un mega holasssssssssssss! la desvergonzada de mí renace de sus cenizas -.-! bueno en realidad simplemente me doy un tiempo ya q dieron feriado largo y por fin puedo subir este capi que debo hace meses =S pero en realidad mi tiempo se ha reducido demasiado que solamente hago lo vital, osea respirar jajajja y pues esta vez si me ha costado escribir esto más por el hecho de que ande incursionando en la carpintería y mi dedo sufrió un trágiko accidente xD.
y Pues que onda con el mundial? a mí particularmente me gusta demasiado y ya tengo mi favoritos de favorito wi! y claro ya empecé mi lista de jugadores lindos que juegan bien ^/^ y ustedes por quién van?
ia bueno tanta kosa y en realidad no sé si alguien se acuerde de este fic (si la autora no lo hacía quien lo hace? ) pero bueno en realidad quiero terminarlo ya que es el primero snif snif y cómo demoré mucho aquí está en versión extra large esta vez si ke ha kostado y además como lo prometido es deuda puse el lemmon T-T que no me hago responsable de que tal quedó ya que he sufrido de bajones de dosis de sasunarusasu y recien estoy repotenciandome, pero bueno aki está por fin la obra de Kakashi y algunas que otras kosillas más.
en fin espero que les guste y ya saben los personajes de NARUTO no me pertenecen son de masashi kishimoto sama por el contario mis dos peluxes sí y hacen muxo yaoi en mi cuarto OwO
nada más recordarles que en la obra José Antonio - Sasukin lin lin y Carlos Alberto -Naruto kun
ahora sí a leer...
CAPITULO 6
"No es tarde para aceptar que esto es amor
si estas dispuesto a enseñarme lo mágico de este sentimiento"
Naruto se encontraba frente al espejo acomodando decentemente su corbata por primera vez en la vida. Y no, no era porque se hubiese vuelto un alumno correcto de la noche a la mañana sino porque de alguna manera tenía que cubrir semejante chupetón que cierto Uchiha le había "regalado". Al menos el pijama de ranitas sirvió para que ni Iruka ni kakashi lo notaran.
Se encontraba entre ansioso y molesto, sentía una mezcla extraña de sentimientos que no podía comprender. Esta vez tendría que caminar solo al instituto porque Iruka se fue temprano para terminar los preparativos con la clase de la que era responsable y el rubio en cambio se tomaba todo el tiempo necesario porque ya que él era un personaje principal, tenía que llegar como toda una estrella cuando ya todo estaba listo, así que decidió relajarse con el televisor hasta sentirse listo para marcharse.
Después de una charla intensiva sobre ser valiente, cortesía de sus amigos, cierta Hyuga había decidido dar el primer paso para conquistar a Naruto, le iba a confesar sus sentimientos, así que optó por pasar por la casa del rubio para que fueran juntos al instituto. Ese día se levantó temprano como de costumbre y desayunó algo ligero. Se puso el uniforme que consistía en una falda tableada corta de color negro, medias blancas por debajo de la rodilla y una blusa manga larga muy ceñida a su cuerpo que dejaba ver su esbelta figura y sus notorios atributos. Terminó de colocarse la corbata y se peino la larga cabellera. Por último se perfumó un poco y satisfecha con el resultado salió con rumbo fijo.
Hinata se encontraba frente a la puerta de la casa de Naruto y en su tercer intento se decidió a tocar. Una cabellera rubia se dejo ver al abrirse la puerta y luego un par de ojos azules la miraron con extrañeza - ¿Hinata chan?
-bu…bu…buenos días Naruto kun- le contestó la chica muy nerviosa. –¿Pasa algo?- le interrogó el ojiazul curioso.
Pensé que podíamos ir juntos al instituto- respondió un poco más segura y con un ligero tono rosa en su pálida piel. El rubio volteó a ver el reloj en la pared de la sala e hizo una mueca de resignación, aun era temprano según sus planes y habían demasiadas posibilidades de encontrarse con Sasuke. – Esta bien - dijo por fin el rubio regalándole una sonrisa – déjame tomar mis cosas-.
Al cabo de unos minutos ya estaban en marcha. Se pasaron casi todo el camino hablando de cualquier cosa, hasta que la chica notó que estaban casi por llegar y paró en seco. – Naruto kun hay algo que quiero decirte- soltó de repente. –¿Eh? ¿qué pasa Hinata chan? – le miró preocupado. – Bueno yo….yo sé que….que no soy la chica más bonita, ni la más decidida y mucho menos la más segura de sí misma…-
-Pero qué dices, claro que eres bonita, eres una linda persona- soltó mientras colocaba una mano en el hombro de la ojiperla. – Me gustas mucho Naruto kun – soltó de una vez –es decir, me gusta la sonrisa que me dedicas, la manera en que perseveras, me gusta que seas tú – continuó diciendo mientras sus ojos perlados se clavaban en los zafiros del rubio y una tonalidad demasiado roja cubrió su rostro por completo.
Naruto quedó paralizado procesando la información, no era que no lo sospechara si no que nunca creyó que la chica sería capaz de decírselo. Imaginó por unos momentos lo hermoso que sería que Sasuke le dedicara todas esas palabras y luego sacudió la cabeza tratando de borrar esos pensamientos ajenos a la situación.
-Hinata yo..- se animó a decir pero la chica lo calló poniendo sus suaves dedos en la boca del rubio. – No tienes que responderme ahora, piénsalo con calma- y diciendo esto tomó la mano del ojiazul y lo jaló para entrar al instituto – apresúrate Naruto kun que llegamos tarde-.
El pelinegro se encontraba impaciente, revisando su reloj cada cinco minutos ¿cómo era posible que el dobe no llegara? Ya casi toda la clase estaba allí, inclusive Kakashi. Volteó por centésima vez hacia la puerta y la imagen que divisó le causó una fuerte punzada en el pecho, Hinata y Naruto estaban tomados de la mano, llegaban agitados y riéndose a más no poder.
A los pocos segundos el rubio se sintió observado y por fin las miradas de ambos chicos se encontraron, en un acto reflejo el ojiazul soltó la mano de Hinata mientras que el pelinegro avanzó con rapidez hacia él, pero antes de siquiera poder pronunciar palabra alguna, un molesto sensei reprochaba la tardanza de los recién llegados y les asignaba tareas, luego volteó hacia Sasuke y lo mando de regreso a terminar con lo que le había asignado.
La mañana se había hecho larga y pesada, entre los preparativos de la escenografía y la prueba de vestuarios de cada personaje. Sasuke había intentado varias veces acercarse al rubio pero Kami sama no estaba de su lado aquel día porque siempre había un obstáculo alias "persona no deseable" que arruinaba cada oportunidad. Así que por fin decidió que la hora del almuerzo sería un buen momento, pero eso fue antes de tener a Sakura pegada a su espalda como lapa rogándole que almorzara con ella.
Por fin las cosas estaban listas, todos los materiales fueron trasladados al inmenso auditorio y la escenografía estaba armada, cada personaje ya tenía puesta su vestimenta y los chicos encargados de materiales y las luces estaban en sus puestos. Los chicos que tenían un rol en la obra estaban sentados en silencio y con los ojos cerrados tratando de mantener la concentración por órdenes de Kakashi. Sasuke tendría que hablar con el rubio después de la presentación.
En tanto el peliplata asomó la cabeza por el grueso telón y observó con alegría –tenemos lleno total, mis protagonistas atraen mucha gente- sonrió para sí. Pudo divisar a su querido castaño entre el público y a su lado un lugar vacío que seguramente guardaba para él. En primera fila se encontraba la directora Tsunade algo impaciente y al lado de ella su mentor y la persona que más admiraba en el mundo Jiraiya. Alcanzó a ver también a su antiguo alumno Itachi Uchiha y a un rubio que lo acompañaba, incluso Gay estaba allí para echar un vistazo al logro de Kakashi.
El sensei vestido elegantemente de traje para la ocasión volteó hacia sus pupilos y llamó su atención –ahora todo depende de ustedes, den su mejor esfuerzo- y diciendo esto caminó hacia el centro del escenario con paso firme y cogió el micrófono para dar la bienvenida. Haciendo una pequeña reverencia comenzó su pequeño discurso –damas, caballeros, directora, colegas y alumnos sean bienvenidos a la inauguración de la semana de expresión artística que tengo el gusto de aperturar con una representación teatral de la que tengo el honor de ser guionista y director- el sensei se irguió más si era posible –les pido solo que dejen prejuicios de lado y se deleiten con mente abierta- terminó por decir para luego retirarse del escenario para que el telón subiera y dejara ver la escenografía que representaba un departamento algo sencillo pero acogedor. Los jóvenes protagonistas hicieron acto de presencia y en un instante todo ruido cesó.
-Carlos Alberto esto tiene que terminar-
-Pero qué dices José Antonio ¿qué ha pasado?, ¿por qué me dices eso?-
-Nuestra relación es una locura, somos hombres, además tengo una reputación que cuidar no quiero un escándalo sobre mi familia-
-Acaso ¿ya no me amas? sabes que no me importa lo que diga la gente, yo siempre estaría a tu lado-
-Carlos Alberto, entiende voy a comprometerme con una mujer como es debido, ya sabes mi padre espera que le de un heredero- la tristeza en el rostro del rubio poco a poco se iba convirtiendo en furia - entonces debo entender que todo este tiempo jugaste conmigo, que sólo querías experimentar cómo es hacerlo con un hombre, TE ODIO-
El pelinegro se acercó al rubio y lo abrazó por detrás para luego girarlo con brusquedad y atrapar sus labios en cálido beso -yo lo siento…- terminó por decir antes de marcharse de aquel lugar.
El telón bajó indicando el cambio de escena y Kakashi ya estaba cómodamente en su lugar contemplando las reacciones del público que hasta ahora parecían aceptar la trama.
Ahora se encontraban en el escenario Sakura e Ino quienes conservaban sus nombres para sus respectivos personajes al igual que el resto de personajes de manera de hacerlo más sencillo.
-Por fin lo conseguiste…- la rubia caminaba con una sonrisa ancha y una copa de vino en la mano. –¿Tenías dudas?, Ino, era obvio que al final José Antonio y yo nos casaríamos- la pelirrosa bebía de su copa –tengo todo el apoyo de su familia, sus padres nunca aceptarían que su hijito perfecto sea gay- la chica sonrió con malicia.
-No se te olvida el asistente y amor secreto de tu "hombre", ¿crees que no pondrá ninguna traba?- interrogó la rubia de manera pícara. –Ese idiota cree que yo no sé acerca de ellos, así que para que no ponga trabas, le pediré que sea mi padrino de bodas y asunto arreglado- la chica se paró y caminó hacia el espejo –me muero por ver su cara cuando sea yo la esposa de José Antonio-.
-Sakura, ¿no te sientes culpable?, ni un poquito, ¿ni siquiera por Lee que te ayudó a acercarte a José Antonio?- recriminó la rubia. –Ese tonto ya cumplió su ciclo de utilidad y ahora es tiempo de pensar en mí- terminó por decir la ojijade.
Muchos murmullos se dejaron escuchar tras la escena representada hasta que la directora se paró de su asiento con los puños apretados y gritando -¡eres una zo…!- no pudo terminar lo que decía porque las manos de Jiraiya se lo impidieron. El peliblanco de un tirón la regresó a su asiento y la miró con reproche –son personajes ficticios- le dijo.
La rubia lo miró haciendo morritos –tú no sabes vivir la historia- soltó antes que continuara la obra.
Las escenas transcurrían ligeras entre las peleas de José Antonio con sus padres, los preparativos de la boda, el sufrimiento de Carlos Alberto al haber aceptado ser padrino de una unión que detestaba y los sentimientos que forzó hacia Sai para tratar de olvidar.
Al parecer la trama había pegado o al menos eso parecía pues el público estaba interesado y contando también las muy buenas representaciones de cada personaje.
Se podía ver a Gaara luchando por recuperar a Sai que sólo buscaba darle celos con el rubio y a un Lee resignado al darse cuenta que la persona que creía amar no lo merecía. Por fin se entraba a la recta final y el telón volvió a subir para dejar ver a los protagonistas en el escenario, mirándose fijamente y a Sakura en medio de ambos, vestida de novia, la escena correspondía a los momentos previos a la boda.
-¿Acaso hay algo más doloroso que ver a la persona que amas entregarle su vida a alguien más?, sí lo hay…..más doloroso aun es que juegue contigo y te use para su propia y única satisfacción- soltó el rubio poniendo una expresión de furia en el rostro.
Las caras de Kakashi, Sasuke, Sakura y el resto del elenco se desconfiguraron por completo, ninguno recordaba ese diálogo en el libreto. El pelinegro suspiró con fastidio, al parecer ya sabía por donde venía la cosa y que Naruto estaba con el orgullo herido.
-Yo te amaba- continuo Naruto –yo te amo, estuve a punto de demostrarte que mi cuerpo y alma te pertenecen ¿y tú qué?, tú simplemente…-
-¡Basta!- reclamó por fin Sasuke –basta, cállate-
La pelirrosa se sentía perdida en medio de aquella plática, más bien era ignorada olímpicamente por esos dos chicos que parecían haberse olvidado de donde estaban.
-No Sasuke, ya no quiero que pisotees mis sentimientos- exigió el ojiazul. El pelinegro sintió un dolor atravesar su pecho ante esas palabras – Naruto yo no…..-
-¿Dime cuándo vas a dejar de burlarte de mí?- continuo el rubio con cierto deje de tristeza en su voz.
-Yo no quiero lastimarte-
-Entonces por qué todo esto duele tanto, ¿por qué después de lo que pasó entre nosotros existe ella en tu vida?- soltó mientras señalaba a Sakura -¿por qué no has sido capaz de responderme?-
-¡Joder! No entiendes que no es fácil- soltó furioso el Uchiha
Sakura susurró para los protagonistas que dejaran de llamarse por sus nombres, que en ese momento eran José Antonio y Carlos Alberto, que por Kami siguieran el libreto, pero parecía que no la escuchaban.
Por su parte Kakashi palideció por completo, pensando que era "su fin", mientras se levantaba dispuesto a terminar con todo pero sintió la mano de Iruka en su hombro quien lo obligó a mirarlo para negar con la cabeza –Kakashi, mira al público parecen muy interesados-. El peliplata se sentó nuevamente -¿nadie les enseñó que los trapitos sucios se lavan en casa?- reclamó. El castaño sonrió –no te quejes que nadie se ha dado cuenta, a excepción de Itachi y su acompañante.
-Naruto no digas más, Sasuke y yo tenemos un futuro prometedor, con las cosas hechas de la manera correcta, su felicidad es a mi lado, si tanto lo amas, hazte a un lado de una ¡maldita vez!- la pelirrosa trataba de improvisar.
-No te metas, Sakura, esto no es de tu incumbencia- espetó el pelinegro. –Pero….- la chica iba a quejarse pero la mirada furiosa del rubio la detuvo y se resignó a dejarlos terminar.
-Bien- el ojiazul suspiró antes de continuar –esta es tu última oportunidad, ¿Qué es lo que sientes por mí?-
El pelinegro sintió si corazón ir más de prisa y cómo poco a poco la garganta se le secaba, allí estaba la oportunidad que pedía y sin embargo no era capaz de ordenar sus ideas –no sé, no sé, ¡maldita sea! no sé cómo describir lo que me haces sentir, pones mi vida de cabeza, agitas mis sentidos, controlas mis pensamientos, no puedo resistir el deseo que despiertas en mí….-
-Lindas palabras teme, prefiero no creerlas, "soy sólo tu deseo carnal"- los ojos azules se tornaron vacíos y llenos de tristeza. El rubio se giró para abandonar el escenario –hagámonos un favor y olvidemos que todo esto sucedió, olvidémonos de que existimos-
-Espera- Sasuke tomó una mano de Naruto deteniéndolo –No entiendes que estoy tratando de poner en palabras lo que siento- el pelinegro llevó la mano del rubio hacia su pecho, quedando ambos frente a frente – usuratonkachi, no sé que decirte, es mejor que lo sientas- Sasuke bajó la mirada escondiendo sus ojos bajos su flequillo mientras sus mejillas tomaban una coloración ligeramente roja – eres la única persona que provoca que mi corazón valla así de rápido, tan rápido que me hace sentir que realmente existo-. Una lágrima traviesa escapó de los ojos del rubio mientras su mirada recobró su mágico brillo y el color carmesí adornó su bello rostro.
-No puedo decirte que te amo- continuo el ojinegro- porque nunca he experimentado tal sentimiento y no sé si lo que me pasa es remotamente parecido a él- por fin los ojos negros se encontraron con los azules en una mirada intensa- sólo sé que ya no puedo imaginar mi futuro sin que tú estés en él-.
Deidara se removió en su asiento secándose las pequeñas lágrimas de emoción –que ternura….que belleza- exclamó. Itachi abrazó a su rubio y le dio un beso en la frente –ya era hora de que mi ototo baka tomara cartas en el asunto- soltó casi en un susurro.
De repente la directora Tsunade se encontraba nuevamente de pie –ya, ya perdónalo de una vez- gritó desde su lugar, seguida de muchas voces que se unieron a su petición.
La típica sonrisa del rubio se hizo presente, grande, ancha, incapaz de reflejar el tumulto de sentimientos en su interior. Naruto se abalanzó sobre Sasuke, casi tumbándolo, para darle un beso lleno de ternura. No era la primera vez que se besaban, tampoco era el beso más lujurioso pero sin lugar a dudas era el mejor porque esta vez era la simple y bella manera en que ambos expresaban todo lo que sentían por el otro.
Ambos jóvenes se separaron sin romper la extraña conexión que se había creado, ante la atenta mirada de la pelirrosa que se dejó caer al piso de rodillas dejando escapar una lágrima a la que no encontraba motivo pero misteriosamente algo en su pecho le dolía.
El aplauso repentino de la directora dio un final inesperado a la obra, la rubia tenía una enorme sonrisa y los ojos brillantes llenos de emoción, pronto el auditorio se hizo un alboroto al sonar de las palmas interminables del público presente puesto de pie.
El telón volvió a bajar y ambos jóvenes protagonistas seguían mirándose y tomados de las manos, con un ligero rubor en sus mejillas y quizá tratando de convencer a su agitado corazón que era hora de regresar a la normalidad. El bello momento fue interrumpido por los demás chicos quienes se alistaban para dar el último saludo al público. Mientras el telón volvía a subir se colocaban en media luna tomados de las manos e hicieron la típica reverencia a la vez que Kakashi aparecía en el centro aplaudiendo a sus alumnos para que así por última vez el telón bajara.
Kakashi volteó a ver a sus protagonistas con su único ojito libre en modo amenazador y una gota de sudor les recorrió la frente a ambos chicos, el sensei suspiró - creo que debemos ir a celebrar nuestro triunfo- metió la mano en su bolsillo y encontró la billetera de Iruka - después de todo Iruka invita-. El grupo de alumnos se dispuso a ordenar todo cuanto hubiesen usado para luego cambiarse e ir a celebrar.
El lugar se encontraba inundado de gente y el bullicio era casi insoportable después de todo a quien se le ocurría meter a toda una clase a comer junta y en una sola mesa. Cada chico terminaba de acomodarse, Kakashi a la cabeza y a su costado Iruka seguidamente Naruto que tenía al costado a Hinata, al frente Sasuke y Sakura, luego Shikamaru, Temari, Kiba, Neji, Ten Ten, Gaara, Sai, en fin todos tomaban su lugar.
Humeantes platos que despedían un exquisito aroma llegaban a la inmensa mesa mientras cualquier chisme de último momento era el tema de conversación hasta que el ojo inquisidor de Kakashi divisó aquella pequeña marca en el cuello del rubio y lo hizo público -Ahora entiendo por qué llegaste tarde pero podías habermelo dicho-. De manera inconsciente el ojiazul llevó su mano al cuello tratando de ocultar lo evidente mientras Iruka se sobresaltaba y era calmado por el peliplata. La lluvia de preguntas no se hizo esperar ¿Quién es ella? ¿Es una salvaje?, ¿cuándo nos la presentas?, el rubio sólo rodó los ojos de manera cansada al tiempo que Sasuke ponía fin al acoso femenino del que era víctima Naruto - eso no es de su incumbencia, si no quiere decirlo es su problema - dijo de manera seria logrando que todos bajaran la voz al menos por ese instante.
Una vez terminada la comida toda la clase se dirigió al patio del instituto para ver el show de fuegos artificiales, Naruto y Sasuke se colocaron lo más cerca posible hablando de cualquier cosa hasta que el móvil del Uchiha sonó indicando que había recibido un mensaje, el chico leyó tranquilamente -"Ototo te dejo la casa libre, hay un tubo de lubricante de regalo en mi mesa de noche, !suerte!- un tono rosa se apoderó de sus pálidas mejillas cosa que el rubio notó al instante - Hey teme déjame ver - el pelinegro guardó el móvil lo más rápido que pudo - no es nada - le dijo al rubio quien casi lo asfixiaba buscando el aparato.
- Naruto kun ¿podemos hablar? - la ojiperla miraba con cariño al rubio dejando ver algo de ansiedad demostrada en sus actos. la cara del rubio se ruborizó casi imperceptiblemente para cualquiera pero no para Sasuke que miró a la chica con desconfianza ante tal reacción - necesito oír tu respuesta - dijo ella algo contrariada por el par de ojos negros que la miraban con intensidad.
El ojiazul se puso de pie de inmediato tomando a la ojiperla por los hombros y empujándola a paso rápido a un lugar más privado, volteó dedicándole una sonrisa pícara al pelinegro - nos vemos más tarde teme - fue lo último que dejó escuchar con su ruidosa voz antes de desaparecer del campo de visión del Uchiha.
Sasuke estaba intranquilo, esa actitud tan repentina de Hinata algo muy diferente a lo que solía ser, el leve sonrojo de sus mejillas y sus gestos la delataban, estaba intentando robarle aquello que hace poco él había conseguido. Decidió buscar al dobe, después de todo el haberse librado de Sakura gracias a que tenía unos asuntos familiares que atender era algo que debía ser aprovechado y claro no iba a espiar a Naruto, simplemente lo esperaría. Supo de inmediato donde se encontraba puesto que seguro el rubio quería privacidad para responder algo así. Subió con tranquilidad las escaleras y la puerta abierta que daba a la azotea sólo comprobó lo que ya suponía, se asomó sólo un poco y pudo divisarlos, estaba tan cerca que incluso podía oír lo que decían...
-Hinata yo...- el ojiazul intentaba buscar la mejor manera de rechazarla sin sonar grosero.
-¿Te ama?- interrogó la chica con cierto deje de tristeza en su voz –la persona que te dejó esa marca ¿te ama?-. Los ojos azules se abrieron con sorpresa ¿a qué venía eso ahora? Además ¿Sasuke lo amaba? Recordando lo que había sucedido en el escenario técnicamente le había dicho que no lo amaba porque no estaba seguro de aquel sentimiento – no, creo que no- respondió por fin-
-Entonces por qué no me dejas intentarlo, yo estoy segura de mis sentimientos por ti y a mí no me importaría luchar por tu amor aunque tenga que hacerlo contra un fantasma- siguió la ojiperla algo agitada por las palabras que empezaba a soltar - ¿un fantasma? – la cara del rubio se desconfiguró. La chica asintió –exactamente Naruto kun, un fantasma porque nadie sabe quien es y porque no sé como es para que merezca tus sentimientos- la pelilarga se acercó lo más que pudo al rubio y apoyó su cabeza en el bien formado pecho del chico, en un movimiento suave atrajo al ojiazul y delicadamente junto sus labios esperando que realmente estuviera haciendo lo correcto. Y allí se encontraba Naruto entre confundido y disfrutando de aquel contacto, simplemente se dejaba hacer.
Justamente lo que temía estaba delante de sus ojos, se suponía que esto no tenía que pasar pero sin lugar a dudas Naruto no ponía nada de resistencia, eso quería decir que lo que pasaba en estos momentos sólo era parte de lo que el rubio tenía pensado hacerle por herir su orgullo pero bien, él no estaba dispuesto a caer en su jueguito infantil. Sacó el móvil y de manera rápida escribió un mensaje mientras bajaba las escaleras muy silenciosamente tratando en lo posible de que su presencia no hubiese sido notada.
El celular del rubio empezó a sonar y por fin separó a Hinata de él – esto no está bien, yo no te quiero de esa manera – "sólo placer, no es lo mismo si no sabe a Sasuke" pensó mientras sus orbes adquirían mayor tamaño al leer el sms que le había llegado –"no me busques ya me fui, estoy harto de esperarte"- una mueca cansada apareció en su rostro ¿y ahora que le pasaba al teme? – lo siento Hinata, me tengo que ir- soltó antes de salir corriendo a toda prisa.
La joven ajiperla tranquilizó su agitado corazón y pasó uno de sus dedos por sus finos labios, un ruido tras de ella la hizo sobresaltarse –shikamaru kun, ¿estabas aquí?- preguntó algo nerviosa-. –este es mi lugar favorito- el chico la miro despreocupado – Tú sabes muy bien quien es la persona que ama Naruto y sabías que los estaba viendo- la chica sintió su corazón detenerse mientras la culpa la invadía – no lo merece, no cuando ni siquiera puede decirle que lo ama-el castaño llevó sus manos a la cabeza de manera despreocupada y empezó a caminar hacia las escaleras – la manera que ellos tengan de amarse no nos incumbe a nosotros, sus sentimientos son sólo problemáticos – concluyó antes de desaparecer de la vista de la ojiperla.
Sasuke caminaba tranquilamente tratando de analizar sus últimas semanas y si lo hacía detenidamente era preocupante darse cuenta que nada era como debía ser porque en ese preciso instante estaba sintiendo celos muchos celos y ¿desde cuándo un Uchiha sentía celos? Si el pudiera tener a quien quisiera pero claro que no, la única persona que el quería estaba con otra, por kami si ya era patético sentir celos era mucho peor tener celos de una chica, una como tantas aquellas que él había rechazado. Suspiró con cansancio quizá simplemente todo eso del amor y los sentimientos no iban con él ya que lo único que habían logrado era hacerlo frágil ante alguien y no quería verse como un estúpido ante los demás.
-Oye maldito teme ¿por qué no me esperaste?- la ruidosa voz lo sacó de sus ensimismamiento y de la manera más cortante que encontró le contestó – porque no me dio la gana ¿hay alguna razón mejor? – soltó agriamente.
Ya estaba harto de este jueguito, había sido un día raro de por sí pero ¿no se suponía que sus sentimientos ya estaban claros? -¿qué mierda te pasa?- preguntó el rubio encolerizado-nada- respondió el ojinegro siguiendo por su camino. Un fuerte puñetazo en la cara tiró al azabache al suelo – no vuelvas a tocarme usuratonkachi o no respondo – el rubio lo tomo del cuello de la camisa atrayéndolo hacia sí – no te tengo miedo, dime qué hice ahora para que ni siquiera te tomes la molestia de mirarme a la cara-
El pacientómetro Uchiha había llegado a su límite -¿y todavía lo preguntas? Si pensabas vengarte de mí por todo lo que pasó pues no te saldrás con la tuya, tú y Hinata no se burlarán de mí- dijo casi a gritos mientras se soltaba del agarre del ojiazul y acomodaba su ropa –era eso- una sonrisa traviesa apareció en el rostro del Naruto – nos viste en la azotea y te pusiste celoso-. Está bien que estuviera celoso, eso ya lo sabía pero el rubio no tenía porque saberlo – no estoy celoso- soltó rápidamente de manera esquiva al mismo tiempo que su mirada se desviaba hacia un lado. La estridente risa del ojiazul se dejó escuchar por la solitaria calle –siempre te adelantas a las cosas –
-¿y que quieres que piense? ¿qué era su premio de consolación?- continuó el ojinegro algo arisco ante la actitud del otro- sólo es placer, no sabe a Sasuke – el rubio tenía una expresión divertida – eso fue lo que pensé mientras me besaba- dijo logrando al parecer convencer del todo al azabache.
Sasuke se tranquilizó al fin – no lo hagas otra vez, tus labios me pertenecen, yo no pienso compartirte con nadie – siguió su camino mientras sacaba las llaves de su casa del bolsillo trasero de su pantalón – ve a dormir dobe, que mañana tenemos que ir al instituto temprano-
Pues bien, podía sentir la cara arderle de manera excesiva, una reacción causada por aquellas palabras que el azabache había soltado a la ligera y que sólo hasta ahora estaba terminando de procesar - ¿cómo que me valla a dormir?-. –Naruto hazme caso, o realmente no me haré responsable de lo que pueda pasar- el corazón del ojinegro empezaba a agitarse ante la ligera posibilidad de que por fin pudieran estar juntos –¡me quedo!, no me arrepentiré de nada de lo que pasé esta noche- terminó de decir el rubio para por fin atraer al otro y sentir aquellos labios que parecían desde hace mucho gritarle que los poseyera.
La puerta de la casa Uchiha se cerró de manera brusca tras el paso agitado de ambos jóvenes que solamente se concentraban en llevar el ritmo de aquel beso que al parecer los había puesto en competencia, una competencia que no necesitaba ganador. Las mochilas terminaron en el piso en algún momento que ninguno de los dos notó y de manera torpe ambos cayeron al suelo golpeando la pequeña mesa de centro y botando todo a su paso, el fuerte ruido de algo rompiéndose logró por fin captar su atención –este no es un buen lugar –exclamó Sasuke mientras se levantaba y ayudaba al rubio a hacer lo mismo, lo tomó de la mano y de manera rápida lo jalo por las escaleras y lo condujo directo a su cuarto. Naruto no ponía resistencia, ansiaba que al fin fuera suyo, amaba ser el centro de su atención, el causante de que aquellos ojos negros lo miraran cargados de deseo, el motivo del ligero sonrojo en el rostro del Uchiha y dentro de un poco más ser el portador del nombre que de sus labios saldría en un gemido lleno de placer.
Se miraron fijamente como pidiéndose permiso, como tratando de comprender que ambos sentían y querían lo mismo. El contacto de las manos de Sasuke deslizando la ropa del rubio hizo que su piel se erizara respondiendo con un beso que iba bajando desde la boca del azabache hasta su cuello, devolviéndole el favor de la marca que ya él tenía. Un pequeño quejido se dejó escuchar y la pícara risa del ojiazul hizo acto de presencia mientras de manera provocativa tomaba entre sus labios el lóbulo de la oreja derecha de Sasuke y succionaba lentamente. El pelinegro jaló suavemente la cabeza de Naruto para poder poseer sus labios nuevamente, mientras lo conducía hacia la cama y se colocaba encima de él, empezó a lamer y besar su cuello, saboreando cada parte de piel que tenía expuesta, llegó a sus pezones y comenzó un jugueteó lento, torturador y excitante, iba lamiendo succionando y mordiendo cada vez con mayor afán mientras ligeros y casi inaudibles gemidos escapan de la boca del rubio.
Naruto pensó que ya era hora de que tomara cartas en el asunto y haciendo gala de su agilidad cambió de posiciones con el Uchiha al mismo tiempo que se encargaba de casi arrancarle la camisa y despojarlo de aquel pantalón de uniforme que muchas veces le había negado la tan ansiada visión de lo que había debajo. Comenzó a jugar con el borde del bóxer del pelinegro, metiendo la lengua en cada tanto, deslizó una de sus manos por encima de la fina tela y sus ojos adquirieron un brillo cargado de lujuria al notar el palpitante miembro que le pedía atención, de manera tranquila fue bajando lentamente aquella única molesta prenda que aun portaba Sasuke y de manera furtiva tomo en sus manos aquel miembro y empezó aquel movimiento de sube y baja sin perder en ningún momento contacto visual con el ojinegro quien lo miraba entre sorprendido y entre cada tanto entrecerrando sus oscuros ojos a causa del placer que estaba sintiendo – ma….más rápido- pidió el Uchiha y Naruto no hizo más que parar en seco, el azabache lo miró algo molesto ante aquella reacción –tengo una mejor idea- dijo el ojiazul al tiempo que se metía el miembro de Sasuke en la boca de una sola vez e iba torturándolo con movimientos lentos y rápidos. Un ronco gemido escapó de los labios de Sasuke a quien ya no le importaba dejar notar lo mucho que estaba disfrutando de aquel contacto. Naruto continuó con su labor, jugueteando con su lengua en la punta de aquel miembro que de por sí sentía delicioso. Aprovechando el descuido de Sasuke a causa del placer, humedeció en su boca uno de sus dedos y de manera sigilosa lo introdujo dentro del azabache quien se paralizó al sentirse invadido -¿qué crees que estas haciendo?- soltó algo molesto. El rubio rodó los ojos -¿acaso creíste que yo..?- no pudo terminar de formular su pregunta –Sí, yo no estaré abajo- fue la rápida respuesta de Sasuke. Naruto suspiró, por ser esta la primera vez lo dejaría además se moría de ganas por sentir a Sasuke dentro de él, la curiosidad lo mataba, ya luego le tocaría el turno a él.
El pelinegro se acercó y lo beso mientras le cambiaba la posición nuevamente y sintió gran alivio al notar que no había resistencia alguna, hizo que Naruto humedeciera dos de sus dedos y con cuidado fue introduciendo uno mientras que con la otra mano tomaba la mano del rubio. Al cabo de unos segundos empezó a mover el dedo dentro del rubio primero lentamente y luego más rápido, de manera sorpresiva metió uno más pero cesó todo movimiento al escuchar el quejido del ojiazul -¿quieres que los saque?- preguntó algo preocupado por la expresión de su compañero –¡no!, apúrate – contestó ya algo más tranquilo al sentir el placer que le proporcionaban esos dedos. Sasuke besó tiernamente a Naruto, aumentando la intensidad del beso y iniciando una danza salvaje con sus lenguas mientras que de manera furtiva colaba un tercer dedo en el rubio ensanchando su entrada y sintiéndolo una vez listo miro a aquellos zafiros como pidiéndole permiso, el rubio dibujo una sonrisa en sus labios – hazlo ya, no tiene que pedirme permiso, Sasuke teme- exclamó, mientras se aferraba a la espalda del chico de pálida piel. El ojinegro comenzó a introducir su miembro cuidadosamente, pendiente de cada expresión de aquel rubio que no hacía nada más que aferrarse más a él. Una vez que todo estuvo adentro aguardo unos momentos hasta que sintió al ojiazul empezar aquel vaivén de caderas que lo estaba invitando a embestirlo con fuerza. Cogió al rubio de las caderas y dio una primera estocada suavemente –Sa…Sasuke uhm- fue lo único que dejó salir de sus labios pues el azabache empezaba a dar embestidas más rápidas y profundas hasta que llegó a aquel punto que hizo perder la cordura al ojiazul –al…allí, más fuer..te- los ruegos del rubio fueron sólo motivo de satisfacción para el azabache quien se permitió sonreir de manera sincera y a complacer inmediatamente a su amante.
Los movimientos frenéticos hacían que el espaldar de la cama se estrellara contra la pared, el roce de aquellas pieles perladas en sudor, el olor a lujuria pura que invadía aquella habitación y el palpitar salvaje de esos dos corazones que parecían haberse sincronizado en uno solo, solamente en ese instante fue que pudo comprenderlo, al fin Sasuke sabía lo que sentía por ese rubio escandaloso y muchas veces torpe. Una de las manos del azabache cogió el desatendido miembro del rubio y empezó masturbarlo con afán para que ambos llegaran al clímax al mismo tiempo, una, dos, tres embestidas más y el ojinegro se vino dentro del rubio gimiendo fuertemente su nombre, haciendo conocer que era el culpable de su placer, al instante el ojiazul se vino sobre sus pechos, bañándose ambos en ese líquido blanquecino tibio. Sasuke se dejó caer sobre el ojiazul esperando que sus agitados corazones se tranquilizaran, el ojinegro acerco sus labios a uno de los oídos del rubio – te amo- susurró tranquilamente. El corazón de Naruto volvió a agitarse ante aquellas palabras – no me hagas repetir cosas tan vergonzosas – reclamó Sasuke, el rubio simplemente dejó que una sonrisa cálida se apoderara de sus rostro "el teme seguía siendo el mismo imbécil de siempre, pero esta vez estaba seguro de que lo AMABA".
Se permitieron seguir unidos unos momentos más para que luego el azabache saliera del rubio y de manera improvisada limpiara aquel pequeño desastre. Cogieron unas sábanas limpias y el rubio atrajo a Sasuke hacia su pecho y sólo en ese momento se dejó caer en los brazos de morfeo. Allí se encontraba Sasuke algo sonrojado entre los brazos del rubio sin embargo él sería el único al que le permitiría verlo así, frágil y dependiente de su presencia aunque eso Naruto no necesariamente tenía que saberlo, se acomodó aun mejor en aquella tibia piel y cerró los ojos conciliando nuevamente después de varias noches un tranquilo sueño no sin antes que un pensamiento cruzara por su mente "Itachi baka no necesité el lubricante".
CONTINUARÁ...
¿y? x kami ke los tomates no sean podridos D=
ia dejándo el drama ¿qué les pareció? espero de verdad sus comentarios
aun me faltan cosas por desarrollar, lo que Itachi le pidio a Dei, ¿qué pasará con Sakura?, ¿Hinata hará algo?, aparecerá algún rival uhm bueno eso depende pero en fin un saludo a tods y muxas gracias x leer y animense a dejarme un review que son gratis y hacen feliz xD...
bye bye
