En realidad el lugar donde caminaba por así decirlo de alguna manera, era un lugar de profunda belleza,

Bienvenido seas joven amigo – repuso un callado poeta con una espada entre sus manos

El chico rubio sintió un profundo respeto ante esa bienvenida de parte de uno de los más grandes dramaturgos de la literatura universal

Homero – replico calmadamente

Veo que para ser tan joven, tu mente no esta todavía completamente plagada de vanidades – repuso el poeta griego

¿Quien son los que te acompañan? - pregunto calmadamente el chico

Son grandes hombres, ahí esta Horacio, Ovidio , Virgilio y por ultimo Lucano – repuso calmadamente el gran dramaturgo

El chico no supo ni en que momento se había terminado sentado en medio de ese grupo de grandes pensadores, por que además de los presentados por Homero, también había otros muchos que lentamente se habían unido a ese extraño foro del razonamiento humano

Por amor se hacen muchas cosas, pero lo que este joven realizo en su nombre, supera todo lo que muchos de nosotros, pudo a ver escrito en su vida – repuso calmadamente Nevio uno de los mas grandes dramaturgos latinos

Si quien diría, que a su joven edad osaría enfrentarse al cielo y al infierno, por un amor que a todas luces, es lo mas puro que habita en lo profundo de su corazón – dijo otro

Si pero no solo de amor vive el hombre – replico calmadamente un tercero

Cierto, pero lo que el hizo, no carece de merito alguno, mas bien incluso carece de razonamiento palpable para muchos – dijo uno de los pensadores helenistas

En eso tienes razón – replico un latino

Por un largo rato, el chico escucho calladamente, como era un ir y venir de palabras, de ideas, en su defensa y en su contra, en aquel lugar, parecía que lo único que importaba eran esa largas charlas, en ese lugar donde el sol siempre estaba por ponerse pero nunca se ponía, un lugar tan calmado pero al mismo tiempo distante, era un lugar de en sueños

Siento tener que despedirme de tan grata compañía – dijo el chico mientras, lentamente se levantaba

No te disculpe, joven amigo – repuso Aristóteles levantándose ante la partida de alguien que les había dado bastante tema de que hablar en un futuro, que parecía la completa eternidad

Debo buscar a quien mi corazón reclama ver – susurro el chico

Que la fortuna este contigo – repusieron lentamente la mayoría

Yo te llevare aya donde probablemente este aquel a quien tu corazón busca con tanta demencia – repuso uno entre los presentes

Seria un honor ser guiado por tan noble pensador – replico el chico con un ligero encorve – pero debo declinar el ofrecimiento noble Virgilio, se en lo mas profundo de mi ser que no necesito guía mas de la que dicte mi solitario corazón

Repuso el chico, mientras se alegaba de tan noble compañía, en realidad no parecía ni si quiera dudar así adonde se dirigía, dado que su ennoblecido corazón, después de a ver recibido la calma divina parecía volver a pensar calmadamente cada una de esas delicadas cuestiones

A un que su interior mostraba una paz completa a un así su mente trataba de tranquilizar su respiración y pulso, después de todo quien lo culparía estaba por ver aquel que amaba con cada fibra de su ser y esencia de su alma

Cuanto abra caminado en realidad ni el mismo podría estar seguro, en ese lugar se respiraba un sin fin de paz y quietud pero al mismo tiempo de melancolía entre mezclada, como si estuviera entre la luz y la oscuridad

Al fin llego a la cuenca de un rió, si recordaba bien sus clases de catecismo, en los momentos que no se dormía o se las saltaba para ir a coquetear con las chicas del coro, los carrizales le llegaban hasta las caderas, nunca había visto algo tan maravilloso

La cuesta en realidad era inmensa, subir era como escalar un monte a un que la pendiente pareciera casi nula, sentía como si su alma se pusiera mas y mas pesada, hasta el momento en que le costaba arrastrar cada uno de sus músculos, pero el sabia que tenia que llegar a la cima tenia que hacerlo su corazón así se lo demandaba

butters – fue lo único que logro susurrar, al momento de ver a su amado del otro lado de ese rió tranquilo, felizmente retozando con otras personas, tranquilamente a la otra orilla, parecía que nada ni nadie podría perturbar esos alegres juegos a los pies de un atardecer perpetuo

En ese momento quería casi volar, correr hacia el besarlo, tenerlo entre sus brazos, decirle cuanto lo amaba, cuando lo había extrañado, quería decirle tantas y tantas cosas, pero al final no se pudo ni si quiera mover del lugar en donde estaba parado

En ese momento fue cuando se dio cuenta que algo o alguien estaba a su espaldas protegiéndolo en ese momento