No iba a fallarle.
(#5 Determinación)
Charlie se había rendido muchas veces, pero no en esta ocasión. Esa francesa loca se había llevado a Aaron, el hijo de la dulce, hermosa y perfecta niña de ojos azules que lo tenía comiendo de la palma de su mano, y él tenía que encontrarla y devolver a Aaron sano y salvo.
Charlie se había rendido muchas veces, pero supo que había valido la pena seguir su determinación cuando vio esa sonrisa en el rostro de Claire al ver a Aaron, sin rastro de esa preocupación o tristeza que se había dibujado antes en su carita.
Charlie sonrió y pudo dormir tranquilo ese día.
