Hola, hola, espero estén muy bien, gracias a los que siguen el fic. La verdad creo que estoy corta de palabras (Se ha hecho el milagro), así que sin mas les dejo la continuación.


Cáp. 15: Cuidándote

Bajó del auto y entró al edificio, ni siquiera preguntó por éste al vigilante dormido, solo subió al ascensor, al lento ascensor, esperó que la dejara en el piso y fue directo al apartamento, tan solo tuvo que tocar una vez para que la puerta se abriera dejando ver a un hombre de ojos azules.

- Pasa…- Se apartó de la puerta dándole pasó y luego cerró tras ambos.

- ¿Cómo esta? - Preguntó Kagome, tenia vanas sospechas de la llamada.

- Bien solo no debe esforzarse mucho – La tranquilizó Miroku caminando con ella hasta el dormitorio - Estaba llamándola dormido así que pensé que era bueno avisarle

No hizo mas preguntas por el momento y lo miró estaba recostado en la cama, con el torso al descubierto al parecer dormido, aunque su respirar era algo turbulento y sonoro, estaba vendado en el pecho y su apariencia era la de un hanyou.

- Esta dormido – Avisó, viendo como la mujer se sentaba en la cama al lado de Inuyasha.

- ¿Qué sucedió? – Preguntó, acariciando los cabellos platinados de este y el par de orejitas aunque levemente para no despertarlo.

- Había un truco bajo la manga y al parecer tiene algo de veneno en su cuerpo - Explicó Miroku - En su estado Hanyou le será mas fácil recuperarse, pero creo que deberíamos darle algo para que pueda dormir tranquilamente el que se mueva tanto esparcirá mas el veneno

- Las vendas…- Dijo esperando alguna explicación sobre estas.

- No son profundas tampoco de que asustarse, fue por ellas que entro el veneno – Continuó - ¿Qué creas que le podamos dar?

- Creo que unos analgésicos estarán bien - Dijo Kagome un poco mas tranquila y al parecer el igualmente - Voy a ir a una farmacia por algunas cosas, ¿usted esta bien?

- Si - Asintió viendo salir a la joven que se tropezó con la figura alta de Sesshomaru.

Los mismo ojos, si que la impresionaron aunque no del mismo modo que de Inuyasha – Disculpe – Miró al hombre aun mas alto que el mismo Inuyasha -Usted debe ser el hermano de Inuyasha, ¿Necesita algo?

- Ka…go…me… - La llamo desde la cama - Kago…me – De nuevo la llamó comenzando a incorporarse.

- No te levantes – Fue rápidamente hasta él.

- Pues…creo que iré yo a un farmacia - Musitó Miroku - ¿Que droga…No importa, pregunto allá – Se dijo al darse cuenta que para ellos no existía.

- Acuéstate – Le ordenó Kagome - No debes moverte…

- Dame un beso y no lo hago - Bromeó tomándole una mano.

Se acercó y deposito un beso en sus labios, este la aferró más a él ahondando el beso; sus labios estaban más posesivos y embriagantes, tal vez era porque ahora estaba como hanyou, se preguntaba como seria… ¡No era tiempo de pensar en eso!

- ¿Cómo te sientes? - Preguntó dejándolo recostada en su pecho, como así el se había acomodado hace algunos minutos.

- Ahora mucho mejor - Aferró una de sus manos en su vientre.

- Y ese hombre ya…

- Bien muerto - Aseguró Inuyasha - Sesshomaru término con él, sin dejar ni rastro, aunque el muy maldito me dijo que ya buscaría como vengarse de mí desde el otro mundo…

- ¿Es para preocuparse? – Le preguntó acariciándole los platinados cabellos.

- No - Musitó Inuyasha - Nos aseguramos que no tuviera secuaces o cosas así, no creo que cause problemas esa amenaza, ya no…

- Traje algunas medicina, vendas y alcohol para desinfectar, una hermosa mujer alli afuera me las dio - Avisó Miroku entrando a la habitación - Lo desperté…

- No Miroku – Respondió Inuyasha.

- Bien voy a dejar algunas vendas, para que la señorita te las cambie y yo voy donde Sesshomaru – Informó dejando las cosas encima de la cama.

- Bien me voy a levantar para cambiarte las vendas

- Esta bien enfermera - Rió ante su propia broma, mientras se sentaba, ahora con fuerzas renovadas.

- Aun tienes ánimo para bromear – Suspiró, comenzando a desenvolver las vendas en el pecho de él.

- ¿No te doy miedo? - Preguntó Inuyasha viendo como ella no despegaba su vista de lo que hacia.

- No – Respondió sin vacilar - Ya casi… - Dio un par de vueltas y terminó -Voy por agua para que tomes esto

- Kagome aquí hay – Le enseñó la jarra sobre la mesa de noche.

- No vi… - Sonrió Kagome alcanzándole el agua y las dos pastillas - Ahora a dormir

- Quédate conmigo - Pidió Inuyasha moviéndose un poco hacía un lado - Por favor…

- Esta bien – Se recostó a su lado - Ahora duérmete - Dijo al ver como esta se aferraba a su cintura y se recostaba en su pecho - Le dio miedo el que se fuera y la llamada recibida le hizo pensar lo peor, pero ahora agradecía que estuviera bien.


- No estábamos tan lejos - Habló Miroku viendo como la mujer preparaba el desayuno para todos.

- Debo suponer que para ustedes lejos no es Francia

- Íbamos a mitad de camino antes de que Inuyasha se desplomara - Expuso Miroku - Sesshomaru debió cargar con ambos

- Ya esta - Avisó Kagome poniendo dos platos sobre la mesa y dejando el desayuno - Puedes llamar el hermano de Inuyasha y decirle que venga a comer, yo voy a llevarle el desayuno a él

- Que afortunado eres Inuyasha - Suspiró Miroku - ¡Sesshomaru!


Vaya que se sentía mejor, pero no quería despertar no ahora, quería dormir un poco, la luz del sol le dio directo en el rostro así que sin más abrió sus ojos lentamente para encontrarse con la mirada graciosa de Kagome frente a él

- Buenos días – Entró Kagome a la habitación, dejando la bandeja sobre la mesa de noche.

- Así no me quejo de despertar – Dijo empezando a levantarse.

- Te traje el desayuno – Se lo acercó.

- ¿Y tu? - Preguntó Inuyasha.

- Ya comí - Dijo Kagome - Me levante desde temprano, no había que comer, llame a Sango y avise que no iría hoy

- Entonces te tengo como enfermera todo el día – Dejo la comida sobre la mesa a su lado y se acercó a ella.

- No, vas a comer - Habló Kagome tratando de obviar los besos que este daba en su cuello.

- Si… - Le aseguró recostándola en la cama, atrapándola con su ahora más musculoso cuerpo debido a su transformación.

Ya de por si el la enloquecía, pero así como hanyou la podía tener prácticamente a sus pies.

- Inuyasha…debes comer – Insistió Kagome entre sus ahogados suspiros.

- No te preocupes - Sonrió Inuyasha - Lo voy hacer…

- Pero me refiero al desayuno - Jadeó Kagome tratando de alejar los labios de los de este.

- No es tan divertido-

- Pero se supone que estas enfermo - Aunque la verdad no lo parecía -Inuyasha…por favor…

- Esta bien – Se alejó de ella, la verdad era que no podía obligarla, bueno si podía pero no debía ni quería - Y… ¿Qué me dices como va lo del caso?

- Pues…todo va bien, debemos revisar toda la base de datos que nos enviaron de la armada, pero aun hay cosas que no concuerdan, estamos llegando a pensar que los militares desaparecidos no eran porque fueran infiltrados

- Algo así como que… ¿sabían lo que sucedían y desaparecieron forzadamente?...mmmm no sería raro – Dijo Inuyasha - ¿Y la base de datos?...

- Esta en la jefatura – Contestó Kagome - Cuando regreses al trabajo la revisaremos juntos…

- Es mejor – Asintió dejando la bandeja a un lado y recostándose en la cama para cerrar sus ojos.

- ¿Estas molesto? – Tal vez se hubiera enfadado porque le habia dicho que debía alimentarse.

- ¿Debería? – Abrió un ojo para verla.

- Es que parece, es que debes cuidarte y que yo te haya dicho… - No sabia que decir, no quería que el se enfadara.

- Contigo no me enfado – La atrajo a su pecho - Solo que quería pasar un momento contigo

- Pero te puedes lastimar – Susurró mientras sentía como el acariciaba sus cabellos.

- No lo haré – Le aseguró, comenzando a dejarla bajo él - Solo quiero estar contigo, te extrañe demasiado

Se acercó a sus labios y los rozo suavemente, mientras sonreía al ver que las mejillas de ella se teñían de rosa, así como hanyou podía percibir más el aroma de sus cabellos, de la creciente excitación que se presentaba y podía sentir su propio olor en ella, ella era de él.

Se apoderó de los labios de ella con ferocidad, ahogando el suspiro que quería salir de sus labios, llevó sus manos hasta los botones de la blusa celeste que usaba, dando pequeños besos en su cuello y sobre sus pechos a medida que desabotonaba la prenda, escuchaba claramente como la respiración de ella cada vez se hacia mas dificultosa, sentía las manos de ella sobre su espalda acariciando enloqueciéndolo.

Dios, cada vez que el la tocaba sentía su corazón bombear como un loco, pero la excitación las palpitaciones que sentían estaban mas presentes que nunca, estar con él como hanyou era demasiado torturante y placentero, quería estar ya con el, bajó sus manos tímidamente hasta el holgado pantalón que el llevaba, desato el nudo que los sostenía y los bajó, sin poder obviar la presencia de la excitación en el.

Demonios jamás en su vida alguien lo habia hecho perder la razón con simples caricias, pero es que esa mujer lo quemaba con cada una de ellas. La sintió desprenderlo del pantalón del pijama que usaba, rozando casi imperceptiblemente su virilidad, logrando que un ronco gemido saliera de su garganta, llevó sus manos a su cadera y rápidamente la despojó de la falda, la tomó de las caderas y la cargó dejándola sobre el, ambos sentados, sintiendo el roce de sus sexos ahora mas cerca, mas pasional…

- Eres muy hermosa – Susurró en su oído mientras apartaba los cabellos a un lado y besaba cerca de su lóbulo y su cuello, y a la vez quitaba el sostén.

Estaba vez el iba por decirlo de alguna manera un poco mas lento, besaba cada rincón de su cuerpo y ella no quería quedarse sin hacer nada, lo apresó mas con sus piernas ya que el estaba entre ellas, se alejó de los besos que el daba en su cuello y posó sus labios en el cuello de el, bajó dando suaves y tenues besos hasta su pecho a medida que daba pequeños mordiscos que hicieron gemir a Inuyasha, al igual que podía percibir mas fuerte la presión de él en sus caderas, bajándola hasta sentir el miembro de el ya en su entrada.

- No me tortures tanto preciosa – Jadeó, tomándola del rostro manteniendo la respiración entrecortada, vio sus labios rojos llamándolo e incitándolo, los atrapo en un roce fuerte y hambriento, mientras la levantaba un poco y quitaba la ropa interior de ambos.

La inclinó un poco y dirigió sus besos a sus pechos, de verdad que estaba haciendo un esfuerzo enorme por hacerlo todo a un ritmo lento y marcado, tratando de controlarse, pero los gemidos de ella no ayudaban, ni mucho menos el líquido viscoso que empezaba a emanar de su sexo, si seguían así explotaría sin entrar en ella.

- Por favor… - Le rogó entre gemidos, la tortura la estaba casi matando, necesita apagar el fuego que tenia en su vientre y se extendía por todo su cuerpo.

No alargó mas sus torturas y la levantó levemente para sentarla nuevamente sobre el y entrar en ella, lentamente, escuchando sus gemidos y como presionaba sus hombros, ya una vez dentro la presionó de las caderas, logrando que ella se contoneara sobre ella, lenta y excitantemente, siendo marcados los movimientos por ella.

Pero el quería llevar el ritmo, esa mujer y los gemidos que daba en su oreja lograban que todos sus cabellos se erizaban, la recostó en la cama nuevamente y las embestidas tomaron un movimiento mas frenético, sentía su sangre correr vertiginosa, al igual que un calor estar en la parte mas honda de su corazón, hacer el amor con ella lo llenaba, porque estaba haciendo el amor, no estaba teniendo sexo como tantas veces. Sintió el liquido caliente emanar de ella, y eminentemente el se uniría con ella a alcanzar el clímax de su relación, pero quería que ella fuera quien lo llevara, la giro dejándola sobre su cuerpo indicándole el movimiento sobre el y rápidamente se sentó, descorrió el cabello de los hombros de ella y en cuanto alcanzó el punto culmine, enterró sus colmillos de hanyou entre su cuello y hombro, probó unas leves gotas de sangre de ella que tan solo gritó su nombre, en cuanto sintió las mordidas y que arañó su espalda dejando las marcas de sus uñas, eso en lugar de molestarlo lo enloqueció como todo en ella. Dio unos leves lengüetazos y las heridas se cerraron levemente, se dejó caer en la cama y la atrajo hacia él, aun dentro de ella dejándola recostada sobre su pecho.

- ¿Estás bien? – Preguntó Inuyasha, acariciando sus cabellos y depositando unos besos en sus cabellos.

- Te amo – Fue lo único que pudo articular; con los ojos entrecerrados y refugiada en el pecho de el.

- Yo igual, preciosa – Acarició la espalda desnuda, lentamente salio de ella escuchando un leve reproche que lo hizo esbozar un sonrisa, la acostó a su lado y la abrazó de la cintura pegándola a él, miró por las ventanas al parecer aun estaba muy temprano, pero una siesta no le vendría mal.


- Me alegra que estés bien, solo espero que no me dejes sin mi agente mucho tiempo – Exclamó el anciano en el sofá - A propósito… ¿Dónde esta Kagome?

- Ah ella esta durmiendo, estaba algo cansada – Sonrió Inuyasha con picardía que el anciano no percibió.

- Entonces me imagino que te veremos de nuevo por nuestras oficinas – Dijo Myoga poniéndose de pie - Bien muchacho, cuídate nos veremos luego

- Claro, anciano nos vemos – Luego de despedirse del anciano, fue hasta la habitación y dio un suspiro, la encontró como la habia dejado luego de que el anciano Myoga interrumpiera su sueño al lado de Kagome.

Fue y se sentó al lado de ella que yacía dormida bocabajo dejando ver su espalda desnuda, su cabeza hacia un lado con algunas hebras cubriendo su rostro; la tentación fue mas y acaricio su rostro retirando las hebras, al igual que su espalda desnuda, la vio sonreír entre sueños y luego se movió levemente, en cuanto vio que despertaba se inclinó y le dio un suave beso en el hombro descubierto.

- Buenas noches – Dijo Inuyasha, y era la verdad eran cerca de las ocho.

- Dormí mucho, ¿verdad? – Se giró en la cama cubriendo su desnudez.

- Algo…pero es normal – Sonrió, refiriéndose a lo que habían hecho momentos antes.

- ¿Siempre? – Preguntó ella haciendo espacio para Inuyasha que comenzaba a recostarse.

- Algunas veces mas que otras – Explicó recostándola en su pecho - ¿Qué te parece si te muestro?

Se posó sobre ella delicadamente mientras retiraba el pantalón que habia usado para atender al anciano Myoga, la vio ruborizarse, Kagome si que era increíble aun después de lo que compartían seguía ruborizándose.

- Te amo – Exclamó para tomar posesión de su boca y dar inicio al ritual mas puro con su Kagome.


- Debemos hacer algo, o nos van a descubrir – Habló un hombre entre las sombras acompañado de una mujer.

- Te dije que no debías atacar tan rápido – Le recordó la mujer - Te dije que un golpe tan rápido seria decisivo

- Lo se maldita sea, aun no me acostumbro a esto – Dio un sonoro golpe en la mesa, para el era difícil - Debemos parar estas búsquedas que hace seguridad nacional…

- Sabemos el nombre de algunos detectives y la más importante es esa mujer – Aseguró la joven de cabellos negros como la misma noche - Debemos sacarla del juego o unirla, pero la primera es más factible…

- Vaya para ser nueva en esto eres muy buena, te acostumbras rápido – La felicitó el hombre sirviéndose un trago - Dejemos que las cosas se calmen un poco luego veremos querida…Pero debemos aprovechar nuestra estancia no como ese idiota de…

- Bien como sea, dejemos esto por un tiempo luego veremos


- Lo que robaron son información de bases militares, códigos y combinaciones para activar misiles, satélites, si las personas que tienen esto pueden acceder a ellas se armara la tercera guerra mundial si así lo quieren – Explicó Kagome con la computadora encendida.

- ¿Y lo mas probable es que los desaparecidos estén implicados? – Dijo Inuyasha mirando la información en la computadora y algunas hojas en sus manos; como Inuyasha no podía ir aun a la oficina o mas bien no quería ir aun Kagome estaba en el departamento de este trabajando - ¿Cuántos son?

- Pues son alrededor de unos diez, lo que nos parece raro es que sean tantos, organizaciones que envíen infiltrados sería hablando de muchos cinco – Afirmó la chica buscando la información en la computadora para mostrar a Inuyasha - Ellos son…

- Eso sería raro, nadie en estos tiempos manda a tantas personas a infiltrarse – Apoyó Inuyasha - Pero lo mejor será seguir investigando, alguna otra cosa que deba saber

- No por el momento no hay más – Informó Kagome.

- Entonces podemos…tomar un descanso detective – Apartó las cosas sobre la cama y la acercó a él.

- Inuyasha no creo que sea lo más sensato, debemos trabajar – Trató de obviar los besos que Inuyasha daba en su cuello y las caricias en su cuerpo, este hombre la iba a matar.

- Es hora de comer – Bromeó Inuyasha retirando los cabellos de su cuello para tener más acceso a este

- Es hora de que tomes tu medicamento – Le dijo escapándose de sus brazos.

- ¡Feh!, mujer yo no necesito eso – Se cruzó de brazos.

- Aun estas débil y si no te lo tomas, hay inyecciones para mejorarte rápido – Le dijo, conocía las fobias de Inuyasha, es mas le causaba risa que eso le diera miedo.

- Esta bien…trae el medicamento – Esa mujer sabia como asustarlo.


- Vamos Inuyasha o me vas a obligar que llame al doctor – Le extendió la cuchara.

- Kagome los jarabes son para los niños – Reprochó huyéndole a la cuchara - Además sabe feo…

- Actúas como un niño – Ella no se daría por vencida - Y si eres tan grande entonces déjate aplicar la inyección por el doctor – Dejó la cuchara y puso sus manos en la cintura.

- Que lindos se ven – Exclamó, de pie en la puerta - Pero tenemos trabajos tortolos…así que a lo que vinimos

- Sango dile a este tonto que se tome el medicamento – La actitud de Inuyasha le parecía divertida pero ya la estaba exasperando.

- No Kagome no lo voy hacer a…

- Buen niño, ahora trágatelo – Le interrumpió metiendo la cuchara en su boca, le tapó la nariz y le cerró la boca.

- Casi me ahogas – Tosió levemente y con el agrio sabor en su boca.

- No seas llorón – Cerró el frasco y lo guardó.

- Esto es lo que tenemos – Sonrió Sango, al ver la actitud de ambos y continuó - Acabamos de ubicar las familias de los soldados desaparecidos, y tenemos una de esas familias en esta ciudad, así que par de tortolos, esta es la dirección…

- Yo conduzco – Habló Inuyasha saliendo seguido de Kagome, mientras Sango solo meneaba su cabeza de un lado a otro, parecían un par de niños, pero el amor entre ambos se notaban, se alegraba por su amiga en definitiva que al fin lograra salir de esa monotonía de su trabajo y todo gracias a Inuyasha…-


Bien, eso fue todo, ahí termino este capitulo. Espero sus comentarios mensajes y demás, un abrazo, bye…