Merecerla.

(#2 Riesgo)


Charlie no creía merecerla ni para que fuera su amiga, pero iba a correr el riesgo.

Se acercó a ella, intentando parecer lo más simpático posible, intentando no parecer el adicto en recuperación que era, y le brindó una sonrisa llena de amistad y de yo no te tengo miedo. Ella puso una sonrisa de niña de seis años frente a un tarro de galletas, los ojos le brillaron y el cabello se l movió al aire, y parecía un ángel (un ángel muy embarazado).

Y ella comenzó a hablarle, y a sonreírle, y a tomarle de la mano cuando algo la sobresaltaba. Y Charlie no creía merecerla, pero valió la pena tomar el riesgo.