Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su autor Kishimoto-sama, este fic lo hice solo y únicamente como diversión

Parejas: SasuxNaru

Aclaraciones: Este fic está basado en el anime y novela: "Hakushaku To Yousei" cuyo autor Mizue Tani y Asako Takaboshi.

Advertencia: Este es AU (Universo alterno) Contiene Yaoi, posible Mpreg, fantasía y Aventura.

Beta: Usarechan

Notas:

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Capitulo 7.- ¿Prometido?

Acepten a quien derramó su sangre como su nuevo señor.

La merrow se quedó pensativa por un par de segundos; sonrió con cierta malicia.

— ¿Acaso él posee la estrella sharingan? —cuestionó la sirena. Naruto se quedó callado —Justo como pensé —la merrow sonrió con maldad —. En ese caso, doctor de hadas, ¡a cambio tomaré su alma!

Una esfera blanca comenzaba a formarse en el pecho de la sirena, convirtiéndose de a poco en un humo que lentamente tomaba la forma de garras que se abalanzaron contra el rubio, sin embargo, Sasuke había sido más rápido, colocándose frente a él con la espada en mano que de alguna forma había detenido el ataque de la merrow.

—El primer acuerdo en el contrato fue… tomar la estrella que el Conde posee e incrustarla en el zafiro de la espada, ¿cierto? —cuestionó el azabache.

La merrow asintió con la cabeza; no pronunció palabra alguna, pero retiró aquel humo amenazante. Miró al azabache con atención.

—Entonces cámbiala por la mía.

—Pero tú no tienes ninguna estrella ttebayo —dijo el rubio ocasionando que el azabache lo mirara.

—Si tengo una —dijo al tiempo que se desabrochaba la camisa para posteriormente retirarla, dejando al descubierto su perfecto pecho ante un sonrojado Naruto y merrow —, justo aquí —finalizó señalando su hombro derecho donde tenía una estrella de seis picos dentro de otra y esta, a su vez estaba dentro de un circuló —. Esto es suficiente, ¿o no?

—La estrella que está grabada en tu hombro, son dos estrellas de seis picos; la estrella de los merrow es solo una única estrella de seis picos.

—Si me aceptan juro que protegeré a los merrow y su derecho de vivir aquí.

—El zafiro estrella es una única estrella de seis puntas… —repitió —pero, tu marca sigue siendo una estrella —dijo al tiempo que en el zafiro en la espada aparecía la misma marca que poseía en su hombro —. Nuevo Conde caballero sharingan… los merrow son ahora su pueblo, por favor nunca lo olvide.

Un fuerte remolino se formo alrededor de los tres, transportándolos a las afueras del castillo.

—Quita tus sucias manos de él —gruñó Kyuubi al notar como el recién nombrado Conde abrazaba al rubio.

— ¡¿Qué estás haciendo?! —replicó el doctor de hadas apartándose del azabache con un enorme sonrojo.

—Pensé que era peligroso —respondió con simpleza ocasionando un ceño fruncido por parte de ambos compañeros.

—Naruto es lo suficientemente capaz de defenderse a sí mismo y en caso contrario, yo lo protegería —gruñó Kyuubi con enojo.

—Kyuubi, ¿Dónde está mi padre y Melussine? —preguntó el rubio para tratar de olvidar el tema.

El zorro dejó de mirar asesinamente a Sasuke para ver a su protegido; se cruzó de brazos y suspiró pesadamente.

—Están con ese duende llamado Sai —respondió —. A estas alturas ya se percataron de nuestra presencia y no tardaran en llegar.

Un par de días después de que Sasuke se hubiera convertido en el nuevo Conde caballero Sharingan, vivía en el castillo de los merrow; pero las cosas no eran tan buenas como el recién nombrado Conde desearía.

— ¿Qué quieres decir con irte, dobe? —cuestionó el azabache molesto.

—Aparte de pervertido, idiota —comentó Kyuubi jugando con su copa de licor.

—Eres el Conde caballero Sharingan —habló Naruto en tono serio pero a la vez triste —. Mi trabajo como doctor de hadas ha terminado ttebayo.

—Aun te necesito —aquello había salido de los labios del noble de una forma tan sensual y aterciopelada que el rubio no había sido capaz de evitar un sonrojo.

Desde que conoció al azabache, el corazón de Naruto latía con tan solo una mirada o palabra del Uchiha; se sentía confundido y asustado de aquel sentimiento que parecía nacer en la boca del estomagó extendiéndose por todo su cuerpo como un agradable calor. Deseaba tanto estar entre los fuertes brazos del azabache, probar nuevamente el sabor de sus labios… ser suyo, y eso le asustaba más que cualquier cosa.

—Nos quedaremos un tiempo ttebayo —dijo sin siquiera pensarlo.

Kyuubi suspiró pesadamente; tal parecía que se quedarían más tiempo del que desearía. Sonrió internamente con malicia; ya era momento de sacar su As bajo la manga.

— ¿A dónde vas Kyuubi? —preguntó el rubio al notar que el mencionado iba en dirección a la puerta.

—Necesito algo con que entretenerme —dijo con parsimonia antes de salir de la habitación.

Naruto dejó escapar una risilla nerviosa, sudando una enorme gota; aquello solo podría significar una cosa: Asaltaría la bodega de vinos.

Algunas horas después (y unas cuantas botellas); Kyuubi se encontraba en su habitación terminando su quinta botella de vino, tenía el ceño fruncido y miraba la ropa que descansaba en su cama con desdén.

—Maldito Uchiha —murmuro con desprecio —. Si ese niño bonito piensa que le permitiré acercarse a Naruto, conocerá lo que es el verdadero dolor.

Una de las razones por la que el zorro estaba molesto era porque el azabache realizaría un baile esa noche en la que presentaría a Naruto como su doctor de hadas particular –lo que ciertamente le traería prestigio al joven rubio –, pero que Kyuubi sabía era una forma de mantener al ojiazul con él.

Mientras tanto, Naruto se encontraba en el jardín, disfrutando de aquel maravilloso día.

—Naruto —la voz que lo llamaba era seria, un poco ronca pero sensual.

—Gaara —murmuró el rubio al conocer a quien lo llamaba.

Gaara era un joven de ojos agua marina con unas prominentes ojeras alrededor de sus ojos a manera de antifaz; carecía de cejas, sus cabellos eran rojos como el mismo rubí.

—Tanto tiempo, Naruto —dijo el pelirrojo apareciendo frente a un sorprendido doctor de hadas.

— ¡Me alegra verte ttebayo! —exclamó el ojos de cielo antes de lanzarse a los brazos del que siempre consideró su mejor amigo, casi su hermano —¿Cómo supiste que estaba aquí?

—Kyuubi —respondió con tranquilidad.

Por alguna razón, el saber que Kyuubi le había dicho donde se encontraban le daba mala espina; dejó escapar un suspiro con pesadez prefiriendo dejarlo de lado.

Hablaron durante horas, recordando sus días de infancia y contándose viejas anécdotas.

—Gaara —habló Kyuubi en tono casual —. Es una sorpresa verte, ¿Qué te trae por aquí? —cuestionó con falsa inocencia.

—Tú me llamaste —el zorro sonrió nervioso argumentando amnesia.

—Bueno, bueno no importa —dijo Kyuubi —. Por cierto Gaara; hoy habrá un baile, asiste a el, pues pienso dar una noticia —sonrió con cierta picardía al decir lo último.

—Me da miedo preguntar lo que está pensando ttebayo —comentó el rubio sudando una enorme gota. No sabía si debía preocuparse más por el hecho de que Kyuubi hubiera llamado a Gaara o porque pensaba dar algún anuncio durante el baile. ¿Qué estaría pasando por la mente de ese zorro lunático?

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El baile había llegado; damas y caballeros que lucían sus mejores galas bailaban en el gran salón al compás de la música.

Naruto se encontraba en la terraza del palacio; él no gustaba mucho de esa clase de eventos, además aquella noche era muy hermosa como para desperdiciarla entre cuatro paredes.

—Dobe —habló Sasuke sobresaltando al rubio — ¿Qué haces aquí?

—Solo quería tomar un poco de aire fresco —respondió sin mirarlo — ¡Y no me llames dobe, teme! —chilló molesto.

El enfado no le duró mucho al rubio pues el azabache lo había abrazado ocasionando en el joven doctor de hadas un ligero sonrojo.

—Si estoy interrumpiendo… me alegro —comentó Kyuubi enojado y con una sonrisa satisfecha.

El zorro estaba parado frente a la pareja; estaba en su forma adulta y venía junto a Gaara quien, desde el primer momento tenía una pelea de miradas con Sasuke.

Naruto se separó inmediatamente del azabache; miró al zorro sorprendido, ¿Era su imaginación o cada vez que el zorro tomaba su forma adulta esta se veía cada vez mayor?

— ¿Te encuentras bien, Kyuubi? —preguntó el rubio preocupado. El aludido lo miró confundido; parpadeo un par de veces antes de asentir.

— ¿Qué demonios quieres, zorro? —gruñó el azabache con molestia.

—Deseo hacer un anuncio.

—Entonces hazlo adentro —gruñó sin dejar su pelea con el otro pelirrojo.

—Esto no le compete a los humanos… solo a Naruto y a ti.

Gaara sonrió con superioridad lo que ocasionó que el azabache se molestara aun más; ni siquiera conocía a ese pelirrojo y ya deseaba matarlo.

— ¿De qué se trata? —preguntó Sasuke tratando en vano el calmar su furia.

—Aléjate de Naruto —dijo el zorro en tono de amenaza —. Él nunca podrá estar contigo.

— ¿Quién me lo impedirá? ¿Tú? —se burló el Conde.

—Naruto ya tiene prometido —sonrió al ver el semblante confuso del azabache; ah, era tan satisfactorio verlo a punto de perder la compostura.

Naruto no estaba en mejores condiciones que el Conde; internamente estaba rogando que fuese solo una broma cruel de su amigo para alejarlo de Sasuke… lo deseaba, pero algo le decía que esa esperanza moriría como la nieve se derretía con el calor del sol.

— ¿Es eso verdad? —preguntó el rubio con preocupación. El zorro asintió — ¡¿Por qué mi padre o tú no me lo dijeron?! —le reclamó furioso.

—Minato no lo sabe… —defendió Gaara —Kyuubi no te dijo nada por pedido del mismo rey.

Naruto miró a su amigo; le pidió que le explicara pues no comprendía nada de lo que sucedía y Sasuke no estaba en mejores condiciones.

— ¿Sabes que tu madre era una biju, verdad? —cuestionó Gaara, el rubio asintió sin dejar ese semblante confuso —Kushina no era un biju común.

—Ella era la menor y más querida hija del rey biju y también la futura reina —agregó el zorro.

Si lo del compromiso los había sorprendido, esto había desubicado al rubio, ¿su madre miembro de la realeza? ¿Por qué es que hasta ese momento lo sabía?

El rey de los bijus era muy apreciado y amado por toda su gente, incluso por otras tierras, sin embargo nadie conocía la identidad del actual gobernante ni mucho menos de su heredero. El monarca biju creía que su pueblo debía amarlo u odiarlo por sus acciones y no por su apariencia, por lo que siempre se presentaba oculto tras cortinas o máscaras.

—Al ser Kushina su más amada hija; el rey no tenía intenciones de perderla por lo que le propuso algo… —Kyuubi hizo una pausa —dejaría que se casara con Minato con una condición: El primer hijo que tuvieran sería prometido con quien el rey escogiera.

—Y ella aceptó —Naruto sintió como si un balde de agua fría callera sobre él. No era justo, simplemente no lo era.

— ¿Quién es mi prometido? —pregunto con la cabeza gacha.

—Un miembro de la realeza —inició el zorro —, alguien que representa perfectamente su título de nobleza: el príncipe Gaara.

Naruto miró a su amigo que se mantenía neutro; él quería a Gaara, era cierto, pero no como se quiere a una pareja no, él lo quería como a un hermano.

Por otro lado Sasuke no pudo evitar acercarse al príncipe; lo tomó del cuello levantándolo a centímetros del suelo con deseos de matarlo.

—Suéltame —habló Gaara en tono neutro; trataba de mantenerse tranquilo, no quería lastimar al azabache que parecía ser estimado por su rubio amigo, por suerte para el Uchiha; Kyuubi los separó antes de que el príncipe biju se enfureciera.

—No pienso permitir que ese mapache sin cejas se case con el dobe —dijo el Conde en tono amenazante.

—Kyuubi… yo… no quiero… no quiero casarme con Gaara… —Naruto tenía la cabeza baja, sus ojos estaban cerrados en un vano intento por no llorar; se sentía tan desesperado e impotente que la presión en el pecho no le permitía respirar — ¡Gaara es como mi hermano y jamás lo podría ver de otro modo!

Kyuubi estaba impresionado, jamás había visto esa expresión de desesperación en el rostro del rubio; se sentía la peor escoria del mundo, se suponía que debía protegerlo en cambio lo estaba lastimando, ¿Qué clase de protector era?

—Hay una forma de romper el compromiso —dijo para sorpresa de todos y del mismo Gaara que lo miraba con los ojos abiertos como platos, ¿No pensaría decirle o sí?

— ¿Cómo? —preguntó esperanzado. El Kyuubi dejó escapar un suspiro; definitivamente si lo haría.

—El rey biju —respondió el zorro.

—Fue el rey quien nos comprometió y es el único que puede romperlo —finalizó Gaara.

Continuará…