Chapter 6:
-No puede ser,-el espadachín echó a correr. La cara de Zoro se transformó por completo cuando vio que el cuerpo que yacía inerte en la nieve pertenecía a...
-¡¡¡¡ROBIN!!!
A medida que se iba acercando hasta su compañera un intenso dolor invadía su pecho. "¿Cómo ha llegado hasta aquí? Recuerdo perfectamente que ella estaba a salvo cuando la avalancha de nieve se me echó encima. ¿Estarán bien Brook y Franky o también han sido atrapados por la nieve?"-el hecho de que Robin se encontrara ahí con él era desconcertante.
Una vez a su lado, el espadachín agarró su débil cuerpo con fuerza y la rescató de la nieve.
-"Está congelada, tengo que hacer que entre en calor lo más rápido posible"-pensó, pero ese lugar no era el adecuado, tenía que encontrar un refugio que les protegiese del frío. -"Kusooo ¡¿Dónde demonios te has metido Chopper?! Justo ahora que más falta haces"-bufó el peliverde.
Su obligación era poner a salvo a Robin, así que decidió cogerla en peso y llevarla hasta un lugar seguro. Se agachó aún más hacia el frágil cuerpo de la arqueóloga y se dispuso a pasarle los brazos por su espalda. Una extraña sensación recorrió cada uno de los centímetros del cuerpo del espadachín, estaba tocando con sus manos la espalda de su compañera, aún estando congelada su piel tenía un tacto muy suave y delicado, las mejillas de Zoro cambiaron de color.
-"¡¿Cómo es posible que esté tocando su piel?! Lleva puesto un abrigo"-el peliverde confuso levantó el cuerpo de Robin del frío suelo. Su rostro cambió por completo cuando vio la espalda desnuda, la parte trasera del abrigo estaba desgarrada, un enorme agujero dejaba a la vista su piel rojiza, cuyo tacto estremeció a Zoro hace un momento.-"He de hacer que entre en calor lo más pronto posible"-acomodó a Robin en sus brazos de manera que la cabeza reposaba sobre su pecho, protegiéndola así del viento y se dirigió montaña hacia abajo en busca de algún escondite.
Por otro lado, Brook y Franky avanzaban rodeando el camino inaccesible que se había formado tras la avalancha. Ambos caminaban en silencio. Brook seguía preso de su conciencia, no podía dejar de culparse por haber perdido a Zoro y Robin. Las palabras de Franky le habían tranquilizado. Y es que en verdad, sus compañeros eran todos muy fuertes, y aunque él sea el último en unirse a la banda, ha de confiar en ellos plenamente.
-"Seguro que estarán bien"-se auto convencía.
Franky, ajeno a las muecas de Brook, estaba estudiando la situación en la que se encontraba la banda:
-"Con suerte Luffy y los demás han encontrado a Chopper en el pueblo, pero aún así , no conocemos el paradero de Zoro y Robin. También puede estar pasando todo lo contrario, es decir, que tengamos a tres desaparecidos o que el otro grupo esté en peligro. Hmm, no creo, seguro que están todos Super!"
-Oi, Brook,-llamó el carpintero a su compañero,-tenemos que darnos prisa en encontrar a estos dos, ya mismo se va a hacer de noche.
-Hai Franky, voy a aligerar más el paso, aunque no puedo estar más ligero, soy solo huesos!! Yohohoho!!
-Hahaha,-reía Franky por las tonterías del esqueleto.
De repente Brook paró en seco:
-Oi Franky, ¿que hay allí?-dijo señalando hacia una montaña, en la que fijándose bien, se podía distinguir un gran objeto inerte sobre la nieve.
¿Qué demonios es eso?-el manitas del barco forzó la vista hasta toparse con algo que no se esperaba para nada,-si no me equivoco, ¡lo que hay en la cuesta de esa montaña es un barco!
El cielo cambiaba de color muy deprisa hasta evadir por completo la luz del sol, dando lugar a un gran océano negro que posaba sobre sus cabezas. Zoro llevaba corriendo un rato largo montaña hacia abajo(o eso es lo que él creía), mientras Robin seguía inconsciente en sus brazos. El espadachín no había parado de correr ni un momento, la vida de su nakama corría peligro, y él era el único que podía ayudarle en ese momento.
-"¡¡Maldita sea!! Este sitio está totalmente desierto, y estas malditas montañas, todas iguales, no hacen más que confundirme"-bufaba Zoro, presionando con fuerza el cuerpo de la arqueóloga contra el suyo.-"Hmm, eso parece ser.."-el peliverde distinguía un pequeño lago entre las montañas rodeado de escasos árboles, muy parecido al que habían visto anteriormente junto a Brook y Franky.
Ese lugar era perfecto, ahora solo hacía falta encontrar un resguardo. La suerte les sonrió en el momento más necesario, pues una vez lo bastante cerca del lago, Zoro pudo ver a una pequeña cueva en la montaña. Se lanzó tan rápido como pudo en su dirección para comprobar si ese lugar era válido para protegerse del frío. Una agradable sensación se apoderó de su cuerpo cuando entró en la cueva. Era pequeña pero a la vez acogedora, el suelo estaba seco y firme, la pared estaba mas o menos lisa, y el techo era bastante alto. El espadachín tenía la sensación de que ya alguien había usado ese sitio como refugio, principalmente por la cercanía de agua y madera.
Ahora, su principal prioridad era hacer que Robin entre en calor. Se arrodilló en el suelo de la cueva y apoyó con cuidado el frío cuerpo de su compañera contra la pared. Acto seguido, se levantó y corrió hacia los arbustos que rodeaban el lago para coger algo de madera y así poder hacer una hoguera, de otra forma no conseguirían recuperarse.
Cuando vio que tenía suficiente volvió hacia el refugio. De vuelta a la cueva se encontró con una imagen desoladora, Robin había caído al suelo y temblaba sin parar. Zoro supo que debía de darse prisa. Se quitó el abrigo y se lo puso a la arqueóloga, mientras encendía la hoguera. La tarea le llevó poco tiempo y los arbustos ardieron muy deprisa hasta prender un enorme tronco que había traído el peliverde.
-"Vuelvo a sentir mis manos"-sonreía el espadachín satisfecho con su trabajo. Volteó la mirada hacia la morena. Robin no había parado de temblar y sus labios seguían morados, poco había cambiado su estado. Zoro se movió hacia ella y agarró su cuerpo para acercarla aún más al fuego. Él se encontraba algo mejor, pero su compañera no entraba en calor. Cuando la cogió notó que sus ropas estaban húmedas. Probablemente por eso su nakama seguía temblando. Lo único que se podía hacer al respecto era …
Las mejillas del espadachín cambiaron de color de solo pensarlo...
Fin de Capítulo 6
Comentad por favor!! Me ha gustado muchísimo escribir este capítulo, ¿qué os ha parecido?
Gracias por leer.
Un besito a todos
