Hola a todos, espero estén muy bien; muchas gracias a los lectores por el apoyo. Me agrada que les agrade la historia…(Eso sonó raro).
En fin y sin mucho preámbulo les dejo la continuación.
Cáp. 16: Enemigos
- Inuyasha, debías girar por la izquierda – Recriminó Kagome mientras el chico daba vuelta al carro.
- Ya, ya un pequeño error – Se devolvió la calle y entró en la vía correcta.
- Dame la dirección yo te diré por donde ir – La chica tomo la hoja con la dirección y algunos otros datos de la familia que visitarían.
Luego de unos minutos llegaron a una zona de la ciudad de clase media, al menos concordaba la posición económica…
- Es aquí – Avisó Kagome, Inuyasha estacionó el auto, ambos bajaron y cruzaron la calle, luego llamaron a la puerta, pero esta se abrió con el leve toque.
- Bien esto es raro – Sacó su arma y dejó a Kagome tras el, la chica igualmente extrajo su arma y ambos entraron.
Caminaron por el pasillo, queda y calmadamente mirando fijamente hacia el fondo de la casa y hacia la entrada, al entrar a la sala vieron todo organizado pulcramente y los cuatro miembros de la familia sentados en el sofá principal viendo la televisión…
- Somos detectives y estamos aquí por la desaparición de su hijo – Habló Inuyasha con el ceño fruncido, esto no estaba bien.
De un momento a otro un ruido se escuchó en la parte trasera de la casa, un vidrio roto tal vez…
- Kagome quédate aquí – Dijo Inuyasha corriendo hacia el lugar donde se escuchó el ruido.
Kagome miró nuevamente a la familia sentada en el sillón y se acercó y tocó el hombro de una de las personas y esta cayó sobre la otra y esa sobre…bueno algo así como el efecto domino…
- Están muertos – Dijo, sacó su celular - Sango, tenemos un asesinato múltiple manda al equipo
En cuanto llego al fondo de la casa, vio la sombra salir por la ventana y sin pensarlo mas lo siguió, corrió tras el hombre que no mermo su paso y que en ningún momento miro hacia atrás.
- ¡Deténgase ahora mismo o disparo! – Le gritó Inuyasha aun tras el - Veamos quien se cansa primero - Susurró
Ya estaban lejos y el hombre parecía no cansarse, en ningún momento habia girado el hombre corría mecánicamente. Las personas que transitaban se alejaban despavoridas al ver la persecución y trataban de no interferir en ella. La persecución los llevó hasta un puente finalmente vio al hombre detenerse unos metros mas adelante, éste lo miró y jamás en su vida habia visto una mirada mas fría…
Caminó hacia el y el hombre aun no se movía hasta que sin explicación se subió a la baranda del puente y se lanzó abajo.
- ¡No! – Corrió y se asomó al lugar el hombre yacía abajo en medio de la carretera que quedaba bajo ellos, el transito estaba detenido, tomó su celular - Kagome…pues por aquí no es muy alentadora la escena…
- ¿Qué tenemos Sango? – Preguntó Inuyasha entrando a la sala de autopsias que hoy se veía algo congestionada.
- Los disparos fueron certeros, simples, este tipo sabia lo que hacia – Habló cubriendo el cuerpo de una mujer - Tengo cuatro balas para ti…
- Bien, las revisare para ver si coinciden con el arma de este sujeto – Dijo Kagome tomando el recipiente con ellas y saliendo del lugar.
- ¿Y que hay del suicida este? – Se paro al lado de la mesa en que estaba, y vaya que la muerte se notaba en el, estaba pálido en verdad pálido y sus labios estaban en exceso amoratados - ¿Perdió sangre?
- Algo, aunque no mucha – Informó guardando otro de los cuerpos en una especia de congelador.
- Parece drenado, esta muy pálido
- Aun no le practico la autopsia – Expuso Sango, parándose al lado contrario del cuerpo, pero era verdad lo que él decía - Pero tienes razón su color no es normal y no tiene mucho tiempo de muerto; tal vez sufrió de alguna enfermedad, no lo se, en cuanto termine con el te diré…
- Esta bien, voy a tomar una huella para buscar quien es – Se colocó unos guantes y presionó los dedos del sujeto en una hoja de acetato - Buena suerte con el…
- No aparece – Musitó dando un leve golpe en el escritorio - Ni el registro de compra del arma y las huellas no están en la base de datos…
- Ya cálmate iremos donde Myoga y le pediremos la nueva base internacional – Dijo Kagome - Ya reporte el asesinato de acá y al parecer no es el único algunas familias de los militares también fueron asesinadas…
- Entonces los militares no son infiltrados están siendo secuestrados – Se puso de pie y caminó por el lugar.
- Tal vez, ellos descubrieron lo que sucedía en la base, los diez son miembros de la misma zona – Agregó Kagome - Debemos encontrarlos…
- Es posible que estén muertos, digo están asesinando a sus familias – Inuyasha tomó asiento nuevamente.
- Y sabes que es lo mas curioso – Continuó la mujer - Los asesinos de las familias todos han sido encontrados pero ninguno esta vivo…
- ¿Se suicidaron? – Preguntó conociendo la respuesta.
- Si, uno de ellos fue atrapado y en su celda se ahorcó, el otro se dio un tiro en la cabeza, otro se lanzo al tren en cuanto este pasaba y el nuestro se lanzo de un puente
- Se toman demasiadas molestias asesinando a estas familias, ¿Crees que sepan algo? – Preguntó Inuyasha.
- No lo se, es posible las familias que están vivas están siendo cuidadas, hablaré con los detectives correspondientes para que las interroguen – Dijo la chica, tomo el teléfono e hizo algunas llamadas.
- Chicos pueden venir un momento – Los llamó Sango por el segundo teléfono de la oficina de Kagome.
- ¿Qué pasa? – Preguntó el ojidorado, cubrió su nariz pues el olor en el lugar era insoportable.
- Dios que es ese olor, es asqueroso – Habló Kagome casi haciendo arcadas
- Pues es nuestro suicida – Dijo alcanzándole tapabocas, aun así el olor llegaba - Miren esto… - Con sus guantes alzo las capas que daban la forma de "Y" en su pecho - Este hombre no tiene ni un día de muerto y miren su estado de descomposición…
- Parece que llevara mucho tiempo – Expresó Kagome tratando de omitir el nauseabundo olor - ¿Es alguna enfermedad?
- Su sangre esta coagulada, en cuanto hice el primer corte nada salio de su cuerpo, sus vísceras están totalmente secas – Explicó Sango - Y no, no es alguna enfermedad, esto es un muerto de hace mucho tiempo, es como practicarle la autopsia a un zombi…
- ¿Y eso como puede ser? – Preguntó Kagome mirando al hombre en la mesa.
- Sango no estaba equivocada este hombre ya estaba muerto – Habló Inuyasha con su vista fija ahora en la computadora - Según esta base de datos, su nombre es Yhomo Fhusihida, murió hace varios meses, cinco para ser exactos, robaron su cuerpo y ahora esta aquí…
- ¿Es Japonés verdad? – Preguntó Kagome.
- Así es
- Bueno el caso es, como un hombre muerto estuvo tan vivo para asesinar a una familia luego huir y volver a la tumba – Dijo mirándolo extrañamente, sabia que habia cosas extrañas en esta vida pero, zombis… - ¿Tú que crees?
- A menos que tenga un gemelo con igual consanguinidad, es claro que hay algo muy raro aquí – Exclamó Inuyasha - Aunque…cierta vez pude ver como traían un muerto a la vida y creo que es posible, pero la persona que lo hizo esta muerta eso es imposible…
- ¿Cómo? – Preguntó intrigada, vaya que el pasado era extraño.
- Pues, era una especie de rito, magia negra, el cuerpo volvía a la vida por un breve tiempo, cuando pude ver aquel rito fue hace cientos de años fue practicado por una sacerdotisa su nombre era Tsubaki – Explicó Inuyasha, aunque eso era imposible.
- ¿Hay posibilidades que viva o que alguien lo haya copiado? – Preguntó Kagome, era obvio que la situación que presentaba era absurda y que los detectives de los demás países se reirían de lo que estaban pensando pero ahora era lo mas cuerdo.
- Viva no esta – El sabia bien quien la habia matado - Y las únicas personas que copiarían ese hechizo sería una sacerdotisa pero ahora no creo que haya una con tal magnitud de poder
- No se, pero creo que debemos ir a donde todo esto apunta
- ¿Japón? – Cuestionó o más bien asintió.
- Vaya fue mas sencillo de lo que pensamos, dos pájaros de un solo tiro – Expresó el hombre bebiendo de su whisky - ¿Qué piensas querida?
- Nada – Respondió la mujer con vez fría.
- Mas te vale querida, no quiero que tus emociones influyan en nuestro trabajo, no cometeremos el mismo error que Naraku – Rodeó el sofá en que estaba la mujer - Nos vemos querida tengo asuntos que arreglar…termínalo por mi – Le entregó la bebida.
En cuanto la copa estuvo en sus manos, y la puerta tras ella se cerró, lanzó el vaso lejos estrellándose contra la ventana y quebrando un vidrio de la misma.
- Lo prometiste…
- No queremos dejar la ciudad – Dijo su madre.
- Lo se mamá, pero como vamos a estar trabajando aquí, es mejor por la seguridad de ustedes – Explicó la joven
Estaban en el aeropuerto, esperando por el avión que llevaría a su familia a otra ciudad lo más lejos posible, no quería tener que lamentarlo…
- Bien en ese caso, podrías regar mis flores – Pidió su madre con una sonrisa - Y alimentar el pez de Souta
- Bien, mamá Inuyasha lo hará – El chico que miraba a otro lado enfocó su vista en la chica y bufó.
- Adios hija, adios joven Inuyasha – Se despidió su madre, luego de despedirse del abuelo y su hermano el avión partió y ella estuvo más calmada
- Puedes quedarte en el cuarto de Souta – Dijo Kagome guiándolo por la casa
- Eh… ¿Cuarto de quien? – Preguntó con una sonrisa mientras caminaban por el pasillo de las habitaciones.
- Este, el de mi hermano, el mío es el de allá – Lo señaló un par de habitaciones mas allá.
- El cuarto esta bien, pero ¿No puedo elegir otro? – Preguntó cerrando la puerta del cuarto que acababa de ver.
- ¿Cuál?, el cuarto de mi abuelo tiene cientos de cosas, y el de mi…
- Aja – Se acercó hasta ella y la rodeó con sus brazos desde la cintura.
- Vinimos a trabajar – Posó sus manos en el pecho de el.
- ¿Y yo que estoy diciendo? – Apartó unos cuantos cabellos de sus hombros y le dio un beso en uno de ellos.
- Eres un tonto sabias – Se dejo guiar por el que caminaba a su habitación.
- No podemos decirle eso a los demás agentes – Dijo Kagome sentada en la sala con la computadora frente a ambos.
- Lo se, pero es mas que claro que es eso, los demás asesinos estaban en las mismas condiciones – Afirmó Inuyasha recostándose un poco en el sofá.
- Si, pero entonces que hace…Espérame – El sonido de la puerta los sacó de su trabajo y fue a abrir - Kouga… ¿Cómo estas?...
- Bien, el anciano Myoga me dijo que estaban trabajando en el país se me ocurrió venir y ayudarles, soy el encargado aquí – Informó el joven de ojos azules.
- Vaya…Kouga eres tu de nuevo – Dijo apareciendo en el umbral - Es un placer verte – Saludó Inuyasha con ironía marcada.
- Hola – Dijo el joven simplemente.
- Eh, Inuyasha, Kouga viene a trabajar con nosotros, es el encargado aquí – Avisó Kagome dándole entrada al otro.
Llevaban toda la tarde trabajando, al parecer todos los suicidas eran o fueron residentes del país, y se habían muerto en promedio alrededor de los cuatro meses; el caso era que Inuyasha y Kagome no podían decir nada acerca de sus "ficticias" conjeturas, pues Kouga podría mostrarse escéptico, y bueno quien no…
- Hemos dado muchas vueltas – Suspiró Kouga - El caso es que esos hombres estaban muertos y volvieron a la vida, algo imposible…
- Eh, Voy por un par tazas de té – Kagome se levantó y fue hasta la cocina.
- ¿Y tú que crees perro? – Le dijo el ojiazul al ojidorado.
- Pues querido lobo, lo mismo que tu – Su mirada inquisidora se posó en el que igualmente se la retuvo.
- ¿Qué quieres decir? – Preguntó el hombre
- Pues que alguien los trajo a la vida, posiblemente una sacerdotisa, con los mismos o más poderes que aquella mujer llamada Tsubaki – Sonrió triunfal al ver el rostro del otro.
- De verdad que estás loco perro – Dijo el hombre, en ese momento llego Kagome con el té.
- ¿Qué pasa? – Preguntó notando el tenso ambiente al menos por parte de Kouga, porque Inuyasha solo sonreía burlonamente mientras miraba la pantalla de la laptop.
- Nada – Respondió Kouga - Yo tengo que irme…pueden pasar si lo desean a la jefatura, podremos trabajar mas a gusto…adiós Kagome – Luego de unos minutos se marchó.
- Se le quedo…ya vengo – Dijo Inuyasha saliendo de la casa, se paro frente a las largas escalas y Kouga ya habia a la mitad - ¡Oye!, ¿Por qué negarlo?
- No se de que hablas
- Vamos Kouga – Bajó las escaleras hasta estar un poco mas cerca - Sabes muy bien de que hablo, tu olor no me engaña eres miembro, o mas bien el líder del clan lobo que vivió en las montañas hace mas de 500 años; jamás pensé que aun vivieras
- Así que lo descubriste, tardaste mucho – Dijo con una sonrisa burlona.
- Desde el instante en que te vi lo supe
- Bien, debo decir que con esto podemos trabajar más… "amenamente" – Habló con sarcasmo - Aun así Kagome…
- Ella lo sabe, bueno al menos mi parte – Se cruzó de brazos - No te preocupes no diré nada dejare que lo hagas tu…
- ¿Qué fue eso? – Le preguntó Kagome en cuanto Inuyasha ingreso por la puerta.
- Nada…solo cosas – Le dijo con una sonrisa - Ya en serio nada, que te parece si tu y yo nos damos un baño…muuuy largo
- ¿Ah si? – Sonrió abrazándolo desde la cintura - Acaso tratas de seducirme…
- Mmm tal vez – Se inclinó dándole un beso en el cuello.
- Pues…entonces tal vez – Le respondió.
La cargó en brazos de modo nupcial provocando una risa en ella, subieron las escalas y se encerraron en la habitación para luego escucharse un mar de leves sonrisas, suspiros y roncos gemidos…
Eran cerca de la medianoche y las luces de los miles de edificios y rascacielos alumbraban el cielo nocturno. Mientras una pequeña luz por demás opaca titilaba en la noche entre las demás…
Alejados de todo el bullicio de la ciudad dormían ambos sobre la cómoda cama de sábanas rosas. La fría ventisca entro por la ventana e instintivamente la atrajo más hacia su cuerpo desnudo y cubrió a ambos aún más con las sábanas. Frunció su entrecejo molesto por el impertinente ruido del teléfono, ¿Quién eran tan idiota para llamar a esta hora?; sacó una mano bajo las cobijas y tanteo el buró a su lado hasta dar con el teléfono…
- ¿Si? – Dijo con la ronca voz - ¿Kouga?...Es muy tarde o temprano o… ¿Qué quieres maldita sea?... ¡¿Qué?! – Masculló de repente sentándose en la cama y por consecuencia despertando a la chica a su lado que abrió los ojos lentamente - Esta bien, ya voy…
- ¿Qué pasa? – Se sentó en la cama aun adormilada y sostuvo la manta en su pecho.
- Hubo una explosión en la ciudad – Avisó Inuyasha levantándose de la cama y colocándose la ropa.
- Voy contigo – Comenzó a buscar su ropa.
- Kagome es mejor que te quedes a…
- No lo digas ni de broma – Le dijo, ya con un jean puesto - Voy contigo…donde están las llaves del auto…
- No tenemos tiempo sube – Se inclinó delante de ella, dándole la espalda.
- Inuyasha… - Que esta loco o algo.
- Vamos Kagome de prisa – La chica sin decir nada mas subió tras la espalda de el; este termino de abrir la ventana y se montó en el marco… ¿Qué iba a hacer?... ¡Lanzarse!
- ¡Inuyasha, espera! – Muy tarde ya se habían perdido entre las sombras de la noche.
- A la próxima me avisas – Le pidió Kagome una vez que piso tierra.
- Lo lamento – Dijo Inuyasha, luego le tomo una mano y salieron del callejón en el que se habia detenido.
La ciudad estaba de alguna manera paralizada, había varias ambulancias llevando a los heridos, patrullas de policía evacuando a las personas y mas allá vieron a Kouga hablando con un oficial que le entregaba algo…
- Señores no pueden pasar – Los detuvo un oficial.
- Están conmigo – Dijo Kouga una vez que los vio.
- ¿Qué paso? – Preguntó Kagome viendo la magnitud del daño.
- Hace como media hora, se detonó el explosivo, los oficiales anti-explosivos están buscando los restos del detonador, lo colocaron allá entre esos edificios – Señaló el punto entre la derruida construcción - Por suerte no habia nadie, solo el vigilante pero estaba de ronda en la parte trasera
- Es un edificio de ¿Qué? – Preguntó Inuyasha.
- Pues, para el publico es un edificio de simples oficinas, pero en realidad es de construcción y pruebas nucleares, solo que se habia mantenido en secreto
- ¿Armas nucleares? – Habló Kagome - Es claro entonces que es obra de la persona que buscamos…tal vez tomaron algo del edificio…
- Eso pensamos y algunos oficiales están revisando el edificio, además nos estamos poniendo en contacto con los trabajadores, pero puedo dar dinero a que no tomaron nada de aquí – Aseguró Kouga.
- ¿Por qué? – Preguntó Inuyasha contrariado.
- Miren esto – Le entregó un sobre - Al parecer alguien lo dejo sobre ese buzón – Señaló el objeto atravesando la calle - Los oficiales anti-explosivos lo encontraron…
- Entonces sabe que estamos aquí – Musitó Inuyasha mirando el contenido
¿Qué hay?, no se sabe hasta el próximo capitulo, lo siento. Espero les haya gustado, un abrazo a todos…bye
