Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su autor Kishimoto-sama, este fic lo hice solo y únicamente como diversión

Parejas: SasuxNaru

Aclaraciones: Este fic está basado en el anime y novela: "Hakushaku To Yousei" cuyo autor Mizue Tani y Asako Takaboshi.

Advertencia: Este es AU (Universo alterno) Contiene Yaoi, posible Mpreg, fantasía y Aventura.

Beta: Usarechan

Notas:

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Capitulo 8.- Reino biju

Naruto les rogó a Kyuubi y a Gaara que lo llevaran con el rey biju; aunque reacios, habían aceptado. Sin embargo el zorro no regresaría a su tierra natal (por alguna razón que no comprendían).

— ¿Por qué no puedes acompañarnos? —lo cuestionó Naruto un poco triste con la sola idea de separarse de su amigo.

—Juré proteger a Kushina aun después de que muriera —le respondió el zorro —. Tú no corres ningún peligro en nuestra tierra por lo que no hay necesidad de acompañarte… —dijo con voz cansada.

—Pero te necesito —Kyuubi le sonrió ante el gesto infantil, lo tomó entre sus brazos haciéndolo sentarse en su regazo como solía hacer en antaño; besó su frente con cariño paternal.

—Esta vez no me necesitas —dijo en tono dulce —. En esta ocasión debes ir tú solo y enfrentarte a lo desconocido —Naruto bajó la mirada aferrándose al pelirrojo quien le dedicó una bella sonrisa, puso una de sus manos en la blonda cabeza —… Gaara estará contigo para ayudarte —frunció el ceño —, también ese noble de pacotilla.

Naruto sonrió ligeramente ante las muestras de celos de su amigo; pero aquello fue reemplazado por una mirada de congoja.

—Estoy preocupado —admitió el menor.

—No lo estés… tu abuelo no es malo —Naruto negó ligeramente con la cabeza.

—No estoy preocupado por eso —dijo mirándolo a los ojos —, estoy preocupado por ti.

Kyuubi le sonrió dulcemente asegurándole que él se encontraba en perfecto estado que no se preocupara. Naruto dejó escapar un suspiro; si su amigo no quería contarle, no había nada que pudiera hacer por lo que decidió que era mejor cambiar de tema.

— ¿Cómo es mi abuelo? —lo interrogó algo cohibido. Kyuubi cerró los ojos y sonrió levemente.

—Pues la mejor forma en que podría describirlo sería la de un padre amoroso y de un rey que vive para servir a su pueblo.

— ¿Por qué si amaba tanto a mi madre nunca vino a verla? —reprochó con cierta melancolía.

—No es que no quiera, pero no podía dejar el castillo… el reino biju depende totalmente de él —explicó con parsimonia —, sin embargo me mandó a mí en su lugar.

Naruto cabeceó comprensivo. Tenía curiosidad de conocer a su abuelo y preguntarle tantas cosas. Comenzaba a sentirse deseoso de conocerle, aunque la razón fuese una tan mala como lo era su compromiso obligado.

Sasuke estaba confundido al saber que Kyuubi no los acompañaría (él había creído que ese zorro jamás dejaría al rubio solo; ¿Por qué no los acompañaba?). Se había percatado que el zorro parecía cada vez más débil, como si su vida estuviese por extinguirse… quizás así era y por eso deseaba separarse del rubio, para que éste no lo viese morir.

— ¿Están listos? —habló Gaara en tono neutro. Los tres asintieron; Sasuke tomó la mano de Naruto para molestia del príncipe pelirrojo quien desde un principio había sentido apatía por el supuesto Conde.

—Gaara cuida de Naruto por favor —le pidió Kyuubi con voz cansada. El aludido asintió con la cabeza.

Naruto miró con preocupación al que por toda su vida había sido su amigo y prácticamente su padre; se veía tan cansado y algo enfermo pero nada podía hacer, debía respetar la decisión Kyuubi rezando mentalmente que su aspecto anímico fuese solo causado por alguna resaca.

Mientras tanto en Inglaterra; Minato acababa de recibir la noticia del compromiso de su hijo con uno de los miembros de la casa real biju y lo que fue mas desconcertante fue enterarse que su adorada Kushina, había sido la princesa heredera a la corona.

— ¿Tú lo sabías? —le cuestionó a Melusine. Ella negó ligeramente con la cabeza.

—A pesar de que Kushina y yo éramos muy buenas amigas no tenía idea de que ella fuese la heredera a la corona biju —dijo el hada en tono neutro —, y era de esperarse. La familia real biju no es conocida más que por unos cuantos miembros nobles y pueblo. La misma apariencia del rey es desconocida por todos fuera de sus dominios.

— ¿Por qué razón? —preguntó el rubio confundido y extrañado por esa cuestión.

—Tiene que ver con el anterior gobernante.

Melusine le explicó que el anterior rey había sido un ser cruel y malvado que buscaba gobernar todo en lo que sus ojos se posaran. Su hijo menor fue quien le dio muerte restableciendo la paz en su reino.

—"Deseo que mis acciones sean las que me den a conocer y no mi apariencia" —recitó el hada —. Fueron las palabras que un día el rey le dijera a mi reina, cuando ésta le preguntó el motivo de su inseparable máscara.

Minato se levantó de su lugar encaminándose a la puerta ante la atenta mirada del hada.

—Iremos a ver a Kyuubi —dijo Minato sin mirar a su amiga. El hada cerró los ojos y sonrió de medio lado; típico del antiguo Doctor de hadas.

—No hace falta que te molestes en buscarlo… él ya está por llegar.

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El reino biju parecía una combinación de lo occidental y oriental con sus bellas edificaciones al muy puro estilo japonés, otras de estilo europeo antiguo, sus calles eran de piedra. Las personas (muchas de ellas con apariencia humanoide), vestían kimonos de bellos diseños, otros usaban pantalones y camisas.

Al ver al grupo encabezado por el pelirrojo; las personas se hacían a un lado para permitirles el paso siempre con una cálida sonrisa o dulces palabras que le demostraban su afecto.

—Parece que eres muy estimado —comentó Sai al pelirrojo. Sin embargo el aludido no respondió.

Llegaron al palacio –hogar de la familia real –. Un magnifico castillo de la china antigua, situado en una colina que dominaba el paisaje. En la entrada fueron recibidos por una multitud de sirvientes que inmediatamente los condujeron a un magnifico salón. Los pisos eran de oro solido y las paredes de mármol con acabados de plata y marfil.

El pelirrojo los condujo hasta una de las habitaciones. Sentado en un bello trono con dos mapaches tallados se encontraba un hombre de largos cabellos rojos y ojos verdes. Poseía unas curiosas orejas y una esponjosa cola. Vestía además un traje estilo chino de color amarillo y blanco.

—Bienvenido sean —habló el hombre con voz gruesa pero amable —. Soy Shukaku…

—Yo soy Naruto Namikaze, hijo de Kushina… tu hija —se presentó el rubio.

Shukaku miró a Gaara como interrogándolo; asintió con la cabeza como si hubiese comprendido los pensamientos del otro pelirrojo.

—Te equivocas pequeño —habló el biju —, no soy el rey si no el mayor de sus hermanos.

—Y mi padre —agregó Gaara colocándose al lado del mayor.

—Queremos ver al rey —habló Sasuke en tono de haberlo exigido. Shukaku frunció el ceño. Había escuchado de un joven azabache que había sido nombrado el nuevo señor de los merrow pero jamás creyó tener "la dicha" de conocerlo en persona.

—Solamente los miembros de la casa real biju o monarquía del reino de las hadas puede ver a su majestad —miró al rubio y le sonrió dulcemente —; por supuesto que tú estás incluido entre ellos mi estimado sobrino nieto…

—Pero desgraciadamente no será posible que lo vean en esté momento —habló una voz femenina desde la puerta.

Era una mujer de rasgos felinos, tenía una cola y orejas gatunas; sus ojos eran rasgados y dorados, de rubios cabellos. Vestía un traje egipcio como el que las reinas de esa gran nación usaban; sus pies estaban descalzos pero adornados con bellas joyas al igual que el resto de su cuerpo.

— ¿Por qué no? ¿Quién es usted? —la cuestionó Sasuke molesto.

—Soy Nekomata hermana mayor del rey biju —dijo en tono serio antes de saltar encima de Naruto gritando un: ¡Kya que lindo eres!

—Compórtate por favor —le pidió Shukaku sobándose la sien.

— ¡Es que es TAN lindo! —ronroneo la mujer restregando su rostro contra el de Naruto como lo haría cualquier felino. El hermano menor solo pudo suspirar pesadamente ante la actitud nada educada de su hermana; Sasuke en cambio, solo quería asesinar a esa "mujer" por atreverse a tocar a SU dobe.

—Gaara, por favor ve que nuestros invitados descansen y sean atendidos —le pidió su padre mientras tomaba a su hermana por el cuello como una verdadera gata.

—Si padre.

En otra parte del palacio un minotauro se encontraba frente a una figura sentada en un bello trono; era imposible verle pues estaba protegido por cortinas que ocultaban su rostro ya de por sí, escondido por una máscara.

— ¿Estás seguro? —lo cuestionó el minotauro.

—Haré lo mejor para mi nieto —habló el rey. Su voz era dulce y sexy cargada de amor e infinita devoción ante la sola mención de su descendiente.

—Gaara es un príncipe digno de tomar tu lugar —mencionó —; si él y tu nieto se unen serian magníficos reyes —el rey no respondió —. He leído los informes que recibes del mundo humano; yo personalmente he mandado espías —admitió —, el hijo de Kushina sería sin duda un monarca magnifico, casi tanto como tú y si se une a Gaara…

—Te agradezco tu preocupación, aniki —habló el gobernante —. Ninguno de nosotros hemos obligado a nuestros hijos a desposarse o compartir su lecho por conveniencia y no pienso hacerlo ahora con mi nieto o nuestro sobrino.

El mayor suspiró pesadamente antes de asentir con la cabeza. Su hermano nunca cambiaría y daba gracias por eso.

Continuará…