Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su autor Kishimoto-sama, este fic lo hice solo y únicamente como diversión
Parejas: SasuxNaru
Aclaraciones: Este fic está basado en el anime y novela: "Hakushaku To Yousei" cuyo autor Mizue Tani y Asako Takaboshi.
Advertencia: Este es AU (Universo alterno) Contiene Yaoi, posible Mpreg, fantasía y Aventura.
Beta: Usarechan
Notas:
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Capitulo 12.- Sombra del amor
Minato estaba decidido a no moverse de su lugar hasta no saber que le sucedía a Kyuubi. Estaba preocupado por él pero el biju lobo no tenía intenciones de dejarle pasar.
—Se lo diré por última vez —habló Kakashi en tono amenazante —: retírate por las buenas o lo harás por las malas.
—No me iré sin saber que le sucede a Kyuubi —siseó el rubio. Kakashi frunció el ceño por la osadía del humano. Su mano se cerró alrededor de la espada que colgaba de su cintura con ademan amenazante.
—Yo me haré cargo de él —habló Nekomata apareciendo detrás del biju de cabello gris —, no hace falta que saques tu espada Kakashi.
—Nekomata-hime —habló el aludido haciendo una reverencia antes de marcharse en dirección contraria de la habitación del monarca.
Nekomata frunció el entrecejo mirando al rubio con odio mal disimulado. Sabía perfectamente que él era responsable del ataque que su pequeño hermano había sufrido y tenía deseos de arrancarle la piel a tirones con sus garras pero, era el padre de Naruto.
—Ven conmigo —le dijo en tono de orden. Minato ni se movió, no tenía intenciones de obedecer las órdenes de la biju felina, pero a ella poco o nada le importaba si quería o no. La gata tomó al rubio como si fuese un saco de patatas, ignorando que el humano se retorciera, pataleara y la insultara ordenándole que lo soltara.
Tal era el escándalo del rubio que llamó la atención de todos los que pasaban por ahí; Naruto y Sasuke incluidos.
— ¿Papá? —habló Naruto sorprendido de ver a su padre, en especial siendo cargado como saco viejo por su tía abuela.
—Naruto… ¡auch! —se quejó cuando Nekomata lo dejó caer al suelo sin cuidado alguno.
—Tía Nekomata, ¿Por qué traes a mi padre así ttebayo? —Nekomata le explicó que Minato había entrado al reino y causado molestias a Kyuubi, Naruto miró a su padre, después miró a su tía y le pidió que lo dejara hablar con él.
—Hm, bien pero si vuelve a molestar a Kyuu lo usaré como poste para afilar mis garras —sentenció antes de marcharse.
Sasuke; por otro lado observó a su suegro aun en el suelo. Suspiró pesadamente antes de despedirse de ambos rubios consciente de que necesitaban un tiempo a solas.
Naruto llevó a Minato a su habitación para poder hablar tranquilamente; tan pronto estuvieron solos, Minato comenzó a revisar a su hijo y cuestionarlo sobre todo: si estaba bien, si sabía quien era su abuelo, etc.
—Cálmate papá, estoy bien —le aseguró regalándole una hermosa sonrisa.
Naruto le explicó que su supuesto compromiso era solo una mentira para que él fuese al reino biju y conociera a todos.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Yamata había llevado a Kyuubi a sus aposentos con ayuda de sus tres médicos personales. La crisis ya le había pasado pero no querían que el pelirrojo recayera.
—Pedí que te trajeran té y algunos dulces —le dijo Yamata sentado en la orilla de la cama —. Debes quedarte en cama y descansar.
—Me encuentro bien, Yamata —le aseguró Kyuubi con cierta molestia —. Preferiría un poco de licor… hace tiempo que tú y yo no bebemos juntos.
El biju mayor sonrió, sí, era cierto; no habían bebido juntos desde hacia trescientos años, cuando Killer Bee, hijo menor de Yamata y Kushina, hija menor de Kyuubi nacieron. El mayor sonrió al recordar la última borrachera que tuvieron.
—El licor del mundo humano no es nada fuerte —comentó Kyuubi en tono alegre —. Nosotros necesitaríamos unos cien o doscientos barriles para, por lo menos sentirnos un poco mareados —Yamata soltó una carcajada contagiando de inmediato al menor.
Siguieron hablando de cosas sin sentido; Yamata estaba feliz de que su hermanito olvidara –al menos por un momento –, la pesada carga que tenía sobre sus hombros y no era precisamente la responsabilidad del reino lo que afectaba a Kyuubi, era algo aun mas profundo que eso.
—Shion se ve realmente hermoso este día —comentó el pelirrojo cuando sus ojos se posaron en el enorme retrato frente a su cama. Era un hombre de largo cabello platino; sus ojos eran verdes, tenía una cola y orejas de zorro de pelaje dorado. Su rostro era redondo como el de Kushina. Vestía con quince kimonos de diferentes colores que simbolizaban su estatus en la nobleza.
—Siempre fue alguien hiperactivo. Me sorprende que se quedara quieto tanto tiempo para que le hicieran el cuadro—comentó el mayor ocasionando una risita por parte del pelirrojo.
—Fue por que yo deseaba un cuadro de él cuando supe que estaba embarazado de Kushina —explicó con una ensoñadora sonrisa —… es uno de los regalos que mas atesoro.
Yamata sonrió. Ciertamente Shion había sido un bálsamo en la vida de su hermano menor y también su mayor fortaleza; ahora que lo pensaba, los siglos que Shion estuvo con su hermano, fueron los más felices del pelirrojo.
—Si no hubiera sido por…
— ¡Papá! —chilló una joven con apariencia de doce años. Tenía el cabello hasta los hombros amarrado en una coleta, tenía un ojo rojo y el otro verde; su cabello era rojo con dos mechones platinados — ¡¿Estas bien? ¡Inari-sama! ¿Quién fue el bastardo que te hizo esto? Juro que lo enviaré al otro mundo, pero antes lo torturaré ttebayo.
Saki no Youko era la segunda hija y la cuarta respecto a los hijos de Kyuubi. La princesa era una joven hiperactiva y alegre, muy parecida a Naruto y también solía terminar sus frases con un "ttebayo".
—Estoy bien, Saki —le aseguró Kyuubi sonriéndole, pues en esos momentos no llevaba la máscara —, solo estoy algo cansado, es todo —la mas joven hizo un puchero que le sacó una sonrisa mas grande a su padre; cuanto se parecía ese gesto al de su amado Shion, el mismo que Kushina y Naruto también habían heredado.
—Yo que vine desde lejos para ver como estabas ttebayo —se quejó aun con el puchero.
—Saki, ¿Por qué no vasa ver a Kirin? Seguramente le dará mucho gusto verte —comentó Yamata como un intento para que dejara descansar a su padre.
—Bien pero después vendré a verte ttebayo —dijo resignada.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Minato se encontraba en su habitación. Después de hablar con su hijo y de comprobar que se encontraba bien, ahora esas preocupaciones eran reemplazadas por los del enamorado. ¿Qué le sucedía a Kyuubi? ¿Por qué es que se ocultaba tras esa máscara? No lo comprendía, simplemente no lo entendía.
— ¿Minato? —lo llamó Melusine desde la puerta.
—Melusine, ¿ya encontraste la habitación de Kyuubi? —le preguntó con desesperación. Ella asintió; la alcoba del monarca estaba a unas seis puertas de la de Naruto y no había guardias cercanos.
—Gracias —dijo antes de salir rumbo a los aposentos del rey biju.
Ya era muy tarde, todos se encontraban dormidos y Kyuubi no era la excepción.
La habitación del monarca era mucho más grande que la de Naruto; había una sala de buen tamaño, una mesa de fina madera y seis sillas. La cama era tan grande que fácilmente podían dormir ahí cinco personas sin inconveniente alguno; los adornos consistían en muebles finos, estatuas de mármol y cuadros de sus cinco hijos, pero hubo uno que llamó más su atención; era el enorme cuadro frente a la cama.
—Para mi amado esposo, que nuestro amor dure hasta que todas las estrellas caigan del firmamento: Shion —leyó la inscripción en el marco — ¿Shion?
—Mi consorte —habló Kyuubi, sobresaltando a Minato.
El zorro se había despertado al escuchar la puerta abrirse pero fingió dormir. Al ver al rubio frente al cuadro de su pareja se sentó en la orilla de la cama colocándose su bata de seda y al escuchar al ex doctor de hadas hablar no pudo evitar contestarle.
—Fue quien me dio a mis cinco maravillosos cachorros —finalizó no pudiendo evitar una sonrisa dulce; al ver aquel gesto, Minato no pudo evitar sentir que se le partía el corazón; Kyuubi hablaba de ese tipo con tanto cariño y devoción que tenía deseos de romper aquel horrendo retrato en mil pedazos.
—Es hermosa —dijo tratando de contener sus celos y deseos destructivos.
—Shion es un él —sonrió —, un doncel.
Solo existían pocas familias humanas en las que habían donceles y es que era una condición que se heredaba; ahora entendía por que Naruto era un doncel, uno de sus abuelos maternos también lo era.
— ¿Dónde está él? —cuestionó Minato tratando de aparentar indiferencia. Kyuubi cerró los ojos y bajó la cabeza; su cuerpo temblaba ligeramente a causa del gran esfuerzo que hacia para contenerse de soltar en llanto.
—Murió… él… él lo mató… —respondió sin poder evitar que algunas lágrimas escaparan de sus ojos.
¿Él? ¿De quien hablaba? ¿Quién habría podido matar a un biju en especial a la pareja del rey? Deseaba tanto preguntarle pero simplemente no se atrevía, no quería lastimarlo más de lo que ya estaba.
—Debiste amarlo mucho —pronunció sin darse cuenta. Kyuubi sonrió negando débilmente con la cabeza. No lo amó, lo amaba como la primera vez que lo conoció, aun lo amaba, incluso más que a su reino o a sus hermanos.
En ese momento Minato comprendió que tenía un rival; la sombra de un amor, algo que le sería difícil de vencer, pero no se daría por vencido; conquistaría el corazón de Kyuubi así se le fuera la vida en ello.
Continuará…
