Bueno le continuo por que al parecer a nadie le molestan los leemon

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-¡Aquí el único que muerde, soy yo!-

De repente, la levanto y se la coloco el un hombro como si fuera un costal, la saco del callejón, tan rápido que no pudo resistirse o protestar.

Finalmente, llegaron a la limusina. Él abrió la puerta, la metió y cerró la puerta con un asoton. Courtney de inmediato, intentó abrir una puerta y luego la otra, las dos estaban cerradas. Golpeo la división opaca, desesperada por llamar la atención del conductor. Pero no respondió saco su PDA y marco al 911, pero no tenia señal.

Poco a poco se calmo. Había perdido su bolsa, en la cual se encontraban los papeles que podían identificarla.

Courtney como CIT que era, trato de controlar el daño emocional y empezó a analizar las opciones que tenia.

Courtney escucho un ruido. La puerta que estaba a su derecha se abrió y Duncan se subió. Se recorro para quedar lo mas lejos posible de el. La vio un instante; en la tenue luz que había en el interior, sus ojos color turquesa brillaron y por un segundo la desconcertaron.

Duncan se acomodó en el asiento lujosamente tapizado, estiro las piernas sin prisa, coloco el brazo izquierdo sobre el respaldo del asiento y después se dirigió a ella. En un movimiento tan rápido, que la CIT no le dio tiempo de reaccionar, Duncan tocó y tomó su brazo, acercándola a el.

Si fuera a matarme, lo hubiera hecho en el callejón; lo que de paso a la violación, se dijo Courtney mentalmente. Courtney sabia que la mejor defensa contra un violador era huir, luchar o, si todo lo demás fallaba. Cooperar para evitar heridas y esperar la oportunidad de escapar y pedir ayuda. No sabía como salir del auto. Parecía que era muy fuerte, así que si peleaba con el físicamente, era posible que terminara mucho mas lastimada de lo que ya estaba. Courtney intento no perder la calma.

Courtney pudo ver que Duncan se veía satisfecho, no tan hambriento ni siniestro.

Duncan agarro un puñado del cabello de Courtney y la jalo hacia atrás, poco a poco le desabotono la blusa, dejando al descubierto su garganta. Los latidos del corazón de Courtney se aceleraron a causa del miedo. La mano de Duncan se deslizo por debajo de la blusa y el sostén. Con los dedos le acario el pezón hasta volverlo firme. Que se cree este ogro, pensó Courtney algo enojada, pero el miedo era mayor.

-¿Qué vas a hacer conmigo?-

- Lo que quiera, princesa.- en sus labios se podía ver una sonrisa muy desagradable.

Duncan frotó su boca con la de ella con fuerza, apretándola contra el suave asiento. Sintió que se sofocaba, pero la tenía tan bien agarrada, que no podía escaparse de él. Se concentro en conservar la calma, recordando que era una CIT.

Estiro la mano y le tocó la mejilla sólo con la punta de los dedos. Su piel era fría, suave, y daba la impresión de que tenia cera. Le alejo el rostro con delicadeza, pues presentía que cualquier agresión seria respondida de inmediato. Quizás por que la presión era ligera se hizo para atrás.

-Te prepongo un trato- dijo ella sin aliento.

Duncan movió la cabeza hacia atrás y se rió. La luz de un auto se estrello en la ventana lateral y le iluminó los colmillos. Courtney se sorprendió lo puntiagudos y largos que eran sus colmillos.

-¿De donde sacaste la idea de que tenías algo con lo que puedas hacer un trato conmigo?- pregunto de forma burlona

-¿Que te parece mi cuerpo? Lo quieres, te lo doy-

-Por favor princesa, puedo tomarlo a aunque no me lo des-

-lo sé- dijo en voz baja

Le soltó el cabello, pero seguía viéndola. La luz de la calle reflejaba un rostro lleno de curiosidad, así que ella se aprovecho de eso.

-No creo que sepas hacerle el amor a una mujer- Courtney conservo el tono bajo pero seguro de su voz, y su mirada sostenía a la de el. Ella era una CIT y sabía como actuar dependiendo la sircunstanci.

Por un momento Duncan parecía molesto. Pero repente volvió a reírse.

-Valla que tienes agallas mujer. Para mi será un gran placer violarte-

-Sé que quieres asustarme delincuente, pero no es necesario. Puedes tenerme libremente, te doy permiso-

Duncan le jalo el cabello, obligándola a mover la cabeza hacia atrás otra vez.

-Ja Princesa, si crees que necesito tu permiso, tienes serios problemas con la realidad-