Cuando fui a la cafetería vi a Edward sentado solo en una mesa, me estaba observando e intente ignorarlo, tomé solo una soda, casi no tenia apetito en la escuela, y cuando me di la vuelta él me hizo un ademán de sentarme con él, ¿Qué, acaso no me odiaba? Le seguí la corriente e y me senté con él…

-¿Sabes? Tu cambio de humor me empieza a molestar - Le dije indignada

- Bueno, tú haces que cambie de humor, es tu culpa

- ¿Yo? Pero apenas y me hablas – el rio entre dientes, genial ahora se reía de lo que yo decía

-No me mal entiendas, es que tú no sabes nada – Dijo como si estuviera molesto

- Y jamás lo abre si ni siquiera me das una pista

- No intentes querer ser mi amiga Bella

- ¿Pero si yo quiero serlo?

- Entonces no eres muy lista – Dijo con algo de humor, pero con un tono algo sombrío

- Tal vez no lo sea – Le sonreí

- No lo comprendes

-¿Comprender qué?- En serio no comprendía su punto, el agacho un poco la cabeza

- Es mejor así, que no lo comprendas

- Pensé que querías que fuera inteligente y si no lo sé no aprenderé

El sonrió, tenía una hermosa sonrisa, me deslumbraba !alto! ¿En que estaba pensando, acaso no lo odiaba por su mala actitud? De repente se me olvido todo lo que estaba pensando yo solo quería mirarlo, pero él me sacó de esa especie de trance en el que estaba

-¿Bella?- Dijo confundido

- ¿Si? El rió de nuevo

- Te pregunté qué edad tienes

- Oh, 17, ¿por qué?

- No lo parece

- Si, lo he escuchado

- ¿Quieres salir conmigo?

-Pensé que no querías que fuéramos amigos…

-Dije que sería lo mejor, no que no quisiera, y al parecer te atraen los malos

- ¿Los malos? – Hice caso omiso a su corrección y a que dijera te atraen, me llamo la atención que se él se considerara malo

-Sí, es por eso que no debemos ser amigos

- ¿Y porque te consideras malo? – Levante una ceja, no creía que él fuera una mala persona, el bajó la cabeza de nuevo y dijo:

- No has aceptado mi invitación

- ¿Por qué evades mi pregunta?

- No has respondido a la mía

- Bueno tu no me dejas respondes a mucho, pero sí, sí quiero ir- Le sonreí, ¿cómo no iba a aceptar?- ¿Me dirás porque crees que eres malo?

- Nos vemos el sábado Bella, paso por ti el sábado a las 6, y bueno… espero que no tengas ningún problema si se lo pido oficialmente a tu padre –Sonó el timbre, el sonrió con picardía, se levantó y se fue.

Sería mejor que me apresurara si no quería llegar tarde a clases, un momento ¿Qué le diría a mi padre? Demonios, estaba metida en un problema, y no quería hablar sobre eso con Charlie, con mi madre no habría problema alguno, pero… ¿Charlie? Prepararía su comida favorita para que no se enojara demasiado, bueno, no tenia porque enojarse, pero no quería pelear.

Cuando llegué a casa prepare todo, y cuando llegó mi padre después de que terminó de comer, pues no quería que se atragantara por la noticia traté de ser lo más sutil posible sobre el tema

- Ehh papá… saldré el sábado

- Que bien Bella! ¿Con quién irás?

- Recuerdas a los Cullen

- Claro- Dijo tratando de ser precavido

- Bueno, saldré con Edward- Su expresión se volvió más seria

- ¿Edward? No es muy grande para ti, además dijiste que no te interesaba nadie del pueblo

- No es del pueblo, técnicamente, y va a la misma clase que yo-

-¿Y es el grandote que maneja una camioneta?

-No, el es Emmett

-Está bien- Dijo con algo de alivio

- Y este... Edward, quiere venir a pedirte permiso de que lo dejes salir conmigo, él es un poco… tradicional, supongo

- Ok

Subí a mi recamara y prendí mi computadora para ver mi correo, había algunos de mi madre como de costumbre, me contaba lo que había hecho durante sus viajes con su esposo, el ultimo decía:

Bella

¿Por qué no me has escrito? ¿Ya no te acuerdas de mí? Como has estado hija, espero que excelente, y también espero que me escribas mas seguido y lo que has hecho en Forks, te quiero

Mamá

Siempre tan preocupada por mí si no contesto de inmediato, contesté:

No he tenido mucho tiempo mamá, he estado ocupada con la escuela, y pues me conoces, no ha pasado nada interesante, lo único es que de nuevo saldré, el sábado, espero que te sigas divirtiendo con Phil, yo también te quiero

La semana transcurrió muy rápido, no lo esperaba pero cuando estaba con Edward el tiempo era así, fugaz, y enserio lo disfrutaba, esperaba ansiosamente que fuera sábado para salir con él.

Los acontecimientos más extraños que sucedieron en esa semana fue el jueves, cuando fui a la cafetería como de costumbre, esta vez él me acompañaba, y cuando yo iba a tomar algo de a barra de comidas, el también lo iba a tomar, para dármelo, era tan caballeroso, pero lo extraño fue que cuando rozamos nuestras manos me di cuenta de que su piel era muy fría, como hielo, y el se puso algo tenso, también me di cuenta de que él nunca comía, sería una de las cosas que le preguntaría, esperaba que no lo incomodará.

El gran día que tanto esperé llegó.