja.

Al recordar el rostro amenazante de Ash y con sus ojos bicolores dándole un toque algo sicópata, tuvieron que darle la razón a May, Latías miro al joven y parecía triste por la situación de que tal vez no conociera a los pokemones que decidió ayudarlo.

-¿Quieres conocer a uno verdad?- le pregunto la joven. Ash solo le asintió, mirando al costado con indiferencia.

-Que así sea- le dijo Latías con una sonrisa al tiempo que sus ojos brillaban de color rojo. Al momento sus el brillo se extendió por todo su cuerpo revelando a una dragoncita roja y blanca con ojos azules.

-Piiia- dijo y telepáticamente le dijo al chico- Aquí tienes a uno.

Ash se acerco a la dragoncita y lo miro muy emocionado. Esto sorprendió a May, no solo por la transformación, sino porque le parecía estar frente a su amigo de la infancia una vez más.

Latías hizo brillar sus ojos y volvió a ser la joven de pelo castaño. Esta miro contenta a Ash, debido a que le gustaba mucho su sonrisa.

-Tienes una linda sonrisa- le comento- Deberías sonreír más a menudo.

El solo se dio vuelta sonrojado y no agrego nada. De golpe, parecía muy incomodo. May, notándolo decidió cambiar de tema.

-¿Al final que eres?-pregunto- ¿Espíritu, humana, pokemon?

-Ya dije que soy el alma de la biblioteca que le fue otorgada por el deseo de las personas y también de los pokemones. Así que se podría decir que soy ambas cosas.

May la miro algo inconforme. Era difícil de procesar una idea así. Es decir, alguien que fuera dos cosas a la vez pero al mismo tiempo no ser ninguna. Vio también que los deseos de las personas eran algo realmente fuertes. Se preguntaba, si eran capaces de crear seres y lugares de la nada, darles almas y quien sabe que cosas más, su simple deseo era suficiente para volver realidad su sueño.

Ella realmente esperaba que sí.

- ¿Quieren probar si tienen la energía suficiente para liberar a los pokemones?- pregunto Caroline oportunamente.

Las miradas de Ash y May se enfocaron en los cristales que Norman aun sostenía en sus manos. El azabache estaba emocionado y expectante ante la idea de poder ver más pokemones. Esperaba que fueran tan increíbles como lo había sido Latías. Su amiga, por el contrario aun tenía unas dudas.

-¿Qué pasa si los liberamos?- pregunto un tanto temerosa- ¿Cambiara algo?

-Si los liberan se convertirán en sus nuevos compañeros y aliados. Los ayudaran en su deber y pelearon juntos. – dijo soñadoramente Caroline.

-No solo eso- agrego Latías- También serán sus amigos.

Amigos. Esa palabra hizo eco en sus mentes y calibraron la posibilidad de tener a alguien más que los apoye en la difícil situación que se les venía. Sus bocas delinearon una sonrisa y voltearon mirándose a la cara, para ver la misma determinación en los ojos del otro.

-Hagámoslo- dijeron al unísono y levantando sus puños con determinación.

-Muy bien- dijeron Caroline y Latías con idénticas sonrisas. Norman los miro neutralmente y con el mismo gesto serio de siempre.

-Acérquense- los insto Norman. Cuando los jóvenes lo hicieron, estiro sus manos hacia ellos.- Ahora pongan una mano sobre las esferas y piensen en hacer que salgan y en lo mucho que quieren verlos.

Los chicos obedecieron y pudieron ver más de cerca estas. Una era amarilla y adentro parecía contener a una rata con unas singulares mejillas. La marrón, por su parte contenía algo parecido a un pequeño zorro.

Después de observarlas a más detalle, cerraron los ojos para aumentar su concentración. En sus mentes visualizaban escenarios de ellos junto a los pokemones peleando, descansando o simplemente mirando al cielo.

-Vamos salgan amigos- pensaban.

De pronto, las esferas comenzaron a brillar. Ese brillo se hacía cada vez más intensamente. Ash y May no lo notaron porque seguían concentrados. Pero los demás si, y solo sonreían con claro orgullo al ver que los jóvenes eran capaces de romper el sello.

Estos podían sentir la supuesta energía recorrerlos enteros para finalmente salir de sus cuerpos y terminar en las esferas. En un momento sintieron como paraba y abrieron un ojo cada uno temerosos de haber fallado.

Pero su miedo era injustificado ya pudieron ver las esferas vacías y en el piso dos siluetas tomar la forma de lo que antes contenían las esferas. Ante sus ojos una rata amarilla con mejillas rojas y un pequeño zorro color café con el pecho blanco aparecieron.

Todos los miraban asombrados, menos Latías que ya los conocían. Los pokemones, por su parte miraban para todos lados confundidos ya que no entendían la situación. En eso sus miradas se posaron en Latías y gruñeron emocionados para dirigirse hacia ella.

-Pika- dijo la rata amarilla cuando ello hasta la joven. Esta quiso saltar a sus brazos pero atravesó la imagen.

-Vee- gruño el zorrito preocupado por no poder tocarla.

-No se preocupen- les dijo bajando a su altura- Soy solo una proyección, todo está bien.

Al escuchar esto, Ash pregunto asombrado.

-¿Entiende lo dice jefa?

Al escuchar su voz, los pokemones reaccionar y se ponen es postura defensiva, intentando proteger a Latías. Los demás retroceden un poco excepto Ash que miraba curioso a los pokemones.

-No se alarmen- los sereno la joven- Ellos son sus nuevos compañeros.

Estos relajaron sus posturas pero aun así miraban con desconfianza a todos. Caroline y Norman se alejaron para darles más espacio y que de paso conozcan mejor a Ash y May.

-Creo que mejor los presento- dijo la dragoncita- Ash, May acérquense.

Cuando estuvieron al enfrente, las dos filas, de humanos y pokemones se observaron fijamente. Por un lado había desconfianza y por el otro curiosidad. Latías miro a ambos grupos con una sonrisa y procedió a la presentación.

-Chicos ellos son Pikachu- dijo señalando a la rata y luego al zorro- Y este es Evee.

Los ahora recién presentados Pikachu e Evee siguieron analizando a los supuestos rivales. Ash y May se emocionaron más al escuchar los nombres pero no se atrevieron a acercarse más por temor a asustarlos.

-Y ellos son May y Ash. Son los nuevos guardianes.-termino de presentar la joven.

Los pokemones al escuchar esto se acercaron lentamente a donde estaban los jóvenes y procedieron a dar vuelta alrededor de ellos y a olerlos para ver si era cierto lo que habían escuchado.

-Vee- dijo el zorrito a Pikachu al tiempo que movía la cola.

-Cha- le respondió este, bajando las orejas y mirando a Latías que le asentía.

Al ver la posible aceptación por parte de las criaturas, los jóvenes no aguantaron más y los agarraron. May tomo a Evee y Ash a Pikachu.

-Hola soy May, gusto en conocerte- le dijo. Evee en respuesta le lamio la mejilla.

-Mi nombre es Ash, espero que seamos amigos.-Se presento el joven. Pero la mirada de Pikachu se ensombreció y de sus mejillas salieron chispas.

-Oh no- dijo Latías.

-¿Qué ocurre?- pregunto Ash preocupado. En seguida su respuesta vino en forma de descarga eléctrica. La cual parecía haber sido provocada por Pikachu.

-¡¿QUE DIABLOS TE PASA?!- le grita un furioso Ash a un satisfecho Pikachu.

-Dos veces en un día- murmuraba May con Evee en brazos- Es todo un record.

Norman y su esposa se mantenían al margen viendo uno con seriedad y la otra con gracia la escena que se desarrollaba. Ellos sabían que sería difícil todo esto, ya que los pokemones también tenían su carácter. Latías, también miraba divertida la escena pero decidió intervenir.

-Pikachu es un pokemon bastante sensible- le dijo al azabache que aun no lo soltaba- Se enoja fácilmente.

-De tal amo tal pokemon- se burlo May.

-Entonces ese Evee debe ser un bipolar- le replico Ash, enojado. Pikachu la miro también enojado por la comparación.

-¡¿Qué dijiste?!- grito May acompañada de un gruñido por parte del zorrito.

-Ves, que te dije- le respondió Ash riendo. Pikachu también parecía muy divertido.

-Realmente se parecen mucho- comento Latías divertida.

-Puede ser, jefa- le concedió Ash. Después miro fijamente al pikachu. Este le devolvió la mirada desafiante. De pronto el joven sonrió.

-Entiendo- le dijo- Mucho tiempo encerrado, para que un idiota como yo te alce sin permiso. Perdóname.

Dicho esto lo puso en el suelo delicadamente y se quedo a su altura. Extendió una mano al pokemon y le dijo:

-Empecemos de nuevo. Soy Ash y me gustaría ser tu amigo.

Pikachu primero lo miro un poco desconcertado por el trato que recibía y después lo evaluó con la mirada. Todos se quedaron expectantes para conocer la decisión final de pikachu.

-Cha- dijo alegremente y salto hacia su hombro.

-Parece que Pikachu te acepto- le dijo Latías.

-Eso parece jefa- le respondió acariciando las orejas de la ratita- Seremos grandes amigos ¿verdad Pikachu?

-Pika- asintió.

En ese momento, Caroline y Norman se acercaron con los cristales de los cuales habían salido los pokemones. Estos se los pasaron a los chicos. Estos los tomaron curiosos por no saber qué hacer con ellos.

-Ahí dentro, es donde los pokemones descansaran y estarán la mayor parte para que las personas no los vean- les resolvió la duda Norman- Tengan los cristales siempre con ustedes.

-Pokebola- dijo May mirando su cristal. Al ver que todos la miraban raros explico- Pensaba que así podemos llamar a los cristales. Para que sea más fácil.

Ash acepto la propuesta y miro a Latías. Aun tenía varias dudas con respecto a su nuevo amigo. Dispuesto a resolverlas, le pregunto a la joven:

-¿Qué puede hacer Pikachu? ¿Tiene ataques o algo si?

-Si- le respondió Latías- Es un pokemon eléctrico, como ya sabrás, así que ataca con electricidad. También es muy rápido, con el tiempo lo conocerás bien. Evee es un pokemon normal, es decir que no es elemental pero igual es muy poderoso.

Los jóvenes escucharon emocionados y se imaginaron en futuras peleas, codo a codo entre ellos y sus nuevos amigos. De repente, el tema de ser guardianes y el resto de los deberes se les volvió a la mente y sin querer se sonrojaron.

-Una última duda antes de volver al tema principal- dijo Ash mirando a otro lado- ¿Hay mas pokemones?

La chica lo miro curiosa por el repentino sonrojo. Pensó algo por un momento y rio picara.

-No son los únicos- le respondió- En este mundo hay muchas pokebolas con pokemones sellados. Tal vez los encuentren en sus viajes o entrenamientos.

"Ahora falta un tema más antes de que les explique su primera misión. Pikachu, Evee ¿Aceptan a Ash y a May como sus nuevos compañeros y juran ayudarlos y protegerlos como lo han hecho al resto del clan a través del tiempo?

Los mencionados aceptaron y un brillo que duro un segundo los cubrió. Cuando desapareció, los jóvenes vieron que sus nuevos amigos habían cambiado un poco. En las orejas de Evee se formaron dos picos que recordaban un poco a los mechones de May y Pikachu paso a tener un ojo verde al igual que Ash.

-¿Qué paso?- dijo May. Ash solo miraba el cambio.

-Nada solo los han aceptado- dijo simplemente Latías- Por lo otro, a ellos siempre les gusto parecerse a sus dueños.

-Te queda bien amigo- dijo Ash alegremente.

-Tú también- agrego May acariciando las puntas.

- Pika (A ti también) – dijo Pikachu

-Vee (Sigue así)- agrego Evee.

-¿Ahora los entendemos?- pregunto Ash. Latías solamente asintió- Genial.

De pronto el ambiente jovial cambio a uno más serio. Los mayores y Latías miraron seriamente a los jóvenes para poder explicarles su misión. Latías decidió ser la portadora por lo que explico con vos suave y firme.

-Muy tienen sus trajes y armas. También tienen nuevos compañeros. Lo único que les falta es el símbolo de los guardianes para completar su iniciación.

-¿Símbolo?-pregunto Ash.

-Es lo que indican que son dignos de ser guardianes- explico Latías.- Así como las armas y trajes son personalizados, igual ocurren con los símbolos.

-Creí que para eso era el beso y el tema del amor- dijo un Ash irritado.

-No todo es tan fácil- agrego misteriosamente Latías- Digamos que es su iniciación oficial.

-¿Cómo los conseguimos?- pregunto May

-No se consiguen- le contesto Norman- Se ganan.

-Para eso- continuo- Deberán viajar a un lugar especial, donde probaran su valor para ver si son merecedores del título.

-¿Donde?- pregunto Ash.

-Lo sabrán en su debido tiempo- dijo Latías brillando un poco- Nos veremos el sábado para ese tema.

Después de decir esto, la perla brillo y la joven desapareció. Los jóvenes quedaron pensativos por el nuevo panorama. Ash se sintió de repente cansado y quiso irse a su casa.

-Si no hay nada más para decir- dijo- Me voy a casa. Vamos Pikachu.

-Espera- le detuvo May- Lo mejor sería que guardes a Pikachu, así la gente no se asusta.

-No te preocupes vivo solo y cerca- le replico- Además debe estar cansado de estar encerrado.

-¿Qué tan cerca?- pregunto aun con dudas la castaña.

-Enfrente- dijo simplemente y caminando a la salida con Pikachu al hombro.

-¡¿Por qué no me lo dijiste?!- dijo May enojada.

Ash solo se dio vuelta y la miro aburrido. May capto el mensaje.

-Si ya se- le dijo en un suspiro- Nunca pregunte.

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Se releva el papel de Latías, los pokemones al fin aparecen para formar equipo con nuestros amigos. ¿Sera eso suficiente para que nuestros amigos ganen sus simbolos?

Averígüenlo en el siguiente capítulo. Besos.