"A esa"

"La paradoja del amor es, se uno mismo, sin dejar de ser dos"

Jane P.O.V.

Desde hace algunos días Alec se comportaba de una manera muy extraña, me miraba pero nada me decía, y cuando lograba hacerlo hablar solo decía que estaba cansado. ¡JA!, si claro, un vampiro cansado. Ni él se creía semejante mentira, me dolió, pero decidí descubrir que le pasaba, y cuando me entere, desee nunca haberlo hecho.

Llevaba días planeando el cómo decirle lo que había descubierto. Al verlo pasar por el jardín me decidí.

-Ven aquí, que quiero decirte algo-dije con voz autoritaria y decidida.- a esa, que te aparta de mí, que me roba tu tiempo, tu alma y tu cuerpo, ve y dile…

-¿Qué quieres?- murmuro muy seguro de sí mismo.

-Que venga, que tenga valor. Que muestre la cara y me hable de frente si quiere tu amor.

-¿Para qué?

-A esa, que cuando está contigo va vestida de princesa. A esa, que no te hace preguntas y siempre esa dispuesta. A esa, vete y dile tu…

-¿Qué?

-Que venga.

-¿Para qué?

-Yo le doy mi lugar

-¿Qué quieres probar?

-Que recoja tu mesa, que lave tu ropa y todas tus miserias

-¿Qué quieres demostrar?

-Que venga, que se juegue por ti.

-¿Qué vas a conseguir?

-Quiero ver si es capaz de darte las cosas que yo te di- le grite llena de furia y con un sentimiento de traición- A esa, a esa, a esa vete y dile tú, que venga.

El rostro de enojo y desprecio que me dirigía solo hacía que me dieran ganas de reírme con todas mis fuerzas de la situación. Sabía que cualquier cosa que me dijera solo era para que me quedara callada.

-A esa, que te pone tan mal, fue capaz de hacerme vivir ilusiones perdidas- cuando me dijo eso solté una risotada arrogante.- A esa, que te hoy hace hablar, yo le debo las cosas que hace ya mucho tiempo tu ya no me das.

-A esa, ¿Qué le puede costar hacerte feliz una hora por día?- le reclame con voz enojada- A esa, no le toca vivir ninguna tristeza, todo es alegría. A esa vete y dile tu…

-¿Qué?

-Que venga

-¿Para qué?

-Yo le doy mi lugar

-¿Qué quieres probar?

-Que recoja tu mesa, que lave tu ropa y todas tus miserias.

-¿Qué quieres demostrar?

-Que venga, que se juegue por ti.

-¿Qué vas a conseguir?

-Quiero ver si es capaz de darte las cosas que yo te di. Que venga.

-¿Para qué?

-Yo le doy mi lugar

-¿Qué quieres probar?

-Que recoja tu mesa, que lave tu ropa y todas tus miserias.

-¿Qué quieres demostrar?

-Que venga, que se juegue por ti.

-¿Qué vas a conseguir?

-Quiero ver si es capaz de darte las cosas que yo te di. A esa, a esa, a esa vete y dile tu, que venga.

Me le quede viendo de manera desafiante esperando a que dijera cualquier otra cosa, y al darme cuenta de que no lo iba a hacer le sonreí de manera arrogante y me fui dejándolo solo a que reflexionara sobre a quién iba a preferir.