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-Sé que quieres asustarme delincuente, pero no es necesario. Puedes tenerme libremente, te doy permiso-

Duncan le jalo el cabello, obligándola a mover la cabeza hacia atrás otra vez.

-Ja Princesa, si crees que necesito tu permiso, tienes serios problemas con la realidad-

Courtney se ordenó que no perdiera calma y mantuviera el contacto visual. Este no era el momento para enojarse. Sabía que si quería salvar su vida, cosa de la que no estaba segura, tenia que controlarse, actuar con cuidado y no dejar que el terror se apoderara de ella. Usara mis emociones en mi contra, se advirtió. El es un delincuente y amo de la intimidación.

-Lo único que digo es que puedo darte lo que quieres. Los dos sabemos que puedes tomarlos, pero sería más interesante si yo te lo diera.

El seguía sosteniéndole la cabeza hacia atrás, con su rostro el de ella. Duncan se veía tenso, controlado, impasible. El instinto CIT de Courtney reacciono y le dijo que estaba a centímetros de una catástrofe. Después de lo que parecía una eternidad, él dijo:

-Escuchemos el "trato"-

Courtney volvió a tocarle la mejilla. La piel era suave. Si el no fuera un delincuente y la situación no fuera tan peligrosa, el contorno de su cara le hubiera parecido fascinante. Le paso la mano por su mohawk verde. El se veía confundido.

-Puedo entregarme a ti- dijo con un toco de seducción -¿te gustaría?

-¿Y?- Duncan agarro su mano. Su expresión era seria.

-Déjame ir-

-Ahora la suplica princesa-

-Yo no estoy suplicándote nada- su voz era firme, con tono de molestia – Este es el trato. Ambos sabemos que necesitas sangre y puedes obtenerla de quien sea, ¿cierto? Yo te ofrezco algo mejor. Mi sangre no es especial, ¿o sí?-

- La sangre de nadie es especial, pero si importante-

- ¿estas diciendo que te costó trabajo encontrarla?-

- No confundas lo que digo, princesa, Yo nunca dije eso-

- Bueno entonces la mía no es gran pérdida-

Duncan dudó y Courtney sintió que había dado un pequeño paso hacia delante.

-Dime una cosa. Cuando me dijiste que tenias contactos con la policía, ¿a que te referías?-

El soltó su cabello y la enfrentó

-Me refiero exactamente a lo que dije-

Decidió seguirle la corriente para ganar tiempo

-Eres el chico malo de la ciudad, ¿no? Todos lo saben y te tienen miedo. Tienes la fuerza y el dinero para, que ellos hagan lo que quieras, con tal de que los dejes en paz, ¿verdad?-

-Por supuesto. Generalmente, tomo lo que quiero de la gente que pasa por la ciudad. El chef Hatchet tuvo mala suerte, pero el no debió interferir. Su muerte fue accidental, provocada por un repentino paro cardiaco. La autopsia demuestra que la única herida que hay en su cuerpo es una pequeña cortada en el cuello, que la policía cree que se hizo cuando se cayó. Perdió sangre, pero no una cantidad significativa- con la mirada la retó a que lo contradijera –además, la testigo material se esfumo.

Courtney no le creía lo del chef, pero descubrió que esas últimas palabras la estremecieron. Nadie va a buscarme, se dijo. Me tiene en su poder. Tuvo que recurrir a toda su fuerza de voluntad para no demostrar el miedo que sentía.

-Está es mi oferta- dijo ella finalmente –pasamos juntos la noche, tú y yo, en mi hotel.-

-Inténtalo otra vez- se rió con sarcasmo

-es tu casa- decidió seguirle la corriente -¿o duermes en un ataúd?-

-Escuchemos el resto- tomo aire con soberbia

-Bueno, vamos a donde quieras. Estamos juntos el mucho o poco tiempo que tu agenda permita. Haré lo que me pidas, por voluntad propia y con entusiasmo. Mañana en la mañana dejas que me vaya, sin tomar mi sangre. Saldré de inmediato de Francia, no se lo diré a nadie y nunca volverás a saber de mí. Te lo prometo-

-puedo tomar un poco de sangre. Es como donarla. No te afectará, a menos que deje que tomes de la mía, y puedes estar segura que eso no sucederá. Las membresías para este club son exclusivas, únicamente con invitación- cruzo sus brazos a la altura de su pecho. Segundos después dijo: -tu plan tiene 2 errores-

-¿Cuales?

-Crees que harás con gusto lo que yo pida. Eso lo dices ahora, pero hay cosas que no harías con tanto entusiasmo-

-Te prometo que las haré, no importa que sean-

Duncan adopto aire de superioridad e incrédulo.

-¿Y el segundo error?-

-El segundo es que una noche no es una recompensa.-

-¿Qué seria lo justo?-

-No hay nada justo, solo lo que quiero y cuando quiero. ¡Eso es lo único que importa!-

Estaba poniéndose de mal humor y Courtney sabía que tenía que andarse con cuidado o todo estaría perdido.

Se volteo hacia él, dejando que su cuerpo rozara su brazo. Acercó los labios a su oído

-¿Dos noches? ¿El fin de semana?- respiro.

Courtney se obligó a darle un beso en la mejilla, dirigiéndose a sus labios. También los besó, pero la boca de él no respondió. Sintió que los dedos del delincuente se entrelazaban en su cabello. Con la punta de la lengua, ella le recorrió el labio superior, repasando su contorno, y a poco a poco regresó a la parte media del labio inferior, con la mayor sensualidad posible. Seguía sin haber reacción. Pero él dejo escapar un gemido, lo que le dio ánimo pues su tácticas estaban funcionando.

De repente, le jaló la cabeza hacia atrás. Parecía que estaba furioso.

-La princesa tiene un lado oscuro, ¿Que? ¿Eres una prostituta profesional?-

Courtney quedó sorprendida. Las consecuencias del rechazo podrían ser mortales.

-No- Dijo con suavidad, temerosa de que le salieran lagrimas de frustración

Hubo una pausa y después el dijo:

-Está bien, me dejaste intrigado- dijo alzando la ceja sugestivamente

Y mientras se arreglaba la ropa pronuncio:

-Que sean dos semanas-

La idea de pasar tanto tiempo con él le provoco nauseas, pero que otra cosa podía hacer más que seguir con esta farsa, hasta que encontrara la forma de escapar.

-Te quedas en mi casa y te entregas a mi, tibia, húmeda y abierta. Aquí la palabra clave princesa, es "con gusto". Dentro de 14 noches te regreso a la ciudad y te vas, de inmediato. Puedo hipnotizarte, pero no lo haré. Además, quizá sean los recuerdos más emocionantes que tengas en tu vida. Si intentas escapar o si después le hablas a alguno de mí, quien o que soy, te encontrare. El resto te lo dejo a tu imaginación.- dijo con una sonrisa diabólica.

Courtney asintió con la cabeza.

-¿y no beberás mi sangre?-

-¡De acuerdo!-

Justo antes de que el auto se detuviera, duncan volteo a verla

-Ya te dije que puedo beber sin lastimarte. ¿Por qué quieres evitarme tu sangre con tanta insistencia?