Disclaimer: Todo sigue sin ser mio.

N/A: Y volví, y no para publicar un one-shot, sino para continuar este. ¿Como pasó? Pues en la mayoria de los reviews del priemr chap me pedian que la continuara, y en un ataque de inspiración, decidí descargarme en esta historia.

Este segundo capitulo viene mas... ¿Sentimental? (Si, quizas es febrero, que me esta pegando) que el primero. Y es que le espera uno tercero. Sabia que si la iba a continuar, tenia que hacerlo con varios capitulos mas, pues no podia dejarlo solo con un segundo. Entonces, de tres capitulos, ya va un segundo. Este fic es mas por diversion que por nada, aun asi, espero que se lo lean y al final sean capaces de dejar comentarios.


La Libreta

Capítulo 2.

-…Y así es como terminé en este problema.- Murmuró Lily contra su almohada.

Alice la miro con ternura y compasión. Para ella, Lily Evans era apenas una niña que estaba descubriendo a sus hormonas. Se sentó en el borde de la cama y le acomodo el cabello, con cuidado. Lily sollozó por enésima vez en la tarde.

-Y no termino de entender – Levantó su cabeza y se incorporó bruscamente - ¿Cómo lo hizo? – Al terminar, volteó la mirada hacia la libreta que había recuperado, la cual yacía abierta de par en par encima de su cama. Las páginas de ésta se encontraban en blanco, lo que demostraba que era falsa.

- Es James Potter, ¿Cómo pretendes que te responda eso? – Alice suspiró ladeando la cabeza y se sentó en frente de la pelirroja. – Escúchame, tienes dos opciones: Puedes quedarte sin la libreta que contiene tantos secretos tuyos y que actualmente se encuentra bajo el poder de Potter o puedes asistir a la romántica cita que te propuso uno de los más guapos del colegio, quien además demuestra sentir un verdadero y completo interés por ti y después de ello, podrías recuperar la libreta. – Alice miraba a través de la ventana mientras seguía jugando con el cabello de Lily – si además consideramos que hasta puede surgir algo de esa cena.

Lily volteo la cara hacia su amiga con tal fuerza, que a ella le extrañó el que no se hubiera dislocado el cuello. La mirada que le dirigía era fulminante.

-Primero que nada, estas viéndolo desde un punto de vista muy favorable. Mis dos opciones serian o deshacerme de una libreta que me mantenía encerrada y en la cual mis sentimientos son poco interesantes (por lo cual se podrían considerar aburridos) o tener que soportar una larga noche con Potter, a solas, con vodka posiblemente envenenado y sin compañía, lo cual le ayudaría a abusar de mí. – Torció lo ojos y se recostó nuevamente en su cama – Y lo único que podría salir de ahí, sería un trauma psicológico que se me pasaría después de unos veinte años.

Alice soltó una carcajada.

-Te conozco demasiado bien como para saber que no te molestaría ni un poco el ser envenenada por Potter, cosa en la que creo que exageras. – Lily bufó – Y también te conozco lo suficiente como para saber que en el fondo deseas asistir a esa cita, solo que aun no terminas de decidir si quitarte la máscara o no.

Lily se limito a cerrar los ojos. Su amiga tenía razón. A ella no le molestaba en absoluto el pasar una noche completa con Potter. Pero, ¿Y si sólo era eso? ¿Una noche? ¿Otra aventura para Potter y un desamor para ella?

Necesitaba despejarse, por lo que decidió salir de su habitación y bajar a los jardines. Tirarle piedras al calamar gigante, leer un libro bajo un árbol, visitar a Hagrid o verificar si Snape estaba bien. Cualquier cosa la ayudaría a olvidar ese problema.

Por lo visto, el destino no estaba a su favor. A lo lejos, saliendo de la cabaña de Hagrid, Potter y compañía caminaban rumbo al lago, lo cual le eliminaba el tirarle piedras al calamar, el visitar a Hagrid o leer bajo un árbol. Todas esas actividades la acercarían a Potter y le recordarían su desgracia.

Trató de escabullirse por detrás de unos arbustos, para que en el camino que la llevaría a verificar el estado de Severus no se volviera a encontrar con Potter o al menos éste no la viera. Pero como el día había empezado mal, pues tenía que terminar mal. James Potter pudo divisar su roja cabellera a lo lejos y gritando su nombre se dirigió hacia ella. Al ver que Lily se detenía a esperarlo (no le quedaba de otra) aligeró el paso y sonrió.

-Lily – exhaló su nombre con cansancio.

-Potter- Lily resaltó el apellido, tratando de dejar claros los parámetros de la relación que mantenían en esos momentos. Él, al notarlo, ladeó la cabeza divertido.

- ¿Sigue en pie lo de esta noche?

- ¿Me queda de otra? – Lily no pudo evitar el sonreír.

James soltó una carcajada – No.- Se pasó la mano por la cabeza, revolviéndose el cabello en un gesto de nerviosismo.- Eh… Lily, escucha. Ya que por fin he conseguido una cena contigo…

-Por medio del chantaje – Le interrumpió ella.

- …Una cena contigo – Repitió el, pasando por alto las palabras de ella. – No quiero que te sientas obligada. – Lily abrió los ojos sorprendida cuando él sacó de su bolsillo un pequeño cuaderno de cuero: Su libreta. – Me gustaría que si aceptaras salir conmigo, que fuera porque tú quieres y no porque cedas ante mi imposición. – Extendió el brazo, ofreciéndosela.

- Yo… - Lily la tomó con cuidado y la apretó fuertemente contra su pecho, aun con expresión anonadada. – No sé qué decir.

- No tienes que decir nada. – Él sonrió tristemente. – Y quiero que sepas que no la leí.

-Gracias James. – Ella le devolvió una sonrisa cálida. Tenía ganas de abrazarlo, consolarlo. Hasta sentía ganas de repetir la escena de esa mañana.

Al darse cuenta de lo que estaba pensando, sacudió levemente la cabeza y bajó la vista hacia la libreta, que se encontraba entre sus brazos y su pecho. Transcurrieron un par de minutos en los que ambos esperaban que el otro dijera algo.

Lily jamás se hubiera imaginado que Potter de verdad deseara salir con ella. James jamás se hubiera imaginado que Lily reaccionaría de una manera tan pacífica. A ambos les reconforto la idea de que las cosas entre ellos fueran mejores. Es más, ambos podían declararse culpables de sentirse cómodos ante la compañía del otro.

-Creo que eso es todo. – Murmuro James, pasándose nuevamente la mano por el cabello.- Nos vemos.

Dicho esto, se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia sus amigos, que lo esperaban a las orillas del lago. Lily tuvo que reprimirse las ganas de gritarle que no se fuera, que se quedara ahí con ella. Y es que Lily por fin estaba quitándose poco a poco esa mascara.

-James- soltó en un susurro casi inaudible. A pesar de encontrarse ya a un par de metros de distancia, a pesar de que la voz de Lily era extremadamente suave y a pesar de que Lily lo susurró con tal de desahogarse sin esperar a que él la escuchara, James la oyó y se dio la vuelta.

El la miró, tratando de descifrar lo que sus ojos verdes gritaban, lo que sus labios no terminaban de pronunciar y lo que el tenue rubor en sus mejillas delataba. Ella lo miro mordiéndose el labio inferior, decidiéndose si reprimir o no lo que estaba a punto de decir.

-Sí. – Murmuro, bajando la mirada. – Si quiero cenar contigo.

James no pudo más que sonreír mientras aceptaba la libreta que ella le estaba ofreciendo. Lily estaba avanzando, y su primer paso fue admitir que la libreta no podía dejar de ser parte del chantaje, de la misma forma en la que ella no podía dejar de alegrarse por ello.


N/A: Y hasta aqui llega por el momento. Prometo no tardarme mucho con la tercera y última parte.

¿Saben? Lei recientemente en una revista que los reviews adelgazan, asi que... ¡A adelgazar!