Ambos estaban sentados uno junto al otro en un banco del parque

¿Hola? ¿Alguien se acuerda de este fanfic? Espero que si, porque gracias a el conoci a muchas personitas muy agradables :D

Por dios, ¡me han dedicado dos fanarts! Uno fue la bella de Black-Song (en fanfcition ) que me dibujó a los cinco de esta historia y el otro mi querida Selene Zuster, un fanart Mizuki/Ryoma, ¿Pueden creerlo? xD Si los quieren ver, pasen a mi profile donde dejo el link a mi LJ. Tambien he visto que algunas me tuvieron mencionadas en sus profiles durante un tiempo (una decía haberse unido a esta pagina gracias a mi fic, que halago) y claro, comentarios bastante inspiradores no faltaron. De gente como Pastelito, homosexual (XD) y si me pongo a mencionar no acabo. No saben cuando les agradesco que me dediquen parte de su tiempo.

También les cuento mis queridas colegas del yaoi, que tenemos por ahí nuevas lectoras interesantes y escritoras geniales. Lo cual es bueno porque últimamente solo veo Ryosaku (no es que le tenga algo en contra, solo que yo leo yaoi)

Les cuento que voy a hacerle unos cuantos ajustes a los primeros capitulos del fic, tienen muchos errores que hice cuando era novata (que aun soy) y quisiera reeditar un poco.

Perdonen tanto bla bla bla, pero tenia que decirles :D Ya vamos a lo que les interesa.

Advertencias: Lemon

Escucha La Lluvia Sobre El Tejado

-Muchas gracias por todo Syuichiro –El chico de cabellos rojizo se inclinó ante el joven frente a él –Y gracias por acompañarme a casa –Eiji no supo porque se molestó en hacerlo, después de todo, se habían encontrado por casualidad y claro, él había gastado su dinero. Pero su reciente amigo había insistido en no dejarlo ir solo de noche y lo había escoltado hasta la entrada de su casa. Y Eiji solo podía agradecer el gesto.

-No necesitas agradecer –dijo el pelinegro –me alegra que ya estés mejor

-¿Mejor?- Eiji se enderezó y lo miró confundido por un segundo, luego recordó en que circunstancias se había encontrado con el otro joven -¡ah! Cierto –Ahora si que le dijo de manera risueña –Gracias por levantarme el animo –No pudo evitar propinarle un pequeño golpe en el hombro con su puño – ¡eres el mejor Syuichiro!

-Yo…gracias – No pudo evitar sonreírle al de cabellos granate –bien, debo irme

-De acuerdo –Eiji puso una pícara sonrisa, mostrando todas sus piezas bucales - espero verte mas seguido, me divierto mucho contigo

-Yo también –Respondió este haciendo una reverencia ante Eiji, luego voltearse y seguir su camino. No sin antes oír a Eiji gritarle que tuviese cuidado, ya que parecía que iba a llover.

Ya a varias calles de distancia, Syuichiro sintió como empezaban a caer las primeras gotas de lluvia. Llamaría a alguien que viniese por el si la situación lo ameritaba

Puso su mano donde Eiji le había propinado el golpe afectuoso. No había dejado de sentir la muestra de compañerismo desde que se despidió del chico –"Ojalá… nos vamos mas seguido"

-¡Ya llegué! –Anunció al entrar a la casa. No obtuvo respuesta ni la esperaba. Tres de sus compañeros eran algo reservados y el cuerdo quería estrangularlo. Pero eso no importaba ahora, nada le quitaría el buen humor que tenia gracias a Syuichiro, más bien a la billetera de este.

Kaoru ni se inmuto ante la llegada de su pelirrojo amigo. Siguió echado sobre el sofá de brazos cruzados y la cabeza baja. Había pensado en lo último acontecido y había tomado una decisión: lo iba a olvidar. Ya tenía suficientes problemas encima como para agregarse la confusión que ese hecho le causaba.

-Kaoru… -La voz de Eiji atrajo los pensamientos del chico, este alzó el rostro para verlo. Aunque no quitó la expresión de molestia que llevaba, lo que hizo que Eiji se cuestionase que le molestaría a su huraño compañero. Pero era mejor no preguntar por ello.

-¿Dónde está el pequeñín? –Interrogó con las manos sujetas tras la espalda con cara de niño curioso.

-¿Huh?-El chico serpiente cambio a una expresión mas calmada y fartulló rápidamente.

-arriba

-nop, no está –Eiji negó con la cabeza al decir esto –Ya lo busqué mientras estabas en la luna. No esta en casa

Kaoru solo recordaba haber dejado al chico en su cama, luego haber ido a ver a Tezuka que le había pedido que fuera a verle para hablar cierto asunto, pero no recordaba haberle visto salir de la casa. Se levantó del asiento al momento en que vio a Tezuka bajar por las escaleras, fue como una reacción instantánea.

-¿Qué sucede?- preguntó serenamente observando a Eiji

-El pequeñín no está –le informó Eiji. El silencio se hizo presentes por algunos segundos, tiempo en que los tres usaron para oír la lluvia que caía afuera.

Tezuka giró a ver a Kaoru, quien le miraba como si aguardara que le dijese que tenía que hacer.

-No debe estar lejos –argumentó Tezuka pasando junto a Kaoru y dirigiéndose a la cocina, pero deteniéndose a mitad de camino y voltear a ver a los otros dos –quizás la lluvia no lo deje regresar, volverá en cuanto pueda

Kaoru volvió a sentarse silenciosamente en el mueble. Eiji se puso a su lado y se dedicó a ver a su compañero juguetear nerviosamente con sus manos.

El joven de cabellos carmesí aspiró el aroma de cigarrillo y supo que Tezuka estaba fumando nuevamente en la cocina. Eso sumado a la ausencia física de dos de los integrantes del quinteto, más la ausencia mental del sentado a su lado, le hizo preguntarse que había pasado con sus amigos mientras estuvo fuera.

-"Esto es tan misterioso como esa película de terror" –Pensaba Eiji mediando en el asunto, para luego ahuyentar el aire frente a su rostro con su mano –Nyah, uno de estos días tendré hacer algo con Tezuka y su mal hábito

-¿Qué tu quieres que?- preguntó sorprendido por las palabras del otro joven.

-Yo…-miró hacia el suelo bastante incomodo para luego mirarlo decidido –yo quisiera estar arriba esta vez…

-Debo reconocer que jamás pensé que oiría eso de ti Yuuta- dijo Mizuki mientras comenzaba a desabotonarse su camisa –por mi esta bien.

-¿En serio?- pregunto Yuuta algo sorprendido.

-Claro, no importa quién tenga el miembro de quién adentro, siempre y cuando haya sexo, ese es mi lema- dijo seriamente como si fuese algo bastante crucial.

-"Mizuki…eres muy extraño"- Yuuta estaba bastante convencido de ello, meditándolo mientras comenzaba a desvestirse. Su vista se paseo por la habitación, llegando a posarse en el baño del cuarto y comenzó a caminar hacia el –regreso en un minuto –dijo al chico que se estaba quitando los pantalones.

-contaré los segundos- dijo el otro chico, oyéndose algo ansioso… muy ansioso para luego acercarse al balcón de la habitación. Se sorprendió al ver como la lluvia caía, viéndola reflejada en las luces de la calle, oyendo su suave murmullo.

-"Es extraño. No había muchas nubes…. Que importa, hasta es romántico"- Pensaba mientras cerraba los ojos y oía la lluvia caer sobre el techo de la habitación. El sonido le traía recuerdos.

Yuuta entró al baño, miro la tina de cristal que tenia una puerta de vidrio. Cualquiera que estuviese del otro lado se vería borroso a través de ella. Miro al espejo frente al lavamanos y pudo notar su expresión nerviosa. Mizuki era alguien con mucha experiencia en el sexo, podría quedarse corto ante él.

-"Yo… ¡yo puedo hacerlo!" –pensó cambiando a una expresión mas determinada.

El castaño se sobresaltó al sentir como dos brazos lo abrazaban por la espalda y lo acercaban a otro cuerpo. -¿ya pasó un minuto? –fue lo primero que se le ocurrió decir

-No, pero me impacienté- dijo Mizuki mordiéndole la oreja -hagámoslo ya Yuuta- dijo haciendo caer los pantalones del chico.

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-Dime, ¿te masturbas con frecuencia?- preguntó mientras lo acorralaba contra la pared, sosteniendo la cadera del mas chico en entre sus manos.

En una de las habitaciones de su local de trabajo, Kirihara estaba en compañía un cliente inesperado. Apenas lo vio y corrió a preguntarle que hacia él ahí, el sujeto solo lo tomó de la muñeca y lo arrastró a una de las habitaciones sin decir más.

-¿Qué dices?- fue lo único que salió de los labios del asombrado Kirihara

-Seguro que si, los chicos de tu edad no pueden controlar sus impulsos- le decía mientras le bajaba el cierre de la bragueta

-…- Kirihara apretaba sus labios -que tenían un ligero temblor –inseguro de cómo actuar ante esto. Si hubiese sido cualquier otra persona, sabría que hacer, pero era Sanada ¡Sanada!, el mas cercano a una de las pocas personas a las que les tenia respeto y/o miedo. Sus dudas eran algo que quizás el joven de la gorra no entendería, después de todo, seguro que solo lo veía como un prostituto mas del local.

El mencionado joven, ya estaba bajándole los pantalones del joven hasta sus tobillos. Estos eran bastante ajustados por los que se encargó él mismo de llevarlos hasta allí. En el camino de regreso, noto la erección del pelinegro, la observo unos segundos y volvió a subir al rostro del menor.

-Deja de actuar como si él te importara- le hablo en tono represivo, sacando al muchacho de su ensimismamiento. Volvió a bajar hasta la excitación, mientras atrapaba la cintura de Kirihara con sus grandes manos. Lentamente –o al menos así lo sintió Kirihara- atrapo el pene de chico con sus labios, Iniciando un delicioso vaivén que definitivamente volvía loco al otro joven.

Yuuta pensaba que el condón le quitaría algo de tacto a su pene. Pero no, ni siquiera sentía el plástico cubriendo su miembro mientras entraba al interior del otro joven. Esta vez habían incluido lubricante, así que debía ser más fácil, al menos teóricamente hablando.

No sabía si era por la posición de costado o su inexperiencia, pero estaba teniendo dificultades para penetrar a su amante.

-uuugh… -Mizuki no pudo aguantar aquel quejido. Yuuta iba despacio, pero el sentía como si su cuerpo se negara a dejar que la unión se efectuase. En ese instante vino a su mente el recuerdo de la tarde que había ganado gracias a cierto castaño.

-"Me pregunto si lo ocurrido con Tezuka tendrá algo que ver"- Mizuki recordó el episodio con su compañero de mas alto rango, como este lo había penetrado a la fuerza y de improviso; al parecer su cuerpo se había cerrado como consecuencia a ello. Era lo único que se le ocurría, no había sido agredido más allá de eso. Tezuka

No pudo reprimir una mueca de disgusto –"genial, ahora actuaré como una un afeminado en su primera vez, gracias Tezuka" –

-Mizuki- La voz de Yuuta le saco de sus pensamientos, trayéndole de vuelta a la realidad, sentía que todavía el chico no terminaba de entrar y, maldición, no lo tenia tan grande.

-Escucha la lluvia –le instó el chico que había detenido sus movimientos por el momento –Dijiste que eso te relajaba ¿recuerdas?

Mizuki cerró los ojos y presto atención a la lluvia. Oía como caía afuera, como las gotas golpeteaban la ventana como si quisiesen entrar para hacerle compañía. Desde niño, siempre le había gustado oír la caída del agua, solía tomar una almohada y quedarse dormido sobre ella en la galería de su casa. La lluvia era implacable, apacible e indetenible. La lluvia, a diferencia de él y otros que conocía, era sincera.

Yuuta dejo salir todo su aliento en un gemido cuando al fin entro por completo. El cuerpo de Mizuki se había destensionado y ahora era el momento de hacer lo suyo. Había esperado, según el, mucho para esto. No podía negar que estaba hasta emocionado, su primera vez como dominante.

Comenzó el vaivén lentamente, después de todo no quería que la emoción lo echara a perder todo y acabar demasiado pronto por culpa de esta.

-Mizuki... se siente bien –hablo mientras un ligero sonrojo comenzaba a cubrir su rostro.

Por otro lado, Mizuki había empezado a disfrutar del coito. Le gustaba tener relaciones. Le gustaba cuando lo penetraban y lo tocaban en ese punto, era tan extasiable. Con el lubricante no solo ere más fácil la penetración, también sentía como si algo ardiese dentro de él, cada roce de Yuuta en su entrada le era bastante placentero.

-¡Aah!...Más rápido… –Pidió jadeante Mizuki, cerrando los ojos y concentrándose en disfrutar del acto.

Yuuta abrazó a Mizuki por su estomago, mientras movía sus caderas de manera continua, era mejor de lo que había imaginado. Quería sentir mas, deseaba entrar mas adentro de Mizuki, necesitaba oírlo gemir mas fuerte, lo quería todo.

-¡Aaahg! – Mizuki comenzó a gemir abiertamente, cada embestida producía una exhalación de parte suya. Giro el rostro, en busca del de su amante. Consiguiendo lo que deseaba de él, que lo besara, que pegara lo mas posible su pecho a su espalda y que acelerara el ritmo, Mizuki no necesitaba esperar mas, quería un orgasmo y lo quería ahora.

Yuuta empezó a sentir un cosquilleo en sus genitales. Lo sentía venir, cada embestida al interior de Mizuki era con mas fuerza que la anterior, el cosquilleo aumentaba a cada una. De pronto oyó como Mizuki empezaba a lanzar gritos ahogados, mientras que su entrada se contraía y relajaba, dándole a su miembro una satisfacción desconocida por el hasta ahora. Fue demasiado para Yuuta, las convulsiones orgásmicas afectaron todo su cuerpo. Apretó fuertemente a Mizuki contra sí, como si quisiera que el también sintiese el enorme placer que se cernía sobre el.

El ahora pasivo sintió como el semen de Yuuta se vertía dentro de el, dándole una calida sensación de bienestar.

¿Sabes algo Yuuta?- Mizuki fue el primero en hablar, aun respirando de manera agitada – según el pronostico, lloverá toda la noche – dijo mientras dejaba a la imaginación del chico interpretar que quería decirle.

Yuuta solo atino a decir "ajá" mientras respiraba agitado. No le molestaría repetir algo como eso.

-¡Voy a buscarlo! –exclamó Kaoru poniéndose de pie de golpe, asustando a Eiji, quien se había aburrido y se había dormido en el mueble.

-¿eh? –Articulo estrujándose los ojos

-Iré a buscarlo – dijo volteando a ver al pelirrojo

-…oye… ¿Mizuki tampoco llega?

-Llamó hace un tiempo –contestó Kaoru sin moverse de su sitio aun –dice que estará fuera toda la noche

-Y… ¿Por qué razón? –Preguntó Eiji en tono sospechoso y frunciendo el seño. Conociendo a Mizuki como lo conocía, pasar fuera la noche solo podía significar una cosa.

-No me importa –Kaoru se dirigió hacia la puerta frente a él

-Kaoru… -La voz de Tezuka detuvo el caminar de la persona a quien llamaba, aunque esta siguió dándole la espalda –Está lloviendo muy fuerte –le indicó, parado detrás del sofá donde Eiji estaba sentado, este ultimo se levanto aturdido de él debido al fuerte olor a cigarrillo que impregnaba al mas serio de sus conocidos.

-Debo ir a buscarlo… –El chico del pañuelo apretó los puños fuertemente mientras bajaba el rostro –Tengo que ir…

-... ¿Por que? –Inquirió el castaño –Ryoma sabe cuidarse solo

-… Quiero ir – El tono que Kaoru empleo fue respetuoso, pero indicaba que no cambiaria de idea.

-Regresa en diez minutos –Tezuka optó por dejarlo ir, no había mucho que podía hacer de todas formas. Vio como el chico desaparecía tras la puerta y luego evitó la mirada curiosa de Eiji que demandaba una explicación.

-Al menos debió llevarse un paraguas, ¿No crees Tezuka? – Dijo poniendo sus manos en su cadera –espera, creo que no tenemos uno… oye, ¿Adonde vas Tezuka? -a Eiji no le gustó verlo dirigirse hacía la puerta -¿Fumaras afuera? No creo que eso sea efectivo…

El sonido de la caída de un rayo le erizo la piel almas bullicioso de los dos que quedaban.

-Iré por Ryoma –informó el joven, para horror de Eiji.

-¡Espera!- El pelirrojo puso una sonrisa nerviosa en su rostro. Salir a buscar a alguien sin saber donde este esta se lo esperaba de Kaoru, pero no de alguien como Tezuka. Sin embargo, esto no era la mayor preocupación de Eiji.

-¿Y me dejarás aquí solo?

-Será rápido –dijo el chico volteando a verlo

-Pero, pero…-Eiji puso un puchero -¿Me dejarás aquí solo?

Tezuka suspiró. Había olvidado que Eiji no tenía afinidad con las tormentas. Ni a la soledad.

-Volveré pronto – le habló de manera serena, a lo que Eiji le asintió lastimosamente. Parecía un gatito lastimado pidiendo que lo adoptaran.

Tezuka salió de la casa y suspiró nuevamente, una salida era justo lo que necesitaba.

Pasaron diez minutos antes de que Eiji se cansara de estar sentado solo pensando en la película de la tarde, en especial porque era una de misterio y terror, así que no convenia mucho recordar algo así. Estaba aburrido y no tenía a nadie con quien entretenerse. Si Ryoma estuviese presente ya le hubiese gritado que lo dejase en paz. Como le encantaba pasar tiempo con él, irritarlo de alguna manera, se había convertido en una ruina diaria. Un comentario al día como mínimo.

-"Me pregunto si me odia…" –Eiji lanzo un suspiro de derrota. Era algo que se había preguntado muchas veces, pero no lograba dar con la respuesta. –"considerando como nos conocimos y como terminó en esta casa, no creo ser su persona favorita" –No pudo evitar sonreír –"pero no creo que me odie"

Su sonrisa desapareció al observar como todo se era envuelto por la oscuridad que llegó de manera repentina. Las luces ni siquiera se dignaron a pestañar, para avisar que iban a apagarse, no, solo lo hicieron.

-…"por favor…" –Eiji oyó un rayo a la distancia y decidió que era hora de trancarse en su habitación. Esperaría fielmente a sus compañeros en la seguridad de su alcoba trancada bajo llave.

Eiji se sentó en la cama de Kaoru porque la suya estaba mas cerca de la ventana, quería estar lo más lejos posible de la lluvia. Pensó en esconderse bajo la cama mientras durase el apagón, pero él tenía una reputación que mantener. No era ningún gato cobarde.

-"Además, seguro hay insectos ahí abajo"- pensó desconfiado, viendo el la parte negra que se cernía debajo de su cama. Recordó cuando era chico y solía meterse debajo de su cama, sin importar los insectos, tenia razones de peso para hacerlo y no era una tormenta.

Un trueno cayó en la cercanía y le hizo taparse los oídos de manera automática. Vio como la habitación se iluminaba durante una fracción de segundo y las tinieblas volvían a cubrirlo todo.

-"¿Qué clase de loco sale con este clima?" –pensaba mientras un escalofrío le recorrió el cuerpo. Se levanto de la cama de su compañero al oír un ruido que al parecer, provenía de la habitación vecina.

-"¡Ya volvió!"

Salió de su habitación y fue directo a la de sus dos compañeros. Ya le preguntaría a Ryoma donde diablos se había metido, ahora solo quería que le hiciera compañía.

-¡Ryoma, ven y hazme compañía! –fue lo primero que dijo al abrir la puerta de la habitación. La animada sonrisa que Eiji llevaba al decir aquello, fue borrada de su rostro al no encontrar al pequeño. En su lugar estaba otro sujeto, uno que parecía ser bastante alto. Un rayo cayó cerca y el pelirrojo pudo ver el perfil del sujeto, pero no era alguno conocido. Con su vista pudo percibir que tenía algo que parecía ser hecho de metal en su mano. ¿Una pistola?

-Me encantaría hacerte compañía –Habló este con un tono sugerente en su voz

Otro rayo cayó cerca, gracias a este, nadie más que aquel hombre pudo escuchar el grito de Eiji.

Kaoru pasó su mano por su frente, apartando los cabellos que se le pegaban al rostro y volvió a meterla en el bolsillo de sus pantalones.

Había recorrido varias cuadras y ni rastro del chico. Se sentía como un completo estúpido. Lo mas probable es que Ryoma estuviese sin una gota de lluvia en algún local bebiéndose un refresco mientras el lo buscaba sin éxito alguno.

Volvería a casa. Si encontraba al más joven ahí, lo golpearía sin dudar. Pero antes de regresar… decidió darle una vuelta a su propia cuadra. Era lo único que no había hecho, así que aceleró el paso para terminar de una vez.

Apenas lo vió y tuvo ganas de darse una paliza a sí mismo. Veía borroso, pero podría distinguir su figura en cualquier parte. Maldición, ¿Cómo no lo había pensado antes? Pensaba que ese chico estaba a kilómetros de distancia cuando salio a buscarlo, mejor dicho no pensaba nada.

Ahora lo veía sentado en la acera con las piernas desplegadas hacia el frente, dándole la espalda a la escalinata que llevaba a una casa. Corrió hacia él, disminuía su velocidad conforme se acercaba hasta que estuvo frente al chico. No perdió un segundo más y empezó a gritarle.

-¡¿Qué diablos haces aquí?! –Le cuestionó enfadado, enfado que se incremento al verse siendo totalmente ignorado -¿Acaso te has vuelto loco? –Apretó los puños para luego sisear amenazante.

Ryoma solo estaba sentado en la acera, con sus manos sobre sus piernas y mirando hacia el frente. Atravesando a Kaoru con la mirada, como si fuese transparente.

-¿Me estas escuchando? –El tono del chico mas alto se volvía peligroso, no toleraría ser ignorado más tiempo y Ryoma lo sabia.

-Estaba buscando algo que ver en el televisor –Comenzó a hablar sin siquiera alzar el rostro a verlo –Vi el informe del tiempo, lluvias fuertes… igual que la noche en que Ryoga me dijo… no importa, el accidente fue al otro día en la mañana.

-¡Ah!...-Kaoru sintió un vuelco en el corazón. Había pasado de la ira a la confusión en un instante.

-Y solo estoy frente a la casa detrás de la nuestra, no pensé que tenia que decirles que salía –Ryoma recogió sus piernas y las rodeo con sus brazos –Solo quería salir un rato, eso es todo.

Kaoru se quedó frente al chico, ahora con expresión seria. La lluvia no parecía querer menguar, pero el chico no parecía tener intenciones de irse pronto, a pesar de que estaba empapado.

El chico del pañuelo naranja se sentó junto a Ryoma, colocando su brazo sobre los hombros del otro, atrayéndolo un poco hacia sí. El muchacho no dijo nada, no parecía aceptar ni rehusar el gesto. Pasaron varios minutos hasta que decidió romper el silencio que reinaba, entre ambos.

-Siento que… me hundo –la voz de Ryoma se escuchaba en un murmullo

-Yo también-respondió kaoru bajamente

-Yo… -Ryoma apretó sus piernas fuertemente –desearía haber muerto aquel día –las lagrimas eran enmascaradas por la lluvia.

-Entonces desea otra cosa –Kaoru lo abrazó con mas fuerza –Mas te vale que lo hagas

La lluvia seguía descendiendo. Pero ahora más que nunca, ninguno de los dos quería regresar. Necesitaban descansar un poco, antes de volver a la vida que habían escogido vivir.

Más de un caminante se giraba a ver dicha escena, no falto quien murmurara cosas indebidas. Pero eso era lo que menos les importaba a ambos.

No sabía exactamente a donde ir, de hecho, parte de él había salido a buscar a Ryoma, pero otra –la mayor parte- simplemente deseaba salir de esa casa. Aun así, Tezuka se mantenía atento a cualquier señal del chico.

El semáforo dio luz roja, así que tuvo que detenerse junto a otros vehículos. Frente a ellos pasaron los transeúntes amparados de la lluvia bajo sus paraguas. La vida nocturna no se detenía, pese a que se auguraba un mal tiempo.

Un pequeño grupo de personas –una pareja de adultos y un jovencito específicamente hablando- captó una mirada sutil por parte de del estoico joven No pudo evitar ver reflejado su pasado en esa imagen, no pudo evitar verse reflejado años atrás.

El semáforo cambio y Tezuka siguió su camino, momentos mas tarde, estuvo solo en la autopista.

Los pensamientos de Tezuka comenzaban a volverse en su contra en el momento menos conveniente posible. Nunca era un buen momento para pensar en su familia, pero este podría ser el peor de todos. Debía mantenerse enfocado en la calle frente a el y en la lluvia que limitaba su rango de visión.

Por el rabillo del ojo pudo ver una escena ya conocida, pudo mirar durante fracciones de segundo una escena familiar. Un chico acompañado de un hombre que lucia mucho mayor que él, adentrándose a un callejón oscuro. Recordó que a diferencia suya, los demás "empleados" seguían ejerciendo sus labores.

Esta escena desencadeno una marea de imágenes confusas que se revolvían en la cabeza de Tezuka. Apretó el volante fuertemente.

Se veía a sí mismo una y otra vez, siendo tocado por diferentes manos, de múltiples formas. Se veía haciendo toda clase de cosas repugnantes solo por unos yenes o dólares.

Se podía observar vendiendo a sus congéneres, el mejor postor se llevaba a los más cotizados. Recordó la vez que vendió a un niño de solo doce años, era un pobre chico que había perdido a su familia, no tenia nada en la vida, solo un infierno por delante y el lo empeoro todo. No había sido culpa de Eiji por llevarlo al Bar, ni de su jefe al aceptarlo, la culpa era suya por no interceder en esto y solo aceptarlo.

-"Ryoma"…-Murmuró al viento, que hacia volar los flancos de su chaqueta.

Tezuka no supo que sucedió después de decir el nombre del chico. Primero fue una luz fulminante, seguido del ruido de una bocina, mas las llantas de un auto intentando frenar sin mucho éxito en la húmeda calle.

Un fuerte golpe y el joven sintió que volaba por los aires. Lo próximo que supo fue que estaba sobre el pavimento sin poder moverse, sintiendo como el dolor se extendía rápidamente por su cuerpo.

Alguien se arrodilló junto a el, gritándole algo que el castaño no pudo oír. Parecía estar muy alarmado. Logró murmurarle algo a la persona que estaba a su lado antes de perder la conciencia.

-Mátame…

CONTINUARA….

No me maten...

Solo les digo que es posible que alguien se muera… y como no le tengo especial apego a nadie en un fanfic…

Espero sus criticas, comentarios, que me digan que les gustó mas del capitulo, que no, que me dedique a criar gatos y deje el fandom a verdaderas escritoras, esas cosas.

Y para no perder la costumbre: ¡Besos!

Edit: Responderé cada review, tal vez me tome tiempo, pero lo haré. Es lo minimo que puedo hacer por ustedes.

Edit2: Pueden llamarme solo Jane xp no hay que ser tan formales. Estamos entre fanaticos xD

edit3: Caspita, me estoy haciendo vieja. Olvidaba decir: Si quieren halagarme, dejenme un review, si quieren darme fama, den mi direccion de fanfiction a sus amigos, si quieren publicar algo, escriban sus propias historias. Gracias.