Desperté con gran entusiasmo, había esperado por este día una larga semana aunque no fue para nada mala, con él nada era aburrido, aunque también tenía un gran temor: él le pediría permiso de salir conmigo a mi padre. Era bastante tradicional, aunque por una parte me gustaba. Me comencé a arreglar unas horas antes, aunque no era algo de costumbre para mí, pero esta vez era diferente, me arreglaba por una razón. Se comenzó a escuchar que tocaban a la puerta.

-Es algo temprano- Dije para mis adentros

Automáticamente bajé por las escaleras y abrí la puerta, mi padre apenas se levantaba para abrirla, para mi sorpresa no era quien yo esperaba, mi sonrisa ya no era la misma al ver quienes se encontraban frente a mi, pero o dejaría que eso me disgustara, el vendría.

Hola Billy-Dijo mi padre refiriéndose al señor en silla de ruedas, el era el mejor amigo de Charlie. Ya no lo recordaba- Llegas justo a tiempo para ver el juego, pasa.-Ambos pararon, con Billy venia un chico, supongo unos dos años menor que yo, era alto, pero con facciones aun de niñez, tenia el cabello largo, negro, y oscuros ojos también.

-Bella-Dijo Charlie interrumpiendo mis pensamientos- Él es Jacob-Dijo señalándolo, ya sentado, Jacob me miró y se levantó de su asiento y extendió su mano hacia mí, yo imité su gesto y le sonreí

-Seguro no me recuerdas-Dijo con su voz entusiasmada-Pero si a mis hermanas.

-Si-Contesté, la verdad era que a el no lo recordaba pero a Rachel y Rebecca si, son gemelas y apenas eran un año mayor que yo, solíamos jugar juntas- ¿Y ellas donde están?

-Rachel en la universidad de Washington, le dieron una beca y Rebecca se casó con un surfista y ahora vive en Hawai

Pasó el tiempo demasiado rápido, ahora Rebecca estaba casada, tocaron de nuevo a la puerta, y de inmediato se me revolvió el estomago y me invadieron los nervios.

-Bueno Jacob, me gustaría hablar contigo de nuevo-Dije y el me sonrió, creo que le entusiasmaba la idea de volverme a ver…

Fui a abrir la puerta, y ahí estaba el, parado enfrente de mi, se veía un poco serio pero aun así se veía hermoso, con su cabello cobrizo algo alborotado, ojos dorados y piel blanca como mármol, cuando sonreí el de inmediato me devolvió el gesto, aunque no dejaba de estar como prevenido por una extraña razón.

-Hola- Me dijo con voz aterciopelada

-Hola-Le contesté algo atontada, genial, ahora olvidaba respirar frente a su presencia, ¿Cómo era eso posible?-Pasa- El obedeció pero al ver a mis invitados inesperados se puso algo rígido, talvez se sentía incomodo con desconocidos. Mi padre volteo a vernos y tenía una expresión severa.

-Papá, el es Edward- Le dije, mi padre se levantó y Edward dio un paso hacia en frente y extendió su mano, hasta ese momento no me había percatado de que él llevaba guantes, no hacia tanto frío…

-Soy Edward Cullen, señor. Le quería pedir su permiso para poder salir con Bella.-Dijo victorioso como si le alegrara mucho la idea, y con una angelical sonrisa, no creo que nadie se pudiera resistir.