Perdón por la tardanza, es que estuve en exámenes y le preste el libro a una amiga.

Bueno también hice una reseña de hombres lobo vs vampiros.

Si alguien quiere leerla esta en mi perfil


-Si-

-¿Por qué dices que eres vampiro?-

Pero ya se había ido.

No es tan malo, fue el último pensamiento de Courtney antes de quedar dormida. Es un poco raro, pero el peligro era sexy.

Courtney bostezó, pensando que podrían ser un par de semanas agradables.

Se despertó en la tarde. Se baño, comió un poco de fruta, que encontró en la mesa de centro, y se envolvió en una gran toalla.

Se mantuvo ocupada asta la noche buscando la forma de escapa y jugando con su PDA. Justo después de la puesta de sol, apareció una mujer corpulenta, que parecía la sirvienta, le llevo una charola con comida. Al entrar, cerro la puerta con llave, se la colgó en el cuello y puso la charola en la mesa.

Courtney se paro de un salto y corrió asía ella.

-Tienes que dejarme salir. Ayúdame- dijo con voz lenta, pero alta señalando la puerta.

La expresión de la mujer demostraba que no le había entendido, como si no la hubiera escuchado, Courtney pensó que era sonda o era idiota.

La señora se dirigió a la puerta y cuando la abrió, Courtney atravesó la habitación en un abrir y cerrar de ojos. Ella y la mujer forcejearon –Déjame salir, que no sabes quien soy?- dejo Courtney jalando la puerta –Sino me dejas salir te voy a demandar-. En eso la mujer empujo a Courtney hacia dentro para poder cerrar la puerta.

Courtney que se había caído por el empujón, se paro e intento abrir la puerta. Estaba con llave. Para entretenerse en algo, observo el paisaje a través de las ventanas de doble vidrio. Desde donde estaba se podía ver la cochera. Duncan y el chofer, se subieron a la limosina y esta arranco. Después vio que Heather, Trent y Gwen, que se fueron en un convertible deportivo color rojo. Todos se habían ido, esta era su oportunidad para intentar escapar.

Se alejo de la ventan y tomo vuelo para lanzar una patada voladora, pero se estrello contra la ventana y reboto siendo lanzada a la cama, era como si el vidrio fuera de goma. Luego tomo una silla y volvió a pegarle a la ventana. Nada. Media docena más de intentos le dejaron en claro que las ventanas soportaban mas fuerza de la que ella tenía.

Después, doblo los dientes de un tenedor para tratar de abrir la cerradura, pero no sabia lo que estaba haciendo y eso, también resulto imposible.

Pensó en quemar la puerta para abrirla, pero tenía el presentimiento de que el ogro no le había mentido respecto a las alarmas para incendios. Además, existía la posibilidad de que ella se carbonizara en el intento.

Las horas pasaban y el no volvía. Comparo su reloj con las campanadas del que estaba abajo. Pasaron 2 horas. Estaba poniéndose nerviosa, impaciente; daba vueltas por la habitación. Ya había encendido la chimenea y estaban acabándose los troncos.

Courtney se descubrió pensando en lo que sucedería. Debo estar loca, como se me ocurre pensar en él, se dijo, por que quiero volver a verlo. Incluso pensar en el sexo que tuvieron la noche anterior la hacia temblar. ¿Por qué no? Pensó una parte de ella. Esta es tu más loca fantasía. Encerrada, prisionera, en manos de un amante francés rico durante 2 semanas. Esta guapo, aun que sea un criminal y se crea vampiro. Beber un poco de sangre no era lo peor que había escuchado. En la escuela había conocido mucha gente ala que le gustaba inventar cosas, incluso hacían carrera con eso. Y el cheff, quizá si había muerto de un ataque al corazón. Además, pensó un poco cansada, no tengo alternativa, un poco avergonzada por atreverse a pensar de manera tan políticamente incorrecta. Pero en lo mas profundo de su ser, albergaba la loca esperanza de dejarse llevar como nunca antes lo había echo con Justin. Él no era como Duncan. El era tan directo y peligroso, casi salvaje, que la obligaba a sentir más adrenalina, lo que era emocionante e inquietante. Con los otros la había pasado bien, pero no había sido precisamente tan emocionante. De hecho, con Justin el sexo y su relación de pareja se basaba más que nada en él y sus preferencias. En el momento se había sentido decepcionada, un poco afectada por que sentía que algo le faltaba y estaba recibiendo menos de lo que realmente merecía. Ya no tengo nada que perder, pensó, pero quizás si algo que ganar.