Copyright: Candy Candy y todos sus personajes pertenecen a Kioko Misuki y Yumiko Igarashi así como a TOEI Animation 1976

Terry en Orión

Por Annalise Grandchester

Epílogo

Transcurrieron muchos días, muchas lunas, muchas centurias o quizás milenios desde aquél día en que Albert, el padre de todos los Dioses del Olimpo, le pidió a Sarah, la diosa de la muerte, que le diera el alma de Terrence para subirla al cielo como una de las constelaciones más hermosas: Orión. Candy por su parte salía absolutamente cada noche a admirar el firmamento, a admirar el alma de Terry su único amor; a pesar de que ha pasado ya tanto tiempo ella jamás ha dejado de amarle, de hablarle a las estrellas deseando que él pueda escucharla…

Neal pasó muchos años abatido, observando impotente la gran depresión que su hermana sufrió, y que aún sufre, porque aunque ya han pasado siglos desde aquél día en que el ideo un plan para salvar a su hermana de recibir el peor de los castigos por haberse enamorado de un mortal, ella a pesar de que ya sonreía, de que nuevamente sus ojos brillaban con cierta alegría ella jamás volvió a ser la misma, algo de ella murió junto a Terry.

Padre, ¿Crees que mi ardid de aquel entonces… fue algo que estuvo bien que haya hecho? –Preguntó el apuesto dios de piel morena y ojos castaños.

¿A qué te refieres Neal? – Preguntó como respuesta Albert, con una mirada confundida.

Me refiero, a todo lo que planeé aquél maldito día, aquél día cuando hice que Candy disparase una flecha al hijo de Richard.

Albert volteó a ver a su hijo con una mirada de comprensión, Neal aunque jamás lo diría sufría en silencio por su melliza – Si Neal, hiciste bien, si yo me hubiera enterado de lo que sucedía me habría visto obligado a castigar a Candy de una horrible manera, Terry habría sido castigado y condenado a una muerte dolorosa y lenta y para ella habría sido peor.

Lo sé padre, pero han pasado ya tantos siglos, la humanidad ha cambiado tanto, ha habido tantas cosas por las que reír y alegrarse, pero ella no, ella se ha mantenido aislada, aunque intente hacernos ver que todo va bien, sabemos que no es así, y hasta la vanidosa de Annie pareció sufrir con las redes que el destino tejió para Candy y para aquél mortal infeliz. –Expresó Neal con la mirada perdida en el ayer.

Annie solamente le dirigió una mirada rápida y coqueta pero se abstuvo de hacer algún comentario.

Albert rió suavemente y habló: - Si pero no podía hacer nada para ayudarla, él debía morir, quizás si ella hubiera acudido a mi antes de engarme, antes de casi romper su voto…

Eso es algo que no entiendo padre –Dijo Neal ladeando la cabeza y viendo al dios de ojos azules- por qué si todos los dioses podemos relacionarnos con humanos, y de hecho muchos de nosotros, estamos disfrazados en la tierra como uno más de ellos, y algunos otros hasta tienen descendencia ¿Por qué ella no podría haber sido feliz con él, le habrías concedido romper su voto?

Neal, mi querido Neal, no puedo responder algo que ya pasó porque no sé a ciencia cierta, como dicen los humanos, que habría pensado en aquél entonces si esa petición hubiera llegado a mí. –Respondió el padre de todos los dioses pensativo – Aunque viendo como ha sufrido, creo que si era amor de verdad.

Annie bufó y con una mirada fría le dijo a Albert tocando este tema por primera vez – No puedo creer que tú Albert, "el omnipotente" no sea capaz de distinguir entre una aventura y un amor real, y que no supieras que tu hija predilecta – pronunció con sorna estás dos últimas palabras – iba a sufrir un desamor para la eternidad, y aún ahora, si le levantases aquél absurdo voto de castidad, dudo que ella se relacionaría con alguien más, su corazón se quedó prendado de lo que ahora son esas estrellas que titilan cada noche –terminó de decir indignada

Entiendo tu postura Annie, pero lo hecho, hecho está y no puede cambiarse –Respondió Albert con la voz dura, pareciera que no supieran cuanto amaba a Candy y cuanto ha sufrido él también a lo largo de todo este tiempo viendo como la alegría de su hija murió.

¡Oh pero miren quién ha dicho eso! Albert, no quieras engañarme querido – expresó Annie con voz dulzona – Eres el padre de todos los dioses, tienes más poder que ninguno y si pudiste negociar con Sarah para que te diera el alma de Terry y subirla al firmamento no me digas que no podrías cambiar lo hecho y hacer que el viva y componer esta historia desde el punto en que se convirtió en tragedia – Dijo Annie viendo fieramente al más poderoso de los dioses.

Si, tienes razón Annie, puedo cambiarlo pero no sería justo, entonces cuantas personas no habrían vivido por ese simple cambio, crearía una paradoja y tú lo sabes muy bien.

¡Pero no todo está perdido, si en verdad desean hacer algo yo tengo una idea! –Habló por primera vez una tercera melodiosa voz.

Neal volteó a ver a Patty con la duda brillando en su mirada y levantando una ceja le invitó a continuar.

Habla Patty, ¿Cuál es el maravilloso plan, que según tú podría animar a mi Candy? –Pregunto Albert genuinamente curioso.

La diosa de la sabiduría y la belleza sonrió enigmáticamente y comenzó a explicar su plan: Bueno, bueno ya que los veo tan interesados en el estado anímico de Candy, a quién no culpo por cierto lo que ha vivido es verdaderamente una "tragedia griega", pues hay una solución muy clara, pero entonces tendrían que aceptar varios dioses a colaborar con esto.

¡Continúa! – Se escuchó la voz de Annie curiosa, quién ya se había hecho para adelante para estar más cerca y escuchar mejor sin perderse una sola palabra de lo que diría la diosa de la sabiduría.

Esto es muy fácil; si ustedes en cierta manera se sienten culpables de la tristeza de Candy, y del desafortunado destino de Terrence, hay una solución muy fácil – dijo sonriendo y levándose de su asiento – Albert si tú aceptas esto le darás el mejor regalo a tu hija y también a tu hijo Richard –dijo viendo al aludido por un fugaz momento- Ellos en aquellos tiempos y en aquellas condiciones jamás habrían podido vivir una vida tranquila, no habrían podido vivir su amor de manera habitual puesto que Terry tendría obligaciones que cumplir como semidiós, y de no hace falta que les diga que ella jamás podría casarse y hacer una vida normal y feliz como tanto "aclaman y anhelan" los humanos.

Lo que podríamos hacer es lo siguiente: Albert tú podrías enviar a Candy y a Terry de nuevo a la tierra, en estos tiempos, así no crearíamos paradojas en el tiempo, ni problemas innecesarios; ellos solamente tendrían que volver a nacer en familias buenas y "acomodadas" de preferencia para que no pasen penurias de ningún tipo y nosotros, los omnipotentes y caritativos Olimpos nos encargaremos de tengan una vida normal, unos padres amorosos, una infancia inolvidable, haremos que se conozcan, al ser almas gemelas seguramente terminarán enamorándose y nosotros lo único que tendríamos que hacer es quitar obstáculos y hacerles la vida fácil, ellos tendrán una vida larga, feliz, tendrán descendencia y cuando sean viejos, cada uno volverá a su sitio con la diferencia de haber tenido una larga, plena y feliz vida juntos; Candy por siempre tendrá esos recuerdos y también tendrá a su descendencia quienes le harán feliz y Terry podrá vigilarlos desde el firmamento pero con la alegría de haber vivido la historia de amor más hermosa de todos los tiempos, al volver ellos recordarían absolutamente todo, quienes son realmente y lo que hicieron en la tierra.

Patty no deja de sorprenderme tu astucia - le dijo Albert – Si fuera así ellos realmente podrían tener una oportunidad que jamás habrían tenido ni con mi consentimiento en aquellos tiempos, pero hay un problema, si desapareciera la constelación de Orión, sería un hecho terrible para la humanidad.

Vamos Albert –habló por primera vez el dios de todos los mares – es una idea muy buena la de Patty no quieras estropearla con ideas absurdas, no todos los humanos viven viendo al cielo, y además cualquiera podría poner algunas estrellas ahí, es una idea perfecta, ¡Mi hijo volverá a vivir! – expresó Richard emocionado.

No vayas tan rápido Richard, por supuesto que sería importante que Orión no desaparezca, pero lo que lo hace especial es precisamente el alma de tu hijo, y tendría que ser otra alma la que esté ahí para que.

Yo lo haré - Interrumpió Neal a su padre – Solamente serán unos años, como mucho 90 años ¿no?, ¿Qué son 90 años cuando tenemos toda la eternidad? Yo podría ponerme en el lugar de Orión así podría vigilar de cerca todos los pasos de Candy, de Terrence y podría avisarles siempre que vea algún peligro para ellos, ó para cuando se conozcan, para su relación, yo los vigilaré pero serán algunos de ustedes los que tendrán que hacer el trabajo sucio…

Ah por eso no te preocupes Neal – respondió la hermosa diosa de ojos azules – yo me encargaré de cuidarlos y también convenceré a Archie, a Stear, incluso a Anthony para que me ayuden a cuidarlos y a hacerles una vida más fácil -Annie verdaderamente estaba emocionada, podrían volver a la vida aquellos dos que se profesaron las más dulces palabras de amor que ha escuchado en toda su existencia y no solo eso, sino que ella se encargaría de que está vez no hubieran obstáculos.

Yo también cuidaré de ellos, especialmente de Terry, pero si es así haré que se olviden de esa tontería de poner en el olvido el nombre de mi hijo, si el vuelve a nacer se llamará Terrence nuevamente, ¿Qué dices Albert?

Van muy rápido y me sorprende la "inesperada amabilidad" de todos ustedes y las ganas que tienen de colaborar con esto, me parece que las cosas han cambiado y que los Olimpos están muy aburridos. Creo que debo de preguntarle a Candy que piensa de eso y respecto al nombre no veo ningún problema porque Terrence vuelva a llamarse Terrence si vuelve a nacer; creo que es una buena idea Patty, una muy buena de hecho…

Lo malo es que tendremos que esperar tanto tiempo para que ellos se conozcan, aunque bueno si han esperado ya tanto tiempo, unos 14 o 15 años más serán nada y además ¿No recordarían nada de lo que realmente son mientras estén en la tierra verdad? –preguntó Annie acariciándose los labios pensativa.

¡No!, Si hacemos esto ellos no recordaran nada, será como si fueran simplemente dos humanos, y tampoco nos dejaremos ver por ellos, estaremos vigilándolos sin que ellos lo sepan – Expresó Patty

¿Cuándo comenzamos? – Preguntó Neal curioso - me gustaría hacer algunas cosas antes de tomar el lugar de Orión.

En cuanto hable con Candy, estoy segura de que ella estará encantada de esto –Respondió Albert con un nuevo brillo en su mirar, esta experiencia también quitaría ese peso sobre sus hombres y aunque no lo dijera él mismo se encargaría de castigar y quitar del camino a quién quisiera hacerle daño a su preciosa hija y/ó a su querido ¿yerno?.

OoOoOoOo

Padre, madre, antes de que sean las 12 y llegue el año nuevo deseo salir a tomar el aire, volveré en unos minutos – Dijo una chica de mirada verde y cabellos rubios y ensortijados dirigiéndose a la proa para que le diera en el rostro la brisa del mar y se refrescara un poco, aún estaba triste por tener que dejar su vida en América y tener que mudarse a Inglaterra.

Caminó un poco y su estola salió volando con un viento frío que comenzó a correr, ella caminó rápidamente detrás de su estola para poder recuperarla cuando le pareció ver a alguien en la bruma, era la figura de un hombre, muy apuesto, delgado, tenía el cabello castaño y un poco largo, y a pesar de que solamente podía verlo de perfil parecía que recitara algo y sonriera al mismo tiempo. Por algún motivo extraño su estola dejó de volar justo a los pies de aquél desconocido y pareció enrollarse en sus piernas sacando de su ensimismamiento al chico que estaba recargado en el barandal del barco.

¿Pero que tenemos aquí? –Dijo el chico arrogantemente mientras recogía la estola enrollada en sus piernas.

Muchas gracias, lo siento, mi estola salió volando con el viento –Respondió Candy aún nerviosa por haber interrumpido a aquél chico...

Hubo un momento en que sus miradas se cruzaron y sintieron una descarga eléctrica recorriéndoles la espina dorsal, ambos tuvieron una sensación de déjà vu, como si ya se conocieran desde antes y al mismo tiempo una gran atracción comenzó a crecer entre ellos, sin saberlo sus destinos ya estaban sellados y vivirían la historia de amor más hermosa de todos los tiempos.

OoOoOoOo

Desde un punto más lejano las miradas de la mayoría de los Olimpos estaban puestas en esta peculiar pareja que "comenzaba a conocerse".

Fin

OoOoOoOo

Hola a todos,

Muchas gracias por leer Terry en Orión.

Espero que les haya gustado esta historia, si tienes algún comentario que hacerme me encantaría leerlo!

Lady Annalise Grandchester