Disclaimer: Ni Digimon ni sus personajes me pertenecen, solo hago esto con fines de entretener.
...
El portador de la esperanza y la de la luz caminaban meditabundos, demasiadas cosas habían pasado para que pudieran estar serenos.
—¿Cómo…como te fue en Estados Unidos?— La pregunta interrumpe los pensamientos de Takeru, quien solo ve con compresión a la castaña.
—Pues, realmente, fue una experiencia inolvidable, en todos los sentidos.
—Que bien. — Sonríe la menor Yagami. La cual hace que Takaishi se pierda por un instante y se inhiban sus pensamientos.
—¡Hikari! — Exclama emocionado Tai, quien corre hacia su hermana menor, cuando ella llega, se abrazan, fuertemente, para después dar paso a una preocupación nata de hermano. — ¿Estás bien? ¿Te duele algo?
—Tranquilo Tai, estoy bien, solo un poco cansado.-le contesta la menor, temiendo poder sofocarse debido al abrazo de su hermano.
—¡Hola T.K! —saluda el portador del valor, notando la presencia del último.
—Hola Tai. Con su permiso, debo de ir a ver a Matt y Patamon. —El rubio se va, dejando solos a los dos hermanos.
—¿Segura que estas bien? — Pregunta nuevamente Tai, quien noto el incomodo ambiente en el que se encontraban los chicos.
—Sí, solo necesito descansar, vamos al campamento.
—De acuerdo, además, Sora tiene algo que quiere contarnos.
…
—Esa torre es la que causa que gran parte de la comunicación este limitada. —Explica Leomon a todos los presentes, quienes ven un modelo tridimensional del polígono que conforma la torre.
—Entiendo. ¿Desde cuándo es que esta ahí? — Pregunta Izzy.
—Hace tres meses. Nos sorprendió mucho; y en cuanto la vimos, supimos que era parte de los planes de Myotismon, tiene un gran parecido a las que por mucho tiempo usó.
—¿Intentaron destruirla? —Davis se acerca una imagen de la torre, la ual contiene los datos de sus puntos débiles.
—Fue una de las primeras acciones que tomamos en nuestras manos, pero ni siquiera Andromon pudo hacerle daño alguno.
—Eso es…inquietante. —Izzy ssaca su Lap-top y coemienza a teclear a una velocidad que solo el puede tener. Los demás le miran, esperando que el genio pueda descubrir algo que pueda ayudarlos.
—¿Crees que Imperialdramon pueda derribarla?
—No lo sé Ken, tal vez… —contesta Joe.
— De hecho, no puede, a menos que ataque primero sus puntos de apoyo, verán, si se ataca aleatoriamente a la torre esta no recibirá daño alguno, su estructura está diseñada para... —Izzy comienza a hablar, en un lenguaje que apenas Yolei y Ken logran procesar.
Los demás esperan a que el genio se dé cuenta de que no entienden.
—Izzy. — El mencionado levanta la mirada, para observar a Tai entrar por apresuradamente. — En español.
—Lo siento, verán. Para poder derribar esa torre, hay que atacar puntos específicos de la misma, su diseño es tan bueno, que nos tomaría demasido tiempo poder derribarla.
—¿Qué tal si solo atacamos la base?
—Dudo mucho que logremos derribarla, puesto que tiene una parte construida bajo tierra, para evitar que sea tan sencillo derribarla.
—Además está muy bien vigilada. Hay Bakemons y demás digimons vigilando el perímetro si…—Leomon se ve interrumpido por Tai.
—Podemos distraer a los Bakemons por unos segundos, en lo que los demás derriban la torre.
—El problema no es que los Bakemons vigilen, o si representan un gran enemigo. El problema es que avisan a los Dark-masters cuando alguien anda cerca.
—¿Qué tanto tiempo necesitarían para poder atacar todos sus puntos frágiles?
—Veamos, con la ayuda de Imperialdramon, War-greymon, Metalgarurumon, Sylphimon y Shakkaumon; unos diez minutos, aproximadamente.—Contesta Izzy a Matt.
—Creo que podemos brindarles ese tiempo. — Asegura Unimon.
—Pero si nos enfrentamos s los Drakmasters, no tendrán demasiadas oportunidades.
—A menos que exista una distracción. — Comenta Davis. — ¿Esto es la guarida de Myotismon? — Pregunta, señalando el antiguo castillo del cual partió al mundo humano.
—Sí, así es. — Contesta Piximon.
—Parece que está en un lugar vistoso y vulnerable. — Continua el chico. — Si pudiéramos crear una distracción lo suficientemente duradera para que no lleguen a tiempo a proteger la torre, sería más fácil poder derribarla.
—Necesitaríamos un ejército enorme, y el usarlo significaría que llegaríamos debilitados a la batalla final. — Menciona Matt.
—No sería necesario un ejército. — Interrumpe Izzy. — Solo algo que los mantenga ocupados unos momentos, como War-greymon, o Metalgarurumon, la puerta del destino de Magna-angemon, también puede ayudar. Solo será entretenerlos unos instantes.
—Lo haremos. — Asegura Tai.
Matt voltea a ver a Takeru; y este asiente con la cabeza.
—Creo, creo que Patamon puede hacerlo ¿Cierto amigo? —El digimon alado asiente con la cabeza.
—Los demás nos concentraríamos en atacar a la torre. — Todos los digielegidos asiente con la cabeza.
—Está bien. Afinemos los detalles —Propone Andromon.
…
Se regocija en aquel lugar sombrío, unas cortinas moradas cubren las ventanas; el esplendor de la luna brilla, tenuemente, colando unos pequeños hilos de color plata por aquella torre. Myostimon sonríe, soberbio, arrogante, ve con fingida indiferencia aquella fuente, en la cual se refleja una grieta; a su lado, los Dark-masters esperan ansiosos, una palabra.
— Como vez, no pudieron haber sobrevivido. — Comenta Piedmon, rompiendo el silencio, totalmente seguro de lo que dice.
Myotismon sigue sonriendo, ahora abre la boca y relame sus labios y sus colmillos, como si pudiera saborear el olor a sangre que está próxima a derramarse; sus alargados dedos se regocijan contra si, en un acto de impaciencia.
— No subestimen a los mocosos. — Vocifera engreído. — Son más molestos y difíciles de matar de lo que aparentan. — Piedmon se enoja ante aquel comentario, baja la mirada, conteniendo su ira; y en un acto reflejo toma una de sus espadas, lentamente.
— Nos aseguraremos de que estén muertos. — Habla Metal-seadramon, antes de que su viejo líder haga una estupidez.
— No, dejémoslo así, veamos que tan interesante se ponen las cosas. — Myotismon se levanta y camina sigilosamente a una de las ventanas, abre lentamente la cortina y deja pasar de lleno un haz de luz plateada, cierra los ojos, sintiendo como su cuerpo se llena de fuerza.
Los Dark-masters se retiran de aquella lúgubre habitación, no tienen las más mínima intención de interrumpir al vampiro.
— ¡Ese maldito! ¡¿Cómo se atreve a…?!
— Calla…Piedmon. Todos sabemos de lo que es capaz, no es bueno tenerlo como enemigo, después de todo, nos brindo una segunda oportunidad. — Comenta sereno Machindramon.
— Aún así, algún día lo haré cerrar la boca.
— Shhhh. — Susurra Puppetmon, atento a los ruidos dentro de la habitación de la que acaban de salir.
Unos destellos de luz morada relucen por encima del marco de la puerta, intensos y amenazantes; escuchan palabras que no alcanzan a entender, pero aquella voz les eriza la piel, sienten el poder de las tinieblas acrecentar.
— También me vengare de esos niñatos…
— Déjame al rubio menor. — clama Puppetmon, ensombreciendo su rostro.
— No lo sé, después de todo, el fue el que me encerró en aquel asqueroso lugar. — Puppetmon suplica con los ojos. — Pero, por otro lado, todavía está el otro rubio; y el moreno de pelos alborotados.
— Yo quiero a la elegida de la luz. — Entra Machindramon en la repartición de rivales.-Esa maldita chiquilla, si no hubiera sido por ella, no habría perdido la mitad de mi ejercito.
Metal-seadramon se queda callado, el solo quiere a alguien que pague lo que le hicieron hace ya años; deseoso de que ese momento llegue, no dice nada, solo aguanta, después de todo, el tendrá más víctimas a las cuales hacer sufrir, entre ellas, cierta chica de cabellos color castaño, y un chico de color azul.
— Como sea, estaré vigilando los alrededores. — Machindramon desaparece, detrás de aquel sonido metálico que provoca el alzar sus pies.
— ¿Tu no vas a decir nada? — sonríe de lado antes de contestar.
— En al agua hay que ser paciente. — menciona, mientras se forma un circulo, con su cuerpo, alrededor de Puppetmon. — Distraer a tu presa.- mira a los ojos al digimon de madera, como si la hipnotizara.- Para después…— En un ágil movimiento aprisiona su compañero, entre su largo cuerpo, más sin embargo, no lo presiona.
— Basta de estupideces. — Ordena el payaso.- Hay que largarnos de aquí, antes de que amanezca.
— La clave, es la paciencia. — Le susurra el digimon marino a su compañero; este tarda unos segundos en reaccionar, antes de seguir los pasos de Piedmon, a través del oscuro pasillo.
…
— Me parece que olvidamos algo. — Comenta Izzy.
— Repasemos, ya tenemos quien va a ir a atacar esa torre ¿No? — Se cerciora Tai de los detalles.
— Sí, van a ir tu, Davis, Ken, Hikari y Yolei.
— Los que van ir a hacer tiempo van a ser: Matt, Takeru, Mimi, Joe y Sora, acompañados de algunos digimons.
— Y yo me quedare aquí a coordinar todo. — Termina de hablar Izzy.
— Creo que no se nos olvida nada. — Concluye Leomon.
— Será difícil y arriesgado, pero si todo sale bien, tendremos más oportunidades de las que tenemos ahora.
— Por mi parte está bien, casi todo. — Comenta Matt, quien sostiene a Sora- solo que insisto en que Sora no debería ir en este estado.
— Ya lo comentamos Matt, iré de todas formas. — Comenta la pelirroja, con autoridad. Taichi sonríe al ver el ímpetu de su amiga, esa actitud hace que el moreno suelte una sonrisa traviesa. — Recuerden. — Llama la atención de todos Izzy. — Solo serán unos segundos, por nada del mundo se deben exponer mucho tiempo, no queremos perdidas que lamentar.- Todos asienten, sabiendo que será una instrucción dudosa de cumplir.
— Vayamos a descansar, mañana será un día agotador.- — Comenta Joe, quien siente parte de la responsabilidad de que todos regresen sanos a casa.
Se empiezan a retirar lentamente, de los doce elegidos que había, solo quedan dos, los antiguos vencedores de Piedmon.
— Cuídala bien amigo- comenta Tai.
— Ten por seguro que con mi propia vida. — Responde Ishida.
Los dos salen de la habitación, para dirigirse a sus cuartos; cierran la puerta de aquel salón, dentro de este, en una ventana, se refleja una risa maquiavélica, con dos alargados y afilados colmillos, como augurio de desgracia.
…
— Tengo un mal presentimiento de esto. — Se dice así misma Hikari, a quien le cuesta trabajo cerrar los ojos.
— ¿Por qué? — Pregunta Inoue, esta acostada en la misma habitación que Kari.
— No lo sé, es extraño, pero esto me es muy…
— ¡Tranquila Kari! Recuerda que hay que tener esperanza.
"Esperanza" había olvidado lo que aquella palabra significaba, había olvidado aquel sentimiento de paz al escuchar esas letras juntas; tal vez Inoue tenía razón, todo saldría bien, o por lo menos eso quería pensar.
…
— Así que de eso se trata. — Vocifera Myotismon, quien deja de ver por aquella ventana de agua que flota y se ondulea lentamente; el ulular del las aves nocturnas son el único ruido que hay.
Un Bakemon llega a esa habitación, entrando con calma.
— Prepara unos cuantos guerreros, les tendremos preparada una pequeña sorpresa a mis antiguos amigos. — Myotismon ríe, y aquel ruido inunda el lugar, la luna sigue brillando en lo alto del cielo, testigo de todos lo que pasar el día que viene.
…
Camina en la montaña, el horizonte luce claro. El sol comienza a ascender por detrás de unas colinas, sus primeros destellos iluminan aquel paisaje de ensoñación. Tomo su cámara para fotografiar el amanecer…el flash no es necesario, no en aquel sitio. Hikari se recuesta sobre un árbol con hojas de color dorado, por un momento la paz es lo único que se respira en el ambiente, los pétalos de las flores ascienden y descienden, danzando junto al viento. Todo es tan calmado, todo. Abre los ojos con un poco de angustia, la desesperación empieza a embriagarle el alma, como la calma antes de la tormenta que detrás de cada segundo de paz vienen tortuosos segundos de agonía. Observa detenidamente aquel lugar, no hay Digimons ni animales, las flores han desaparecido, y con ellas los danzantes pétalos, ahora, lo único que existe es una alfombra de amarillezco pasto… una mariposa negra se posa sobre su hombro, asustándola levemente. Dirige su mirada al cielo que empieza a tomar una coloración rojiza… el astro rey muere, lentamente. La alfombra amarillezca comienza a secarse velozmente en dirección a ella, la mariposa vuela al instante en el color negro invade todo el suelo. Enfoca su mirar en el árbol sobre el que estaba recargada y ve como se secaba abruptamente, las hojas caen libremente, totalmente secas. La portadora de la luz se pone de pie inmediatamente sintiendo el miedo tomar posesión de su cuerpo, mira el cielo, la oscuridad cubre con su manto a este, pero las estrellas no están presentes, solo la oscuridad, el sol se ha apagado.
—Jajajaja. — Se escucha de fondo la siniestra risa.
Voltea la mirada, pero no ve nada. Con su cámara comienza a tomar fotos, presa de la desesperación, el flash alumbra por pequeños instantes parte de la colina. Las fotos impresas comienzan a caer al suelo.
—Elegida de la luz. — Esa voz…
—No, por favor…
Intenta correr colina abajo, pero sus pies no le responden, ni se inmutan en moverse. Destellos morados alumbran el cielo; y sobre el árbol comienza a materializarse una figura con capa. Se tira al suelo, apoyándose en las rodillas y sus manos, debajo de ella están las fotos, los destellos son lo suficientemente intensos como para ver las imágenes que ha sacado.
— ¡Nooo! — Grita histérica, perdiendo la poco calma que le quedaba. Impreso en el papel, las siluetas de Gatomon y Patamon están impresas, inertes y rodeadas de sangre. Comienza a llorar, suda frio y se siente sofocada…
— ¡Hikari!-Grita Yolei, sacudiendo a la castaña por los hombros.
La castaña abre los ojos y se incorpora de inmediato.
— ¡Yolei— Pronuncia, mientras se lanza a abrazar a la de anteojos, su respiración es entrecortada, y está llorando.
— ¿Qué ha sido eso? — Pregunta Tai entrando por la puerta, ha alcanzado a escuchar el grito que ha emitido su hermana. — ¿Hikari que tienes?
La menor niega con la cabeza, mientras sigue siendo abrazada por Inoue. La habitación comienza a llenarse con los demás elegidos, quienes también han alcanzado a escuchar el grito de Hikari.
—Nada, hermano…solo fue un mal sueño. — Hikari se separa de Yolei.
—La última vez que soñaste así fue antes de…
La chica hace un ademan con la mano, para que Tai no continúe hablando.
—No lo digas, por favor…es solo un sueño.
—Está bien. —Susurra su hermano.
Los elegidos se quedan en silencio un momento, procesando todo lo que ha pasado.
¿Qué tienes Hikari? Se pregunta así mismo Takaishi, quien está parado en el marco de la puerta.
—Quiero dormir. — Pide la chica, mientras todos se comienzan a retirar.
—Sería bueno que hablaras con alguien sobre eso. — le menciona Tai, antes de abandonar la habitación.
La castaña se recuesta, no va poder dormir en esa noche, otra vez aquella maldita pesadilla invadía sus noches, otra vez ese mezquino sueño le hacía pensar.
—Esperemos que no tenga ningún significado, y que no sea augurio. — Gatomon se posa al lado de ella.
La chica atina a mirarla, esa imagen le hace llorar, su amiga felina muerta…un escalofrió le recorre la espalda. Solo fue un sueño se repite a si misma. Hoy, seguramente, no podrá dormir.
…
— ¿Ha tenido ese sueño antes? — Tai dirige su mirada al rubio, es notorio que Takeru está preocupado por su hermana.
—Sí, desde hace tiempo…pero siempre es lo mismo, no quiere hablar al respecto.
Tai continua caminando a su habitación, mientras el otro chico se queda pensativo en el pasillo, ¿Debería ir a hablar con ella?... ¡No! , sería una locura, el mismo dijo que estaría ahí como un amigo ¿Acaso un buen amigo no debía de preguntar? Sacude su cabeza, intentado alejar esos pensamientos de su mente, claro que un buen amigo iría a preguntar, pero él no era un buen amigo, no todavía…por lo menos de su parte, pues él era algo más . Continúo su camino por aquel pasillo. Debía descansar, el día de mañana sería muy pesado, muchas cosas pasarían, y tal vez, algunas más nunca se repetirían.
...
Hola a todos, lamento la demora en la continuación jejeje, pero ya son vacaciones aquí en México, por lo que intentare ponerme al corriente. Solo comentar que intente hacer lo mejor posible el cap, espero les guste y comenten. Me despido, esperando no tardar mucho ¡Gracias por los comentarios!
