SEXUALIDAD DUCOSA.

-¡Edward! -Grité mientras que iba de camino al cuarto del ogro de la familia.

-¿Si? -Respondió en a la lejanía. Si, definitivamente estaba en su cuarto.

Rápidamente corrí hacía su habitación y lo encontré en su gran sofá revisando sus aburridos discos de hace siglos.

-¿Qué quieres, Emmett? -Susurro cuando yo entre.

-Quería preguntarte algo, sólo eso. -Dije mientras que me recargaba contra su puerta.

-Bueno, pues dime.

-Edward… ¿Eres gay?

-¡Emmett! -Grito y segundos después, yo estaba fuera de su cuarto y él había cerrado la puerta de este.

-Lo tomaré como un si.