Nota previa: téngase en cuenta que este fic se escribió cuando apenas estaban publicados los tres primeros libros de Harry Potter, por lo que ignora todo lo ocurrido (y revelado) en textos posteriores a "El prisionero de Azkaban".

LUNA LLENA

Cansado estoy de ladrarte, luna.
Cansado estoy de mirarme en ti.
Si voy, si vengo, siempre me juzgas.
Decides siempre por mí y por ti.

No iba a quejarse. No, en realidad no tenía la menor intención de quejarse. Era sólo algo que le había pasado por la cabeza en ese mismo momento y que (lo sabía bien) no tendría ninguna importancia al día siguiente. Pero de todos modos resultaba molesto tener un pensamiento así rondándole por la cabeza como un niño extraviado, justo en ese momento. Menos mal que no podía hablar, o ya habría encontrado una forma de meter la pata a pesar de encontrarse solo.

Era sólo un momento de debilidad, sólo eso. No era culpa de nadie, ni siquiera suya, el que hubiera estado desvelándose toda la semana. Tampoco era culpa de nadie la lluvia de los últimos días que había convertido la tierra en un lodo pegajoso y helado que parecía dispuesto a tragárselo y hacía que avanzar fuera tan penoso. Ni era culpa de nadie el frío persistente que le adormecía el olfato y lograba que incluso le dolieran un poco los pulmones.

Sumando todo lo anterior, quizá pudiera no sentirse tan culpable por aquella vocecita (tan maliciosamente parecida a la suya propia) que había sugerido desde el fondo de su mente la posibilidad de dar media vuelta y regresar a su cama.

Sería muy fácil responder (en caso de que alguno le preguntara) que había buscado hasta quedar exhausto y no había tenido más remedio que volver al castillo. Nadie podría culparlo por eso. Y era verdad que estaba exhausto.

No sería culpa de nadie que abandonara la búsqueda en ese momento. Los demás encontrarían a Moony y le harían compañía esa noche. No sería culpa suya si cedía a ese momento de flaqueza. No sería culpa... Un repentino "flop" hizo que mirara hacia atrás. Wormtail se había quedado dormido mientras caminaba y ahora estaba medio sumergido en el barro. Unas cuantas burbujas indicaban más o menos dónde se encontraba su nariz.

No se había dado cuenta de que Wormtail lo había seguido. Debía haber sido realmente difícil para él mantener su paso... Lo recogió cuidadosamente y lo colocó sobre su espalda; afortunadamente, el movimiento no lo despertó y el roedor simplemente se acurrucó un poco más y siguió roncando.

Padfoot había olvidado ya la tentación de dejar solo a Moony esa noche. No habría sido culpa suya, pero tampoco era culpa de Moony el que se hubieran juntado su cansancio, el mal clima y la luna llena... Si acaso, la culpa la tenía la luna. La verdad, estaba empezando a comprender por qué Moony odiaba tanto la luna.

Ahora, si pudiera encontrarlo rápido, o si por lo menos esa rata no pesara tanto...

Luna llena,
invisibles son los hilos
que manejas.
Luna llena,
siempre envuelta en un halo
de lunática tristeza.

fin