Las revelaciones
"apuesto que… como toda buena admiradora de las ciencias y artes oscuras debes de conocer muy afondo lo que hay oculto entre las sombras" susurro David mientras volvía a ponerse sus lentes, un pequeño destello resplandeció de estos ocultando sus ojos en un brillo absoluto, aunque su mirada estaba clavada en la dama oscura.
"¿oculto entre las sombras?... ¿hablas de los vampiros?" la joven dama interesada en la conversación avanzo hacia el asiento mas próximo y se sentó justo frente a David susurrando perfectamente audible para el pero inaudible para los demás.
"no solo de los vampiros… hay millones… miles de razas de seres desconocidos querida… de donde crees que los escritores sacaron tanta imaginación para describir perfectamente a los dragones… sirenas… hadas… vampiros… lycanos" sus ultimas palabras las remarco con una sonrisa burlona dejando que sus lentes resbalaran sobre su nariz.
"ahora entiendo"
"no, solo crees entender… pero no te puedo revelar los secretos de esas criaturas asombrosas… solo de nuestra estirpe y nuestra guerra milenaria" jugando con sus dedos sobre el suave mantel escarlata guardo silencio un momento para tragar un poco de saliva y dar un vistazo a su alrededor sin girar la cabeza en lo absoluto. " desde que el hombre era joven y la tierra apenas aprendía a dar frutos de su vientre nuestra raza a andado por la tierra reclamándola suya, en nombre y beneficio de los nuestros, el humano siempre ha sido nuestras mascotas, siempre han sido nuestro alimento y nunca dejaremos de pensar en otro fin para esa basura insignificante"
"que interesante David… a pesar de provenir del vientre humano te atreves a insultar a la raza que vio nacer… jejeje… si mal no recuerdo los vampiros no se reproducen… así que necesitan al humano para sobrevivir mas de lo creen"
"muy lista mi querida dama… pero eso es lo que nos enseñan los ancianos" susurro David casi inaudiblemente para los oídos de Raven, un eco molesto resonaba en sus tímpanos mientras su voz corría por el aire oscilante del vapor y el humo de las velas.
"¿te refieres a Marius?" pronuncio Raven después de una breve pausa mientras su acompañante solo soltaba una pequeña risita molesta. El ambiente tranquilo del café había silenciado mientras que los entes a su alrededor parecían estar estáticos tan lejanos a la platica como del mundo.
"no pequeña… me refiero a criaturas atroces, los padres de nuestros abuelos… aquellos que nacieron de la cenizas del desperdicio de la tierra y se volvieron criaturas monstruosas que a pesar de ser humanas sus hermanos exiliaron de su mundo por el pequeño defecto del nacimiento… aquellos que bebieron la primera gota de sangre de las venas de la tierra y se saciaron con los seres vivientes del mundo, aquellos que aprendieron a matar para sobrevivir antes de morir… hablo de los que no deben ser nombrados, en ninguna lengua" David guardo silencio susurrando en voz baja las palabras "no deben ser nombrados" mientras miraba atentamente a la dama oscura.
"¿ellos todavía viven?"
"claro querida… pero el mundo es tan grande a pesar de que el destino es pequeño y engañoso, si ellos no existieran, no existiríamos nosotros, aunque… es una completa mentira que nos moriremos si matan a nuestro padre o a nuestra madre… ellos morirán y su sangre de nosotros, pero de nosotros nace el virus vampirico que despiertan con la suya"
"por eso se alejan de sus hijos cuando sienten que ya no son los maestros de las marionetas" susurro Raven bajando suavemente la mirada, su mente se adentraba en pensamientos tan lejanos que parecían estar a millones de años luz, tras el recuerdo de la ironía de los pasados días de su renacer.
"pero no son los únicos ancianos querida… nuestro hermano mortal de sus hacienda inmortal exilio a toda criatura diferente a el y solo se quedo con los que eran útiles y les podía sacar beneficio… todas las criaturas de las sombras tanto como del día nos unimos en las prefundidas de lo desconocido donde el hombre no puede llegar para desaparecer de su vista… pero las criaturas de la luz y de la oscuridad en silencio crearon su propia guerra y entre guerrillas todas la razas terminaron odiándose… al punto de matar para sobrevivir" David hizo una pausa para recobrar el aliento, sus ojos parecían achicarse bajo sus parpados mientras un suave aire jugaba con la pequeña llama de la vela. "no se como ni por que comenzó la enemistad de nuestras razas… pero… los lycanos son nuestro mas temible enemigo"
"¿los lycanos?... hombres lobo"
David asintió suavemente mientras sus lentes se resbalaban un poco de su nariz revelando aquellos ojos oscuros sin ningún brillo en estos. "la mordida de un lycano contiene el veneno suficiente para matar a un vampiro, son cazadores diurnos tanto nocturnos, ágiles y fuertes, pero no te diré mucho sobre su capacidad intelectual… sus lados bestiales no les permite razonar en la batalla… tan poderosos… pero tan naturales… hasta ahora han aprendido a controlar su transformación… y tenemos idea… aunque no es mucha la información recabada que han aprendido las artes mágicas en su beneficio"
"¿lycanos con magia?"
"hasta ahora solo hemos encontrado y exterminado a jóvenes… recién nacidos de los brazos del salvajismo… pero no hemos capturado a los fuertes ancianos poseedores de los secretos milenarios que oculta su raza… tal vez subestimamos a nuestro enemigo… pero estos tiempos de calma…revelan una tormenta en el horizonte, y tal vez te toque participar en la nueva guerra de sangre" la luz de la vela bruscamente en un baile dolido extinguió su vida mientras la joven oscura se levantaba de su asiento, David hizo lo mismo acercándose a ella levantando suavemente su mano derecha. "ahora cumple con tu parte del trato querida"
"por que no… me diste toda la información que necesito y hasta mas que excave de tu distraída mente mientras hablabas" pronuncio Raven remarcando un pequeño tono burlón tras su voz sacando el libro y extendiéndolo hasta las manos de David, pero, con el roce de sus dedos el libro comenzó a quemarse volviéndose cenizas que se esparcieron con el viento.
"¡¿¡¿Qué demonios?!?!"
"lo siento David pero mi historia es un secreto que no pienso revelar" en un paso rápido salio del café dejando perplejo a su acompañante mientras este con una mirada furica permanecía estático mirando pequeñas manchas negras en sus manos de las cenizas esparcidas.
"mmm… ¿que sucedió?" un dolor casi insoportable dominaba en su cuerpo mientras este débil y agotado se encontraba intacto, la oscuridad reinaba en la habitación recordando las pasadas horas, todas las visiones que había tenido, todo lo que había sucedido eran tan borroso y brusco recuerdo torturante que le traía solo dolor y lagrimas entre mezcladas con sentimientos ardientes en su pecho.
Su brusco y cruel vigilante había desaparecido hacia horas y sus manos se encontraban atrapadas. Logrando acumular las suficientes fuerzas para trasformarse en un gorila y liberarse antes de caer de cuclillas al suelo intentando recuperarse, sus pasos fueron lentos y cansados buscando una salida en ese laberinto de oscuridad sin encontrar rastro de algo que lo ayudara escapar.
El silencio era atroz mientras el goteo de las tuberías enloquecía en un tic tlock como un reloj sin hora ni paz. Sus ojos cansados lograron distinguir un rayo de luz entre las sombras para encontrar una pequeña abertura no más grande que un metro para escabullirse por ella y salir por un callejón. Su mente no podía concentrarse en el dolor mientras que a paso lento y mortal buscaba una forma de regresar a su querida torre.
"una vez mas chico bestia… tu puedes hacerlo" susurro para el mismo mientras que su cuerpo cambiaba de forma transformándose en un halcón, su vuelo lento y tambaleante reflejaba el dolor y el cansancio de su cuerpo aterrizando a duras penas en la terraza de su hogar cayendo en la inconciencia sin darle tiempo de si quiera entrar en esta.
