Snape se dio la vuelta entrando al castillo, sin dejar de pensar en la escena que acababa de ver, ya se las pagaría Potter. Camino hasta su salón donde tenía dos horas libres, cuando llego se sentó detrás de su escritorio revisando las pociones que acababan de elaborar los Gryffindor.
–Veo que estas molesto –comentó una voz desde la chimenea, el pelinegro volteo y observo al director que lo observaba con una sonrisa
– ¿Qué sucede? –Cuestionó volviendo a mirar las pociones
–Sólo venía a pedirte que ayudes a Harry –al escuchar esto Severus levanto la mirada sorprendido –sabes por lo que ha pasado: el año pasado perdió a lo más cercano a un padre, están en la caza de hombres lobo por lo que Remus corre peligro. Sus parientes no lo tratan muy bien que digamos...
–Eso a mí no me interesa... es sólo un alumno más para mi –corto recargándose en el respaldo de la silla mientras se cruzaba de brazos
–Tú mejor que nadie sabe por lo que está pasando... perdiste a las personas que más has querido –decía Dumbledore sin borrar aquella sonrisa –. Sólo inténtalo –termino de decir esto y desapareció de la chimenea.
Severus miró hacia el techo recordando todo lo que había pasado, el director tenía razón pero es que no podía ver a Potter sin que recordara a James. Era imposible, se parecían demasiado... excepto en sus ojos. Por el momento decidió olvidarse del asunto y siguió con su rutina de todos los días.
Harry al ver como se marchaba su profesor apretó sus puños, ¿acaso nunca quedaría bien frente a los ojos de Severus? Suspirando comenzó a caminar para asistir a su siguiente clase que para su desgracia le tocaba con el Ravenclaw, sólo esperaba que no se le acercara otra vez.
Llego al salón de Historia de la magia y para su desgracia el único asiento que quedaba libre estaba detrás de su ex pareja, resignándose a que ese día no era el suyo se sentó intentando alejarse lo más que pudo del otro chico.
Observo como el profesor comenzaba con su aburrida y monótona clase, recargo su cabeza en la palma de su mano mientras su mirada se perdía en la única ventana que se encontraba en ese salón. Observaba el cielo recordando las pocas veces que había convivido con Sirius el último año.
Sabía que contaba con sus amigos, pero se sentía solo, aquella vez que vio a Sirius caer dentro del velo deseó matar a Bellatrix con sus propias manos, y después de eso... dejarse morir para poder estar con los que más quería. Así podría estar con todos los Potter y con Sirius. Pero la vida se encargaba de que sufriera lo más posible... y la gota que colmo el vaso fue enterarse de lo que sentía por su maestro, sabía que era algo imposible. ¿Cómo era posible que Severus se fijara en él? Después de todo a su maestro no le gustaban los hombres.
– ¿Harry? –Llamaba Hermione a su amigo – ¿Harry? –volvió a intentar moviéndolo
– ¿Qué sucede? –Cuestionó el ojiverde mirándola
–Termino la clase –dijo con una ceja levantada –vamos, es hora de irnos.
La tarde paso muy rápido, más de lo que deseaba Harry, observo su reloj y se dio cuenta de que era hora de ir a su castigo, despidiéndose de sus amigos salió de la sala común dirigiéndose a las mazmorras.
Aún estaba algo melancólico desde que había recordado a Sirius, por lo que esa noche haría todo lo que le dijera Severus sin replicar, se mantendría callado, y así acabaría más rápido para salir del alcance de esa mirada tan profunda que le hacía sentir nervios.
Llamo a la puerta y escucho aquella voz tan fría que le indicaba que pasara, entro y no miro a su maestro, sólo se dedico a mirar sus zapatos
–Potter hoy te dictare los ingredientes y procedimientos de varias pociones, así que deja de parecer una estatua y siéntate –ordeno poniendo un pergamino y una pluma frente a él.
El Gryffindor camino y se sentó sin hablar
–Bien, empecemos –dijo Severus en voz alta, comenzó a dictarle los ingredientes y el procedimiento. Para su sorpresa el ojiverde ni siquiera había repelado. Pero continuo dictándole, una poción tras otra.
Pasaron varias horas y el menor seguía sin hablar, ni siquiera lo había volteado a ver. Recordando las palabras del director entro en la mente del menor sin que lo notara éste. Observo a Sirius sonriéndole, el cuerpo de Cedric tirado en el panteón, la vez que había visto a sus padres en el espejo y como en la casa muggle lo trataban como si fuera un bicho contagioso. ¿Alguien podría soportar todo eso?
Salió de la mente del chico y lo miro, aunque sólo miraba su nuca
–Potter –llamó pero el ojiverde no contesto – ¿acaso estas sordo? –Cuestionó enojándose
– ¿Ya acabo mi castigo? –Cuestionó con la voz neutra, Harry no quería mirarlo, todo ese tiempo había derramado lágrimas silenciosas y sus ojos estaban rojos.
–Cuando me hablan me gusta que me miren a los ojos –exclamó el adulto, Harry levanto la mirada observando a su profesor.
Severus al ver que el menor había estado llorando todo ese tiempo sintió un nudo en su garganta, observo los ojos de Harry
–Lily –dijo sonriéndole, el ojiverde se sorprendió al ver esto, dándose cuenta del tonó en que había dicho el nombre de su madre...
Severus al notar de su error volvió su semblante frío
– ¿Qué le ocurre Potter? –Cuestionó sin mucho interés, sólo quería que el menor no se diera cuenta de que había estado enamorado de su madre...
–... Nada –contestó mirando hacia otro lado
– ¿Nada?... Claro, entonces ¿por qué lloraba? –Preguntó tratando de que lo mirara
– ¿Por qué? –Susurró Harry
–De que...
– ¿Por qué me odia? Desde el primer día que llegue usted me odia, y ni siquiera sé porque –dijo mirándolo una vez más –... creo que ya termino mi castigo, me retiro –dijo levantándose y saliendo de la habitación dejando a un Severus sin saber que responder.
Harry cerró la puerta y se recargo en la pared, pensando que si Severus algún día se preocupaba por él sólo sería por el recuerdo de su madre.
–Pero si eres tú Harry –dijo una voz a su lado
– ¿Qué quieres Ian? –Cuestionó volteando la mirada
–Hablar... vamos, sabes que nadie andaría contigo –dijo sorprendiendo al ojiverde –con todo eso de que eres el que matara a el señor tenebroso ¿quién se atrevería a acercarse a ti? –Decía acercándose al ojiverde
–Eso no te importa –dijo alejándose del cuerpo del otro
–Claro que me importa –susurro en su oído –la última vez dejamos algo pendiente –dijo comenzando a besar el cuello de Harry
– ¡No! ¡Suéltame! –Gritó golpeando el pecho del Ravenclaw, pero éste reacciono rápido y le golpeo la mejilla rompiéndole el labio
–Es mejor que no hables tan fuerte –advirtió el otro intentando besar su cuello, pero Harry le pegaba en su espalda –no entiendes –dijo con fastidio el chico golpeándole el estomago.
Severus seguía en la silla intentando encontrar algo con que responderse la pregunta del Gryffindor, pero lo único que se le ocurría era que lo odiaba por el parecido de James. Estaba pensando en eso cuando escucho que alguien hablaba en el pasillo, sin darle importancia, continuo con sus pensamientos... Pero tiempo después escucho unos gritos y reconoció la voz de Harry. Se levanto rápidamente acercándose a la puerta, la abrió y observo como Harry estaba en el suelo con sangre en su labio, encima de él estaba el mismo chico que la otra vez con la diferencia que esta vez tenía su mano dentro de los pantalones del ojiverde.
Dentro de él su sangre hervía al ver aquella escena, ver al Gryffindor intentando quitarse de encima a aquel sujeto sin mucho éxito, y el otro estaba a punto de violar a Harry
-Expeliarmus -gritó sin contenerse, el alumno de Ravenclaw voló y se estrello contra la pared, mirando con temor al profesor para salir corriendo.
Harry cuando sintió como Ian dejaba de tocarlo, se abraso a si mismo ocultando su rostro entre sus piernas, comenzando a sollozar débilmente
-¿Potter? ¿Está bien? -Cuestionó Severus hincándose mientras intentaba tocarlo, pero el menor se alejaba de su tacto -vamos Potter sólo quiero ayudarlo -exclamó Severus intentando verle el rostro
-No me toque -susurro Harry -no merezco que se preocupen por mi... mucho menos usted -dijo mientras subía su pantalón
Severus arqueo una ceja al escuchar esas palabras y se introdujo en la mente del joven escuchando sus pensamientos
-...Pero merezco que me pase esto, toco acabara... después de todo moriré en manos de Voldemort. Me matara y estaré por fin con mis padres y Sirius -Severus salió de la mente y observo como el Gryffindor se había levantado y estaba por dar la vuelta al pasillo perdiéndose de vista.
