Kyaaa!
Muchas gracias por los reviews que hasta me hicieron llorar! Y ahora el nuevo capi!
Una advertencia a lo aye: En este capi hay unas escenitas que medio… bueh, ya saben. No se preocupen, es demasiado abstracto y casi nada explícito, después de todo, el sexo no es parte principal de esta historia. Pero cuando me inspire en Icha-Icha Pandemónium… AYE!
Momento Aye: Otro tema importante; Hendy Kavaju Resa tendrá su final muy pronto, lo cual me recuerda: estoy pensando seriamente en cambiar el título y me encantaría que Aire2409, a quien le fue dedicado, me ayude con eso… con su permiso y si le interesa, claro. AYE!
Gracias por la paciencia!
Aiko
Yo no te pertenezco
Sólo te presté mi alma
Te alquilé mis besos
A cambio de amor,
A cambio de calma.
(…)
Entresacado de 'Agua del Cielo Líquido'
Txus de Fellatio
Capítulo Séptimo: Frío
Estaba enojado. Nadie entra a su hogar, se mete en su burbuja ni pretende ser parte de su vida, no sin su permiso. No estaba muy seguro de qué hacía ella allí, desnuda, en su cama, ofreciéndose a él. Pero le molestaba bastante.
-Cómo entraste?-
-Obaa-san me dejó pasar-
Ah, claro. Debería haberle quitado las llaves de su apartamento a esa vieja alcahueta.
-No deberías estar en el funeral de tu hermano?- siguió mirándola, sin interés.
-Puedo hacerte la misma pregunta-sonrió ella con amargura.
-No era parte de mi familia-
-lo amabas como tal-
Silencio. Chica lista.-Responde a mi pregunta-
Kaede suspiró, aguantándose las lágrimas y desviando la mirada.- Asistir sólo me recordará que lo perdí para siempre.-
La comprendía, no importa si iban o no, era indiferente: nadie iba a devolvérselo. No podían regresar. Él no quiso ir porque sentía demasiada culpa. Estaba harto de fallar. Su ira por la intrusión se suavizó hasta hacerse nula, al mismo tiempo que caminaba hacia ella, abandonando sus propias ropas en el trayecto.
La morena se levantó de la cama y fue hacia él.
Shouta siempre quiso que ellos estén juntos. Podían intentarlo. Por él.
Tembló ligeramente cuando sintió el roce, piel con piel, de su encuentro. Pero no se movió, ya sea para empujarla o atraerla. Tomando su inerte comportamiento como un permiso para seguir, ella se abrazó a su cuello, aplastando sus senos al pecho desnudo de él, y se puso en puntillas para alcanzar su boca. Le costó corresponder, la lengua de ella, las manos de ella, mucho más experimentadas como para darle justa pelea. Aquel nuevo sentimiento, el placer, reconoció, surgía con sobrecogedora rapidez, sin timidez ni misericordia; y con una enorme, pesada promesa sobre su cuerpo: como si nada pudiese dolerle en ese momento. Nada pudiese lastimarlo.
No más frío.
-déjame hacerte compañía, Kakashi- susurró ella, su tibio aliento rozando los labios del peliplata.-sólo hoy, sólo esta noche, lloremos juntos-
Lo tomó de la mano y lo dirigió a la cama; él, atontado, obedecía cual perrito faldero. Debería sentir asco, darse lástima, maldecirse por acceder a esto.
Pero era demasiado débil. Sentía demasiada soledad, demasiado dolor. Y ella le ofrecía un escape, le ofrecía calor. Y eso era justo lo que necesitaba, que le recordasen que aún estaba vivo. Que aún era humano.
No más frío.
OO_OO
-Cuánto?-
-Dos semanas en descomposición-
Itachi suspiró pesadamente y dio un último vistazo al cuerpo mutilado que yacía en una camilla de la morgue, antes de sacar su libreta de notas y hojearla sin prisa. El médico forense lo miró por el rabillo del ojo y luego siguió su trabajo para con el gran, inerte muñón. La capitana, tranquila, esperó a que el joven hablase; mientras los otros subordinados miraban con fascinado morbo al cadáver, humanamente irreconocible a simple vista, que ellos originariamente habían encontrado hace sólo unas horas.
-Ogassawara-Taichou…- llamó el heredero Uchiha, sin sacar los ojos de su libreta.
Kaede lo supo al instante.
-En voz alta, Itachi-kun-
El joven asintió con la cabeza y prosiguió.
-Nombre, Kumamoto Sora; Sexo, mujer; Edad, cincuenta y siete años; Profesión, ninguna - suspiró nuevamente- Antecedentes, fue acusada por la venta de material pornográfico a menores hace cinco años, pero el demandante principal, Hatake Kakashi, retiró los cargos unos días después y…-
La morena abrió los ojos, sorprendida. Conocía a esa mujer. -Cómo…?-
- Un Henge particular- se interrumpió Itachi, como leyendo la mente de ella- logró burlar nuestra seguridad, asesinando y haciéndose pasar por esta mujer dos semanas-
- Kakashi…?-
-Aún no lo sabe-
La Ogassawara se mordió el labio inferior. Sabía que la relación de Kakashi con Kumamoto Sora era más que sólo negocios y pornografía. Hace un año ella le compró un yukata que evidentemente el Copy Nin no usaba mucho, pero nunca lo tiró ni prestó. Nunca. Y el poco tiempo que pasó como pareja del peliplata, la señora insistió tercamente en ser su alcahueta. Sora-obaachan era buena persona, loca y algo pervertida, pero buena. Por qué alguien querría matar a una mujer de edad, completamente indefensa? Y cuando él se entere…
-Jinya-sama se encargará de este asunto con él, supongo- miró a los otros subordinados- obedezcan a Chou-sensei, él les dirá que hacer ahora-
Los demás se quedaron con el doctor, mientras los dos morenos abandonaron la habitación y el pesado ambiente creado.
-Ogassawara-Taichou…- empezó el Uchiha con tranquilidad- planea ir con Ibiki-sempai ahora?-
-Sí. Probablemente ya atraparon al impostor y necesiten del Fuyu no jutsu enseguida-apretó los puños- no podría engañar nuestra asociación dos veces-
Itachi se alzó de hombros y preguntó-Por qué no apareció ningún miembro hunter-nin?-
-Es regla que al menos un hunter-nin presencie esta clase de procedimientos, tienes razón- acordó la ojiazul- Pero la mayoría están de misión-
-La investigación del atentado de hacía unos meses al equipo Kakashi?-
-Entre otros-
-Supongo Hatake-sempai lidera la expedición, no?-
-Kakashi-kun y Kippei-kun están de permiso- Kaede meneó la cabeza- la expedición al País del Arroz está siendo dirigida por Tenzou-san y Enoki-kun-
-Permiso? Capitanía otorgada a agentes chunin? – Itachi sonrió- Las generaciones shinobi se están ablandando…-
Kaede asintió con la cabeza. Cierto, los ninjas de estos tiempos eran mucho más débiles; pero, tras la sangrienta guerra y el ataque del Kyuubi, donde murieron tres cuartos de la población shinobi en todo País del Fuego, era mejor tener jóvenes chunin recién graduados en Anbu que no tener personal alguno. Ya que la mayoría que conformaba el actual número de agentes era la denominada 'nueva generación', casi todos ellos probablemente ni siquiera han visto un compañero morir. Ogassawara Shouta fue uno de ellos, al igual que Enoki e incluso Tenzou. Kippei lo vivió horriblemente en su primera misión, tras el sacrificio de su hermano menor.
-Ah, por cierto- Itachi sacó algo de entre los muchos bolsillos de su uniforme jonin- esto es para tu hijo. Estaré de misión para su primer cumpleaños así que…-
-Oh, Itachi-kun, me encanta!- Kaede tomó la bien doblada, pequeña manta de seda, sonriente.-Gracias!-
-Era mía y luego la heredó mi hermano menor- sonrió el moreno- pero él ya no la quiere. Dice que un gran ninja ya no usa mantita para dormir- su sonrisa se hizo más despierta- esperó a sus siete años para admitir eso, sabes?-
La joven rió con ganas.
-Gracias, Itachi-kun.- dijo ella nuevamente- a Konohamaru-chan le va a ser muy útil-
-Me alegro mucho-
-Entonces, Sasuke-chan quiere ser ninja como su nii-san?-
-Sí, supongo…-
-Sólo esperemos que no salga tan débil como tú dices son los shinobi de esta generación- bromeó ella.
-No lo será- replicó él con seriedad.-… Yo lo haré fuerte-
Kaede apretó la manta a su pecho con ligera tristeza. La vida shinobi era muy difícil, uno no sabe cuando le llega la hora, pero debe estar preparado para recibirla. Por eso, ella se vio forzada a casarse por arreglo dos meses después, en un acto desesperado por no dejar este mundo sin descendencia por parte suya. No podía quejarse, era feliz con su atento esposo y su precioso bebé, a pesar de que su relación con el hombre con el que siempre esperó asentarse, Kakashi, nunca funcionó, por mucho que ella lo quiso. Cuando ella muriese no podría arrepentirse de nada.
Llegaron al pasillo donde sus caminos se separaban, él a una misión, ella al interrogatorio.
-Saludos a Sarutobi Takeshi-san…-
La mujer sonrió cansinamente.
-Le diré a mi esposo- asintió antes de alejarse.
-Ah, y Kaede…-
Se detuvo en ligero shock, tanto por la seriedad de la voz como por escuchar su primer nombre.
-Cuida de mi hermano…-
Ella no volteó antes de volver a caminar, pero asintió, aferrando el regalo de su amigo con más fuerza. El carácter de Itachi había cambiado bastante desde aquella reunión individual con los ancianos, Danzou-sama y Hiruzen-otousan.
-Por favor, Itachi-kun…-rezó para sí- … regresa-
Regresa a casa. Regresa a ser el mismo de antes.
O_O
-Eres mi mejor amigo, Tenzou-
El castaño desvió la vista del mar para mirar a su amigo en confusión. Por qué tan repentino? Aún así…
-Tú también eres mi mejor amigo, Enoki-
El rubio le sonrió con ganas y él no pudo más que devolver el gesto, quizás con menor intensidad. Enoki era más que su mejor amigo, era el hermano que siempre quiso tener, quien lo hacía feliz. Vio morir muchos niños a su lado en aquel oscuro laboratorio y el carácter del joven le recordaba mucho a sus fallecidos amigos –sobre todo lo infantil, grosero y desquiciadamente positivo hasta en las peores situaciones. Enoki era su todo.
Porque un Anbu debe amar algo lo suficiente como para aferrarse a la vida.
Pero, por alguna razón, la repentina confesión le cayó como patada al estómago; el rubio nunca fue una persona seria, ni en su trabajo, pero lo que dijo, la forma en que lo dijo, dio en Tenzou una alerta insistente. Tenía un mal presentimiento. Y todo indicaba que Enoki también.
Olas de plata y azul iban calmándose a medida que llegaban al puerto; el olor a nada tranquilizaba los corazones y el viento acariciaba sus rostros, que poco ocultaban su creciente ansiedad. Enoki se volteó hacia el resto del equipo.
-Estamos por llegar, estén listos- frunció el ceño, concentrado- y, por favor, estén alerta. Cuídense todos-
-Hai, Fukutaichou-sama!- gritaron a coro los jóvenes agentes.
Allí estaba la patada otra vez. El vice capitán se volvió al castaño.
-Cuídate, Baka-
-Tú también Enoki- alcanzó a decir.
El fukutaichou soltó una carcajada que devolvió, en cierta forma, tranquilidad a Tenzou.
-Cuidarme? Nah, voy a estar muy ocupado salvando tu trasero-
-Oi! Yo fui nombrado Taichou aquí!- se mordió el interior de las mejillas para no reír y fingiendo molestia. Enoki había vuelto.
Sintió una mano acariciar sus castaños cabellos.
-Sí, Taichou- Enoki desarregló ligeramente el peinado de su mejor amigo- se cumplió tu sueño… Me alegro por ti-
La extraña, preocupante sensación tomó más fuerza ahora que el barco había anclado en el puerto, o era, quizá, la repentina demostración afectuosa por parte del indecente rubio?
-Sí, y no tendrás que salvarme nada!- le replicó, sintiéndose incapaz de remover la mano que lo acariciaba.
-Sí lo haré-
Antes de que Tenzou pudiese responder sintió un fuerte empujón que lo llevó al suelo inmediatamente, chocando con unos barriles que le cayeron encima, cubriéndolo casi por completo; luego pudo sentir chakra, mucho chakra; escuchó los gritos de sus subordinados, y vio la sonrisa de Enoki expandirse con amargura antes de pronunciar aquellas palabras. Aquellas últimas palabras.
-Te lo dije-
Todo parecía pasar en cámara lenta, escucharse lejano, como por el otro lado de un largo tubo, sentirse irreal; los pasos que escuchaba, madera rompiéndose, los bramidos de ira e impotencia, el olor metálico a sangre y muerte. Parecía mentira con esa sonrisa, ya más burlona, abarcando su mundo.
Y, finalmente, frente a sus ojos, el cráneo de quien era su razón de existir fue atravesado por un solo kunai, cayendo al suelo el cuerpo sin vida del sonriente y usualmente furibundo fukutaichou, Yatsutora Enoki, haciendo un ruido sordo.
O_O
El otoño era triste, pero las hojas secas y la tierra húmeda despedían un aroma de alguna forma reconfortante para él.
Insistió a Kippei por días para que llevase a Nana de luna de miel, lo cual no podía ser más conveniente. Después de todo, tras años de mentira y sufrimiento, ella merecía una boda con todas las de la ley… eso y que mientras tanto él estaría a cargo de Sakura. Conveniente, sip.
Frunció el ceño. Hubo un tiempo, durante el verano, que Sakura regresaba del parque hipando en llanto. Los niños eran crueles, llamarla fea y frentona, entre otras cosas malas. Incluso se había negado a salir de su casa, cuando unos chiquillos abusivos le levantaron la falda y la empujaron al suelo. Kakashi recordó haber colgado a esos dos de los calzones después de haberse enterado. Pero ahora todo parecía un poco más tranquilo y ella volvió a salir. Todo era paz.
-No!-
-Pero Aiko-chan!- insistió él- tu mamá regresa hoy!-
-No quiero!-
Kakashi tragó saliva. Sakura, reluctante a bañarse por primera vez, se había escondido debajo de su cama. Y para sacarla de allí tendría que estirarla del brazo, y eso podría lastimarla. Era extraño, porque ella siempre adoró el baño, así como tomarlo sola, siendo su único problema el exceso de shampoo que usaba, Verde Floral. No que él esté disconforme con el aroma, no. Y podría jurar que la compañía creadora de ese producto tampoco se quejaría. Los únicos que sufrían eran Kippei y su bolsillo.
Pero, volviendo a la pelirosa y su reciente repulsión al jabón, Kakashi no podía estar más aterrado, y todo por un simple hecho: la ahora muy probable posibilidad de bañarla él mismo.
Oh, Kami.
No podría tocar a Sakura. No se atrevería a mirar siquiera aquellas específicas partes de su cuerpo que no había vuelto a ver en ninguna mujer (punto aparte películas porno) desde su primer encuentro sexual, con Kaede. Las cosas no mejoraban gracias a sus crecientes sentimientos por la pequeña, admitidos frente al incrédulo ex Onuki, sobre todo desde la primera vez que ella trató de besarlo, varios meses atrás.
No recordaba cuando su boca se había hecho tan tentadora.
Ah, y para mejor, estaban solos. En más de una ocasión Kakashi tuvo que morderse el interior de las mejillas y contar impares, en busca de algo de autocontrol que le impidiese tomar a la niña de las mejillas y reclamar sus labios hasta el ahogo; en especial cuando ella sonreía, se sonrojaba, lloraba, reía, dormía… o hacía cualquier otra cosa (también se dio cuenta de que no era muy exigente cuando se trataba de ella).
-Tus padres van a dejarte de querer si no te bañas-
Hubo un corto silencio antes de que la niña rompiese a carcajadas.
-Onii-chan no baka! Yo te quiero aunque no te bañes!-
-Gracias, amor-sonrió él- pero el chantaje emocional no funciona conmigo-
-Qué es eso, nii-chan?- Sakura sacó su cabeza unos segundos para interrogar a su esposo con la mirada, pero no fue lo suficientemente rápida para evitar que él la tomase de las mejillas y la estire con cuidado de debajo de la cama.
Lo siguiente que vio Kakashi lo dejó en shock, lo cual fue justo lo que la niña necesitaba para escapar y correr de su agarre.
Rosa. No debió haberse sorprendido, siendo que casi todo allí era del mismo color. Pero ese rosa pastel, con dibujos de conejitos y encaje blanco en los bordes se llevó todo el aire de sus pulmones.
-Banzai!- escuchó a su pelirosa de lejos.
No. NO!
-Aiko-chan!- reaccionó- no puedes correr así por la casa!-
Obviándose las escaleras de un salto, corrió hacia ella, antes de que abriese la puerta y saliese al patio, la muy loca. La tomó por detrás, sin fijarse donde tocaba y por inercia, y la alzó alto.
-Te tengo!-Gritó en alivio- pulga exhibicionista!-
Justo la puerta se abrió, dando paso a los recién casados.
OH, KAMI.
-Shouta-Kun?- Nana exclamó, sonrojadísima.
-PULGA?- los ojos de Kippei estaban fijos y filosos en el joven Copy Nin.
No era precisamente el tipo de escena familiar con el que uno espera ser recibido al regresar a casa, que se confiese: Kakashi alzando a Sakura, con las manos firmes en sus planos pechos, y la niña no vistiendo nada más que sus braguitas rosas con caricaturas de conejito (se mencionó que ambos estaban sonriendo de lo más divertidos?). La pequeña, al verlos, pegó el grito al cielo, alzó los brazos y pataleó alegremente hasta conseguir que su madre, más compuesta, la cargue y le llene de besos.
-Vamos al baño, si?-
-Hai!-
La mujer miró al azorado peliplata.-Gomen, te dio muchos problemas?-
El joven, sonrojado, negó con la cabeza.
-Problemas los tiene ahora- gruñó el nuevo Haruno, fusilando a su taichou- tú, conmigo. Afuera. AHORA.-
o_o
-Te dejo solo con ella por sólo unos días y… y…-
-No es lo que parece-
-No, claro que no!- rugió sarcásticamente el pelirrojo- sabes cuantas veces oí eso? O cuantas veces yo mismo lo dije?-
Kakashi rodó su ojo y suspiró pesadamente.
-Anda, pues- dijo, ya más acostumbrado a este tipo de rabietas por parte de su subordinado- golpéame todo lo que quieras-
-Eso sería un muy buen comienzo!- lo tomó del cuello de la remera de su Taichou con una mano e hizo puño de la otra. Pero antes de que algo sucediera, un 'Puf!' interrumpió su enfrentamiento, haciéndose aparecer un Anbu con máscara de tejón.
-Se solicita la presencia de Haruno fukutaichou-sama y Hatake taichou-sama en la oficina de la cabeza Hunter-nin, Ogassawara Jinya-sama - informó el agente. Luego se fijó puramente en Kakashi- de inmediato y sin tardías -especificó-
-Redundancia- el aludido se alzó de hombros.- Puedes retirarte-
El anbu asintió, pero no se movió de su lugar. Al parecer, el mayor de los Ogassawara ya le advirtió sobre la indisciplina del joven Copy Nin.
-Qué hiciste esta vez?- Kippei miró a su disque yerno- me metiste en problemas! No me digas que olvidaste enviar los documentos de permiso, Taichou!-
-Sí lo olvidé, pero Kaede-san me cubrió- se encogió un poquito- no me mires así! Nunca he tomado vacaciones!-
-Entonces vamos a ver cómo provocaste a Jinya-sama esta vez!-
O_O
Lo enterraron en la cabeza del Godaime. La razón? Porque el muchacho siempre admiró a Minato. Y porque estaban profanando el monte Hokage, lo cual era obviamente ilegal.
El revoltoso Yatsutora Enoki no podría sentirse más honrado.
Tenzou estaba de rodillas, llorando a lágrima viva, Kippei lo sostuvo de ambos hombros para que deje de temblar.
-No fue tu culpa, Tenzou…-
-Yo estuve ahí!- gimió el castaño- y no pude protegerlo! Era su taichou! Yo…! Yo…!-
-Pero reaccionaste y lograste salvar al resto de tus compañeros, casi no hubo bajas- el pelirrojo trataba por todos los medios de animarlo- Enoki estaría muy orgulloso de ti…-
Kakashi simplemente meneó la cabeza. Era inútil, cada mísera palabra lo era. Sabía exactamente como su amigo se sentía. No importa que hayas salvado a noventa y nueve de tus subordinados, ese uno que perdiste te pica hasta doler y no te deja dormir, la culpa. Así como, para salvar a Rin, tuvo que abandonar a Obito. O, para salvar a Kippei, tuvo que dejar el cuerpo de Shouta atrás.
Fija que es puta, la muerte ésa. Lo rozaba, se burlaba de él, pero nunca se lo llevaba, y eso era incluso más doloroso. Se llevaba todo lo que le importaba y lo dejaba sin nada, solo, con frío. Aunque el corazón siga latiendo, una parte de ti también muere una vez que pierdes algo que amas. Por eso vivir no es sólo respirar. Porque un Anbu debe amar algo lo suficiente para aferrarse a la vida, o, como en este caso, morir por él.
Tras el interrogatorio, el prisionero confesó pertenecer al mismo gremio nuke-nin que asesinó a Shouta dos años atrás. Estamos seguros de que quieren tu Sharingan para extraerlo y vender información a una aldea shinobi. Después de todo, la paz que abarca nuestras tierras aún no es muy estable. Mataron a Sora para vigilarte, lo más probable es que ellos ya saben con quien andas y cómo te manejas dentro de la villa.
Esos mercenarios vienen por tu cabeza, Kakashi, y no les importará hacer rodar otras más, por más que sean gente inocente.
La voz de Kaede aún rasgaba sus oídos. Si ellos siguieron sus pasos, lo más probable es que sepan suficiente como para acorralarlo.
Ellos podían matar a Sakura.
Jinya suspiró pesadamente después de escuchar el informe de su hermana, y luego miró a Kakashi con preocupación. Verdadera preocupación.
Hatake Kakashi, serás relevado de tu puesto y aislado de la villa en forma temporal. Por seguridad, tienes prohibido cualquier contacto civil.
Aunque Kippei podía cuidar de su familia, además de que se le ofreció protección extra de agentes especialistas, el sólo hecho de pensar en Sakura corriendo peligro lo aterraba.
Y más aún si él no podía estar cerca para protegerla.
