Bien el ultimo capitulo por hoy. El resto estara el sabado junto con mi especial de Hallowen y un posible segundo capitulo de mi croos over
Hoy nuestros amigos se toman un descanso para intentar asimilar todo lo enterado en el dia anterior. Es casi como un capitulo de transición antes d que la verdadra aventura comience
Pareja: AshxMay
Disclaimer: los personajes no me pertenecen si lo hicieran Ash seria todo un pervertido, y seria el ganador de todas las ligas del mundo
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Capitulo 6 "La sombra de la realidad"
May soltó el suspiro numero mil del día. Estaba recostada contra el tronco del árbol con el que había hablado con Ash en su reencuentro ayer. Estaba muy pensativa y miraba a sus compañeros que hablaban y comían aprovechando el descanso de las clases.
Después del sorprendente, inverosímil e increíblemente agotador cumpleaños que tuvo, algo tan banal o mejor dicho normal se le antojaba más irreal que todo el día de ayer. En un solo día se reencontró con su amigo perdido, descubrió un gran secreto familiar que incluida pelear junto con Ash como compañero (su mente a propósito evadía la cuestión del hijo), conoció la magia y a los pokemones.
Al ver a sus compañeros tranquilos e ignorantes de que toda su vida se estaba escribiendo en unos libros guardados en una gran biblioteca secreta. Una que ella debía proteger. Ser la guardiana de los secretos pensamientos y sentimientos de unas personas que vivían ajenos a eso.
Y de pronto May deseo ser uno de ellos. Por primera vez en mucho tiempo deseo ser normal.
Ella siempre se había sentido como que había una barrera de cristal entre ella y el mundo. No entendía a sus compañeros o mejor dicho si lo hacía pero su onda de pensamiento no era la misma. Al igual que sus intereses, o gustos o formas de divertirse. También podía percibir cosas que los demás no.
Y no es que ella fuera un fenómeno o algo así.
Tal pecaba de excéntrica o de nadar contra la corriente. Cuando sus compañeros preferían el ruido de conversaciones repetitivas, ella prefería el silencio de su mente. Cuando los demás escuchaban el ultimo hit de los grupos de moda, ella escuchaba las musacas que le hacían acordaban momentos especiales. Ella amaba los libros, los debates con buenos argumentos y las tardes soleadas acompañadas de una rica torta.
Y ahora su excentricidad se extendía a un grado más alto. El abismo crecía más y sabía que si no saltaba pronto se alejaría para siempre de la normalidad. ¿Pero de verdad quería ser igual que el resto? ¿O solo querer escapar de un destino para el cual no ella se sentía preparada?
Su mano busco en su cuello el dije de su collar. Recordaba las palabras de su madre cuando le dijo que el dije servía para guardar sus ropas y armas. Todavía podía ver su cara anoche cuando el dije comenzó a brillar y tanto como su ropa como su arco desapareció. Y eso que pensaba que ya nada podía sorprenderla.
De pronto sintió que su vista se oscurecía y una voz conocida sonó a su espalda, una que conocía muy bien.
-Un yen por tus pensamientos- le dijo. Ella emocionada se soltó de los manos que cubrían sus ojos y miro hacia su costado. Ahí al lado de ella, estaba con una sonrisa y la mirada fija en ella.
-Oh Drew- dijo emocionada y se echo a sus brazos. Sintió como su novio la envolvía con ellos y correspondía al abrazado.
-¿Sabes que te quiero mucho verdad?- le pregunto con el rostro hundido en su pecho.
-Si lo sé- le dijo acariciando cabello- Yo también.
May salió de la prisión de sus brazos y le dedico una mirada tierna. Ella lo quería mucho y se sentía afortunada por ser su novia. Pero esa pared de la que hablaba ahora también se extendía a él ya no le podía contar su secreto.
-¿Ocurre algo, linda May?- le dijo en tono preocupado- Tus ojos están tristes.
Al ver la preocupación en el rostro de Drew, decidió apartar sus pensamientos deprimentes por su rato. Si no podía compartir toda su vida con él, lo menos que se merecía era su total atención.
-Nada no te preocupes.- e hizo un gesto en su mano como desechando algo- Estoy bien.
-Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea- le dijo en un tono un tanto distante. Saco una rosa de su espalda y se la ofreció.
-Gracias- agradeció el gesto con un beso en la mejilla. Sabía que Drew odiaba las manifestaciones exageradas.
-Sabes hoy, estas muy linda- le dijo escaneándola con los ojos- Más que de costumbre.
Y es la castaña en un intento de querer sentirse más normal y más en contacto con la realidad, había obviado sus ropas góticas y se había puesto un pescador azul con un buzo rojo y zapatillas a juego. Hacia tanto que no se ponía una ropa así que tuvo que sacarles el polvo.
-¿Te gusto mas así?- pregunto algo desilusionada.
-Si- dijo- Pero eso no signifique no estás linda con tus otras ropas.
May miro a Drew fijamente. Estaba sintiendo algo que a veces le molestaba. Era como si, por mas el la mirara, sus ojos no la veían. Al igual que sus palabras algo distantes. El muchas veces parecía no estar ahí.
-Te quiero- le dijo una vez más. Porque era cierto. Por más que no la vería, por más que a veces no parecía estar ahí. Ella lo quería.
El solo la abrazo en respuesta. Se quedaron así un rato hasta que Drew fue llamado por uno de sus amigos.
-Me tengo que ir, linda May- le dijo levantándose. La castaña lo miro triste.
-¿Nos veremos a la salida?
-No creo, tengo que hacer un trabajo en casa de Harley, así que te llamare a la noche.
May asintió y vio como su novio se alejaba. En esos momentos, le tenía envidia ya que en su mente la mayor preocupación que tenía era algo tan simple como un deber escolar. Ahora más que nunca deseaba ser normal más que nunca. Así podía compartir cada aspecto de su mundo con Drew.
-Al fin se termino el momento cursi- escucho otra voz conocida. Solo que esta no la alegraba tanto. Miro a su alrededor pero no podía encontrar a su amigo azabache por ningún lado ¿Es que a estaba tan loca que imaginaba sus voz en todas partes?
-Los dioses miran a los mortales desde el cielo- le dijo en tono de burla.
May levanto la vista y vio a Ash subido al árbol y recostado sobre una de las ramas. Todo en el destilaba tranquilidad. Por lo que se podía ver las noticias del día anterior no lo habían afectado, ya que lucía su mismo estilo de siempre. Lo único distinto de otras veces eran la gorra hacia atrás, sus lentes oscuros y el pikachu en su hombro.
-¡¿ESTUVISTE ESCUCHANDO MI CONVERSACION CON DREW?!- dijo en uno de sus ya conocidos ataques de ira.
-Si- le afirmo- Pero no porque quise. Yo llegue acá primero para pensar. Después llegaron ustedes con sus cursilerías. Pikachu búscame algo para vomitar por favor.
Pikachu brinco de sus hombros para sentarse en sus piernas. Miro a la castaña, con la vergüenza saliendo de sus ojos bicolores. Era el único que parecía avergonzado por la situación.
-Encima trajiste a Pikachu- le dijo con evidente reproche- Sabia que eras idiota pero no tanto.
-Mira- le rebatió duramente y la miro por primera ocasión.- Fue el que quiso venir porque quería ver la ciudad y lo deje porque yo también odiaría estar encerrado. Vino en mi mochila y si no te das cuenta estamos en un lugar difícil de ver.
May lo miro condenatoriamente pero no pudo evadir la lógica del asunto. A ella también no le gustaba que Evee estuviera encerrado así que lo deje libre en su casa que tenía un amplio jardín para que jugase.
-Cambiando de tema- dijo Ash- ¿Por qué la depresión?
Había dejado de mirarla otra vez y acariciaba al pokemon en sus piernas. Casi parecía estar contento. May estaba segura que bajo el cristal de sus lentes sus ojos debían brillar de la emoción.
-No estoy deprimida- le rebatió- Y ¿Podrías bajar? El cuello comienza a dolerme.
-Mejor sube tu- replico. Y sin dar tiempo a discusiones, dejo a la rata de lado, se deslizo hacia atrás y sujetándose por las rodillas extendió sus brazos hacia May.
Esta, un poco sorprendida por la demostración de sus actitudes físicas, solo atino a agarrarse de las muñecas de Ash y salto un poco. Este aprovecho ese impulso y haciendo fuerza con sus piernas logro acercar a May lo suficiente a la rama y levantarse otra vez.
-Vaya- le comento su amiga una vez acomodada entre las ramas- Al final no necesitabas hacer ejercicio.
Ash no dijo nada. Solamente se acomodo de nuevo con Pikachu entre sus brazos y se saco sus lentes para mirar seriamente a la castaña. Ahí estaba de nuevo esa mirada que la atravesaba como si estuviera hecha de cristal. Una de las diferencias que notaba con su novio es que el siempre parecía estar mirando su interior.
-Ahora dime la razón de tu depresión.
-Que no estoy deprimida- seguía negando en una postura de testarudez. Interiormente se maldecía ser un libro abierto.
-Si claro, uno hace un discurso como si fuera el último día sobre su vida porque está feliz- dice Ash sarcásticamente- Además tu ropa te delata.
-¿Cómo que mi ropa me delata?- pregunto y en susurro agrego-Pero si es normal.
-Justamente por eso. Eres cualquier cosa menos normal.
Ash espero un ataque de ira o al menos una mirada fulminante. Es mas dijo eso para que la joven se enojara con él y olvidara un poco su pena. Pero lo que nunca se espero es que ella bajara su mirada y le dijera en un tono suplicante:
-¿Está mal querer ser normal? ¿Tú no lo deseas a veces?
Ese tono tan lastimero encogió el corazón del pokemon que miraba la escena desde las piernas de su amo. Quiso ir hacia la castaña para consolarla un poco pero Ash no se lo permitió. Miro seriamente a Pikachu y este entendió las intenciones del joven.
- Ser normal está sobrevaluado. – dijo con algo parecido a la irritación. Esto provoco que May levantara la vista. Sus ojos azules brillaban debido al esfuerzo de no dejar salir sus lágrimas.
Ash vio las dudas que su frase había causado en el rostro de su amiga y la miro sin saber muy bien cómo explicarse. Algo avergonzado giro su cara hacia a un lado y comenzó a acariciar inconscientemente a Pikachu.
-Escucha bien porque solo lo diré una vez y si no lo entiendes no es mi problema- hablo con la vista hacia el patio. Siguió con su explicación- La vida es como un rio que va camino hacia el mar y nosotros somos peces que nadamos en ella.
"Ahora se supone que cada uno deberíamos nadar a nuestro ritmo y estilo propio para llegar hasta el mar. Pero hay personas que no saben cómo hacerlo o simplemente tienen miedo de hacerlo. Entonces se agrupan y nadan todos en la misma dirección y de la misma manera. Es lo que ellos llaman normalidad.
"Pero en algún momento de su viaje, chocan con otras personas que nadan a su estilo. Y cuando eso pasa, ellos se asustan porque recuerdan que hay un mundo alrededor de ellos. Que no todo es como ellos lo ven. Que hay personas que viven a su manera sin importar lo duro que sea el camino.
"Tú eres solo un pez que nada a su estilo. Y eso no es malo"
May le miro un rato, asombrada. Ese discurso le había llegado al alma, debido a que resumía todo lo que ella siempre había sentido. Esa barrera que la separaba del resto. Y Ash tenía razón. Ella solo era una persona con su propio estilo. Pero aun tenía sus dudas.
-¿Pero no es mejor si todos nadáramos en la misma dirección? Así nadie chocaría.
-Entonces el mundo sería muy aburrido ¿No crees?- y volteando y mirándola dijo- No sé si es mejor nadar en grupo o en contra corriente. Solo sé que es más fácil ser uno mismo que intentar fingir ser algo que no es.
Y de alguna forma lo entendió. Como el tema de su ropa. Le había costado tanto encontrar un conjunto "normal" que cuando simplemente era ella misma y los conjuntos simplemente caían a sus manos. Pero aun tenía dudas.
Los amigos se quedaron en silencio un rato. Ash mirando el paisaje y May mirando a Pikachu que se había alejado de ellos y jugaba entre las ramas. En un momento dado, el viento comenzó a soplar y tanto las hojas como el cabello de May se agitaron.
-¿Aun escuchas las voces?- pregunto Ash con los ojos cerrados.
-No- le contesto May- No las escucho desde que te fuiste.
-Es una pena- le dijo el- Dicen cosas muy interesantes para los que las quieren oír.
-¿Las escuchas? Creí que era la única.
-Las empecé a escuchar cuando me fui. Irónico ¿No?
- ¿Qué dicen ahora?
-¿Realmente quieres saber?- le pregunto con una sonrisa.
-Si- correspondió con una igual.
-Dicen que es una pena que ocultes tus bellas piernas al mundo.
May lo miro totalmente en shock. El azabache sin darle tiempo de reaccionar se bajo de un salto, dejando a su muda amiga en el árbol. Comenzó a caminar con dirección al colegio y solo se giro para avisarle a Pikachu que lo recogería al final de las clases, dejando a la castaña que seguía sin reaccionar.
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-¡Ash espérame!- ordeno una castaña que corría, tratando de alcanzar a su amigo.
Pero su amigo no le hacía caso y se dirigía a su casa sin tenerla en cuenta. Por lo que tuvo que sacar sus dones de atleta y correr hasta finalmente lo alcanzo.
-Te dije que me esperes- le espeto una vez que estuvo a su lado.
Pero el azabache seguía en silencio. Es más, ni siquiera la miraba. Esto enojo más a May y le dio un golpe en el hombro.
-Ouch- dijo Ash reaccionando. Y se saco los auriculares de sus oídos- ¿Y eso porque fue ahora?
-¿No escuchaste cuando te gritaba?- le pregunto no contestando su anterior pregunta.
-Ah, entiendo- dijo Ash.-Siempre me los pongo y como que la música me adsorbe. Perdón.
-Guau, el gran Ash disculpándose- le contesto en burla- Hay que llamar a la prensa.
El se sintió ofendido por la burla. Encima que se disculpaba, ella lo trataba así. Pensó en decirle unos de sus comentarios hirientes pero prefirió una mejor forma de vengarse. Se acerco a su rostro lentamente y disfrutando de la tensión en el rostro de May le susurro.
- Es que me quiero llevar bien con mi linda compañera de trabajo- Todo esto con el tono más sensual que pudo. Cuando vio que la castaña se puso tan roja como su ropa, le esbozo una sonrisa burlona y salió a correr en dirección de su casa.
-Maldito Ash, vuelve aquí- dijo furiosa y comenzó a correr también. Mientras lo hacía comenzó a maldecir otra vez- Maldito profesor Rupert, todo es por su culpa.
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(Flash Back)
El recreo había terminado y apenas había alcanzado a volver después de la charla con Ash en el árbol. Y cuando el profesor entro, le trajo esa realidad que tanto había anhelado.
El problema fue que se lo trajo en forma de un examen sorpresa.
-Demonios- es todo lo que pensaba a la par que intentaba responder a las preguntas- Encima de historia. Yo y mis malditos deseos de querer algo de realidad.
Hubiera seguido con su monologo de castigo hacia si misma de no ser que escucho unos ronquidos provenientes de la mesa de al lado. Dejo un rato su examen y volteo a su costado para encontrarse con la imagen de Ash durmiendo en su banco.
Se hubiera largado a reír de no ser que noto como la figura del profesor se detenía delante del banco de su amigo. Rupert, su profesor, tenía toda la facha de ser unas de esas personas que se dedicaban solamente a su trabajo. Lo que era confirmado con su cabello y bigote gris, sus lentes redondos y el amplio conocimiento de casi cualquier cosa.
-¡Jovencito!-grito al tiempo que dejaba caer una regla sobre el banco de Ash- ¿Dónde se piensa que esta?
Ash despertó bruscamente y miro con ojos confundidos a su profesor.
-¿Qué ocurre?- pregunto somnoliento. Eso molesto más al profesor.
-Ocurre- dijo con ira contendida- que usted, a pesar de que tiene un examen, cree que es más conveniente dormir.
-Ah- le respondió tranquilamente- Si es por eso ya termine y decidí aprovechar mejor el tiempo.
Cuando contesto le paso su hoja de examen que el profesor agarro con ademan brusco. Reviso la hoja con gesto crítico y luego exclamo un gemido ahogado. Su mirada pasaba de Ash a la hoja y viceversa.
-Está todo bien- murmuro sorprendido y se alejo sin decir más nada. Muchos miraron a Ash con gesto de odio y volvieron a su examen.
-Se me olvida- dijo el profesor, todos le miraron ilusionados por un futuro regaño- Tendrán que hacer un trabajo de historia con sus compañeros de al lado.
Ash y May se miraron y suspiraron resignados. La vida estaba en su contra.
(Fin del Flash Back)
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Por fin después de tanto correr por fin habían llegado a la casa del chico. Era un edificio departamental, que en efecto quedaba casi en enfrente de la casa de la castaña. Este era bastante alto, con varios pisos y un toque lujoso. Razón por la cual May nunca le había prestado atención.
Atravesaron la puerta de la entrada, después que Ash la abrió con su llave y se encontraron en el vestíbulo. Era simple pero se notaba que era lujoso. Le hubiera encantado verlo a mas detalle pero Ash se dirigió al ascensor saludando a la cabeza a l portero que estaba ahí.
Ya metidos ahí, se quedaron en silencio. De pronto la mochila de Ash se abrió mostrando a Pikachu saliendo de ella. El pokemon se subió al hombro de su amigo y giro para ver donde se encontraba. Al ver a May sonrió y se lanzo a sus brazos.
-Pika pika (¿Dónde está Evee?)- le pregunto a la castaña.
- Esta en casa, jugando en el jardín. Si quieres puedes ir a verlo más tarde o mañana.- le explico mientras acariciaba su cabeza.
-Chu (Gracias)- le dijo para frotarse contra el rostro de la chica, Ash solo miraba la escena sin decir nada. En ese momento la puerta del ascensor se abrió y los chicos se encontraron en la puerta de un gran departamento.
La sala era grande y espaciosa con unos sillones de aspecto mullido y cómodo. Se podía ver una puerta que llevaba a la cocina y un pasillo al fondo. Pero lo que más llamaba la atención era que en una de las paredes había una repisa llena de libros.
-Pikachu, voy a preparar algo para comer, muéstrale la casa- dijo Ash dirigiéndose a la cocina, dejando su mochila y sus auriculares en una pequeña mesa cercana.
-Pika (De acuerdo)- le contesto y se bajo de los brazos de la chica- Pika, pikachu (Vamos May, entra)
La joven hizo lo que le pidieron y entro al lugar. Se dirigió hacia la biblioteca con la rata rozando sus talones. Dejo su mochila en el sofá y contemplo la cantidad de libros. Había de todos los temas posibles. Ciencia, novelas de diversos tipos, historia y hasta libros esotéricos alternados con alguna que otra novela infantil.
Con razón sabia tanto su amigo.
Se dio cuenta, que había fotos en portarretratos junto con los libros. Podía ver a su amigo en distintas edades y haciendo varias cosas. En torneos de artes marciales, recibiendo medallas. En diversos lugares, todas acompañadas con sus abuelos. Y en un lugar privilegiado, estaba una foto de una mujer pelirroja, abrazando a Ash, sonriendo ambos hacia la cámara.
Era Delia, su fallecida madre. Intento tomar la foto entre sus manos para verla mejor, pero Pikachu salto a sus brazos y le negó con la cabeza.
-Pika pi, pika pika (No lo hagas, el se va a enojar mucho)- le advirtió el pokemon. Y May que conocía bien la furia de su amigo, desistió de su intento. En lugar de eso, se dejo guiar por Pikachu en su recorrido por el sitio.
Le mostro la sala, el baño, un cuarto de invitados que Ash convirtió en un estudio, donde había más libros y dos guitarras. Ella no sabía que su amigo sabía tocarlos. Terminaron así en el lugar más importante del departamento.
La habitación de Ash.
Básicamente era como cualquiera. Las paredes eran blancas con los poster de sus grupos y series favoritas. Sus ventanas tenían una cortina azul, al igual que su cama. En un lado de la pared, tenia colgado todas sus gorras, junto con sus cintos y guantes. Y arriba de su cama, había una estantería con libros. Su colección privada que abarcaba novelas de misterio, suspenso y algunos mangas.
Pikachu entro contento a la habitación y señalo un rincón lleno de almohadones al lado de la cama de Ash. Había también un plato con muestras de haber sido usado recientemente.
-Pika, pi (Ahí duermo yo)- señalo un alegre Pikachu. Pero May no lo escucho porque sus ojos estaban fijos en algo que había arriba de la cama. Tan concentrada estaba que no le importo meterse a la pieza del muchacho ni sentarse en su cama.
El pokemon se subió a la cama y sentó al lado de la castaña que observaba detenidamente lo que estaba sobre las almohadas. La rata también miro el objeto pero no lo encontró como gran cosa.
-Pika pikachu (¿Qué tiene de interesante un dragón de peluche?)- pregunto la ratita mirando al peluche en cuestión. Pero una vez más fue ignorado.
- Es Sheena- dijo May en voz alta y tomando al dragón. Este era igual que su drago pero en color rosado en vez de verde- Nunca creí que lo conservaría.
Iba a seguir con sus palabras cuando escucho una voz que provenía desde la puerta. La castaña se sobresalto por las palabras y el tono en el que fueron dichas.
-Ni en mis mas locas fantasías, me imagine verte en mi habitación y encima sentada en mi cama- dijo Ash recargado contra el umbral de su puerta. Se había cambiados sus pantalones oscuros por unas bermudas caqui, que junto a su remera negra lo hacía lucir bien.
May no supo como contestar esas palabras. Sabía que el joven adoraba provocarla y confundirla con sus frases pero está en particular le tomo desprevenida por estar metida en sus recuerdos.
-¿La conservaste?- le pregunto. Decidió ir por un camino seguro antes de seguir por las fantasías del joven.
- No tenía una razón para tirarla- le contesto- Mejor vamos la tarea es larga y tengo una vida fuera de la escuela.
Dicho esto tanto Pikachu como May abandonaron la cama y se dirigieron hacia la sala para poder comer algo y hacer la tarea que los había juntado esa tarde.
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-Quieres mucho a tus abuelos- dijo May al aire.
Después de comer, se fueron al estudio de Ash para hacer sus deberes. Según él, ese era el mejor lugar, ya que ahí estaban los libros que usaba para la escuela. Al entrar, señalo el escritorio para que la castaña se sentara al tiempo que fue a buscar los libros necesarios.
-¿A qué viene el comentario?- pregunto el intrigado joven.
-Tienes fotos de ellos por todos lados. Hasta tus libros tienen su firma.
-Fueron los que me criaron después de la muerte de mi mama. Es obvio que los quiera.
Esas eran las primeras palabras que intercambiaban desde que comenzaron con el trabajo. El silencio era cómodo pero May no podía evitar hacer sus comentarios.
-¿Hablamos de ella?- pregunto la joven casi sin esperanza.
-No- contesto con rotundidad Ash.
-¿Entonces de que podemos hablar?
-¿Es absolutamente necesario?- cuando May asintió, Ash suspiro- ¿Qué tal de tu ataque de depresión de esta mañana?
-No tuvo un ataque de depresión- replico una molesta May- Solo un momento de dudas. ¿Me vas a decir que aceptaste todo el rollo de ayer sin cuestionarte nada?
-No es eso. Solo creo que la vida es muy corta para andar deseando cosas que no son. Prefiero vivir el presente.
-Tu y tus aires filosóficos. Deberías escribir un libro- contesto May con evidente veneno. Pero Ash no se rindió.
-Haber si lo entiendes así- decidió explicarle el joven una última vez. Realmente hoy se había levantado con paciencia- Cuando éramos chicos, dijiste que te encantaría casarte en las Vegas y de cualquier color menos blanco. ¿Sigues queriendo eso?
Una colorada May asintió. Por una extraña razón, no podía mirarlo a los ojos. Tal vez era porque le sorprendía que él se acordase o tal vez porque una vez que escuchabas esa idea en otra voz sonaba algo ridícula.
-¿Qué preferirías? ¿Tener la boda de tus sueños o pasarte todo el tiempo cuestionando tus deseos para terminar teniendo una boda igual que todas solo por esas dudas?
Para cualquiera, una pregunta así y más en el contexto en el que estaban podría sonar tonta. Pero para May era de vital importancia. Pensó como sería ir al lugar de sus sueños y casarse un vestido negro como siempre había querido y después como era casarse en un vestido blanco en medio de sus amigos que lloraban de alegría y demás cosas.
Para ella no había punto de consideración.
-Obviamente la primera- contesto segura.
-Ves, es más fácil ser quien eres que alguien que no.
-Gracias Ash- le dijo con toda seguridad. Realmente el chico la había ayudado a entender su próximo destino.
-Cuando quieras. La próxima vez que te quieras suicidar, antes de hacerlo déjame sacarle una foto a tus piernas, sería una lástima que se perdieran.
Realmente algunas cosas no cambiarían nunca.
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N/A
Bien esto es todo por hoy cumplí con mi cometido y me retiro porque estoy cansada espero que les haya gustado todas mis historias y me sigan acompañando en lo que queda de ellas.
Besos
