Hola de nuevo!
Esto sigue sin ser mío en absoluto. El argumento es de Jhu Radcliffe y los personajes de JKR
Capítulo 2.
Faltaban dos días para el baile y tenía todo tan decidido que ni sabía que cuento iba a usar.
Oía a las chicas hablar sobre La Bella y la Bestia, La Bella durmiente, Aladín e hasta Los tres cerditos; pero ellas parecían ignorar la existencia de Cenicienta, que yo pensaba que sería el más usado.
James y yo ya habíamos hablado sobre las posibilidades, pero él insistía en la tal "Cenocienta", que ni siquiera había leído.
De camino a la biblioteca sentí un par de manos que me empujaban hacia una sala vacía, haciéndome gritar y por consiguiente tirar al suelo todo lo que estaba llevando. Para mi total sorpresa, era Marlene con una cara risueña y expandida.
-¡Adivina que es lo que he hecho!-exclamó sentándose en una de las mesas de la sala.
-¿Además de asustarme hasta el punto de casi matarme?
-¡Melodramática! Tiene que ver con el baile.
-¿Desististe ya de hacerme ir?
-¡No!-Dijo ella poniendo los ojos en blando. –Separé Cenicienta para ti.
Parpadee aturdida.
-¿Cómo que lo separaste?
-Lo saqué de los libros de cuentos. Si nadie lo lee, ¡nadie lo usa! –Concluyó con una sonrisa enorme como si hubiera prohibido la caza a los hipogrifos salvajes o hubiese donado todo el oro que tenía a la Fundación de ayudo a los bebés con fiebre de Dragón.
-¿No se te pasó por la cabeza que existen algunas hijas de Muggles en Hogwarts que crecieron escuchando esa historia?
-Claro, por eso les lancé un Obliviate.
-¿Que hiciste QUÉ?
Ella parecía demasiado feliz consigo misma como para escuchar la mitad de la bronca que quería echarle. Excluir el cuento del montón de libros tenía un pase. Pero hacer que quien lo conoce lo olvide es demasiado, incluso para la locura de Marlene.
-Y yo voy a ir de Blanca Nieves.
La agarré por los hombros y sacudí con fuerza, recibiendo una mirada que decía claramente "¡Estás loca!"
-¡No puedes hacer eso!- dije esperando que el moustruo que la estaba poseyendo desapareciese como si hubiera dicho las palabras mágicas.
-¡Ya lo he hecho!
-¡Marlene!
-El hechizo va a terminar cuando acabe el baile.
La mire escéptica para ella, y ya me estaba preparando para gritar "¡Merecerías estar en Azkaban!" cuando se abrió la puerta y varios niños entraron corriendo para ocupar las sillas de las primeras filas. Quien iba a decir que en algunos años ellos se pegarían para conseguir las sillas del fondo…
Recogí mis cosas y salí acompañada de Marlene que ahora estaba dando ideas absurdas sobre mi disfraz en caso de que no quisiese ir de Cenicienta.
-Tambien puedes ir de Ariel. Sólo tienes que ponerte unas conchas para tapar los pezones y mostrar esa tripa tan sexy…
-Ah claro, si tú vas de Eva yo voy de Ariel.
-Adán y Eva no es un cuento de hadas, querida.
Refunfuñé y le pedí que se callase lo que hizo sin protestar, menos mal.
-No puedo ir de Cenicienta.-dije al cabo de un rato- No tiene nada que ver con mi personalidad.
-Cenicienta se enfrentó a la madrastra y a las hermanastras, tú te has enfrentado a medio Hogwarts desde que estás aquí; Cenicienta es decidida y con carácter, tú eres una líder nata; Cenicienta estaba buscando un príncipe, resbaló y no lo vió, tú lo tienes delante de ti y tampoco lo ves…
-James nunca se vestiría de príncipe por mi.
-Él se quedaría bailando la macarena desnudo por ti. Y si tu también lo estuvieses ayudaría mucho…
-¡Lene!
Ella se rió y me dio un golpecito en la cabeza.
-Y qué harías entonces con tu vestido, ehh.
-¡Yo nunca usaría zapatitos de cristal!-dije mirando para mis All Stars negras de tiro medio.- Ni siquiera sé andar en tacones.
-Puedes ir con botas, el vestido es tan bonito que ni se notaría. ¡Para de buscar motivos para no ir, Lily!
-¿Y qué pasa con James?
Se paró delante de mí y me encaró.
-¿Has oído la parte en la que te dije que él se quedaría sin nada encima por ti?- puso los ojos en blanco y continuó- Confía en él. Tengo la certeza de que le vas a encantar. Cenocienta.
Entonces ella se giró y salió andanto, dejándome muda y quieta en medio del pasillo.
oOo
Los dos días que quedaban para el baile volaron y de repente yo ya estaba encargándome de la supervisión de la decoración de la fiesta. Girnaldas gigantes estaban siendo colgadas cuando llegue al Gran Comedor, y los cuadros del camino recitaban pedazos de cuentos, dando pistas de lo que unos pocos indecisos vestirían más tarde.
Me había esmerado en evitar a James todo lo posible, al final solo quedaban algunas horas para el baile y yo todavía no tenía decidido lo que me iba a poner (y dado que él también se quería vestir a juego con mi disfraz, tampoco tenía ropa), pero cuando sentí las manos de él en su cintura sentí que ignorarle no ayudaría nada, simplemente sentiría más nostalgia.
-Eh.-dijo él dándole un beso en la cara después de haber soltado mi cintura. Ni siquiera sé describir el frío que sentí cuando él dijo eso.
-Eh. La decoración está quedando bastante bien, ¿no?
-Sí.-respondió mirándolo todo de una manera un tanto extraña.- Mira Lily, si no quieres ir conmigo no hace falta que lo hagas, ¿de acuerdo?.
Miré para él, que tenía en el rostro una mueca indescifrable, y me reí.
-¿De dónde has sacado la idea de que no quiero ir contigo?
-Prácticamente me has ignorado todos estos días. Yo acepto que me ignore cualquier persona, menos tú.
-No te he ignorado, James. Tan solo estaba ocupada por el baile.
Asintió y comenzó a caminar, salón adentro, haciendo comentarios sobre la decoración y corrigiendo algunas cosas. Yo caminé silenciosamente a su lado mientras pensaba en el problema que tenía encima.
-Entonces, ¿de qué nos vamos a disfrazar?-preguntó sin mirarme- ¿Cenicienta?
-¿Cenicienta? –pregunté mirándole y obligándole a que me mirara – ¿Por qué esa manía con Cenicienta?
-Me dijiste que sólo irías "en último caso".- dijo haciendo aspavientos con las manos- pero en último caso, ¿de qué? Sólo faltan unas horas para el baile.
-No me gusta. No combina conmigo. ¡Y ella es rubia! Y definitivamente no me trae buenos recuerdos.
Volvió a andar tirando de mi mano y me sacó del salón tan rápido que no pude decirle a la Prefecta de Ravenclaw que el adorno que estaba preparando podría quedar un poco más ala izquierda.
Él se sentó en la escalera y yo me senté un escalón más abajo, recostando mi cabeza en sus rodillas.
-Puedes aprovechar para sustituir los recuerdos. Nada mejor que un baile con James Potter para dejar tu vida más hermosa. –dijo con un movimiento de melena.
-¿Y qué vas a hacer si te digo que no voy a ir de ninguna manera de Cenicienta?
-Que perderías la oportunidad de usar ese bonito vestido azul ya que yo voy a llevar un traje azul y blando, precioso, así como de rayas…
-¿Cómo sabes acerca de mi vestido?- pregunté boquiabierta mirándole.
James me guiñó un ojo y sonrió.
-Marlene lo dejó caer en la conversación… Te recojo a las 22:00
Se levantó con toda la dignidad de un príncipe, dejándome con una cara tan pasmada como la que debió poner Cenicienta cuando descubrió que los ratones hablaban o que tenía un hada madrina (que ya mencioné que no tengo).
oOo
-Lily, son las 21:40 y todavía no estás preparada.-Habló mientras se arreglaba la peluca negra que llevaba. Los siete enanitos de los que tanto había hablado, eran siete muñecos de paño, cosidos a los bajos de su vestido y hechizados para que cantaran "Ai ho, ai ho, al baile ahora voy".
Continué sentada en la cama mientras las otras chicas del cuarto se peleaban por el baño y el espejo, las tres con el mismo disfraz. Dos minuros después ellas salieron parloteando sobre sus parejas, para mi completa infelicidad, porque eso significaba que Lene podría llenar hasta que me pusiera la porquería de "lindo" vestidito azul y me colocara esos "maravillosos" zapatitos transparentes que ella me dio.
-Levanta.-murmuró tirando de mi mano- Ahora. Tengo una sorpresa para ti.
-La miré desconfiada. Viniendo de una chica desesperada para ir a su último baile en el colegio Marlene estaba calmada de más.
-Quédate ahí en pie.- Dijo empujándome hacia la parte delantera del gran espejo que me mostraba de pies a cabeza.-Ahora cierra los ojos y piensa en el vestido, y en ti dentro de él.- Concluyó animada.
-No me voy a imaginar dentro del vestido porque no me voy a vestir, Lene. ¿Comprendes?
Me miró con una ceja enarcada. No me hago a la idea de cómo puede hacer eso. Nunca lo he conseguido.
Salí de delante del espejo y me tiré de espaldas sobre la cama de donde no debería haber salido en ningún momento de la conversación.
-Lily. Levántate ahora, ponte delante del espejo, cierra los ojos e imagínate con el vestido antes de que te tire por la ventana.- dijo sin ni siquiera moverse.
Me puse con la tripa para abajo y segundos después sentí una almohada estrellar en mi nuca. Me senté inmediatamente. Marlene sonrió irónicamente y me señalo el espejo con la cabeza.
Entrecerré los ojos, pero sin elección me levanté y el espejo me mostro completamente despeinada, en pijama y con unos pantalones de rayas hasta las rodillas.
-¿Ya estás pensando? –oí a Marlene hablar – Recuerda cerrar los ojos.
Bufé y cerré los ojos sientiendome bien idiota. Pensé en mi, en el vestido y en mi con el vestido.
-Alla voy- Murmuró Lene.
Durante tres segundos no sentí nada y pensé que lo que ella quería hacer había fallado miserablemente, pero después…
Después sentí como si me hubieran sacado del cuerpo, del pijama de ositos y enfundado en el vestido, que si no me engañaba demasiado, estaba dentro de una bolsa, dentro de mi baul y debajo de mi cama.
Sentí que tiraban de mis pelos y en ese momento intente abrir los ojos, pero con todo descubrí que tampoco estaba muy interesada en saber cómo me estaban destruyendo. Sentí también como si varias manos me maquillasen, pintasen mis uñas y me arrancasen varios pelos de las cejas.
La "transformación" duró poco menos de un minuto. Cuando todo paró, respiré hondo y me preparé para abrir los ojos.
-Venga Lily.-Me animó Marlene – Estás… ¡guapa!
Respiré varias veces y abrí los ojos de una vez.
¿Recordáis a la Lily del pijama? Pues ella… desapareció…
Y vistiendo a Lily (que debería estar durmiendo) estaba el vestido azul (que debería estar debajo de la cama)
No es que yo estuviese fea. Hablando claro, estaba muy guapa, sin modestia alguna. Las horquillas estaban ocultas, sujetando mi pelo en un moño flojo decorado con una coronita.
.¿Entonces?- Lene me preguntó sacándome del sopor de estar contemplándome en aquel espejo.- ¿Te gusta? Pasé dos días intentando aprender este hechizo. No dolió, ¿verdad?
-No demasiado- dije mirándola- Pero ya me lo puedes quitar todo. Ya te dije que no voy.
-No.- Dijo agarrando mi mano que ya estaba a punto de arrancar la coronita de mi pelo.- QUítate esos pantalones, ponte los zapatos y vamos. James te está esperando, Lily.
-Él no me está esperando- refunfuñe mientras me sentaba sin ceremonias sobre el tejido leve del vestido, arrugándolo.- Está esperando a alguien que no existe. Esa chica con ese vestido no soy yo, Lene. No combina conmigo. Dicen que el sueño de toda chica es ser Cenicienta. Ese, con toda seguridad, no es mi sueño. Yo solo quiero ser yo.
-Ya sé.-Dijo abrazandome-Pero hoy, tú eres la princesa, ¿de acuerdo? No puedes romper tus promesas. Ponte los zapatos, por favor.
Mire para la caja de encima de mi cama y después para mis pies calentitos gracias a los calcetines. Si me preguntas de dónde saqué el coraje de arrancar los calcetines y ponerme los zapatitos transparentes no te sabría responder.
Caminé junto al espejo de nuevo donde mi imagen parecía salida de un libro de cuentos.
Los zapatos me apretaban un poco los dedos y la corona me apretaba la cabeza, arrancando algunas hebras de raíz, pero no dije nada.
Una princesa, ¿no? ¿Las princesas se quejan? Creo que no. Ni siquiera cuando tienen que lavar el suelo, o las escaleras, o el vestido de la hermana mala.
-Lily, son las 22:20. Vamos.- y salió agarrándome del brazo.
Mientras descendía las escaleras intenté olvidar que era un baile, que todos estarían mirando y que estaría, finalmente, con mi príncipe.
Llegamos a la pista y vi a James y a Sirius apoyados en las sillas, de espaldas a nosotras. Se veía que uno de ellos llevaba un sombrero con una pluma pegada, no me preguntéis porqué.
Marlene me apretó la mano antes de carraspear para que se diesen cuenta de que estábamos presentes.
Sirius silbó y James se giró sonriendo. El primero me dio un casto beso en la cabeza y sin una palabra salió del Gran Comedor con Marlene.
Dirigí mi mirada hacia James y sentí mi corazón batir con muchísima rapidez. Se había esforzado mucho con el traje de príncipe. La ropa blanca y azul parecería ridícula en cualquier otra persona, pero combinaba genial con él.
Andó hacia mí y me agarró por los hombros, mirándome a los ojos.
-Pensaba que no venías.
-Realmente no. Decidí venir a última hora.
-Última hora o no…-dijo sonriendo-Estás preciosa.
-Tú también estás guapo.-respondí, también sonriendo.
Como Sirius, James me dio un beso en la cabeza, suave, y me tomó por el brazo, llevándome a rastras por el Gran Comedor.
-Hoy, la noche es nuestra, Cenicienta.
Tuve que sonreír ante su excitación. Era tan simple y fácil… Todo parecía tan dulce cuando James hablaba… Hacía… Sonreía.
-Solo espero que no escapes a media noche…
Reí y dejé que me llevase al baile, deseando no tener motivos para huir en cualquier momento.
Y esto es lo que hay. Espero que os haya gustado tanto como a mí cuando lo leí por primera vez.
Un bicoo
