-Y al no haber digimons que se le opongan es más difícil oponer resistencia-deduce Sora que está siendo atendida del pie derecho por unos cuantos Numemons, los demás ya han sido atendidos y solo esperan a Sora para poder salir de aquel sitio.
-¡Exacto!-Piximon mira expectante a todos los presentes-ahora debemos ir con los demás.
-¿Los demás?-preguntan a coro los ahora jóvenes elegidos
-¡Claro! ¿No pensarían que solo éramos nosotros los que se enfrentarían a Myotismon? Sería como querer suicidarse, la verdad es que estamos planeando esto desde hace meses-las últimas palabras de Piximon toma por sorpresa a todos los chicos.
-¿Meses?...quieres decir que han pasado meses desde que Myotismon y los Dark Masters tienen en este estado el mundo digital, ¿Eso quieres decir?-pregunta Matt que tiene una venda en el brazo y camina apoyado en una vara.
-No del todo, verán hace como seis meses que apareció Myotismon, pero en forma de Demidevimon, aun asi era muy fuerte, paso el tiempo y no nos preocupábamos; ya que pensábamos que no representaría una gran amenaza, seguimos como si nada, ese fue el peor error que cometimos. De un día para otro evoluciono, lo que nos tomo por sorpresa ya que nos toma años evolucionar, unos digimons de nivel mega, e incluso el mismo Andromon intentaron derrotarlo pero sin ningún éxito, me sorprende que estemos vivos.
Los chicos saben bien cuál es la razón, e inmediatamente todos es llenan de culpa, ya que quieran o no el poder que ahora tiene Myotismon es gracias a los sentimientos oscuros que tuvieron, contra los que lucharon arduamente cuando eran más jóvenes. Siguen caminando en silencio total, a paso muy lento, al lado de ellos unos Numemons caminan absortos en una persona.
-Es muy bella-susurra uno al oído del otro, Kari alcanza a escuchar a esos seres de color verde y les dedica una sonrisa, Takeru apenas alcanza a observar la escena y siente unos cuantos celos, el rubio ríe un poco, estar celoso de los Numemons se le hace extremo, pero por lo menos alivia la culpa que siente en esos instantes.
-¡Hay que tener cuidado con ellos!-le dice al oído Patamon, que mira más que celoso como dos Numemons coquetean y dan muchas atenciones a Gatomon, Takeru nuevamente ríe, esos momentos son los que le hacían falta para poder tener un poco de más calma.
Llegan a una especie de pasadizo que esta levemente inclinado hacia arriba, la cuesta al parecer no es muy pesada, así que los digimons que volaban deciden caminar, ya que no quieren esforzarse innecesariamente. Caminan por un tiempo largo y las señales del sueño se hacen presentes en los humanos.
-Ya casi llegamos, aguanten un poco mas-les dice Piximon que ve como Cody y Sora se tambalean y retrasan por el cansancio.
-Creo que le mandare un mensaje a Tai para decirle que estoy bien, ha de estar muy preocupado-exclama Hikari, pero es detenida por Piximon antes de siquiera sacar su D-terminal.
-¡No lo hagas!, delataras nuestra posición.
-Pero solo es un mensaje-habla confundida Hikari.
-Eso es suficiente para que nos localicen, Myotismon tiene las redes vigiladas.
-¡Pensó en todo!-suelta furioso Matt.
-No es todo…hay algo que nos puede servir para comunicarles a los otros elegidos que están a salvo- dice con esperanza Piximon.
-¿Qué es?-pregunta ansioso Cody.
-Tendremos que esperar a que lleguemos a la guarida.
-¿Falta mucho?-pregunta Sora que está dando los últimos esfuerzos.
-De hecho hemos llegado-dice Piximon, todos los elegidos voltean a ver alrededor, no hay nada más que rocas, el lugar esta levemente alumbrado por pocas antorchas, en una roca en el centro nueve símbolos están grabados; encima de ellos la frase "Libertad, Paz y Unión". Matt y Sora leen la frase y se quedan pensativos y los demás solo miran los alrededores en busca de otros Digimons.
-¿Dónde están los demás?-pregunta Cody.
-¡Primero de agosto de 1999!-grita Piximon en el centro de la enorme cueva.
Las rocas parecen empezar a moverse lentamente, haciendo que el suelo tiemble levemente, sensación que asusta a todos los chicos, las rocas siguen moviéndose y una puerta va adquiriendo forma, hasta que el desplazamiento de las rocas termina.
-¡Bienvenidos al cuartel general elegidos!- exclama Piximon, mientras la imagen de miles de digimons de todos los niveles se ve en la enorme cueva, el olor a fuego y a hierro es el que impera-¡Hemos llegado, los elegidos están aquí!
-Entonces estamos listos para la guerra-suelta Andromon que ve con gusto a los chicos, un grito de alegría ensordece a los recién llegados, es el grito de una nueva esperanza que acaba de resurgir.
Los chicos se separan lentamente sin siquiera notarlo, están absortos en aquella cueva, que es un palacio labrado en las paredes. Está rodeado de veinticuatro pilares distribuidos en forma de arco, los cuales sostienen un techo, decorado de un estilo barroco; la entrada se encuentra en el centro del arco. Al fondo se encuentran seis edificios simulando un segundo arco, los edificios son de estilo gótico y varias estatuas decoran armoniosamente las esquinas de estos. Y al fondo un edificio de estilo victoriano está acompañado de una torre, la cual se alza majestuosamente, de más de cien metros de alto, dicha torre esta rematada con una cúpula que tiene detalles en relieve, es tan blanca que los escasos rayos de luz que se desprenden de las antorchas son desviados varias veces, encima de esta las estatuas de los cuatro dioses labrados en fino mármol, cada una señalando un punto cardinal. Los jóvenes elegidos miran el recinto, es tan impresionante que a más de uno le dan ganas de explorarlo.
Takeru miraba dubitativo aquel lugar, pensaba que en cualquier momento se esfumara, pues creía que era una fantasía, una jugarreta de su cansada mente. Camino por unos escasos segundos, adentrándose en la fantasiosa construcción, no recordaba haber visto algo tan impresionante en toda su vida.
-¡Ven aquí!-le llamo Patamon desde lejos, acto que rompió la expectación del rubio. Caminó hasta donde se encontraba su amigo digital, para después verlo con una mirada cuestionadora.
-¿Para qué me llamabas?-menciona todavía impactado por el lugar.
-Quiero ir a dar una vuelta y…poder platicar un momento-la mirada del digital está llena de misterio, el rubio intenta descifrar que es lo que esconde, los sonidos de unos cuantos soldados Frigimon lo distraen.
-Está bien-accede sin convencerse de las intenciones del digital-solo iré a decirles a los demás, debemos estar al tanto de todo-menciona, pero antes de perderse entre la muchedumbre es jalado por su amigo.
-No tardaremos demasiado, seguro no pasara nada-lo intenta convencer, cosa que logra después de varios minutos.
-Está bien.
-Entonces ven, es por aquí-empieza a caminar hacia la salida de la cueva.
-Nos estamos alejando mucho-hace notar el chico
-Ya casi llegamos- antes de llegar a la salida de la cueva se ve un pequeño pasaje.
-¿Estás bromeando?-pregunta incrédulo Takeru, ya que deduce que Patamon quiere adentrarse en el estrecho espacio.
-¡No!, anda, solo un poco mas-menciona el digital adentrándose.
-Esto me gano por hacerte caso-murmura el rubio metiéndose en la abertura, la cual no es muy larga y cuando sale se encuentra en una pequeña falla tectónica en forma de esfera.
-Es un buen lugar para meditar-menciona el digital bicolor.
-¡Si, seguro!-termina de decir con un ligero tono de sarcasmo-¿Para qué estamos aquí?- el rubio no puede ver casi nada e intenta enfocar bien a su compañero digital.
-Aquí podemos platicar en paz-menciona Patamon.
-Y ¿Para qué quieres platicar en paz?-Takeru nota que algo no anda bien, usualmente Patamon preguntaría que ha hecho o cosas triviales, pero ahora parece más interesado en solo charlar.
-Takeru…a mi no puedes engañarme, se que estás destrozado por dentro, lo sé, lo sentí en varias ocasiones, sentía como tu espíritu se desmoronaba, como tu esencia se consumía, no sé lo que paso para que eso sucediera, pero ahora puedes platicarme-Patamon queda suspendido en el aire, moviendo lentamente las alas, para evitar perder en equilibrio.
-Yo no sé qué decir-suspira antes de continuar-creo que el hablar de eso solo reavivara las heridas, tal vez en otra ocasión, cuando tenga la mente mas despejada.
-Si quieres vencer a Myotismon necesitamos charlar, tenemos que borrar los sentimientos oscuros que albergas-Takeru mira a su digital, sabe que no puede engañarlo.
-Se que los he sentido, pero ya los he superado y…
-No es suficiente con ignorarlos como si nunca hubieran pasado, necesitas perdonar-le interrumpe su amigo.
-¿Perdonar qué? Para empezar, nunca llegue a odiar a los chicos del Instituto, los tiraba de a locos.
-No me refería a ellos. Me refiero a Hikari, a tus amigos, no me vas a negar que estuviste resentido con ellos-Takeru queda paralizado en canto escucha hablar al digital, sus cejas se arqueña levemente, mientras escucha atentamente-podrás decir que no te importa lo que los demás hagan o dejen de hacer, pero nunca podrás negar que lo que tus amigos hagan no te afecta. Dime ¿Me equivoco?
Takeru baja la mirada al curioso suelo, analizando todo lo que ha dicho su compañero digital. Alza la mirada lentamente hasta estar cara a cara con Patamon.
-No te mentiré, si me dolió; y también estuve resentido, pero eso ya paso, ya los perdone
-Pero no puedes dejar de recordar y lamentarlo ¿no es cierto?
-Lo admito, sí, sé que es tonto, pero no puedo dejar de pensar en que hubiera pasado si les hubiera dicho del viaje- se agarra la cabeza con ambas manos, mientras en su mente pasan todos los recuerdos que vivió felizmente al lado de sus amigos, pero sobre todo al lado de Hikari, el pensar que les ha causado daño le hace sujetarse con mayor fuerza la cabeza, mas aun sabiendo que gracias a esos malditos sentimientos oscuros ha alimentado la fuerza de Myotismon.
-Entonces, no es que quisieras perdonarlos, es que querías perdonarte, pero no podías, porque sabias que tú mismo habías construido ese camino para ti-Takeru se deja caer de rodillas al suelo, sabe que lo que mencionado Patamon es verdad, se alegra de que se lo haya dicho, pues ahora su mente está despejada, sabe a qué es a lo que quería llegar su compañero.
-Lo entiendo, arreglare las cosas, se que debo dar unas cuantas disculpas, antes de perdonarme a mí mismo-el digital sonríe, el brillo de los ojos de Takeru ha vuelto a él.
-¿Con quién empezaras?
-Con lo más importante-exclama decidido.
-Te sugiero que vengas aquí, en unos cuantos momentos no tarda en comenzar un gran espectáculo, traílla y no te arrepentirás.
-¡Entiendo!
Caminaron de vuelta a cuartel. Takeru se notaba decidido, paso por un patio lleno de tiendas de campaña, que servían como refugio a los Digimons que estaban heridos y desprotegidos, para después cruzar por el asombroso arco que formaban los pilares, la diviso, ayudando a unos desprotegidos Botamons que se encontraban perdidos, le recordaba tan cálida, siempre amable y con un gran sentido de compasión y solidaridad, la tomo ligeramente del brazo, cuando hubo llegado hasta ella.
-Hikari ¿Tienes un segundo?-dijo con una sonrisa.
-¡Claro!-contesto la castaña, quien ya había enviado el mensaje de que estaban bien a Tai y los demás-¿Para qué?-cuestiono con amabilidad la chica.
-Necesito platicar contigo-el corazón de Hikari se comprimió, en seguida pensó en inventar una excusa, este era un momento que había estado evitando por mucho tiempo, pero al ver los ojos del chico, tan claros, con un resplandor muy particular, aceptó.
-¡Esta bien!
-Solo serán unos minutos, te prometo que después de eso no te molestare mas-dijo con una pequeña sonrisa.
Llevo a Kari el lugar recóndito de la cueva, las luces rojizas de las antorchas no alcanzaban a iluminar aquella parte escondida. Le pareció ver temblar a la castaña, él sabía que ella le tenía un poco de miedo a la oscuridad, pero tal y como había dicho Patamon, no tardo mucho para que un espectáculo hermoso se hiciera presente.
En lo alto de pequeña cueva, un orificio en la tierra dejaba pasar dos tenues rayos de luz, y las estalagmitas incrustadas en el suelo hacían que la luz se destilara en varios hilos de colores, los cuales se dispersaban por el lugar, sus rostros se encontraron siendo alumbrados por uno de los espectáculos de luz más llamativos del mundo digital.
-Hikari-le susurro levemente el chico tomándola de la mano, sintiendo su calidez y su pulso, que se estaba acelerando.
-Dime-menciono con inseguridad la chica, mientras su rostro era iluminado de una luz rosada.
-Tú sabes-se detuvo, antes de seguir debía tomar valor para poder hablarle de cara, era la única forma de redimirse y saber si era nuevamente digno de tener el aprecio de la portadora de luz-tu sabes lo que siento por ti, es difícil expresarme con claridad yo solo…-fue interrumpido por Hikari.
-Takeru, lo lamento pero yo ya no puedo revivir aquel sentimiento, no puedo, no quiero-susurro la chica, aguantando las ganas de llorar-me dolió mucho cuando te fuiste…y sabes, tal vez hubiera funcionando, tal vez pudimos haber tenido una relación a distancia, pero no quiero estar con alguien que no confía en mí-las palabras de Hikari se incrustaban lentamente en los oídos de Takaishi, el dolor en su voz se notaba de sobremanera.
-Lo sé Kari, yo solo quiera decirte que no fue por desconfianza el no haberte dicho de la beca, créeme, eres la persona en la que mas confió-tomo el rostro de la chica cariñosamente, haciendo que esta alzara la vista hacia donde estaba el rubio-fue porque ni yo mismo sabía si iba a aceptar la beca, quise protegerte, no es excusa, es la verdad, estaba asustado y no supe cómo reaccionar, me limite a pensar las cosas y creer que de la noche a la mañana tendría la respuesta, pero espere demasiado-el chico bajo el rostro, lamentándose interiormente el tener que estar en esa situación.
-Y ¿Ahora qué?-le cuestiono muy bajamente la castaña.
-Ahora…ahora tendré que aprender a vivir con mi error, solo espero que el día que encentres a una nueva persona especial para ti, te pueda devolver la luz, esa luz que ahora esta opaca por tanto sufrimiento, que encuentres en él lo mismo que yo encontré en ti. Si algún día necesitas a alguien, recuerda que aquí estoy yo, no importa si solo me quieres como amigo, si solo quieres platicar-Hikari mira fijamente a Takaishi, había bastado ese momento a solas con él para que todo el dolor que creía haber sepultado resurgiera, sus ojos lagrimeaban y hacían que las luces del lugar se opacaran con el brillo de sus lagrimas.
-No sigas…por favor-pidió lentamente, creyendo no poder aguantar más aquellas palabras y bajando la cabeza nuevamente.
-Todo lo que fui y todo que he sido te lo debo a ti, y solo quería agradecerte que me dejaras conocer este hermoso sentimiento, estos hermosos momentos que creí nunca viviría, gracias por todo Hikari y…- Takeru acerco levemente el rostro hacia el de la chica. Por su parte Hikari alzo el rostro, viendo como el chico se acercaba a ella. Lentamente sus rostros quedaban mas y mas cerca, el pulso de ambos iba en aumento y las rodillas de la chica temblaban, justo cuando estaban a punto de besarse Takeru movió la cara, para depositar un beso en la mejilla, cerca de la comisura de los labios rosados de la castaña- gracias por dejarme ser más que un amigo.
El rubio se giro sobre sí mismo para después salir lentamente de la cueva, con el corazón destrozado, pero sabiendo que había hecho lo mejor para la portadora de la luz, apretó los puños a tal grado de comenzar a sangrar levemente, en un vano intento de sacar un poco del dolor y la frustración que invadían su pecho y su mente, pero ni siquiera el dolor físico era capaz de sobrepasar el que tenía en su interior. El esperaría afuera a que Hikari saliera, para poder llevarla de regreso, no quería incomodarla más. Ahora debía observar, simplemente observar, sabía que debía seguir cuidando a la castaña, aunque fuera solo como amigos.
…
Taichi caminaba sumergido en el más profundo de los silencios, mantenía los brazos rígidos, tanto por la herida que se hizo, como por la tensión que sentía en esos instantes.
-¿Falta mucho para llegar?-pregunto Davis, quien ya tenía ganas de ver sanos a todos sus amigos, en especial a V-mon y Hikari.
-No, de hecho…-Leomon se paro enfrente de una cueva como en la que habían estado Piximon y los demás- Hemos llegado.
-Pero aquí no hay nada-dice incrédulo Joe, quien todavía tiembla por todas las cosas que ha tenido que pasar, tal vez el valor no era la más notoria de sus cualidades, pero eso no importaba bajo las circunstancias por las que atravesaba.
-Espera solo un poco- La vos que menciona esas palabras hacen que todos los presentes volteen a ver a Unimon.
-¿Puedes hablar?-pregunta Tachikawa sorprendida de que el digimon alado pronuncie palabra alguna.
-¡Claro que puedo! No lo hago muy a menudo, pero claro que puedo.
-Valla, se aprende algo nuevo todos los días-comenta Izzy, quien ya ha sido testigo de las capacidades organizativas e intelectuales de los seres digitales.
-¿Podríamos apresurar el paso? Me urge ver como se encuentra Agumon, Hikari, Sora y los demás-Tai luce sereno al decir esto, por su parte Leomon asiente con la cabeza.
-¡Claro! Primero de agosto de 1999.
El mismo espectáculo que pudieron divisar los primeros elegidos en llegar, se alza frente a los segundos, la reacción es la mismo en casi todos, el único que pasa por alto esto es Tai, quien siente casi palpable las ansias de ver a su hermana, a Sora y a Agumon.
-Con permiso-menciona mientras se abre camino entre las carpas de acampar colocadas afuera del arco que rodea la ciudadela.
-¡Fíjate imbe….! ¿Tai?- Sora luce sorprendida al reconocer a su mejor amigo. Ella se ha quedado un poco rezagada, debido a que estaba lastimada de la pierna.- ¿Cómo es que…?
-Leomon nos trajo-habla Tai, que ya luce más calmado al ver a Sora con vida, lastimada, pero con vida- ¿En donde están los demás?
-Uhmm…pues andan explorando, creo. La verdad es que todos nos separamos al llegar aquí, los únicos que permanecimos juntos fuimos Matt y yo, el fue a buscar algo con lo que me pueda mover un poco más rápido- indica con el dedo índice la dirección que tomo Matt.
-¿Entonces no sabes donde se podrían encontrar los demás?
-No, pero de seguro que llegaremos al mismo lugar- la pelirroja apunto nuevamente con el dedo, pero ahora al edificio que sirve de antesala a la torre-al parecer nos reuniremos todos ahí, eso fue lo que dijo Piximon, por cierto ¿Cómo es que llegaron aquí?
-Leomon nos trajo, después de recibir unas señales de humo, pues nosotros teníamos pensado en volver a buscarlos.
-Ya entiendo-susurra Takenouchi.
-¿Entender qué?
-Piximon nos menciono que no usáramos la D-terminal para comunicarnos, seguramente están intervenidas, por eso a lo mejor usaron señales de humo.
Tai se queda meditabundo un segundo, pensando es que es lo más probable, de ser así, no era difícil adivinar en donde se habían encontrado.
-¡Con razón nos hallaron tan rápido!-el antiguo líder de los elegidos se sujeta la barbilla con la mano derecha. Por unos segundos ha olvidado la angustia de ver a su hermana y camarada, solo unos segundos que se pasan rápido, la momentánea felicidad nubla un poco la forma de actuar del portador del valor-¡Debo buscar a Agumon y Hikari!-pronuncia antes de seguir con su camino, pasando a una gran velocidad entre mas y mas carpas.
-¡No olvides ir a la carpa!-escucha el grito de Sora a lo lejos, ahora tiene una preocupación menos que cargar, Sora se encuentra bien.
…
¡Hola a todos, sí, sí sigo vivo! Lamento la demora en la actualización, sé que han sido meses sin publicar algo, pero bueno. Aquí les dejo la continuación de esta historia, espero les guste y ojala puedan comentar. Nos vemos en la próxima actualización (que espero no tarde mucho), échenle ganas y cuídense.
