NOTA: ningún personaje de este capitulo y de toda la historia me pertenece, son propiedad de J.K. Rowling.

Capitulo 1

Durante años, la familia de Hermione era una de las más apreciables y envidiables de la cuadra donde vivían, y había razones de sobra para serlo; desde que había nacido aquella niña, la vida de los Granger había dado un giro inesperado para todos en su familia.

Era el primero de septiembre y su corazón no podía reprimir un salto cada vez que pensaba que volvería a ver a sus amigos, aunque seria esta la ultima vez que los viera a todos juntos en la escuela, obviamente seguirían juntos después de haber salido de ella, sin embargo ya no seria lo mismo después de haber vivido 7 años juntos.

Terminó de meter todas sus pertenencias y salió a buscar a su papá.

-¡papá! Mis cosas ya están listas… cuando quieras puedes bajarlas.

-si amor, sube al auto que se esta haciendo tarde

Dentro del automóvil ya se encontraba su madre.

-A veces tu padre se lamenta no haber nacido siendo un mago.

-no tiene porque mamá

-en este caso, cuando tiene que bajar cosas pesadas, si que lo hace.

Hermione no pudo reprimir una calida sonrisa.

-me enorgullece tanto el haberte tenido.

-eso dicen todas las madres

-pero tu sabes que eres especial, en todos los sentidos.

-solo un poco- fingió mostrar modestia, aunque en el fondo se sentía como un pavorreal con su cola desplegada.

-eres muy difícil de convencer.

Las dos callaron cuando el señor Granger entro al auto.

-¡vaya! Cada año tu baúl pesa cada vez más

-solo son libros papá

-menos mal- respondió el

A Hermione siempre le agrado el buen humor de su padre. Era algo que admiraba de el, ya fuese el peor de los días, el siempre conservaba su buen humor.

El largo camino que había de su casa a la estación de trenes era corto para ella, ansiaba con todas sus ganas ya estar en el castillo.

El señor Granger paro enfrente de la estación, esperando a que bajaran su esposa e hija, buscaría estacionamiento donde dejar el auto.

-¡que tengas un buen año Hermione!

-gracias papá

Y se despidió de el con un beso en la mejilla.

La señora Granger acompaño a su hija al anden 9 ¾.

-Hermione, hay algo que quiero preguntarte

-dime mamá

-hay… ¿hay algún muchacho que te interese?

-no mamá, ¿porque?

-es que… hoy luces arreglada.

Hermione había atado su pelo encrespado con un listón que hacia juego con su ropa.

-no es mucho mamá… tan solo quise cambiar de peinado, todas las chicas lo hacen

-bueno, era solo una pregunta.

-tranquila, aun no conozco al chico que me haga suspirar de verdad.

Su madre no respondió ante eso, ella tendía mucho a presentir, y su presentimiento era que no quedaba mucho para que Hermione cambiara de opinión.

Antes de entrar a través de la pared, Hermione se despidió de su madre con un abrazo.

-te quiero- dijo su madre

-yo igual- respondió Hermione

Y traspaso la barrera que dividía los mundos.

Hermione amaba ese mundo y sentía una enorme felicidad cuando respiraba la magia que transportaba aquel tren escarlata.

A lo lejos dos masas de pelo, dos rojizas y una negra subían al tren y otras masas de pelo rojo quedaban abajo despidiéndose con la mano a los que subían.

Hermione corrió con el carrito que transportaba su baúl.

-¡Harry, Ron, Ginny, aquí!

Los tres chicos voltearon a ver a su amiga de pelo encrespado castaño.

-no saben cuanto los extrañe en estas vacaciones- abrazó a cada uno y beso las dos mejillas de ellos.

-eres tan dramática, solo nos dejamos de ver un par de meses….- dijo Ron

-gracias por el informe Ronald, ahora subamos al tren antes de que arranque- cerro la conversación Ginny.

Hermione agradeció la interrupción de su parte. Odiaba sobre cualquier otra cosa pelear con el, lo quería mucho, pero no toleraba que le ganara alguna guerra de palabras, en otras palabras los dos sabían que poseían orgullo, el cual los había hecho unirse en algún tiempo atrás.

Mientras Harry y Ron subían el equipaje de Hermione, Ginny y Hermione se adelantaban.

-gracias al cielo que llegaste, estábamos buscándote por todo el anden. Creímos que se te había olvidado este día.

-¡eso jamas!- y sonrió – ¿y sus equipajes?- pregunto mientras avanzaban por el largo pasillo del tren.

-por primera y ultima vez…- menciono Ron – llegamos temprano, Luna y Neville se quedaron a apartar el compartimiento que encontramos, mientras te esperábamos abajo.

-es genial

-ya lo creo, lo escogimos lo mas cerca posible del compartimiento de prefectos y premios anuales- dijo Ginny.

-perfecto- corrigió hermione.

Dentro del compartimiento estaban Luna y Neville sentados leyendo lo que seria el quisquilloso, en la portada había un perro con serpientes en el lomo, lucia feroz enseñando sus negros dientes.

-¿que leen?- pregunto Ron

-descubrieron el camino a la entrada del inframundo. El cerbero que ven en la portada, apareció comiendo carroña no muy lejos de un pueblo muggle, al sur de Rusia, así que varios magos especializados, fueron a buscarlo- respondió alegremente Luna.

-suena interesante, pero cierra ya esa revista, que nuestro juego de naipes explosivos aun no ha finalizado- dijo Ginny con cierto toque de sarcasmo.

-¿ya saben que ocurrió en las vacaciones?- comenzó a pronunciar Ron tratando de ocultar su excitación observando atentamente al juego de Ginny y Luna.- el padre del hurón murió y su madre se volvió loca, la internaron en San Mungo, así que esta completamente huérfano en este mundo- y sonrió de manera triunfal con la mirada perdida en el juego.

Hermione no lo sentía así, le había causado un poco de pena que Draco estuviese pasando por eso, así que volteo a ver a Harry buscando un poco de ayuda de su parte, pero sucedió lo contrario.

-no puedo creerlo, ¡por fin venganza!

-por supuesto, es algo infinitamente…-declaraba Ron cuando se vio interrumpido por una furiosa Hermione que lo miraba fijamente.

-¡por merlín! ¡Como pueden decir cosas como esas! Que Malfoy durante años nos haya molestado con cosas que nos duelen, no quiere decir que nos rebajaremos a hacer lo mismo, tenemos que demostrarle que no somos de alma tan sucia y oscura como el- termino alzando la voz demasiado, y Ron no se quedo atrás.

-¿de que lado se supone que estas Hermione? A ti no te recordaba a cada rato que eras pobre.

-¡sabes que a mi siempre me dijo que era una sangresucia! ¿Crees que es más consolador que ser pobre? ¿Y que me dices de ser huérfano como Harry?, ¿crees que no es, junto a lo que me decía, lo suficientemente degradante?- grito Hermione con lagrimas en los ojos.

Ron frunció los labios hasta hacerlos casi una línea rosa, su cara subió de color, y se sentó lo mas lejos que pudo de Hermione.

-si quieres defender a la asquerosa rata que siempre nos menosprecio por lo que ahora debe ser, no dudes que en mi ya no encontraras a un amigo- declaro Ron mirando hacia la ventana. Ninguno de los que estaban en el compartimiento dijo nada, todos estaban sorprendidos por lo último que había dicho.

-pues que imbécil eres… si no te importa me voy al compartimiento de prefectos, donde nos deben de esperar ya- tomo el uniforme de su baúl y salio azotando la puerta, haciendo que la ventana se hiciera añicos.

Ginny fue la primera en hablar – si no le hablas a ella por esa estupidez, no me hables también a mí – y después dijo "¡reparo!" apuntando hacia la ventana y salió a buscar a Hermione.

Impresionado, viendo hacia la puerta grito -¡eres mi hermana!-

Mientras tanto Luna parecía por primera vez sorprendida.

-Ronald, acabas de decir el peor comentario de tu vida, aunque te seguiré hablando y me quedare con ustedes, tratare de reservarme tu amistad desde ahora-

Ronald no soporto la tensión dentro del compartimiento, así que tomó su uniforme y se fue, dejando solo a Harry, Neville y Luna, con un nudo en la garganta a los dos primeros.


Hermione entro en el compartimiento de Prefectos, ahí estaban los de Ravenclaw, Hufflepuf y Slytherin. De la parte de Slytherin Draco Malfoy estaba sentado con una profunda seriedad que jamas había visto en su vida, y junto a él, Blaise, de igual forma que Draco. Todos voltearon a ver a Hermione, pero solo Ernie Macmillan la saludo, en realidad no le importaba eso de la popularidad, pero saber que habían llegado a buenos términos ella y el después de su rompimiento le aliviaba la conciencia.

Y apareció Ron, con la nariz y parte de los pómulos rojos, resaltándole las pecas de la cara, se sentó junto a hermione, pero la ignoro por completo. "perfecto Ron, jamas dejaras de ser un completo mocoso malagradecido y majadero" pensó Hermione, cruzando los brazos sobre su pecho, mirando hacia la ventana.

Y entro la profesora Mcgonagall.


-¿que les dijo esta vez la profesora?- pregunto Ginny cuando Hermione salio de su reunión. Ginny la había esperado afuera del compartimiento.

-¿no se suponía que estabas en el compartimiento con los demás?

-se suponía, pero Ronald es un idiota de tamaño familiar

-pero es tu hermano

-pero alguien lo tiene que educar.

-bueno, lo que digas… pues Mcgonagall nos dio las mismas instrucciones para las rondas de vigilancia, al igual que las reglas de la escuela, y los nombramientos de los premios anuales…- comenzaron a caminar a lo largo del estrecho pasillo, sin rumbo fijo.

-¿y quien a parte de ti es premio anual?

-Malfoy...

-¡no te lo creo!

-pues yo tampoco lo creía, y supongo que ninguno, dejando a un lado a Zabinni, lo creía.

- mi madre me confió que Malfoy ha quedado en la calle.

-¿Qué?

-así es, resulto que ya estaban en bancarrota y vivió en casa de Zabinni durante las vacaciones.

-que desgracia…

-si… bueno, no hay que tener mucha compasión de el.

-¡oh por supuesto que no! Pero tampoco le desearía a nadie lo que le esta ocurriendo a el.

-si… en parte tienes razón.

-shh… ahí viene con Blaise.

Las dos se apartaron del camino para que ellos pasaran, Malfoy dirigió una mirada a Hermione, sin ninguna malicia, talvez sin ningún tipo de sentimiento; a ella siempre le habían dado miedo sus ojos, ese color grisáceo que hacia mas dura su mirada, pero a la vez tan atractiva que la atrajeron como un imán.

-supongo que no sentirá nada… en cambio yo estaría destruida por una cosa así- dijo Ginny.

-bueno, es hombre, es de Slytherin y es un Malfoy… ¿te parecen pocas razones para demostrar todo lo contrario?

-creo que son suficientes.


Durante el trayecto al castillo y la cena no trascurrió nada relevante, incluso transcurrieron las horas increíblemente pesadas para todos los antes mencionados. Cuando Dumbledore anuncio que podían retirarse a sus respectivos cuartos, cada uno de ellos sintió una carga menos en las espaldas.

La Profesora Mcgonagall se acerco a Hermione que explicaba las reglas rápidamente a uno de los prefectos de Griffindor.

-si profesora, dígame.

-la contraseña de su casa es uvas glaseadas y ya no dormirá junto a sus otras compañeras, tendrá su propia alcoba, junto al de ellas, en la puerta tendrá la insignia de premio anual la contraseña es sueños. Que pase buenas noches

-muy bien, tratare de alcanzar a los que ya estén a punto de entrar, con permiso.

Y avanzo lo más rápido que pudo a través de los alumnos que iban saliendo del gran comedor.

Cuando al fin pudo Hermione retirarse a descansar, tomo de sus cosas una pijama, y entro al baño, se cambio, compuso un poco su coleta, lavo su cara y se fijo en el espejo. Salio y se acostó en la cama. Dentro de ella se fijo que enfrente estaba una gran ventana por la cual se colaba la luna. Poco a poco se fue quedando dormida y los ojos de Draco fueron los protagonistas de su sueño y de su noche.


En este capitulo hay cosas que debo aclarar, una es que no voy a meter nada que tenga que ver con Voldemort ni mortifagos… no quiero alinearme a los libros.

La mamá de Hermione es squib, pero no tendrá mucha relevancia, es tan solo una idea.

La onda del cambio drástico de Hermione nunca me latió, ya que su personaje siempre acata las reglas al pie de las letras aunque no le guste, así que si tiene algún cambio será lento.