El manto negro de la noche siempre esconde muchas cosas que son desagradables al ojo de la sociedad, pero que el individuo ah buscado afanosamente por milenios de milenios...
Un automóvil lujoso, de ultimo modelo, el mejor mecanismo en el mercado y un diseño único de arte urbano, quedó echo trizas en cuestión de segundos al dar una violenta voltereta y caer por un puente. El conductor quedó muerto, y todas las personas alrededor lo celebraron.
Así eran los arrancones nocturnos en Shadow City. entrabas a través de tu auto, ibas por el dinero, y jugabas con la vida... y algo más.
Y ya que hablamos de Shadow City, el riesgo era diez veces mayor. Todos los corredores tenían al menos una anécdota, una tragedia, donde o bien perdieron cada centavo, o estuvieron a punto de perder la vida... excepto uno.
Se acercó con paso seguro a la callejuela que hacía de pista para el evento. Siempre llegaba cuando la luna rara brillaba en el cielo, por lo mismo era tan impredecible, esa luna, nunca sabías cuando brillaría en el cielo, a que hora o de que forma aparecería.
Votó algunas monedas de oro a los pies del tipo que se encargaba de las apuestas, sacó de su auto a la primera persona que encontró y lo abordó. Todos sabían que sería la primera y la única carrera en la que participaría, y sabían bien quien la ganaría.
Al oír su motor rugir, muchos más se enlistaron para el arrancón. Todos en aquella calle odiaban al extraño y su pedantería, y cualquiera de buena gana lo haría trizas. Pero la única forma en que podrían hacerlo era en una carrera, pues cuando alguien se atrevía a retarlo frente a frente, podía estar seguro de que sería lo ultimo que haría en la vida. Nadie sabía en verdad su nombre, pero todos lo llamaban: Géminis.
+Capitulo 3: La Dama de la Luna.+
Canción de Fondo: Cemetery Drive- My Chemical Romance.
Los motores empezaron a rugir. Todos los autos que cabían en la callejuela estaban allí, listos para arrancar. Géminis se encontraba sobre un auto color negro, haciendo rugir aún más su motor para irritar a sus rivales. Una sensual joven se fue acercando hasta quedar en medio de la calle, sacó una mascada y la agitó frente a los autos, dando inicio a la carrera.
Todos salieron por delante de Géminis, acelerando todo lo que era posible para dejarlo atrás. Géminis se quedó un instante sin avanzar, haciendo rugir un poco más el motor, con los ojos cerrados a la vista a través del casco que siempre usaba. Cuando sintió que estaban a sólo unos metros de la primera curva, abrió los ojos grises y salió disparado como una flecha como sus rivales, dejando una misteriosa estela azul tras de sí.
En unos segundos había alcanzado al ultimo lugar, este intentó cerrársele a toda costa para impedirle el paso, pero Géminis viró bruscamente hasta quedar sobre dos ruedas de un lado y a punto de voltearse, y así equilibrando rebasó cruzando por la banqueta, y cayó frente a su rival de nuevo en cuatro ruedas. Sólo fue visible un instante ya que aceleró aún más.
Rebasó a dos más golpeando a uno de ellos para sacarlo del medio, y volvió a acelerar. Entre los demás pasó apenas como una sombra, deslizándose entre los espacios más insólitos. Algo de inhumano había en la forma de avanzar de ese misterioso jugador.
El primer lugar lo vio venir, pero por igual vio frente a él la meta. No debía dejarlo cruzar, a toda costa no debía pasar por allí la sombra Géminis. Aquella noche se había confiado y había apostado demasiado, aquella noche no iba a perder.
Fue pura suerte el que notara cuando el auto negro se colocó a su lado. No perdió oportunidad y lanzó su auto contra el suyo, llevando a Géminis contra la pared. Sí lo mantenía así, cuando llegaran al puente nada quedaría del niño presumido.
Pero como dije, aquel no era un corredor normal. Se frenó en seco a unos metros del puente, causando que fuera su rival quien cayera por este. Acto seguido dio una brusca vuelta colocando su auto en medio de la calle, bloqueando el paso. Los que venían tras él tuvieron que desviarse para no chocar sus autos, y se provocó una carambola. Milagrosamente, el Géminis salió ileso de esta, y ya no tenía ninguna competencia, sólo necesitaba ir a la meta.
"no esta vez niño" Algunos no corrían, algunos simplemente apostaban pero por igual se arriesgaban a perderlo todo. Y cuando el Géminis corría, esto pasaba de ser un riesgo a ser un hecho, si apostaban en su contra. Y cierto demente con explosivos que era quien manejaba las apuestas, había cometido la imprudencia de apostar antes de enterarse que Géminis había entrado a la contienda. Y no estaba dispuesto a quedarse en la ruina, no contra ese niño arrogante.
En cuanto saliera del puente, Géminis se encontraría con una sorpresa, y sería el fin del "niño arrogante"
Géminis se acercaba más y más al fin del puente, aparentemente sin sospechar nada. Unos metros después del puente, el tipo de las apuestas accionó su juguete, justo al pasar el auto negro. La explosión fue muy intensa, el fuego cubrió la tierra y el cielo y partes de autos salieron por doquier. No era posible que algo sobreviviera a eso, el Géminis estaba muerto, era imposible que un humano saliera de la explosión...
El apostador no era religioso, pero no pudo evitar exclamar:
- en el nombre del cielo...
Lo único en verdad imposible allí, era que el Géminis fuera humano. Quizás tendría su forma, su apariencia, pero debía ser algo más... estaba más allá. De que otra forma el fuego de la explosión naciente se abriría en esfera para abrirle paso, para dejarle salir ileso y majestuoso. A el y a una misteriosa aparición a su lado, una niña plateada, flotando como humo a su lado, sin pies.
El géminis se quitó el casco al salir de la explosión, revelando una cabellera roja como el fuego tras él, y unos profundos ojos grises. Se fue acercando hacía el apostador que había intentado matarlo. Este intentó retroceder y escapar, pero antes de que lo pudiera lograr, en tan sólo un parpadeo, Géminis ya estaba frente a el.
Empezó a sudar frío completamente asustado. Géminis tan sólo extendió su mano, la metió en el bolsillo del apostador, sacó el dinero de este y lo traspasó a su bolsillo.
- me gané esto...
Entonces dio la vuelta y se empezó a alejar como si nada de allí.
El pobre tipo suspiró aliviado. Antes de que Géminis se diera la vuelta una milésima de segundo, y un ráfaga de luz verde acabara con su vida. Acto seguido, Géminis desaparece en el aire.
Nytrox Géminis, el frío y mortal Shadow Urban luna empezó a correr a una velocidad casi luz, por el país. Había estado haciendo eso desde hacía un año... correr, pelear, correr, pelear... no recordaba haberse detenido nunca.
Había matado muchas personas, eso era cierto, como aquel sujeto de las apuestas. Pero no eran más que insectos, no eran algo necesario. Era un Shadow Urban, se ocupaba de asuntos de escala mayor. Criminales pequeños iban y venían sin dejar rastro.
Luna apareció a su lado. La fantasma parecía no notar la velocidad del Géminis, simplemente estaba siempre a su lado. Se le quedó viendo profundamente. Nytrox no soportaba esa mirada... era demasiado mística, demasiado poderosa, no la soportaba.
- no había necesidad de que crearas un campo Ohm. Pude haber escapado de esa explosión por mi cuenta. – le reprochó.
Luna no respondió. Jamás lo hacía
- no hay mancha.- dijo en realidad- Acabaste con la vida de un hombre, pero no hay culpa, no lo cargas en tu conciencia. Yo te protejo de que no te persigan las almas en pena que has dejado a tu paso. Pero parece que ni siquiera lo necesitas, ni un espíritu tendría el valor de perseguirte.
- así soy. Acostúmbrate niña.
Luna sonrió. Si odiaba su mirada odiaba aún más ese gesto. Tenía un efecto desarmarte en cualquiera que la recibiera directamente, aún en Géminis.
- no. Sólo el sol persigue a la luna, la lluvia llega a obstruirla, el rayo a desafiarla...
- ¿qué insinúas? – dijo Nytrox, molesto porque sabía que Luna lo estaba comparando con sus demás compañeros Shadow Urbans.
- y El Aura de la Tierra la encara. – continuó Luna sin hacerle caso.
ante esto Nytrox se detuvo en seco. Con una mirada de clara sorpresa.
- ¿Luna?
Luna se le quedó viendo. Y siguió sonriendo. Ante esto Nytrox sacó una carta de su disco de duelo y le apuntó con esta a Luna.
- dime a que te refieres niña. Sabes que mi Envoy of The Begining puede destruir aún espíritus... ¿o no?
- aunque ante todos eres una sombra. Para mi eres un libro abierto... – fue la respuesta de Luna, con tono juguetón
- ¡Black Luster Soldier ataca!
El segundo monstruo más poderoso de Nytrox apareció en un destello y se lanzó contra Luna, que sonreía.
- no lo entiendes. Aunque estés vivo, no eres tu el que tiene poder sobre mí...
el Black Luster Soldier se había hincado en posición de respeto frente a Luna, y su enorme espada no había tocado ni un cabello de la joven.
- no puede ser...
- soy yo quien tiene poder sobre ti...
Con un movimiento de su mano fantasmal, como una orden, el Black Luster Soldier- EotB regresó tranquilamente a su carta
- ¿quién eres? ¿por qué has venido a mi?
La sonrisa se borró del rostro de Luna.
- como te estaba diciendo. No cargas culpa, sólo pueden desafiarte tus iguales, y en el fondo sólo quieres correr. – la pupila de Luna reflejó la luz de la luna (valga la redundancia) y después se movió rápidamente, como una ráfaga hasta quedar a unos centímetros del rostro de Géminis. El poder de sus ojos plateados chocó con el de los grises de Nytrox.
y la siguiente no fue una sensación agradable para Nytrox. Los ojos de luna, directamente sobre los suyos, eran más de lo que cualquiera podría soportar. Era como si le estuviera leyendo y drenando toda el alma, revolviendo en cada pedazo de su ser. Y por más que lo intentaba no podía romper el contacto.
- y quieres correr con alguien. Pero no con cualquiera, eres muy orgulloso para eso...
Nada aún, seguía a total merced de los ojos de Luna. Que por cierto tenía un nada común entusiasmo en sus gestos.
- No estaba de acuerdo con los de tu sangre, y por eso no los obedezco, pero haré lo que me pidieron por esta vez.
en ese instante a Nytrox le hubiera encantado formular varias preguntas. Pero los ojos de Luna seguían sobre él.
- eres todo un Géminis. Estas listo desde que el emblema de la Luna brilla en tu mano – el entusiasmo aumentaba en la voz de Luna, de una forma que Nytrox empezaba a considerar alarmante – mucho antes que cualquier otro...
Finalmente, Luna se despegó del rostro de Nytrox, y empezó a flotar hacía atrás, internándose en el bosque. Por fin Nytrox sentía que controlaba su alma de nuevo. No iba a perdonarle a Luna aquella jugada, pero parecía que en aquel instante la fantasma quería tratar asuntos más importantes. Por esa vez no reprocharía.
Salió como una ráfaga tras de Luna. sorpresivamente, la chica de plata siempre se mantenía frente a el a pesar de su velocidad, inclusive empezaba a dejarlo atrás. Nytrox corría y corría, a velocidad luz y un poco más. Pero Luna seguía alejándose.
Le perdió la pista. Siguió corriendo por donde había desaparecido, pero no había rastro. Finalmente no le quedó de otra más que detenerse.
Y entonces de golpe, un aroma salino se le filtro en la nariz, a la vez que una sensación húmeda recorría su tobillo.
- ¡¡¡¡¡¡AHHHHHHHH!!!!
Retrocedió aterrado al encontrarse a un paso de su eterno temor y Némesis: el mar y el agua.
Se dejó caer un instante en la arena, mientras intentaba quitarse el mareo y la sensación de vértigo que le había causado la enorme cantidad de agua acumulada. Respirando agitadamente fijo de nuevo la vista en el inmenso azul.
Una cosa era un duelo, donde el agua apenas le llega a uno a los tobillos, y otra el verdadero mar. Tan profundo y tan oscuro. Mantuvo la mirada fija unos instantes en el mar, intentando controlar su vértigo. Pero lo que logró en realidad, fue que su imaginación le presentara una enorme serpiente marina color azul surgiendo del agua, y lanzándose con toda su fuerza contra el...
Dragón Levia Dadaelus... ¡rayo marino ahora!...
Sacudió su cabeza para borrar esa escena de su mente, y desvió la vista a otro lado. Había un risco de pierda a unos cuantos metros, con la punta dando al mar. Lo que le llamó la atención en realidad fue la silueta femenina que estaba sobre este.
- allí estás...
volvió a usar su velocidad luz para llegar en cuestión de segundos al risco. Desde allí se tenía una vista privilegiada de todo el océano, pero Nytrox intentó no poner atención en esto, y mejor se concentró en el espíritu acompañante que estaba allí, el suyo, Luna.
se veía aún más mística y misteriosa que de costumbre. Su cabello y su vestido se arremolinaban hacía la izquierda a pesar de que no había viento a esa hora. Este gesto la hacía parecer casi corpórea.
Cuando Nytrox se puso a su lado, finalmente pudo notar su expresión. Hasta hace unos instantes estaba eufórica y llena de energía. Ahora se veía aún más triste y melancólica que de costumbre, y tenía la mirada clavada en el mar, además de que sus manos estaban ambas sobre su pecho.
- muy bien, dime Luna, ¿qué es lo que ocurre?
Luna viró su cabeza lentamente hasta clavar sus ojos en Nytrox. Mantuvo la mirada un largo instante, hasta finalmente murmurar.
- es hora... – acto seguido extendió sus manos hacía el pelirrojo, sosteniendo un largo rosario de plata en estas. Una nube se movió en el cielo, dejando ver la brillante quinta luna.
- no puedo tomarlo, no es algo sólido.
Por respuesta Luna extendió aún más el rosario. Pero Nytrox mantuvo su expresión de indiferencia y ni siquiera hizo el ademán de tomarlo.
- dime quien eres, jamás me lo has dicho. Aquel día, cuando estaba perdido dentro de Holegod y no sabía que hacer, tu simplemente apareciste y me dijiste que eras mi espíritu acompañante y me ayudarías. Lo hiciste, pero mi pregunta es ¿por qué?, ¿quién eras tu en vida?... deberías saber que mis recuerdos llegan hasta mis 15 años, así que no recuerdo nada antes. Y de cualquier forma, yo vivía en otro planeta hasta esa edad. Las primeras personas que conocí aquí son mis estúpidos compañeros.
No sabía si Luna lo estaba escuchando. Ella tenía la mirada fija y dura en el, y mantenía el rosario extendido.
-¿quién eres? ¿por qué has venido desde la muerte a ayudarme?
Luna extendió más el rosario de plata.
- ya te dije que no puedo tomarlo. No es algo corpóreo
sin embargo Luna no cedía. Nytrox sabía que no obtendría respuestas si no accedía a su estúpida petición.
- tendré que demostrarte que es imposible que yo... – extendió su brazo hacía el rosario. Y para su sorpresa, su mano se cerró alrededor de este – lo tome.
Fue retirando el rosario de las manos de Luna. podía tocarlo, podría sentirlo. Era corpóreo.
- pero... ¿qué es esto?
Empezó a analizar el objeto. Cada cuenta estaba hecha de plata pura. Nytrox lo sentía sumamente ligero, y a la vez fuerte y resistente. Se sentía increíblemente bien en su mano, era casi como si fuera una extensión de esta. Tenía la certeza de que si golpeaba una roca con este, esta se despedazaría.
- bueno, gracias Luna. Debo admitir que puede servirme de algo en el futuro.
Luna no sonrió, cosa que sorprendió a Nytrox que lo esperaba, ya que había sido más amable que nunca con la espíritu, pero esta seguía con una expresión fría y triste.
- ¿Luna?
Ocurrió muy rápido después. Luna desapareció, y el rosario fue rodeado de un fuego del mismo color que el aura de Luna. Al encenderse este fuego, el collar empezó a jalar a Nytrox hacía el risco, hacía el mar.
- ¡que!... ¡Oye detente estúpida cosa!... ¡ALTO TE LO ORDENO!
El rosario siguió tirando de él. Aunque lo intentaba hasta dejar un rastro en el suelo, Nytrox no podía soportar su fuerza, ni tampoco soltarlo. Con la otra mano sacó su espada y lanzó un golpe con toda su fuerza contra el rosario. Pero a unos centímetros de hacer contacto, la espada retrocedió y se volvió a meter en su funda por sí sola.
-¡que rayos! – "es como le pasó a mi Black Luster Soldier cuando atacó a Luna"...
Finalmente, la punta de sus pies estaba unos centímetros sobre el vacío.
- ¡Oh Mier...!
Fue lo ultimo que alcanzó a decir antes de ser jalado por el rosario en picada hacía el mar oscuro.
Toda su piel se enchino al sentir el agua fría rodeándolo, y el pánico nublo su mente mientras se retorcía buscando superficie, pero para su horror, el rosario seguía bajando.
Bajó y bajó luchando. A penas a unos 10 m sus pulmones empezaron a suplicar oxigeno, y la presión hacía su trabajo en sus oídos y su cabeza, como sabía que haría con el resto de su cuerpo si la cosa seguía así. Se hundía, se hundía más y más en la oscuridad... dejó de luchar al caer inconsciente, con su mano aún firmemente sujeta al rosario, que bajaba y bajaba.
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Finalmente aterrizaron, cansados de haber tenido que volar en escoba desde Grecia hasta Francia, esquivando no sólo los pueblos Muggles sino también los mágicos, dado que debían mantener el mito de que estaban muertos. Pero el viaje había valido la pena, les había dado tiempo de organizar sus ideas y hablar de muchas cosas que pasaron. Ahora se sentían listos para lo que el destino les pusiera enfrente. Y mucho mejor si se trataba de cosas como aquellas.
Un par de cabelleras, una azul y otra castaño claro fue lo ultimo que alcanzaron a distinguir antes de verse envueltos en un asfixiador abrazo apenas bajaron de las escobas en el claro del bosque a las afueras de Shadow City.
- Claudia... me asfixio...
Las Lighting Urbans, Karen y Claudia finalmente dejaron respirar a Alex y Max al separarse de estos.
- ¡te-extrañaba!-¿cómo-te-fue,-les-sirvió-el-entrenamiento,-me-trajiste-algo,-pensabas-en-mi,-me-extrañaste?
- desde luego que sí (n.nU) – fue lo único que alcanzó a decir Max ante todas las preguntas seguidas de su novia.
- ¡yo igual! – y de nuevo Max estaba siendo asfixiado por los brazos de Claudia.
Karen y Alex sólo se rieron ante la entretenida escena, mientras el Sol le pasaba un brazo por la cintura a ella.
- en serio, ¿qué tal la pasaron? – preguntó la peliazul.
- no estuvo mal. Pero dejé algo aquí que extrañé mucho y fue la muerte estar sin ello.
- ¿ah sí?, ¿qué?
Alex se inclinó para besarla, pero en ese instante una voz los interrumpió.
- ya en serio, si siguen así mejor les dejó la carta Flower a que los entretenga y yo me marcho a vomitar tranquilamente.
Todos levantaron la mirada para ver quien hablaba. Michael estaba recargado en un árbol, mirando la escena.
- Michael. Así que a ti te debemos el favor.
- much-h-as g-g-raci-a-as… Michael – dijo Max apenas sin aire ya que Claudia seguía aferrada a él.
- de nada mientras no te maten...
El espíritu de Yue apareció al lado de Michael, aunque nadie sino el lo notó.
- así que ellos son los Shadow Urbans. Debo admitir que su conducta es algo decepcionante para los guardianes del equilibrio entre bien y mal... esperaba algo más.
- no lo tomes así Yuki... sólo están felices de regresar a casa. Aunque creo que te caerá bien Nytrox...
- ¿el Shadow urban luna?... ¿dónde está?
- mhhh... – Michael se quedó pensando un largo instante hasta que – la verdad no tengo ni la más remota idea (n.n)
Yue caída estilo Anime.
- no esperaba que dijeras eso... – Michael levantó la mirada a ver quien le hablaba. Karen y Alex iban hacía él.
- ni tampoco que hablaras sólo Michael – esta vez fue Karen quien habló.
- je je... es un tic.
- en fin al punto... entonces ¿no sabes donde esta Nytrox?
- no, no eh sabido de él en todo este año. La verdad eh estado viajando, y su web portal no tiene señal en ningún lado...
- sí, lo sabemos (n.n) – dijo Max uniéndose a la conversación.
- no hay problema, si en verdad hiciera falta sabemos como llamarlo. – Alex levantó su puño a la altura de su hombro, mostrando una marca en el dorso de su mano, brillante como si hubiera sido grabada con fuego en la piel del Zaguitarius: un pequeño circulo con un pentagrama en el centro, y rodeándolo 16 rombos, ocho grandes, ocho pequeños.
A su vez Max levantó su puño. Había una marca similar. Solo que esta tenía forma de dos relámpagos, cruzados uno sobre el otro.
- pero ahora no es necesario. A menos de que haya pasado algo que nosotros no supiéramos.
- las cosas han estado tranquilas por aquí. Yo y Claudia nos hemos encargado de eso. – respondió Karen
- bueno, eso nos quita un peso de encima, y era lo que necesitábamos saber. – dijo Max
- sí, así parece... entonces puedo dedicarme de lleno a esto. – Alex sacó su WebPortal, y un mapa mundial llenó la pantalla de este. Había varios puntitos brillando por toda su superficie.
- las armaduras. –dijo Max
- así es, Debo partir ahora, aunque no creo tardar mucho... Karen – volteó a ver a la mencionada, esta agachó su mirada, triste, sabiendo que el estaba apunto de despedirse - ¿quieres venir conmigo?
- ¿qué? – preguntó la peliazul con grata sorpresa - ¡claro!
- perfecto, vamos... ¡LetIt Rip! – el Blade de color rojo salió con toda su fuerza y liberó a la bestia bit solaris: un carnero con alas, cola y patas de fénix. Con algo de magia Alex hizo sólida a la Bestia y el y Karen subieron en ella.
- volveremos en unas sema...
::: BANG!!!:::
una gran esfera de energía dorada se impactó contra Solaris justo antes de que despegara, causando una gran explosión.
Yue: -¡Michael!
- ¿qué?, ¿ahora? dime que no es cierto...
algo descendía a toda velocidad contra ellos. Era una silueta dorada y negra, muy brillante. A unos metros de llegar a ellos, cargó otra esfera de energía y la lanzó contra el grupo, pero esta fue contrarrestada por otra esfera de energía color azul.
- buenos reflejos Max - elogió Claudia a su novio, que seguía con la mano extendida después de lanzar el contraataque
la figura descendió frente a ellos. Tenía forma humana, pero el brillo a su alrededor y la gran palidez de su cara mostraban lo contrario. Su cabello era muy largo y completamente blanco, exceptuando por una franja color amarillo al frente. De único adorno llevaba un leotardo negro cubriendo todo su cuerpo.
- no te metas niño, sólo eh venido por el CardCaptor. Ya viste lo que le hice a tu amigo...
- exactamente, ¿qué nos hiciste?
El humo se disipó donde estaba Ssolaris, mostrando ilesos a todos los que estaban con él. La bestia había frenado el golpe con el metal que cubría parte de su ala.
- de cualquier forma tiene razón – Michael dio un paso al frente, sosteniendo una llave azul sujeta por una soguita a su cuello – no se metan.
- ¿Michael? ¿qué crees que haces?
Michael puso la llave en horizontal sobre su mano extendida, y empezó a recitar.
- llave que guardas el poder de la estrella, muestra tu verdadera forma ante tu heredero, y obedece al portador del emblema Lluvia!... ¡Liberate!
La llave empezó a flotar por si sola, rodeada por un destello blanco, y fue creciendo hasta tomar la forma de un báculo de un metro de largo, que Michael sujeto.
- no esperaba eso, y tu Max
- tampoco – respondió a Alex.
- quizás Shadow sugirió que nos ocultáramos de ti – empezó a hablar la carta – pero yo no soy cobarde, y eh venido para quitarte esas cartas que llevas y que viven engañadas. ¡caerás aquí niño!
- oye tranquilo, las cartas si son mías. No sé porque no me creen si Yue sí...
La carta lanzó otra descarga de energía. Michael dio un gran salto, transformándose a medio-reptil en el aire. El espíritu de Yue apareció a su lado.
- nombre...
Yue: The Shot.
- poder...
Yue: dispara energía.
- debilidad
Yue: no hace otra cosa.
- consejo
Yue: siempre usa enjuague bucal siempre después de transformarte...
Michael caída estilo Anime
- me refería a la carta...
Yue: Ah!, no dejes que te atine, quizás se canse.
- okey gracias
Yue: es mi deber... y en serio considera lo del enjuague...
Michael (-.-)
- no se porque, pero creo que no están hablando de cartas de Duelo de Monstruos – le susurró Max a Alex.
- ¿no me digas? En serio? – respondió sarcástico
- cartas Clow
todos miraron a Karen.
- ¿qué?
- cartas clow... lo investigué en séptimo para un trabajo de historia de la magia. Es algo fascinante, pero que ah permanecido oculto aún para la comunidad mágica, me costó hacer ese trabajo.
- y que averiguaste
- creo que Michael sabe más que yo... y esta por probárnoslo.
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Los rayos de luz empezaron a ser perceptibles en el lejano horizonte. Empezaba a amanecer. Otro día iba a comenzar... otro día de gritar, llenarse de estrés y correr de un lado a otro.. siempre corriendo, siempre con prisa, aunque ni ella sabía para que.
Su padre y su hermano mayor, el segundo de la familia, habían muerto hacía más de un año, casi el mismo tiempo que llevaba su otro hermano, el primogénito, desaparecido. Y ya que su madre no tenía los nervios ni la juventud para hacerlo, ella tenía que hacerse cargo del enorme monopolio que tenía su familia. Dominaban casi todo en el mercado, desde el duelo de monstruos, hasta el queso untable, y hacía varios años que habían absorbido a empresas como kaibacorp, BBA inc.; Microsoft y Pepsico (XD). Y ella tenía que supervisar todo eso.
Aquello había absorbido demasiado de su vida y su juventud en tan sólo 2 años, y ella apenas tenía 16. extrañaba los viejos tiempos, cuando jugaba con su hermano y todo era más fácil. A pesar de que este se había ido de la casa a los 11 años y se había vuelto famoso, solía regresar de vez en cuando a verla, a recordar viejos tiempos. Pero ya no... ahora el estaba muerto
Se enlistó para salir. Su web portal apenas marcaba las 5:30... ya fuese la escuela o el trabajo, a lo que decidiera ir aquel día; aun faltaban 2 horas para que comenzara. Pero necesitaba salir, necesitaba tomar algo de aire, despejarse un poco.
¿por qué aquel día y no otros?, a quien le importaba eso. Se había levantado con ganas de correr, de ser libre al menos un instante. Y tenía mucho que no escuchaba a sus instintos, así que estos estaban por explotar...
Era eso, o quizás el destino quien la impulsaba a salir. Solía creer en el destino, su hermano le había hablado mucho de eso... así que... ¿quién sabe?.
Se puso un pants negro que remarcaba su bella silueta, y se miró una vez en el espejo. La recibió el incontrolable cabello hereditario. Lo único que variaba en ella de sus hermanos era el color. Era negro tenue, como si el café de su madre hubiera aclarado el negro de su padre. También lo recibieron los ojos miel heredados de su madre.
Después de arreglarse un poco al descuido (no era muy vanidosa) pasó a ver su madre. Aún dormía, sería mejor no despertarla, salió sin hacer ruido a la calle, esperando regresar antes de que ella despertara.
Al igual que ella, Great City no era la misma desde que murieron los Legendary Warriors. La ciudad parecía sumida en luto eternamente, triste y desesperada. Y esto se acentuaba a mitad de la madrugada, con casi nadie en las calles. Ese ambiente melancólico y sofocante era insoportable. Necesitaba cambiarlo aunque fuese por una vez.
Decidió ir un rato al muelle de la ciudad, a la costa que Great City compartía con Shadow City.
Aunque solía tratar al menos a uno a diario, no le gustaba la gente de Shadow City, por lo que la idea de que el muelle estuviera vacío a esa hora le alegraba.
Y efectivamente, el muelle estaba vacío, por lo que pudo sentarse en este tranquilamente a contemplar el mar. El mar siempre la calmaba, y le encantaba estar en el. No por nada era una excelente nadadora desde siempre.
Sin embargo, algo llamó su atención esta vez. había algo flotando en el agua, una mancha azul y roja, que flotaba inerte un poco mar adentro. Agudizando un poco más la vista logró distinguir lo que era.
- ¡una persona!...
sin pensarlo mucho se lanzó al agua. Nado en cosa de segundos hasta donde estaba el sujeto, encontrando a un joven, más o menos de su misma edad, de cabello rojo fuego y vistiendo una gabardina azul.
Lo llevó lo más rápidamente que pudo a la costa. Estaba inusualmente pesado. Cuando por fin pudo apoyarlo en la arena descubrió que no sólo la gabardina lo hacía pesado, sino también la gran espada que llevaba sujeta del cinturón, y el disco de duelo color negro. Llevaba un rosario de plata fuertemente sujeto en su mano derecha.
Acercó su oreja al pecho del joven. Su corazón aún latía, pero el estaba inconsciente, y sumamente frío. ¿cuánto tiempo habría estado en el agua?. Le dio respiración boca a boca sin pensarlo mucho, y el desconocido sacó toda el agua de sus pulmones.
Pero aún no reaccionaba. Aún no estaba conciente. Había algo más.
- esta completamente congelado... ¿dónde ah estado nadando este tipo?
Para la medicina, aquella persona estaba apunto de morir congelada y no había forma de salvarla...
Pero su hermano le había enseñado cosas que iban más allá de la medicina.
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Una luz brillante le estaba dando en la cara, dañando sus ojos aún a través de sus párpados cerrados, y causando que los abriera lentamente.
Su mirada estaba borrosa, quizás por la sal del océano que le había entrado en los ojos, solamente distinguía un techo color azul, y una mancha blanca delante de este.
La mancha se fue aclarando hasta tomar la forma de Luna, su espíritu acompañante, que lo miraba preocupada. Cuando lo notó abrir los ojos, esbozó una de las sonrisas más francas que Nytrox le hubiese visto jamás.
- ¿Luna?... ¿qué ah...?
pero si Luna se especializaba en algo, era en mantener misterios. En cuanto Nytrox le empezó a preguntar, la fantasma se desvaneció en el aire.
Se incorporó rápidamente, se sorprendió al ver caer unas cobijas frente a el, y se dio cuenta de que estaba acostado en una cama. Tenía tanto que no dormía en una que se sintió extrañamente entumido por este hecho.
Se miró así mismo. Traía otra ropa, una sudadera color rojo, que reconoció como las que usaban en la Academia de Duelos Muggle, un pants color rojo intenso y una playera blanca. Miro alrededor del lugar donde se encontraba.
Era un cuarto bastante amplio, con paredes blancas cubiertas por completo por posters. El suelo estaba cubierto por alfombra y había varios juguetes, cartas y partes de BeyBlades regados en este. Se veía que era el cuarto del hijo menor de alguna familia acomodada.
¿cómo había llegado allí?. Intentó recordar un poco de lo que acababa de pasar, forzando su mente un poco más halla.
Los recuerdos llegaron rápidos y borrosos como sombras...
Se hundía en el océano jalado por el rosario...
Una poderosa energía mágica lo hacía despertar
Había una mole, oscura e inmensa, quieta frente a el... el rosario lo estaba jalando hacía ella.
Estaba sobre un piso de madera de roble, aún bajo el agua. En el piso distinguía algo grabado: un 2 romano (II) y detrás de este un Yin-Yang.
Recargado en un poste de madera había un objeto, largo y negro... no podía recordarlo con total claridad, el agua a su alrededor lo difuminaba.
Y eso era todo, o al menos eso era lo más claro. Forzó su mente un rato más, intento llevarla un poco más allá, recordar hasta el ultimo detalle.
Velas, enormes velas algunas blancas y otras negras, hundidas en el agua salada...
Un timón... algo había grabado en el timón... una palabra... ¿cuál era?
- K. Géminis... sí, eso decía, K. Géminis...
¿qué significaba todo eso?, ¿a dónde había sido arrastrado? ¿qué hacía ahora en aquel bonito cuarto?
Esta le pareció la pregunta más urgente de contestar. Miró a su alrededor intentando hallar alguna pista... o sus cosas.
El cuarto parecía normal al recorrerlo con la mirada de arriba abajo. Lo único que le llamaba la atención a Géminis, era el decorado...
Pósters o imágenes de Mario Bros pegadas por doquier, al igual que recortes de periódicos de hace décadas que hablaban del primer Spiderman, e imágenes de fénix, Carneros, y lo peor: Un poster gigante de un león color dorado en una insignia roja, y en la parte baja de esta una cinta rezando el nombre "Gryffindor"
- es demasiado rojo... a menos que sea sangre detesto ese color...
siguió revisando el cuarto de arriba abajo, hasta ubicar la mesita de noche a su lado. Finalmente encontró allí su WebPortal, su BeyBlade (aunque no el lanzador) y para su disgusto, el rosario de plata.
Tomó sus cosas y al hacerlo, notó algo más en esta mesita.
Una fotografía enmarcada, mostrando a tres personas felices y sonrientes, dos hombres y una mujer. Creía conocer a los dos varones, pero le costó un poco. Lucían algo diferentes a como los había visto. Evidentemente aquella fotografía había sido tomada antes de que los conociera, y eran mucho más jóvenes.
El primero que reconoció fue al niño de cómo 9 años, con alborotado cabello café y ojos miel, muy redondos y brillantes, con largas pestañas.
- y yo que creí que Alex no podía verse más idiota...
el siguiente que reconoció fue al de cerca de 12 años. Se diría que el y Alex eran gemelos, a excepción de que este tenía el cabello negro al igual que los ojos, y el cabello estaba un poco mejor controlado. A pesar de su corta edad, Nytrox ya notó la oscuridad en los ojos de Daniel, que después le obligaría a buscar matar a su hermano menor.
A la tercera, a la chica, era a la que no conocía. Tenía el cabello negro como Daniel sólo que más claro, y le llegaba un poco debajo de los hombros. Y en cuanto a los ojos miel, eran idénticos a los de Alex. en la foto estaría a punto de cumplir los 7 años.
- esto explica la decoración – se dijo Nytrox mirando a su alrededor.
Había dormido malherido, en el cuarto de infancia de su mayor rival.
Había dormido en el cuarto de Alex Zaguitarius.
