Capítulo 3

Ese día no era como cualquier otro, no. Las bibliotecas se encontraban a rebosar de alumnos de quinto y séptimo estudiando para sus TIMOs y EXTASIS, respectivamente. La última semana de clases no era para nada sencilla, tomando en cuenta que en esa semana determinarían su futuro, los alumnos habían llegado a colapsar entre tanto hechizo y tanta teoría. De vez en cuando, uno podía ver a un alumno agitar la varita por debajo de la mesa mientras murmuraba un leve hechizo, y segundos más tarde, llegaban los gritos de Pince acompañados de reclamos. Lo único extraño de eso, es que no había ninguna cabellera roja tapada por montañas de libros en toda la biblioteca.

Snape se sentía sencillamente desgraciado. Había jurado que entre tanto estudiar, los merodeadores se habrían olvidado de molestarlo, pero al torcer la esquina, se los había encontrado esperándolo, con varita en mano. Su único consuelo es que solamente estaban tres de ellos (dos, contando a los únicos que hacían algo por recibir el título), cosa que le resultaba bastante extraña. De hecho, no había sido el único en notarlo, ya que varios curiosos se detenían a ver por qué faltaba el merodeador de lentes y no a ver como Snape vomitaba petunias en el piso.

La razón por la cual ni Lily Evans ni James Potter estuvieran en sus actividades particulares es muy simple: Tenían una cita. Ahora, el asimilarlo no era lo mismo.

Lily no supo qué hacer al pronunciar la contraseña para entrar al baño de los Prefectos. Esperaba encontrarse a James, parado, esperándola con los brazos abiertos, pero se dio cuenta muy tarde de que por la ansiedad había llegado media hora antes de lo previsto. Incómoda, con pensamientos rondándole la cabeza, comenzó a caminar por el baño, que tenía una gran bañera-fuente en el centro, lo que demostraba que los prefectos tenían GRANDES privilegios. Ella, además de ser prefecta, era Premio Anual, puesto que compartía con James. Últimamente, Dumbledore la estaba cansando con sus ideas de la pareja feliz, haciendo intentos en vano de unirlos, alegando que era cosa del destino.

Ensimismada, no se dio cuenta de que pisó un pequeño charco con jabón (definitivamente el destino estaba para joderla) y resbaló, cayendo nada más y nada menos que en la bañera-fuente. Nota mental: incluir el nombre de piscina, pues debía de tener las mismas profundidades de una. Nadó a la superficie, escupiendo burbujas al salir, y maldiciendo por lo bajo su mala suerte. Mientras subía los escalones, tratando de reducir la cantidad de agua en su cabello, se dio cuenta de que estaba siendo observada.

Frunció el ceño al ver que sonreía.

-¿Qué encuentras tan divertido, Potter? – Murmuró furiosa, mientras daba un paso fuera de la bañera.

- ¿De verdad quieres saberlo? – Respondió él, echando una larga mirada a la camisa blanca que ella traía puesta.

-Pervertido – Murmuro entre dientes, sin prestarle atención al hecho de que su corpiño negro se transparentaba.

- Ey, que no fui yo quien se tiró a la bañera en una forma desesperada de llamar mi atención. – James ladeó la cabeza con una sonrisa de medio lado.

Lily no pudo evitar sonreír ante el comentario. James le tendió una toalla, y su sonrisa no se borró aun cuando ella ya estaba cubierta del todo.

-Llegaste temprano. – Dijo James, sacando una canasta con un gran mantel.

Lily se encogió de hombros, y luego volteó hacia donde estaba James y observó divertida lo que éste hacia.

-No puedo creerlo, Potter. La mejor idea que tienes es traer un mantel y preparar un picnic en medio del Baño de los Prefectos a nada de la medianoche. ¿Qué es lo que consumen tus amigos y tu diariamente, que ya me están preocupando?- Dijo ella, sentándose a su lado mientras el soltaba una carcajada.

-Me temo, mi querida Lily, que no estás viéndolo desde mi punto de vista: Un picnic en medio del Baño de los Prefectos es igual de común que una cita Potter-Evans. – De la canasta, extrajo una cava.

-Evans-Potter. – Corrigió ella frunciendo el ceño. - Ah, el vodka…. – Musitó, empezando a sentirse incómoda. Claro, después de unas cuantas copas, sería fácil para Potter conseguir algo de ella. ¿Qué hacia ella ahí, dejándose? ¿En qué momento había aceptado el hacer un picnic con Potter en el baño de los Prefectos? ¿Por qué no estaba estudiando para los EXTASIS, como era debido? El estómago se le revolvió. ¿Por qué no había aceptado el giratiempo que años atrás le había ofrecido McGonagall? De esa forma habría podido cambiar todo, y ahora mismo se encontraría al calor de la hoguera de la Sala Común de Gryffindor y no mojada, cubierta por una toalla con la compañía de Potter. -Alto.- Murmuro, tapándose la cara con las manos. Ella, Lily Evans, había caído en las redes de Potter y se estaba dando cuenta cuando ya no había marcha atrás. ¿Cuál fue la parte de su cuerpo que la impulsó a devolverle la libreta y a aceptar la cita con él? Definitivamente, esa parte ya no estaba presente. - ¿Qué estoy haciendo?

Se puse en pie sin soltarse la cabeza y comenzó a andar en círculos.

-Lily, ¿Qué pasa?- James levantó la cabeza, extrañado. – ¿Lily? – repitió, pero ella no pareció escucharlo. Estaba murmurando cosas mientras caminaba, cosa que puso nervioso a James, quien se puso de pie bruscamente y la tomó por los hombros. – Joder, Lily, ¿Me puedes decir qué coño te pasa?

-¡Para! – La brusquedad con la que esas palabras salieron de la boca de Lily logró que James la soltara. Lágrimas de rabia empezaron a caer por las mejillas de la pelirroja, y con sollozos, tapándose por completo la cara, se sentó en el piso.- ¿Por qué me obligaste a venir?

Esas palabras fueron duras para James Potter. Por fin se había hecho ilusiones, imaginándose un futuro donde niños corrían por la casa mientras ella le dirigía una de sus hermosas sonrisas desde la cocina. O un futuro en donde sólo estaban ellos dos, besos caricias y sonrisas de por medio. Pero jamás pensó (y ni siquiera se le paso por la cabeza) que ella reaccionaría de esa forma.

- Espera un momento… ¿Te obligué? ¿Qué pasó con eso de "Si quiero cenar contigo"? –James fruncía el ceño de una manera nada cómoda para Lily. Él se había hecho ilusiones con aquella frase. Parecía realmente molesto -Tengo entendido que esas palabras salieron de tu boca.

- Me obligaste a decirlo. –Lily se encogió de hombros y se tapó la cara con ambas manos. – Me acorralaste, te hiciste el herido, quisiste que te dijera eso por lástima y… Felicidades Potter, lo has logrado. – Se destapó la cara y lo fulminó con sus verdes ojos. - ¡Conseguiste una noche de sexo con Evans! – Levanto la botella con una mano, largando una carcajada.

- ¡Por Merlin! ¿De verdad es posible que seas tan difícil? – Dijo James, boquiabierto.

- ¿Difícil? – Lily lo recorrió con la mirada, incrédula - ¿Difícil? – repitió poniéndose ambas manos a la cadera.

- Si, difícil. – James comenzó a recoger la cava con el mantel que estaba en el piso. Sus movimientos bruscos hicieron notar a Lily que no estaba bien lo que había dicho. - Por un momento pensé que habías pensado de verdad en mi oferta. Que quizás podríamos haber pasado una noche agradable… ¿Contigo Evans? Me doy cuenta de que no puede ser así.

- Yo... No se…

- Y ¿Sabes algo? Estoy harto de que sigas poniéndote a ti por delante, pensando que a tu alrededor, la gente murmura sobre ti, que piensan en ti y que se preocupan por ti. – Tomó la cesta y metió todo en su interior. – Y ni siquiera fuiste capaz de tratar de pasar una velada que superara nuestras expectativas. No eres capaz de controlarte.

- ¿Ahora es un problema de control, Señor "Lo Soy Todo"?

-Exacto. – Tiró la libreta de Lily al piso que, con los charcos, empezó a mojarse.

Y dicho esto, James, con pasos largos, acelerados y molestos, atravesó la puerta del baño de los Prefectos, dando por terminada la cita.

-Mierda. – Murmuro Lily, volviendo a colocar su cabeza entre sus manos. Lo había arruinado. –Mierda – Repitió, y ésta vez, varias lágrimas se deslizaron por su rostro. Después de todo, quizás James tenía razón. Quizás ella de verdad había aceptado salir con él porque quería, y ahora James estaba descargando esa furia que llevaba 6 años ocultando, esa rabia que le sigue a un rechazo, esa rabia que siempre ocultaba con su sonrisa cuando ella lo ignoraba.

Si, James Potter se había hartado, y todo porque Lily no supo aprovechar ese momento.

Su mirada se posó con rabia sobre la libreta, que yacía en el piso mojada.

-Esto es tu culpa – Observó como poco a poco la tinta se regaba por las paginas, producto del agua. –Maldita libret…- Sus palabras se quedaron cortadas. Abrió excesivamente los ojos al observar que una pequeña hoja sobresalía de entre las mojadas páginas.

En la esquina de la hoja se encontraba una irregular letra que firmaba "Con amor, James".

Y Lily lloró. Las lágrimas cayeron por sus mejillas a rebosar, mientras tomaba la carta entre sus manos. ¡Qué estúpida había sido! Y mientras leía, una sonrisa melancólica se asomaba por sus labios. Después de todo, esa libreta que se encontraba emparamada entre sus manos no era del todo una desgracia.


Mátenme, están en su derecho.

Aunque también pueden escuchar mis excusas incoherentes que no valdrán de mucho.

Siento muchísimo haber tardado tanto, pero es que soy un desastre con los fics de varios capítulos. Por eso es que hago one-shots, y si alguna vez subo un long fic, será porque lo tengo ya escrito. Resulta que éste tercer capítulo lo empecé a escribir hace varios meses, y me olvidé completamente de él, hasta que un amigo me recordó el fic y me preguntó cuando actualizaría. ¿Qué le pude responder? "Ya estoy terminando el capítulo, pronto estará subido"… Y me puse manos a la obra.

¿A que no se esperaban ese final? ¡Claro que no! Ni siquiera yo… Pero así salió, y así quedó. Cuando me leí el segundo capítulo para sacar el tercero, no pude creer que hubiera quedado de esa forma… ¡Es que así no es Lily! Pero luego dije que podría ser una oportunidad para sacar a relucir las fases bipolares de Lily (O al menos yo me la imagino así)

Por muy triste que sea este final, trae una buena noticia consigo: Van a haber un par de capítulos más. Resulta que me inspiré, y ahora quiero continuarla, con un poco mas de drama y rabia xD. El siguiente sería el último capítulo (¡Al fin!) y el quinto seria una especie de epílogo.

¿Cuándo actualizaré? Pronto. En una semana salgo de vacaciones y tendré tiempo de dedicarme al final. Ya tengo varias ideas ;).

Por los momentos, hasta aquí llego…

Anne.