Capitulo 4

Me gustas

Harry al escuchar aquellas palabras de parte del profesor Snape, sintió un nudo en la garganta y un dolor en el pecho... ¿Qué había cambiado desde aquel castigo? ¿Acaso le gustaba Severus Snape?

Escucho como el profesor cerraba la puerta mientras sentía como una lagrima recorría su mejilla, llevo un dedo hacía su cara y toco la gota ¿desde cuando estaba llorando? Negó con la cabeza, para comenzar a caminar.

Sabía que tenía clases pero no tenía el ánimo suficiente para asistir, así que se dirigió a su sala común... pensando que ahí podría estar solo y meditar que era lo que le ocurría.

Cuando estuvo en su cama, su mente no podía dejar de escuchar las palabras que le taladraron los oídos... ¿Qué significaba? ¿Significaban tanto para él?, cerro los ojos y recordó a su maestro comenzando a sentir un hormigueo en la boca del estomago. Abrió los ojos y sonrío... sí, le gustaba Severus Snape.

Reflexionó sobre lo que acababa de decir y sintió como su corazón se oprimía... pues sabía que no tenía ninguna oportunidad con su profesor, ¡por dios! ¡Era su maestro! Además, él lo odiaba y se acababa de dar cuenta que a Snape no le atraían los hombres... era un caso perdido tener una esperanza.

– ¿Harry? –Preguntó una voz haciendo que brincara por la impresión – ¿dónde te habías metido?, te hemos buscado por todos lados... no entraste a la clase –comentó Ron acercándose –Hermione está muy preocupada.

–... lo siento, pero no me siento muy bien –respondió levantándose con la mirada agachada

– ¿Qué sucede amigo?

–Creo que me enfermare... sólo eso –Harry levanto el rostro sonriéndole

–Deberías ir con la señora Pomfrey –recomendó sentándose a su lado

–No es para tanto, me quedare aquí.

–Está bien... yo le diré a Hermione –se levanto mirando al ojiverde y viéndolo por última vez salió de la habitación.

Harry volvió a recostarse mientras se abrasaba sus piernas y cerraba los ojos, lo único que quería era descansar... ya vería que ocurría después. A los pocos segundos se quedo dormido...

Despertó y se estiro, segundos después se quito los lentes para tallarse sus ojos, miro su reloj dándose cuenta de que ya había pasado la hora de comer... bueno en realidad no tenía mucha hambre. Sintió como la cicatriz le escocia por lo que se llevo una mano a esta, delineándola con sus yemas

– ¿Qué estará haciendo Voldemort? –Preguntó en voz alta exhalando aire, para tratar de tranquilizar el ardor y las nauseas

–Harry –dijo una voz suave y tranquila desde la puerta, miro hacia esa dirección y se encontró con su director –me preguntaba porque no te había visto en toda la tarde –comentó acercándose.

–Lo siento... no me siento muy bien –contestó quitando su mano de su frente para posteriormente sentarse en el borde de la cama

–Lo suponía... no te ves muy bien –dijo el director que no dejaba de mirarlo –sin embargo –dejo salir un suspiro para continuar –no es por eso por lo que no has salido... ¿o me equivoco? –Harry miraba aquellos ojos azules, era como si le estuviera leyendo la mente

–Bueno... paso algo –dijo al final desviando esa mirada tan penetrante

–Puedes confiar en mí.

–...A-alguien me gusta –dijo mostrando una pequeña sonrisa –pero para él no soy nada –finalizó con tristeza.

–Tal vez deberías demostrarle a esa persona lo que vales... estoy seguro que cambiara de opinión –dijo mirando la habitación.

–Pero... es como si me odiara, en su mirada veo rencor –decía recordando las miradas de su profesor –. Aunque algunas veces es como si me quisiera –al no recibir respuesta de su director continuo –director ¿a Snape... al profesor Snape le gusta alguien?

–Al profesor Snape... –susurró para después exhalar –él esta muy dolido... pero se que encontrará a esa persona que logre sanar su corazón –comentó levantándose –no te des por vencido –diciendo esto Albus salió dejando al Gryffindor con una sonrisa.

Miro una vez más su reloj decidiendo no bajar a cenar, quería permanecer ahí...relajado y con una pequeña esperanza que había sembrado Albus Dumbledore. Se levanto acercándose a la ventana mirando la luna que sobresalía en el cielo oscuro. ¿Qué estaría haciendo Snape? ¿Pensaría en él?... No eso era imposible.

Pero se le había ocurrido una idea para que su profesor comenzara a pensar que no era un niño mimado, que sólo pensaba en romper las reglas. Le pediría ayuda a Hermione para que estudiaran juntos pociones, así la próxima vez que tuvieran clases vería que era un buen estudiante.

Llego el sábado y su amiga acepto con mucho gusto ayudarle, mientras que Ron había arrugado el entrecejo pensando que se había vuelto loco. Esos dos días estuvo enfrascado de pociones para todo tipo, pero sobre todo estudió lo que verían en la siguiente clase. Ahora sí estaba preparado y le demostraría a Severus que si se lo proponía era bueno en su materia.

El lunes en la mañana bajo a desayunar con más ánimos, sentándose sin mirar a la mesa de profesores ya que si lo hacia sus mejillas se tornarían rojas. Sus amigos aún no bajaban ya que no terminaron de vestirse

–Harry... ¿Podría hablar contigo? –escucho una voz detrás suyo, volteo y se dio cuenta de que era Luna

– ¿Ocurre algo? –Contestó con otra pregunta mirándola a los ojos

–Me podrías acompañar a un lado –dijo sonriéndole

–Claro –dijo Harry sorprendiéndose de que la chica lo tomara del brazo y lo jalara hacia la salida.

El Gryffindor se dio cuenta de que la rubia lo llevaba hacia el bosque

–Luna... ¡¿qué me quieres enseñar? –Gritaba para que lo escuchara

–Es sorprendente... encontré un Thestral pequeño –exclamó adentrándose al bosque por lo que tuvieron que reducir la velocidad

–Pero... no sé si...

–Vamos Hagrid está junto a él –ambos continuaron caminando por varios minutos hasta que observaron un claro donde estaba el mayor y el pequeño Thestral

-¡Harry! Viniste, me alegro –decía el mayor sonriéndole –esto no se puede ver todos los días, ¿verdad que es hermoso? –Preguntó señalándole el animal

–B-bueno... claro es hermoso –contestó observando al pequeño animal... y era verdad, simplemente las personas no lo admitían por el miedo hacia esas criaturas mágicas.

–Dentro de poco será su primera comida... te quedaras a verlo, ¿verdad? –Preguntó su amigo

–La verdad es que tengo clases –contestó con una sonrisa

–Yo le diré a tu profesor que te mande llamar, no te preocupes –dijo Hagrid guiñándole un ojo, el Gryffindor miro a los dos y decidió quedarse…

Hermione y Ron estaban en la entrada del salón de pociones, esperando que su amigo apareciera, y es que había estudiado todo el fin de semana para que no entrara. Sin embargo Snape salió indicándoles con una mirada que podían entrar. Ambos se miraron y encogiéndose de hombros entraron.

Severus observo a su alrededor y para su sorpresa otra vez no estaba Harry. ¿Dónde diablos se había metido ese león?

– ¿Dónde esta Potter? –Cuestionó mirando con enojo a Hermione y Ron

–No lo sabemos, pero no debe tardar –respondió la castaña con titubeos

–Cinco puntos menos por la falta de Potter –dijo caminando hacia su escritorio, por lo que todos los Gryffindor comenzaron a cuchichear, pensando que era injusto.

Pero Severus estaba pensando que habría tenido que hacer Harry que fuera más importante que aprender pociones.

Cuando termino su clase, decidió salir. Necesitaba pensar acerca del porque estaba pensando tanto en aquel Gryffindor, pero una imagen lo saco de sus pensamientos, pues para su sorpresa Harry caminaba junto a una chica riéndose animadamente; sin saber porque un enojo lo invadió queriendo que el ojiverde se alejara de aquella niña..

– ¡Potter! –Gritó llamando la atención del menor que lo miro sorprendido –acérquese –dijo con frialdad. El alumno se acerco despidiéndose de la rubia y se acerco con los nervios de punta

– ¿Ocurre algo? –Cuestionó llegando junto al maestro

– Mas respeto Potter soy su maestro ¿Qué hacía en la hora que tenía clase conmigo? –El ojiverde lo miro sorprendido y abrió la boca sin que le saliera ninguna palabra –perfecto, esta castigado, lo espero hoy en mi despacho a las 8 p.m. –termino de decir esto y entro al castillo.

Harry agacho la mirada, una vez más había quedado mal en frente de Severus...