Escaleras… escaleras, infinitas escaleras… ascendiendo sin parar mientras los gritos, y el olor a ceniza llegaba desde lo lejos. Las manchas de sangre haciéndose cada vez más y más espesas.

Subía y subía las escaleras, el sudor escurriendo por su frente y la respiración entre cortada.

Finalmente, las eternas escaleras dieron paso a un largo pasillo, con ventanales en cada lado, por donde se podía ver una ciudad al atardecer, repleta con edificios de las más diversas formas, cuya tecnología y diseño jamás habían sido vistos en la tierra. Se tomó tan sólo unos segundos para contemplar aquel lugar donde había transcurrido toda su vida. Lugar que sabía, no volvería a ver jamás.

Al final de aquel pasillo se encontraba la plataforma de aterrizaje, tan solo tenia que llegar allí, tan sólo tenia que cruzar la puerta que se extendía frente a el, unos metros más. Echo a correr un poco más, impulsado por una fuerza mística y desconocida, que le concedía una velocidad superior a la de cualquier ser humano, el pasillo se fue difuminando conforme esta velocidad se incrementaba, tan sólo la puerta se mantenía fija e inamovible al frente, todo alrededor fue desapareciendo en el torrente de velocidad. La luz del atardecer se alargó hasta formar sombras negras, y la mancha roja que era la alfombra sobre la que corría desapareció, dando paso a la roca; mas la puerta seguía al frente, sin acercarse jamás.

El sudor causado por el esfuerzo entro en sus ojos, parpadeó.

Frente a el se encontraba una persona de cabello negro, vistiendo una especie de armadura púrpura, sosteniendo lo que parecía un instrumento musical en sus manos. Obstruía la puerta

Parpadeo.

Las luces del atardecer volvieron a su vista, al igual que el bello pasillo. Había lo que parecía una joven, de cabello blanco y ojos grises frente a él, lloraba. Obstruía la puerta

Parpadeo.

La persona de cabello negro se encontraba de nuevo frente a el, en el pasillo oscuro, esta vez, mucho mas cerca, la puerta aun más lejana…

Parpadeo.

La joven de cabello blanco se había derrumbado en el pasillo del atardecer. Llamas negras la quemaban

Parpadeo.

El joven de cabello negro estaba a unos metros de él. Una mirada asesina entre sus ojos rojos, completamente fijos en él. Un par de alas de fuego negro emergieron de él…

Manchas blancas comenzaron a surgir en sus ojos

La joven blanca, lo miraba fijamente, a centímetros de su rostro, envuelta en llamas infernales…

- No vayas…

Y las blancas manos que siempre lo perseguían, comenzaron a cubrir sus ojos desde atrás, mientras todo se desvanecía. Un manto blanco cubrió toda su vista, el murmullo de la velocidad era lo único que impedía que desapareciera en la blancura.

Hasta que sus manos alcanzaron, la lisa superficie de una puerta, que abrió de un empujón.

La caverna se materializó de golpe, emergiendo del túnel de velocidad donde transcurría la mayoría de su vida. En mitad de la estancia tenuemente iluminada por una luz blanca del techo, se encontraba una figura sombría, con una elegante capa negra y largo cabello blanco.

- ¿ya aquí? En verdad no haz tardado nada, sabía que tu dominio del Force Dash es excepcional, pero la verdad no esperaba algo así ni de ti. Me parece que mis hombres ni siquiera notaron que entraste.

Se mantuvo con un temple serio e inexpresivo. Por dentro, ahora que había dejado de correr, las dudas comenzaban a carcomer su corazón, dudas que nunca dejaba entrar en el cuando estaba en movimiento. ¿En verdad estaba tan desesperado por la libertad?...

En ese preciso momento, una serie de robots de combate irrumpieron en el lugar, justo por donde el había entrado. Lo rodearon rápidamente, apuntando con sus armas. Instintivamente llevó su mano hacía el sable de luz que colgaba de su cintura. Pero el personaje al centro de la habitación hizo una seña, y los robots se retiraron. Finalmente, se fue dando la vuelta para encararlo.

Su rostro era completamente pálido, de una tonalidad grisácea, y sus ojos, rojos por completo, tres veces mas grandes que los ojos humanos, algo que el evidentemente no era.

- sacude ya tus dudas, y piensa en la libertad que te ofrezco; pues quien es libre no tiene dudas, no tiene miedo alguno, ya que es soberano de si mismo, y no hay ninguna cadena que lo amedrente. Quien es libre no responde ante nadie y puede hacer siempre su voluntad… ¿no es aquello lo que siempre haz buscado? ¿No es aquello, lo que le han negado a tu familia? ¿No es por eso, por lo que haz aprendido a escondidas, estas deslumbrantes habilidades? Por el control, de tu destino, y el de tus seres queridos…

Las palabras de aquel anciano automáticamente encendieron su corazón, haciendo de lado sus miedos acerca del método. Pues era cierto, una vez libres, ¿Quién podría juzgarlos? Enderezó su postura, sintiendo la esperanza y el futuro, finalmente esperándolo, al alcance de su espada.

- así que, joven Géminis ¿estas listo?

Abrió la boca para responder con el "sí" más honesto que hubiera dicho jamás…

Y un cilindro de luz blanca, emergió del pecho del anciano. Junto con un torrente de sangre, que llegó hasta el rostro del Géminis. Su maestro moría, y junto a él. Toda esperanza…

Tras el se encontraba un joven, mirando con una furia pasiva, al anciano empalado en su sable de luz. Sus ojos eran violeta claro, y su cabello blanco, pálido como la piel de su rostro; un rostro… Que era el suyo.

- Patrañas… - murmuró con rencor, para después levantar el sable con violencia, desgarrando no sólo al anciano, sino al mundo entero, que se partió en dos como si fuese alguna tela.

El agua inundo la escena rápidamente, agua marina, cuya poderosa corriente lo jalaba hacía arriba… o quizás era el par de manos blancas que lo sujetaban. El joven de cabello blanco, se quedó en el mismo lugar, impasible mirando como se alejaba, el agua difuminando más y más su figura.

Nytrox Géminis rompió la superficie de un inmenso, oscuro e infinito mar, cubierto de niebla, pataleo y lucho contra el gran cuerpo de agua, hasta notar que algo lo sostenía a flote.

Luna Géminis, su hermana flotaba sobre él, sosteniendo firmemente su mano, impidiendo que el pelirrojo se hundiera de nuevo.

- no vayas… - dijo esta – por favor, no vayas, no regreses de nuevo. – las lagrimas empapando su rostro.

Pero Nytrox solo pudo mirarla confuso, sin parecer reconocerla por completo, y sin dar del todo respuesta. Estuvieron así algunos segundos, hasta que una gran mancha blanca, apareció en el agua debajo de él.

- por favor… - suplicó Luna al desorientado pelirrojo, mientras la mancha crecía más y más, acercándose a la superficie

En tan sólo un segundo, cientos de espectros blancos, emergieron a la superficie del agua; vengadoras almas perdidas, que sujetaron todas a la vez a Nytrox, llevándolo de vuelta a las profundidades del mar del inconciente.

- ¡por favor! – Suplicó de nuevo Luna, mientras la mano de Nytrox se soltaba lentamente de la suya, sin que este diera ningún signo de lucha, ajeno e ignorante de todo lo que estaba pasando – por favor…. ¡HERMANO! – alcanzó a gritar, mientras lo veía hundirse de nuevo…

-¿Qué crees que este soñando? – Preguntó Michael Póker a Kateryn Zaguitarius, mientras ambos veían a Nytrox, luchar en sueños, mechones blancos apareciendo y desapareciendo de su cabello - ¿Por qué crees que esté pasando?

- no tengo idea. Es algo que sólo el sabe…

Escaleras… escaleras, infinitas escaleras… ascendiendo sin parar, dando paso súbitamente a un pasillo, con ventanales a los lados por donde se veía la ciudad, a años luz de la tierra, donde se crió; y al final de este, una puerta, que daba a la plataforma de aterrizaje, a donde debía de llegar… Echó a correr a toda velocidad hacía ella, sin llegar jamás…

Opening: Shadow Games – Yugioh! The movie OST

Capitulo 13: Desertor, parte 2: Búsqueda

A lo largo de todo el pueblo se juntaban grupos de oración por las almas caídas, se colocaban altares; se murmuraba. Era algo normal, no sólo en aquel pueblo, sino en el mundo entero, desde luego que en la radio y en la Tv no se hablaba de otra cosa, a pesar de que aquella era una humanidad acostumbrada a terribles catástrofes que amenazaban el mundo entero, hasta ahora ninguna había cobrado las vidas de una ciudad entera.

- Era tan sólo cuestión de tiempo, desde que murieron los Legendary Warriors, ya solo alguien estaba esperando, pues ya no hay quien los detenga, quien nos salve. – platicaba una anciana con un viejo sentado en la misma mesa que él

- Y justo junto a Great City, es como si intentaran echarnos en cara que los Legendary Warriors ya no están aquí – respondió el viejo - ¡Si tan sólo Alex Zaguitarius estuviera aquí, el hubiera destrozado a cualquiera que intentara amenazar cualquier ciudad de este país! ¡Incluso Shadow City!... ¡no le parece joven!

El Aludido en la mesa de junto prácticamente derramó el café que estaba bebiendo cuando el viejo se dirigió tan directa y sorpresivamente a él. La joven junto a él solo pudo reírse nerviosa.

- ¡p-pero por supuesto! ¡Alexander Zaguitarius jamás permitiría algo así! Fue una gran persona - tartamudeo de manera poco convincente

- pero ahora que no esta él… uno no se siente seguro en ningún lado. – Siguió la anciana - Inclusive aquí, en este inocente pueblito, sufrimos calamidades, ¿sabía usted que un Legendary Warrior vivía aquí? ¡El ultimo con vida quizás!

- ja, pero si ese muchacho no estuvo ni dos meses en el equipo, no tuvo el valor… era un tipo raro – interrumpió el viejo

- quizás, pero, ¡si quemaron su casa fue por algo! El pudo haber sido una amenaza para las fuerzas del mal de haber decidido regresar… pero, ni esa esperanza nos dejan. Lo quemaron junto a su casa mientras dormía el pobre, la misma noche de la caída de Shadow City

- quemar es decir poco… - murmuró el joven, recordando los restos de la explosión, la joven frente a él lo pateó por debajo de la mesa sin dejar de sonreír a la pareja de ancianos.

- el no era ninguna esperanza… - dijo el viejo, que no había escuchado lo dicho por el joven - su hermano, ¡quizás!, pero, el no se comparaba con el, ¡y mucho menos con Alex Zaguitarius!...

- jaja… mi esposo es fanático de Alex… después de todo, ¡creo que fuimos de las primeras personas que él salvo! ¿Sabían que muchos tienen la teoría, de que Alex comenzó su viaje aquí en Nevendeli? El viaje que le daría la experiencia para después volverse el líder de los Legendary Warriors, aquí fue donde conoció a Louis Sakurada, que como saben, después también se volvió un Legendary Warrior…

- Al principio Louis era el experimentado, el líder el guía… hay quien incluso lo considera el maestro de Alex, aunque claro que, como saben, después Alex acabó por superarlo, conforme siguió si viaje…

- Una pena, que los dos murieran en aquel accidente… ciudades destruidas, muchachos asesinados mientras duermen… ese tipo de cosas, no pasaban con ellos cuidándonos…

La pareja joven se alejó después de un par de minutos, dejando a los ancianos en aquel café, el único del pueblo, el eco de sus palabras aun siguiéndolos, causando un ambiente incomodo y triste en ambos…

- lo siento, fue mi idea pasar por un café… - intentó hablar la joven luego de un rato - llevamos tantos días en esto, y… no pensé que… lo siento Max…

Max Yangun, cuyo pelo se encontraba teñido de negro, y cuyos ojos tenían lentillas color café oscuro, simplemente sonrió amargamente a Karen Librul, que llevaba el cabello color rojo fuego.

- no es tu culpa, francamente también necesitaba un descanso de esta búsqueda. Además, ya debía saber que la gente de aquí es habladora, después de todo, ¡Louis nació aquí! – Max empezó a reírse nervioso

- ¡Oye! ¡Yo también soy de aquí!... claro que, casi no había vuelto desde que entré a Hogwarts… ¡Pero igual soy de aquí!

Max simplemente sonrió, y siguieron caminando.

- pero, ¿Qué haremos ahora?... – se quejó Karen - No queda nada de la casa Sakurada… después de todo lo que nos tomó llegar hasta aquí desde el barco Géminis sin despertar absolutamente ninguna sospecha; tan sólo ocultar que sabemos magia es difícil, suma a eso deshacernos de los web portals, no usar tus poderes, no poder viajar en ningún medio conocido, ¡ni siquiera podemos pasar por detectores de metales por tu esqueleto!

- ¿Y si lo gritas más fuerte? – Rió Max, a lo que Karen respondió con mirada asesina; el Yangun recuperó la seriedad – Tranquila, francamente esperaba esto… era estúpido que Roy se quedara aquí; hasta yo lo pude encontrar aquí una vez… La casa Sakurada era una trampa mortal para él, aunque parece que tenía la idea de que era lo único que le quedaba, porque tardó muchísimo en dejarla…

- y no crees que… - empezó Karen, insegura de sus palabras - ¿no crees que el enemigo podría haberlo encontrado, tal como dijeron los viejos?

- No – respondió seguro – No hay signos de lucha, y, ¡por favor, Roy es un Legendary Warrior! No puedes simplemente quemar su casa y esperar que se quede durmiendo hasta que el fuego llegue a sus cobijas.

Mientras iban diciendo todo esto, fueron llegando a los restos acordonados de la explosión. La casa se encontraba en el borde del pueblo, por lo cual no tenia vecinos cerca, y tampoco estaba demasiado a la vista "perfecta para una explosión misteriosa" como había comentado Max al verla.

Los dos saltaron el cordón de policía como si nada, y empezaron a avanzar por entre las ruinas, buscando cualquier clase de pista que pudiera pasar desapercibida para una policía Muggle de pueblo.

- No, te aseguro que fue el propio Roy Sakurada quien hizo esta explosión, y que sobrevivió a ella, después de todo, vivir, es la razón por la que, según él, dejó a los Legendary Warriors – Max se inclinó en el suelo, intentando percibir cualquier anomalía – la verdadera pregunta ni siquiera es como sino… ¿hacía donde?

Unos diez minutos después de que Max y Karen se alejaran del café, la pareja de ancianos también comenzó a moverse, de vuelta a casa. Saludaron a muchos conocidos, pues llevaban más de 40 años viviendo en el Pueblo. Llegaron a su hogar comentando sobre los sucesos mundiales y la juventud moderna, mientras anhelaban poder vivir sus últimos días en paz. Vieron televisión hasta las 7 de la noche, hora en la cuál el viejo anunció que quería adelantar un trabajo (era carpintero) y que iría a su taller, el cuál se encontraba cerrado. La anciana mujer se quedó dormida viendo la televisión

Entró al taller 7:06 pm, casi en el preciso instante en que Karen y Max se separaban e internaban en los bosques cercanos, buscando una pista sobre en que dirección había huido Roy.

Se inclinó sobre su escritorio, escudriñando con una lentilla un especiero de madera, con cristales blancos incrustados en los extremos a manera de adorno. Estuvo cerca de 20 minutos lijando y ajustando tornillos, mientras Karen y Max se alejaban más y más del pueblo. Fue en este momento que no aguantó más y le ganó la risa.

Se rió a carcajada suelta, como hacía mucho tiempo que no reía, y aunque es bien conocido que la risa es revitalizante, en el viejo estaba obrando de un modo sobre-natural. La piel se le alisaba, las manos se le achicaban, inclusive empezaba a crecerle el cabello de nuevo, un largo cabello verde.

- ¿querido? – la puerta se abrió súbitamente, la anciana en el resquicio de la puerta, mirando interrogante la penumbra del estudio. Sorprendido, Roderick Sakurada, calló su risa y volteó a verla de golpe. – Olvidaste tomarte tu medicina – dijo ella, entrando apresuradamente al taller, sosteniendo una botellita con un líquido marrón, denso y viscoso, similar al fango; que ofreció a Roy

- cariño, ya te dije que no entres aquí cuando trabajo, es peligro se te podría enterrar alguna astilla

- ¡pero tu medicina es importante!

Roderick sonrió a la viejecita y tomó el frasco. Esta sonrió y se alejó del cuarto, cerrando la puerta.

Música de fondo: Nuclear Launch Detected – The Plasmas

- ufff – suspiró, al tiempo que se llevaba las manos a la cara - ¿Por qué se me complica todo?; con lo que odio tomar esta cosa – dijo, sosteniendo el frasco de poción multijugos a la altura de sus ojos. – Acceso a sección IY8 de la base, re-activar inteligencia artificial del disruptor psiónico; sujeto 17824… In Darkness Night, No Evil Shall Escape my sight…

Al momento siguiente, una especie de espiral de energía lo cubrió por completo, y en un parpadeó, desapareció.

- ¿dijiste algo cariño? – la viejecita volvió a asomarse a la habitación vacía. Observó largamente la oscuridad, con la misma mirada cariñosa – oh, quien te entiende – siguió dirigiéndose al vacío – sí, sí, sí, ya sé que no te gusta que entre al taller – silencio total – esta bien, pero no te tardes… - cerró la puerta, luego de su conversación con la nada.

Roderick Sakurada reapareció en una especie de caverna subterránea, derruida y destruida, sin entradas ni salidas.

- esta sección, entra en modo operativo, modo ruina desactivado.

Ante sus palabras, de la absoluta nada, fueron emergiendo toda clase de máquinas y contenedores, computadoras, muestras; un laboratorio entero. Sacó un web portal de su bolsillo, y lo conectó a lo que parecía ser el alimentador principal del laboratorio.

- Ejecutor, Adún…

Ante esta orden, el holograma de un ser humanoide, con un tono de piel grisáceo, recubierto por una elaborada armadura amarilla con detalles verdes apareció frente a él. Aquel era su Virtual Character.

- En Taro Khalas, Roy Sakurada – Saludó el ser.

- En Taro Khalas, Adún – respondió a su vez Roy de forma solemne - ¿los disruptores psiónicos funcionan como es debido? No podemos re-transpocisionarlos de momento, pero en teoría eso no debería impedir que emitieran la señal debida…

Mientras hablaba, Roy se movía a lo largo de laboratorio, analizando datos en las pantallas con sumo cuidado. Algunas mostrando datos aleatorios, de los diversos análisis llevados a cabo en la instalación, otras mostrando escenas a lo largo del pueblo, incluyendo a la viejecita cientos de metros arriba de ellos, preparándose para dormir. Había un número considerable dedicado a Max y a Karen, recorriendo el bosque afuera del pueblo.

- Todos los disruptores emiten la señal correcta. Ninguna persona en el pueblo ah salido de su influencia, aparte de la pareja que llegó esta tarde, puesto que aun no han sido sometidos al tratamiento.

- Lo sé Adún… créeme que lo sé. Pero en un momento volveremos a ello… ¿cómo están mis viejecitos? ¿Algún cambio? ¿Alguien aprendió algo nuevo, mostró algo nuevo?

El ser gris tardo en responder, como rehusándose o dudando de responder. La mirada de Roy, sin dirigirse directamente a Adún, se endureció.

- ¿Adún?... ya hemos debatido hasta el cansancio la moralidad de este pequeño experimento mío. Podemos seguir después si lo deseas, pero ahora es de vital importancia que sepa si hubo algún cambio.

Luego de unos segundos más de duda interna, el ser gris, llamado Adún, cuya raza era conocida en cierta zona de la galaxia como "Protoss", respondió.

- Las simulaciones se deterioran. No sólo ya no son capaces de aprender nuevas cosas, o responder a estímulos desconocidos, sino que, algunas… ya ni siquiera responden a estímulos a los que antes respondían.

La mirada del antiguo Legendary Warrior se ensombreció más, muchísimo más, mientras veía por uno de los muchos monitores una serie de tanques de contención biológica; dentro de los cuales, alcanzaban a distinguirse siluetas humanas.

El último puñado de años, en los que se había establecido en Nevendeli, había muerto cerca de 500 personas, la gran mayoría ancianos por causas naturales. Pero sólo el sabía aquello, pues para el resto del pueblo muchos de aquellos ancianos seguían con vida. El, les había devuelto la vida… o al menos, intentaba decirse a si mismo que eso había echo.

Cuando se cruzó con la tecnología Protoss, y la completó con tecnología de otras razas de la galaxía, creyó que finalmente había llegado a un punto en que podía hacer cualquier cosa, sin ningún tipo de limitante, es decir, ¿un tipo de tecnología naturalmente sensible y adaptable a las ondas cerebrales del usuario?... las posibilidades se le hicieron muchas. Pero aun así, el destino se las ingeniaba para mostrarle su impotencia.

Durante el último año, había recuperado cada cadáver, en los primeros segundos de su fallecimiento, monitoreando el pueblo con la tecnología protoss, y auxiliándose de la vieja magia aprendida en la escuela, que sin embargo tanto menospreciaba para que nadie notara el cambio. Y entonces, aplicando esa tecnología protoss, sensible a las ondas cerebrales, había extraído de los cadáveres recuerdos, conciencia, respuestas y filosofías, enlazándolos como si de un programa se tratara. Había creado simulaciones de las conciencias.

"y el pensamiento, la conciencia; es lo único verdaderamente esencial, de un ser vivo" se dijo a sí mismo.

El resto había sido más fácil de lo que creía, crear disruptores psionicos, capaces de hacer que el cerebro humano captara estas simulaciones como parte del mundo real; y conectarlos a cada habitante del pueblo. Por casi 6 meses, todos en el pueblo habían percibido a sus simuladores como gente verdadera; y ciertamente las simulaciones hasta el momento no habían presentado ninguna diferencia con la persona viva real. Hablaban igual, tenían el mismo carácter, despreciaban lo mismo y amaban lo mismo, si bien, no tenían un cuerpo físico verdadero, el disruptor hacía que absolutamente nadie lo notara. Inclusive, cuando necesitaba un escondite seguro y temporal, como aquella vez, simplemente hacía una poción multijugos con alguno de los cadáveres, desactivaba el disruptor que mantenía la simulación de esa persona, y asumía su lugar en el pueblo. No había forma de detectarlo para los viajeros ocasionales.

Los había devuelto a la vida. A todos ellos.

Sin embargo, las ultimas semanas, concordando catastróficamente con el reactivamiento de Chaorlesak; las simulaciones empezaban a fallar. Eran incapaces de aprender, de recordar, o de cambiar. Muchas seguían hablando de las noticias y eventos que ocurrieron cuando murieron, mantenían rencores estupidos, que una persona normal olvidaría en un par de días, y jamás recordaban las cosas que ocurrían el día anterior. Había uno en especial cuya mujer lo corría prácticamente diario de la casa, pero el pasaba apenas unas horas fuera, antes de volver sin saber porque estaba afuera.

"queda aún mucho por investigar… muchísimo. No quiero intentarlo en ella hasta que este 100% seguro de que funcionará. Y voy a lograrlo… "

- y para ello – dijo, dirigiéndose de nuevo hacía los monitores que mostraban a Karen y a Max por los bosques – necesito absoluta tranquilidad.

La puerta se abrió de golpe, y el entro corriendo, riéndose sin parar mientras un par de soldados en armadura blanca lo perseguían. Pero era rápido, demasiado rápido para cualquiera.

Excepto quizás para el hombre que lo sostuvo rápidamente cuando pasó a su lado.

Se quejó al instante, pataleó e intentó zafarse, pero aquel hombre barbado, de largo pelo blanco y mirada gris severa, tenía demasiada experiencia atrapándolo como para dejar que se soltara así como así.

- Akarui – reprendió aquel hombre al niño pelirrojo que sostenía con una mano – te dije que necesitaba una conducta impecable de tu parte. Es un asunto muy serio el que nos trae hasta aquí, y no puedo estar viniendo a buscarte, debes quedarte conmigo

El niño pelirrojo hizo un puchero, el hombre devolvió el sable de luz robado a los guardias, y se encaminó a otra habitación contigua, sin soltarlo jamás.

En la habitación esperaban una mujer alta y con un cabello tan rojo como el del niño, un hombre calvo de piel morena; un pequeño ser color verde, con largas orejas similares a las de un murciélago, y en medio de todos, una niña, de aproximadamente 3 años de edad, con largo cabello blanco y ojos grises. Sonriente, cerca de 7 libros rotaban a su alrededor, abiertos de par en par; parecía estar leyéndolos todos a la vez.

- ¿y que me dice de él, maestro Yoda? – preguntó el hombre al entrar en la habitación, y dejar al niño pelirrojo en el suelo

- sí, una gran afinación con la fuerza, el joven Géminis también presenta – respondió el ser verde – pero, su caso, aunque algo mucho mas raro de ver es, es de menor relevancia que el de la señorita Géminis. Más que afine con la fuerza, con la velocidad es afine, el joven Géminis.

- Su hijo solo utiliza La Fuerza para acelerar su persona. – Continuó el hombre de tez morena - Ni siquiera parece estar conciente de la existencia de La Fuerza misma… simplemente, necesita estar en movimiento. Quizás sea resultado de la crianza en un crucero de batalla que pasa la mayor parte del tiempo errático en velocidad luz…

- preferiría que se refiriera a la nave Géminis como un navío científico, bien defendido; maestro Windu – interrumpió el padre.

- extremadamente bien defendido, si me permite decirlo.

- y sin embargo, el resultado de las investigaciones y recolecciones de la familia Géminis generaron gran parte del estilo de vida que lleva actualmente la galaxia…

- Caballeros, no estamos aquí para discernir lo grandioso o dudoso de las actividades de mi familia – interrumpió la mujer pelirroja, que debía ser la madre del niño – sino para velar por el futuro de mi hija…

- cierto ser…- concordó Yoda – La señorita Géminis misma acaba de dirigirse a mi, pidiéndome que dejen todos de actuar como si ella y su hermano no estuvieran presentes.

Siguió un silencio incomodo a esta declaración.

- ¿ella…? – comenzó su padre

- ella domina perfectamente la comunicación telepática, sí. Pero, aparentemente ganas no tiene de conectarse con la mente de ninguno de los presentes. Conmigo y con otra persona, sólo se ah comunicado.

El niño de cabello rojo se sintió nervioso ante esta declaración, y fijó la vista en su hermana. Esta seguía leyendo tranquilamente los 7 libros que hacía girar a su alrededor, aparentemente sin notar la junta que tenia lugar.

"¡Me encerrarán!" Susurró con voz macabramente alegre al cerebro de su hermano.

- consideramos que lo mejor para la niña, es que su crianza se lleve a cabo aquí, en el templo, bajo la constante supervisión de la orden. La cantidad de midiclorians en ella es sumamente alta, al grado de superar la del maestro Yoda – el aludido sólo asentía – podría ser la elegida…

- ¡Eso jamás! – Exclamó el padre Géminis - Nuestro viaje debe continuar a toda costa, sus propósitos son prioritarios a cualquier cosa. Por no mencionar que el planeta no tiene las… ¿condiciones? Necesarias para mantener al Sombra Blanca en modo de hibernación por tanto tiempo.

- ¡y no planeo abandonar a mi hija! Ella debe ser criada y educada por nosotros, pues tarde o temprano ella y su hermano heredaran la nave…

- Hombre Necio, Madre Desnaturalizada… piratas los dos, bajó la máscara de hombres de ciencia…

Una extraña sensación recorrió el pie del niño Géminis. Miró hacía abajo y horrorizado descubrió, que la habitación se inundaba, y agua salada llegaba hasta sus talones. Más horrorizado aún, descubrió una versión mayor de su mismo, sólo que de cabello blanco y ojos violetas, recargado en el muro frente a él.

- de haber renunciado ambos a su modo de vida… de haber acatado al menos un poco de la nobleza que estos caballeros les ofrecían, tanto se habría salvado… la paz, habría reinado, por tanto tiempo – aquel "él" de cabello blanco, siguió su discurso, paseándose entre los presentes, que parecían haberse congelado en el tiempo, todo lo contrario de lo que le pasó a él, que de repente adquirió un cuerpo y una perspectiva adulta de las cosas, adoptando la apariencia del contemporáneo Nytrox Géminis.

- pero eso no importa ya…

El agua seguía subiendo de nivel.

- La libertad de los horrores del pasado será alcanzada – exclamó Akarui Géminis, alzando los brazos. A su vez, manos blancas comenzaron a emerger de los muros.

- El remordimiento terminará, con la culminación de mi venganza… - el rostro de las almas vengadoras, comenzó a atravesar el muro, por instinto, Nytrox buscó su rosario de plata; pero este no estaba.

- los errores del pasado, serán limpiados, serán corregidos…

En una milésima de segundo, Akarui encendió su sable de luz color blanco, y lo apuntó al cuello de Nytrox, no atravesándolo por tan sólo unos centímetros.

- …en cuanto te asesine… ¡Nytrox!

Al encontrarse a si mismo sin espada, y con el agua llegándole a la cintura, Nytrox no tuvo otra opción que echar a correr, a toda velocidad, a través de la instalación inundada.

Corrió hasta unas escaleras infinitas, que lo llevaron de vuelta, a un corredor con vitrales, con una puerta enfrente, que conducía a las plataformas de aterrizaje, por donde creía poder escapar. Pero, aunque la veía más cerca que nunca, jamás llegaba a la puerta.

- Maldita sea, maldita sea, maldita sea…

No se creía capaz de tantos errores de cálculo seguidos, pero la investigación de los últimos meses, aunada al encierro en Nevendeli le habían echo menospreciar u olvidar por completo ciertos factores. No había accedido a la red del Khalas más que 5 veces en los últimos seis meses, y tan sólo para enterarse del arribo de Chaorlesak, ahora, su descuido y la obsesión con el experimento de la inmortalidad virtual, cobraban consecuencias.

Para empezar, el olvidado experimento que denominaba "Transposición de Duelo de Monstruos" que comenzó en cuanto tuvo contacto con la tecnología protoss, pero después olvidó por completo al tener la teoría de la inmortalidad; se había reactivado sólo, con una tremenda potencia, y cristales comenzaban a materializarse por si solos a lo largo de una de las secciones del laboratorio.

El portal sin terminar, que debía servir para traer a la vida, de otra dimensión, un tipo de monstruo de duelo jamás visto, se había activado sólo, y algo luchaba por cruzar.

Algo que había reaccionado en cuanto sintió la energía de Max Yangun arriba de sí.

Pero, aún más grave…

- ehmm… aurora, ¿dónde dices que están mis padres?

- ¿Qué?... ahmm, ¿aquí, en frente de ti tonta, saludándote? ¡Ya era hora de que vinieras a visitarlos!... si señora Librul, yo también la había extrañado mucho…

Aunque su amiga de la infancia, Aurora, sonreía contenta, Karen estaba completamente confundida, sin saber porque ella afirmaba ver a sus padres, cuando el vestíbulo de su casa se encontraba completamente vacío. Poco sabía que los cadáveres de estos se encontraban varios metros bajo tierra, en el laboratorio de Roy Sakurada.

- ¡Maldición! – Seguía gritando este, intentando recobrar control de la situación.

N/A: Actualizando desde el más allá!, para aquellos que esperaban que esto continuara algún día, ese día ah llegado!, en serio, cuantos años han pasado? Un_n, espero yo no tantos XD, pero finalmente mi cariño hacia esta historia, y algo de inspiración de cierto juego emitido recientemente, además de un involuntario exceso de tiempo libre me hicieron escribir este capítulo, con visiones abstractas de un Nytrox perdido en su pasado, y un genio medio tonto con demasiados asuntos ocurriéndole a la vez; que espero concuerden coherentemente en su personaje, y no sea tan sobre-cargado (aunque, esto es Shadow urbans, se tiende a sobrecargar). Próximo capítulo, ojala mucho más pronto, como dije, tengo mucho tiempo libre y escribir esto me gustó mucho; había olvidado lo mucho que me divertía: P, aunque no sé cuanto haya cambiado mi estilo de escritura desde "Desertor, parte 1" (espero no tanto, o espero que para bien) deseo que lo hayan disfrutado, y pues, los leo en la próxima!