DuLcE ViCio

"Quería tan sólo intentar vivir lo que tendía

a brotar espontáneamente de mí.

¿Por qué había de serme tan difícil?"

+-Demian-+ Hermann Hesse

Capitulo XI

Darum Habe Ich Dich Lieb (por eso te quiero)

El líquido verdoso resbalaba delicadamente por la porcelana hasta llenar la medida exacta de la taza.

Ni más, ni menos los colores que ahora bailaban en el interior de la loza parecían contener no solo los secretos mas antiguos, si no mas bien en ellos las respuestas.

El reflejo de la infusión se volvía tornasol a medida se acercaba a los labios escarlatas que se dividieron para degustar el primer sorbo.

-el sabor de este Lung Ching es distinto- susurro D

-estas bien conde? pregunto Tetsu (tet chan) quien estaba recostado en el regazo de oriental

-oh!. no es nada, solo me pareció que este té es precisamente lo que necesitaba-respondió el asiático mientras acariciaba al totetsu que descansaba en sus piernas

-El Lung Ching es conocido por ser una variedad de té que usan los budistas para aclarar la mente y calmar los nervios

-así es tet chan, es por eso que pienso, que este té es precisamente lo que necesitaba.

-debería de darle al menos 4 litros de eso a ese condenado policía-gruño el animal

- no es necesario, el detective aprenderá de si mismo sus lecciones- respondió D sonriendo

D estaba sentado en una de las sillas de la sala de invitados tomando la primera taza de té de la mañana. El oriental se había levantado muy temprano hoy, ya que Leon se había marchado como había prometido a primeras horas de la madrugada, y pese a no dirigir palabra alguna con D respecto a lo últimamente acontecido, algo le decía al chino que lo mejor para el momento era no forzar la situación.

Ring Ring..

El teléfono de la tienda comenzaba a repiquetear, el conde suspiro antes de dejar su asiento para contestar, resignándose a la idea de entablar una nueva conversación con uno de sus clientes.

-Tienda de Mascotas del Conde D

-conde?, soy yo…Rodger…

-oh…! señor Rodger no reconocí su voz, que descuidado de mi parte

-yo, bueno llamaba por, por… es decir.., por nuestra cita, habíamos acordado que saldríamos hoy recuerda?

- ah , recuerdo perfectamente sus intenciones Mr Rodger, sin embargo lamentablemente no le informe antes, que no estoy interesado en su propuesta

- pero conde yo pensé que…

- ese es el problema mi estimado, usted no debió pensar de más, ahora si me disculpa tengo que atender los asuntos de la tienda.

El conde no le dio tiempo a rodger para responderle, por que antes de que esto sucediese el ya había colgado el auricular, mientras pensaba en comenzar con su rutina en la tienda cuando nuevamente el teléfono tintineó.

-al parecer es mas insistente de lo que creí- se dijo para si el chino antes de contestar por segunda ves

- tienda de mascotas del conde D en que puedo ayu..

Su sangre se volvía hielo al escuchar una voz suave, similar a la suya…

La voz familiar que lo dejaba atónito a menudo que le hablaba.

-hace mucho que no escuchaba tu voz pequeño

-a-a abuelo?

Las concurridas calles de LA se hallaban con el trafico reglamentario de un día de semana, poca era a gente que se sumaba a caminar por las calles, ya que la temperatura iba en aumento cada ves mas.

Lo mismo sucedía en el interior de los vehículos que circulaban, los que gracias a la congestión de trafico no podían hacer mas que esperar en las interminables filas.

-Mierda estoy seguro de que el jefe hizo esto con alguna segunda intención…

-vamos Leon ve el lado positivo, hace tiempo que no nos tocaba ir a la playa- dijo Jill Guiñándole un ojo

-ahh, ni siquiera sabemos como se llama el testigo, si realmente vive ahí, ni tampoco si su información nos ayudara de algo.

-hey no seas tan pesimista!! Por cierto eso me recuerda, viste la cara con la que andaba el agente Rodger hoy

-oh! Jill no quiero hablar de…

-c`mon Leon, acaso no lo has notado

- que ?

- que Rodger andaba de pésimo humor esta mañana pero sabes por que?- susurro la castaña esta vez con tono malicioso

-que cosa?

- su carácter cambio radicalmente después de que llamó a la tienda de mascotas, eso solo puede significar que el conde lo rechazo

-ya veo, y por que me tendría que importar eso eh?

-eres detective, Deberías entender la indirecta…

-lo único que no entiendo es el por que no dejas mi vida privada en paz de una condenada vez?

-por que estoy acostumbrada a cuidarte Leon. Y eso significa que no permitiré que te equivoques ya te lo dije

- rayos jill ya deja de decir eso, yo se cuidarme sol…

PII PPII

El teléfono móvil de la castaña comenzó a sonar, al contestar de inmediato Leon se percato de que la conversación que esta mantenía era de rasgos amorosos, sin embargo lo que mas llamo la atención del americano fue que jill termino su conversación hablando en chino

-wow! no me digas que tu nuevo novio es chino?

-a decir verdad es solo descendiente

-ya veo, por casualidad es el chico de la fiesta?

-si, llevamos saliendo unos días, aun no sabemos si vamos a formalizar las cosas, pero de momento estamos bien… y… que hay de ti Detective Orcot?

-yo que?

- te has reconciliado con el conde?

- p-pero que DEmoNios JILL!!!!!!!!!

- hey hey … ten cuidado con el volante!!

Sus manos habían comenzado a tiritar mientras sostenían el receptor, ya que el sabía que esta llamada tenía mas de algún motivo corriente

-abuelo, hacía mucho tiempo en que no lo escuchaba, como están las cosas por allá?

-como siempre, sin novedad alguna, sin embargo ese no es el motivo de mi llamado

-si es por el bienestar de la tienda y los animales esta todo bajo lo estipulado

-lo se, afortunadamente mi querido nieto se desempeña de manera esplendida en la administración de la tienda

-gracias por el halago, sin embargo estoy seguro que no son el motivo de esta llamada ye ye (abuelo paterno en chino)

-no hay duda de que eres incluso mas perceptivo que tu padre,- se sonrió antes de proseguir- hay un asunto que quisiera conversar contigo, sin embargo este método no es el mas adecuado para hacerlo.

-quiere decir que..

- visitaré la tienda en los próximos 5 días, espero que para entonces no me defraudes

-no lo haré, le estaré esperando con una taza de té abuelo.

-no esperaba menos de mi querido nieto, hasta entonces.

Clic…

D sintió como del otro lado del auricular finalizaban la llamada, y aún así no colgó el auricular que estaba en su poder, algo le había perturbado demasiado en relación a la aparente tranquilidad de la conversación con sofu D, el conde no tenía muy claras las intenciones del mayor de los D pero podía percibir que no serían noticias muy gratas.

Jill y Leon habían logrado dar con el paradero del sospechoso, después de unas cuantas vueltas, Leon aún se hallaba fumando un cigarrillo cuando ya estaban parados frente a la puerta de la casa donde habitaba el individuo.

El americano dejo caer su cigarrillo a medio fumar, pisándolo antes de golpear la madera que conformaba la portezuela.

No tuvieron que esperar mucho, cuando del otro lado, una mujer de edad avanzada saludo amenamente

-detective Orcot policía LAPD, ella es mi compañera Jill tenemos información de que en esta casa se halla alguien que asistió a la celebración, del joven Leonardo Dayac hace dos días, le sugiero cooperar, con las preguntas que le voy a hacer..

La mujer que atendió comprendió de inmediato el mensaje, por lo que haciendo una reverencia se retiro para ir en busca de quien seria el testigo. Al cabo de pocos instantes los pasos de alguien se sentían avecinarse, el detective Orcot no evito prestar mejor atención al individuo, cuando escucho en la lejanía su voz, puesto que le parecía muy conocida...

-muy bien ya voy ! no se por que tanto alboroto ….

-Audria? – dijo Leon sorprendido al ver la identidad de la testigo

-que sorpresa… cowboy- sonrío ella no menos sorprendida

- se conocían? – pregunto Jill

Luego de algunos minutos por fin Leon y Jill habían hecho entender a Audria el motivo por el cual necesitaban su declaración la que sin duda era de vital importancia para la investigación.

-mhh, entiendo, lo que necesitan entonces es mi declaración para ayudar a resolver el caso eh?

-exacto por eso es de suma importancia que nos expliques todo hasta el ultimo detalle de lo que recuerdes.- señalo Jill

-muy bien, pero a cambio de mi información quiero ciertas condiciones.

-de que clase de condiciones hablas?? Pregunto Jill

-estoy dispuesta a entregar hasta el ultimo detalle, pero solo si el detective acepta mi invitación.

Jill se volteo a mirar a Leon con el seño fruncido ya que no entendía a lo que se refería la muchacha con su proposición.

- me estas chantajeando?..-

-hey! Vamos no parecías tan poco dispuesto aquella noche.

-ya lo dije una ves, no tengo interés en tu propuesta, además deberías saber que si te niegas a ayudarnos tendremos que arrestarte por no colaborar con la ley.

-wow.. no tienes que ser tan rudo cowboy, pero bueno, se que estas en lo correcto, les daré mi declaración, sin embargo no les garantizo que pueda recordar todo lo importante, después de todo la mente humana es frágil

- maldici..

Leon se estaba impacientando con la idea de chantaje que audria quería llevar a acabo, y es que si bien audria era una belleza a simple vista, no era el punto de salir con ella lo que incomodaba a Leon, más bien tenía que ver con una promesa hecha a cierto ángel oriental, promesa a la que Leon no quería faltar.

Hey Leon puedo hablar contigo unos instantes- dijo Jill en tono bajo mientras arrastraba al rubio del brazo.

-que sucede Jill?

-eso es lo que me gustaría saber señor Orcot!, se supone que estamos aquí para conseguir este testimonio que es de suma importancia, y tu tiras todo por la borda!- se quejo jill hablando bajito

-Jesucrist! tu no entiendes, esa chica debe estar mintiendo

-no podremos saberlo hasta que lo intentes, además que es lo que tengo que entender que un hombre como tu rechace la invitación de una chica atractiva?

-yo simplemente no puedo salir con ella Jill entiéndelo

-no vengas con esas excusas infantiles, saliste con ella antes verdad por eso la conoces!

-Demonios Jill la conocí la noche en que salimos al bar recuerdas? Pero nunca…

-no importa tienes que ir allí ahora y aceptar esa proposición

-ya te dije que no puedo!

-y que razón tienes para no hacerlo! Resulta que sales con cualquier clase de mujer y ahora que te invita una la rechazas!!

-Shit! no puedo salir con ella por que se lo prometí a D!- dijo Leon sonrojándose súbitamente por su confesión accidental

El rostro severo con el que Jill le miraba cambio abruptamente a una expresión divertida,

-así que era eso??-

-oh! no!!! No voy a permitir que te rías!

-ok ok, es solo que… olvídalo,- suspiro la mujer antes de pensar que iba a decir nuevamente- mira se que no quieres estar en falta con el conde, pero tampoco podemos dejar la investigación de lado entiendes?. Lo haremos de esta manera iras a esa cita y si es necesario yo hablare con D para que no se enfade bien?

Fue de esa manera que Leon aun no convencido del todo acepto la oferta de Audria, esa a diferencia del americano con un rostro my feliz le tomo del brazo mientras lo invitaba a dar una vuelta. Al cabo de un rato de haber caminado, se hallaban merodeando un lugar de la playa bastante poco concurrido, fue entonces que Leon siendo guiado por la mujer llego hasta una especie de cueva en la que ambos se sentaron.

-este es mi lugar secreto, eres el primero al que se lo enseño que te parece?

-no esta mal- dijo Leon sin interés

-uhh podrías intentar ser un poco más amable..

-c'mon sabes que no estoy aquí por mi voluntad, así que por que mejor no me cuentas tu relato

-muy bien, que quieres saber?

-todo lo que recuerdes, encontramos manchas de sangre pertenecientes a Leonardo dayac en su departamento, sin embargo de el no hemos sabido nada, su familia al percatarse de su desaparición nos ha contactado para iniciar el caso, antes de que los medios de comunicación filtren la información al publico.

-valla es tan importante ese chico?

-no es tanto el, si no mas bien su apellido.

-entiendo, bueno esa noche fui invitada por el, tuve la oportunidad de conocerle cuando me quede en un hotel en otro país hace años, mientras realizaba mi trabajo soy publicista sabes?

-ve al punto

-bueno en aquel tiempo fue muy amable conmigo, nos hicimos mas conocidos que amigos, pero nunca nos veíamos mucho, la verdad la noche de la fiesta me acerque a saludarle, se veía muy feliz con su acompañante.

-acompañante??

-a si es, era una chica que jamás había visto en mi vida, además no parecía del circulo social al que el pertenecía, aunque era bastante bonita, ya sabes como son las cosas del amor verdad Leon?- dijo ella sentándose al lado del rubio

-hey tranquila ya te dije que..

- lo se…te seguiré contando, bueno la fiesta transcurrió normal, si pasas por alto las miradas de reproche hacia la chica, mhh a parte de eso lo único extraño que presencié, fue una discusión entre ellos, ella le decía que le devolviera su hagaromo o algo así que para ella parecía tener mucho valor. Eso es todo lo que se.

-recuerdas el nombre de la chica.

-creo que se llamaba tanabata y por lo que dijo se estaba quedando en chinatown.

-muy bien ya te he dicho todo, ahora quiero mi recompensa

-de que hablas yo no prometí nada

-pero…

-pero nada, gracias por el paseo

-oye espera,

-que?

-si consigo información del caso me tomarás en serio?

- no voy a hacer eso.

-por que? Es que ya encontraste a alguien?

-ese no es tu asunto

-de todas maneras conseguiré esa información y nos volveremos a ver,' dijo ella dándole un beso rápido en los labios a Leon.

- buen trabajo chicos estoy orgulloso! exclamaba en el departamento de policías, el jefe de Leon y Jill

-no es nada jefe, es solo trabajo en equipo verdad Leon? sonrío Jill pegándole con el codo al rubio

-mhh...si

-con esto al menos tenemos por donde empezar, ahora hay que seguir con la misma línea y no perder el rumbo.- dijo su jefe enérgicamente antes de proseguir -seria bueno que investigaran a esa muchacha,,, tanabata y a que se refería con eso de hagaromo, es obvio que están involucrados en la desaparición de Dayac.

-ahora el asunto es donde hallar información acerca de ellos- señalo la compañera de Leon

-mh… veamos- menciono tranquilamente el jefe- si aquellos son nombres orientales y poniéndose en aquel caso el único lugar donde podemos encontrar información de ellos… solo podría ser…

-chinatown.- respondieron al unísono Jill y Leon

Unos minutos después

- D, donde estas?

Leon llevaba 15 minutos desde que había entrado a la tienda sumido en el mas inquietante silencio, el rubio se había dirigido hasta el pet shop con la intención de que D le aclarara algunos puntos del relato de Audria, aún así, mayor fue su sorpresa al bajar las escaleras que conducían hasta el pet shop, y no ser recibido habitualmente por el oriental.

-"donde demonios se metió"- decía Leon para sus adentros mientras continuaba paseándose impaciente en la sala de té.

- D no estoy para juegos, sal de una ves!

Orcot estaba apunto de colapsar, y es que estar a solas en el pet shop no hacía mas que traerle dolor de estomago, y es que eso era comprensible, nadie podría en su sano juicio mantener la calma en aquel lugar, más aun cuando ni siquiera la presencia de los animales era perceptible.

-es muy temprano para su visita habitual detective?- dijo repentinamente D quien estaba apoyado en una de las paredes de la habitación

-rayos D no me asustes de esta manera

-Nunca fue esa mi intención detective aunque, permítame invitarle a una taza de té, antes de continuar nuestra conversación.

-como quieras, por cierto, estos son para ti- dijo Leon mientras ofrecía un paquete delicadamente envuelto

-Oh!! usted siempre trae pasteles de Madame C! no tenía que molestarse detective!!- dijo el oriental lleno de emoción

Leon solo lo observó fugazmente mientras se quitaba la chaqueta para dejarla en uno de los costados del sofá donde luego se dejo caer pesadamente. Ya se había acostumbrado al comportamiento del asiático cada ves que le Traía un pastel.

-un día toda esa azúcar terminara matándote- menciono el rubio mientras comenzaba a tomar el té que recientemente D le había servido.

-sería interesante averiguar, si yo moriría por la azúcar antes que usted por el tabaco y el alcohol- se defendió el oriental escondiéndose tras una cortina de su cabello oscuro.

-pese a eso, aún no me ha mencionado a que se debe su visita; Oh ¡!no me diga que es por que me extrañabas querido!!- exclamo melodramáticamente el oriental

-demonios D no digas esas cosas!- respondió Leon sonrojado- la verdad, estoy aquí por trabajo, me gustaría que me contestaras algunas preguntas…

-¿se trata de alguna de mis mascotas?, por que yo no recuerdo que algún propietario halla roto el contrato últimamente o… es que acaso??

-no es eso D,-suspiro antes de continuar- hace poco me asignaron un caso, si embargo esta muy complicado de descifrar hay indicios de que hubo un asesinato pero no hay cadáver por lo tanto no existen pruebas. Aun así hay gente que aun esta desaparecida.

-entiendo, pero en que es lo que yo puedo ayudar keijin san?

-logramos encontrar a una de las personas que asistió a la ultima fiesta donde se reunieron. Ella, es una testigo muy importante y accedió a cooperar, sin embargo cuando la interrogue me hablo de una invitada en esa fiesta que no había visto antes en el circulo social, una chica de nombre Tanabata, y según lo que me indico ella se estaría hospedando en chinatown.

-Tanabata??- repitió el conde prestando mayor atención a las palabras del rubio

-tu… sabes algo, acaso la conoces?

-no... es solo…keijin san usted conoce la leyenda del pastor y la tejedora?

-por supuesto que no! Rayos D. lo único que se es que ese nombre es occidental por eso vine hasta aquí!

-tks… modere su lengua keijin san – pidió D para luego decir-

Tanabata es mas conocido en mi cultura como el festival de las estrellas, la historia cuenta que Alter un pastor y Vega una tejedora se encontraron en el campo por cosas del destino y cayeron en un amor irremediable. Él es de clase baja y ella es la hija del rey del cielo.

Pese a ello, el padre de ella sabiendo de sus diferencias mortales accede a su amor y luego permite su boda.

-eso me recuerda a romeo y Julieta- refunfuño Leon mientras se estiraba como cual gato en el sillón

-las diferencias entre mortales e inmortales van más allá que dilemas amorosos mi querido Leon- dijo D mientras dejaba fugazmente una caricia mansa en el cabello de Leon, antes de ir en búsqueda de mas te para proseguir con su relato.

-Sin embargo el amor entre ellos era tan intenso, que descuidan sus trabajos y todos sus deberes, eso provoca la ira del padre de Vega quien decide hacer algo.

El castigo es severo. Ambos deben separarse. Es por eso que desde ahí, viven separados a ambos lados de la vía láctea, y solo se pueden ver la noche del 7 de julio en el festival.

-así que es una leyenda, pero ella hablo de un tal hagaromo?

-hagaromo es la tela que vega usaba para trasladarse del cielo a la tierra y que accidentalmente perdió, ese fue el motivo por el que conoció al pastor.

-no fue un encuentro casual?

-lo fue, aunque el pastor jamás le dijo a ella que el tenía su preciada tela, ya que si lo hacía ella sin duda regresaría al cielo y el la perdería, el prefirió retenerla hasta que luego de casados ella encontró su hagaromo entre las cosas del pastor.

-ustedes los chinos tienen unas fabulas muy extrañas sabes?

-lo mismo pienso de ustedes los americanos- contesto el oriental con una sonrisa fría y elegante- aunque tengo la sensación, de que usted me esta ocultando algo Leon.- comentó el asiático mientras miraba al rubio por sobre la taza de te que sostenía en sus manos

Leon medito, en silencio las palabras del conde antes de decidirse a hablar…

-eres demasiado asertivo en ocasiones

-gracias por el cumplido

-no voy a poder cumplir la promesa que te hice

-…?

-hay algo que no te he dicho, la testigo, mi única testigo en este caso, resulto ser Audria, y ella no quiere ser interrogada por nadie mas que no sea yo.- confeso el americano mientras pasaba una de sus manos sobre la nuca.

-que… afortunado keijin san parece que su suerte comienza a cambiar, finalmente las mujeres le llueven, lo felicito- dijo D con tono frívolo y ácido, mientras dejaba la taza de porcelana en la mesa.

-escucha D yo no tengo nada con ella… además tampoco sabía que estaba involucrada en este caso.

-no hay por que dar explicaciones, no tiene sentido que tomara seriamente una broma como lo fue esa promesa- dijo D tratando de sonar indiferente.

-ya deja eso ! realmente no hablabas en serio aquella ves!?- explotó Leon levantándose y golpeando la mesa que se hallaba entre ellos

El silencio se interpuso entre ambos, sus miradas se cruzaron de forma incomoda, percibiendo las sensaciones que circulaban por sus cabezas, ambos estaban molestos, pero sus orgullos estaban incluso por encima de sus razones para poder arreglar sus problemas.

- debería dejar de ser tan violento, señor detective- contestó finalmente D evadiendo todo tipo de respuesta

-responde lo que te pregunte!!

-era solo un juego Leon, nada más

-estas hablando en serio!! Entonces si esto es así explícame por que rechazaste a Rodger?!

-Co..como sabes eso..?- el conde no pudo evitar sorprenderse frente a la pregunta de Leon

-maldición, no importa como me entere de eso, yo solo quiero saber la verdad

-el señor Rodger no es de mi interés es por eso que lo rechace-se defendió aparentando calma

-estas fingiendo, maldito mentiroso

-y que hay de usted, acaso esa mujer no le gusta?

-no digas estupideces, ella fue quien me busco aquella noche, y es ella quien me sigue ahora

- Oh si!, pero pese a ello usted goza de ese tormento!!

- santo cielo! Mira quien lo dice, al que le gustaba ser acosado por un maldito chef psicópata, y que ahora anda moviendo su trasero bonito al primer agente del FBI que se le cruza

-que descaro usar ese lenguaje! Eres un estúpido espécimen americano que debería ser embalsamado vivo en un museo, para que el resto de tu raza vea lo horrible que esta la humanidad

-que yo que?!!

- si lo que escuchaste tu, maldito pervertido!!! Deberías ir acostarte con Audria, ya que tienes la escusa perfecta con este caso!

-por todos los cielos!! D! te dije que solo nos besamos!!! Es lo mismo que tú hacías cuando filtrabas con Rodger

-yo nunca me bese con el!

- la bese únicamente por que me recordaba a ti!

-como si eso fuera cierto!!

-maldición D fue solo un beso!, además no te debería interesar, por que nunca fuiste enserio con la maldita promesa!

-ya escuchaste no me importa lo que tu y esa mujer puedan hacer!!

-Así?? Me alegra oírlo!! Entonces me marcho!! ya tuve suficiente de ti, de tu tienda y de tus malditos juegos!

- ja pues es la mejor decisión que has tomado en tu vida Leon Orcot!!

Los gritos fueron seguidos por el choque de la puerta de la tienda de mascotas, esta ves ambos se habían excedido en la dureza de sus palabras.

Una ves la puerta fue cerrada el oriental se afirmo en ella mientras sujetaba su cabeza…

Leon caminaba en dirección a su vehiculo todavía se sentía muy enojado como para

Pensar si quiera en cualquier cosa que no fuera estar lo mas lejos posible de aquella tienda.

De esa manera se introdujo en su auto encendiéndolo casi de inmediato.

Echo un vistazo a la izquierda y suspiró al percatarse que dos ancianas estaban quietas en la acera, observándole fijamente. Leon, fácilmente supo que su riña con el conde no había pasado inadvertida en Chinatown.

- hemos hallado este cadáver a orillas de la costa al parecer la marea, lo ha traído de vuelta, el cuerpo no ha sido identificado aún y presenta mutilaciones, en brazos piernas, y cabeza, solo tenemos el torso del cadáver, que nos indica que se trataría de un hombre.

-leon??

Ya había pasado un rato desde el altercado en el pet shop, y Leon se había encargado de explicar todo lo que manejaba respecto a la leyenda de tanabata, según lo que D le había dado a conocer. Sin embargo no había echo ningún comentario respecto a lo sucedido con el oriental.

Aún así se encontraba ahora en alguna parte de la costa de la playa, le habían llamado luego de que se había marchado del pet shop para que fuera con urgencia hasta el lugar, ya que habrían hallado un cadáver, que pensaron podría corresponder al joven Leonardo Dayac, no obstante el cuerpo mutilado impedía que a simple vista se hicieran conjeturas.

-Leon!!- llamó Jill al rubio por enésima ves, tratando de tomar su atención

-huh, jill..?

-estas prestando atención!

-por supuesto que si!..

El americano se hallaba en la escena del crimen, sin embargo pese a que estaba físicamente hace horas tenía que admitir que no podría estar en dos lugares a la ves, ya que su cabeza solo daba giros hacia la dirección contraria en la que estaba su cuerpo.

Así paso la tarde completa hasta que el trabajo estuvo acabado al menos por el día, de esa forma el rubio pretendió salir de rumbo a su departamento cuando su compañera jill le interrumpió

-Leon, no se muy bien lo que te esta pasando pero si quieres conversar…

-esta bien Jill, no es para que te preocupes estoy bien- y dicho esto se despidió de la castaña

Ya se había hecho tarde por lo que Leon trato de apresurar su marcha, a pesar de ello se detuvo antes de entrar al carro al ver en la lejanía una figura para el familiar, al mirar con mas atención, pudo estar seguro entonces de que se trataba del conde D.

El oriental se hallaba parado en uno de los riscos de la playa, D miraba hacia el horizonte mientras la brisa marina revoloteaba por sus cabellos haciendo que se mecieran débilmente, su tez lucia en armonía con la escena, al menos daba la extraña sensación de pertenecer al paisaje, algo así como una continuidad de este.

-¿que hace un tipo tan delicado como tu en un lugar como este?- la voz ronca del rubio interrumpió la perfección del paraje mientras se acercaba hasta el oriental

-no tengo intenciones de seguir con lo de esta mañana detective- suspiro D aún sin mirar a Leon

-Leon se sentó a su lado sin decir nada mientras fumaba un cigarro que recién había encendido

La tensión aun era evidente entre ellos y es que ninguno podía para por alto el altercado que habían tenido horas antes

-"me excedí, lo lamento"

Y junto a las palabras nuevamente se adjunto el silencio, Leon no le dio mayor importancia a esto siguió fumando hasta que ya no le quedaba nada de su cigarrillo, fue entonces al percatarse que D aun no respondía a su disculpa, se levanto se su lugar situado al lado del conde, para marcharse,

-tan rápido te rindes? , no es común en ti,- dijo finalmente el conde quebrando la atmosfera

-…ese es el maldito problema ya no calculo que es lo común en mi y que no lo es! y se que no soy el único al que le pasa esto- respondió Leon volteando a verlo

-Maldigo la hora en que cruzaste la puerta de mi tienda Leon Orcot!- grito el conde mientras giraba para encarar al rubio, Leon se sorprendió al ver el rostro de D, en el ya no estaba aquella mascara que el siempre mostraba, a cambio había congoja, angustia y la sensación de ser observado por un animal aterrado de sus propias acciones.

Los puños del conde se habían cerrado fuertemente, cualquiera diría que esas uñas de manicure perfecta estaban rasgando la fina piel albina, por la fuerza que mostraban en su agarre.

-ya detente- dijo Leon acercándose a el mientras tomaba una de sus manos –es suficiente, no te lastimes

- ustedes los humanos nunca van a lograr entender nada!

-por un demonio D, no estoy para tus paranoias relacionadas con tu divinidad!!!, vamos – dijo Leon jalándolo de la mano por la que ahora le tenía sujeto

D podría haberse soltado del agarre si así lo hubiese querido, sin embargo el conde estaba demasiado desconcertado no solo con la nueva actitud de Leon si no además con sigo mismo.

De esa manera Leon llevo a D hasta su auto sin soltar su mano, verdaderamente en otra ocasión hubieran estado apenados de pasearse por la playa de esa manera y más aún cuando en los alrededores circulaba mucha gente, pero las cosas estaban resultando de forma inesperada y D cedía al agarre del rubio sin protesta alguna.

Leon llevo al conde al pet shop, y como de costumbre termino sentado en la sala de estar de la tienda, la rutina de siempre en el lugar de siempre, con las personas de siempre:

Más aun en ese momento Leon se preguntaba por que se sentía impaciente. Una pregunta a la que no tenia respuesta, ya que de conseguir una, requeriría de un largo tiempo y un manojo de nudos por desatar en su cabeza, propuesta que no resultaba atractiva a los ojos de rubio.

D había preparado las tazas para el té, solo faltaba que el agua soltara un último hervor para que estuviese a la temperatura perfecta para la infusión.

Cuando todo estuvo listo, de la misma manera habitual en la que llevaba haciéndolo durante incontables años, el conde con su presencia de porcelana perfecta llevo todo acomodado adecuadamente en una bandeja hasta la mesa que se hallaba frente al detective.

Una vez sirvió el té, en ambas tasas dejo la bandeja a un lado de la mesa mientras dejaba caer su atención en el americano.

Leon había estado reacio a hacer comentarios después de su encuentro en la playa, y ahora estaba un tanto distraído, D se dio cuenta de esto al ver como Leon jugaba con el liquido en el interior de la taza, meciéndolo en un vaivén similar al "tic tac" del compás de un reloj.

-iré por algunos bocadillos- dijo el conde mientras se retiraba nuevamente de la escena, aun así se sintió aturdido al sentir como las manos firmes de Leon le tomaban desprevenido arraigándose en su cintura de la misma manera en la que lo habría hecho aquella noche que llego hasta el buscando consuelo.

Sus ojos impares se abrieron asombrados causando su reacción de inmediato, enfrentando al americano, para exigir alguna explicación que justificara aquellos actos, no obstante cuando trato de tomar aire para preguntar el por que?, Leon ya lo había empujado hacia la pared mas cercana acorralándolo con un beso.

D pudo sentir como Leon le invadía de forma agresiva llegando a sacar sangre en las comisuras de sus labios.

Poco a poco sus mejillas pálidas se empezaron a encender mientras el rubio le sujetaba con su cuerpo contra aquel gélido muro, al principio el oriental intento liberarse resistiéndose al ataque del rubio empujando al americano fuera del circulo de sus brazos, más todos sus intentos fracasaron, por que por mas que su fuerza superara indudablemente la de Leon, existía un motivo por el cual el se volvía débil a cualquiera de sus ataques y aquella respuesta llego a ser el tabú del mismo conde.

Pronto D comprendió que esta ves no se trataba se ningún "juego" cuando Leon lo empujo mas cerca de el, tomándolo entre sus brazos y quitándole incluso hasta el aire, el oriental se vio perdido, extraviado mientras se aferraba desesperadamente del cuello del rubio con sus extremidades.

Y entonces Leon bajo su rostro hasta el oído de D donde comenzó a jugar con su lóbulo tirando débilmente del arete que llevaba puesto.

Un gemido encerrado con el despertar de las manos del conde fue la reacción del chino, quien tiro de las hebras dorabas de Leon desprendiéndolas de la coleta que los mantenía cogidos, sus finas uñas se mezclaron con aquellos cabellos que el tanto adoro en el detective. Leon por su parte intento gruñir, pero esta vez fue acallado por un beso dulce proveniente de su muñeca china.

Esto lo tomo con la guardia baja, puesto que no pensaba que D podría juguetear de la misma forma.

D sonrió en medio del beso, casi riendo en el acto, al leer la mente del rubio, dejándose guiar por aquella bestia que ahora lo estaba devorando literalmente.

Leon llevo una de sus manos hasta el cuello del oriental para deshacerse del primer botón del cheongasam sin embargo estos resultaban ser muy complicados para su paciencia irascible por lo que termino por rasgar la parte delantera del traje de D exponiendo la piel del pecho desnudo del conde.

El kami en cualquier ocasión no hubiera dudado en matar a Leon por hacer semejante ultraje a su vestimenta, sin embargo D estaba tan ido en los brazos del rubio que no opuso la menor resistencia cuando Leon destruyo aquella tela que oponía el paso hasta su piel.

La boca del rubio dejo los labios de D para comenzar a vagar por los recovecos del cuello del oriental, ¡¿desde cuando era que aquel lugar se había transformado en su lugar preferido?! Pensaba Leon; ahí acunando su rostro entre el cuello y hombro del oriental, ahí exhalando la más pura esencia que jamás volvería degustar en ningún otro ser, ahí donde yacía su calma.

Su equilibrio y su paz.

Deslizo una de sus manos por el pecho expuesto, tanteando casi por instinto lo lizo de este, comprobando una vez mas que no se trataba de una mujer, aún así la suavidad de la piel solo podría compararse a la seda, y Leon acallo para si este pensamiento mientras empujaba a D contra la pared haciendo que este separara sus piernas para engancharlas en su cintura dejándolo en una nueva posición.

-detecti..

-no te atrevas…

-…-

- no vuelvas a llamarme así.

Demando Leon mientras D descendía para volver a besarlo mientras lo abrazaba, las manos de D buscaban desesperadamente deshacerse de la camisa que Leon llevaba puesta arrugándola, enterrando sus uñas sin compasión causando rasguños incluso por encima de la tela que cubría la espalda del rubio.

-Leon…házmelo- susurro D en medio de los besos calientes que ahora se intercambiaban. Mientras iba apretando más sus piernas alrededor de la cintura del rubio, donde una dureza había comenzado a despertar, y D lo supo al sentir el roce de sus cuerpos.

Leon pensaba que estaba llegando a la locura, ¿acaso había escuchado bien lo que D le estaba pidiendo? ; Y aún escuchándolo completamente en sus cabales, la idea de estar sumergido en letargo le invadía con desesperación.

Sin embargo , no dudaría en aprovechar esta oportunidad, fue entonces que Leon aventuro aquella mano que jugaba con uno de los pezones de D hasta el inicio de la espalda del oriental, en ese momento, sintió como la piel albina se transformaba en marfil por la tensión que le ocasionaba este nuevo contacto, aquel roce simple en el extremo final de la espina dorsal, causaba una marea eléctrica en su muñeca, junto a nuevas sacudidas lentas en las caderas que tímidamente se alzaron para derrumbarse en el, mientras gemía casi inaudiblemente.

Un movimiento similar a las danzas que usan las culebras para capturar a sus presas; y la delicadeza propia de la monarquía; la mescolanza ideal junto a la mirada desigual que le hechizaba.

Y nuevamente aquel movimiento delicado con el que caía en la parte baja de su cintura reafirmando la petición hecha con aquellos labios borgoñas entreabiertos.

Leon centro su atención en D la expresión escrita en su rostro hablaba mas que mil siglos de antigüedad, el americano dedujo entonces lo que estaba a punto de acontecer y por primera ves acallo el peso de sus futuros actos, y es que aunque intentara evitar lo ineludible, ambos habían llegado al punto en que el retorno era inexistente.

Leon guío sus labios dando efusivos besos en los hombros y cuello de D para luego subir hasta la cien del chino y dejar un último beso en su frente, en tanto una de sus manos se resbalaba adentrándose entre las telas hasta hallar el camino perfecto para hacer contacto con una de las piernas del conde, Leon guío su mano desde la rodilla gradualmente hasta internarse en el muslo del conde el que froto en leves círculos, la piel fantasmal y el aroma que D desprendía provocaba en leon una ola de sensaciones que le sacaban de control, haciéndole actuar solo por sus instintos bajos.

-no… aquí no…- dijo entonces el conde sujetando la mano escondida en su entrepierna, no obstante D sabía de antemano que su intento de frenar a Leon no seria duradero, menos aun cuando este tenía inmerso en sus ojos la expresión posesiva de una fiera reclamando a su compañero.

-¿Dónde entonces?- respondió Leon esta vez sujetando por la muñeca a aquella mano que lo estaba reteniendo para así mantenerla por sobre la cabeza del conde.

-mi cama..vamos… a la cama…- susurro D acariciando mansamente el rostro de Leon antes de volver a besarlo.

-sujétate- dijo Leon mientras aseguraba las piernas de D para evitar que este resbalara en el camino. El rubio estaba seguro de poder recordar el camino a la habitación de D, después de todo ya le había llevado con anterioridad hasta su dormitorio la vez en que D se habría enfermado.

D por su parte obedeció enredando sus piernas y brazos en el como si de hiedra se tratara, elevo aún así sus caderas meciendo su cintura apegándola lo mas cercanamente posible a la de Leon dejando que el mismo rubio sintiera como el miembro de D despertaba con el contacto.

En medio de besos y caricias se desplazaron por los pasillos de la tienda hasta el dormitorio, para Leon se torno una hazaña el llegar hasta la habitación, teniendo así que usar toda su fuerza de voluntad, ya que, la tentación de hacerle el amor a D ahí mismo se tornaba un impulso casi incontenible para el americano. Finalmente Leon se adentro en la alcoba colocando suavemente su carga en el lecho D por su parte no permitió que el rubio se alejase, ya que haciendo un movimiento rápido consiguió poner a Leon sobre si, capturándolo con sus piernas y brazos.

El rubio sonrío al notar la impaciencia de su koi, y es que nunca habría imaginado que detrás de esa fachada ambigua y sin sentimientos aparentes se escondiese un ser capaz de entregar todas esas emociones que el había llegado a ver.

Mas el americano sitúo una de sus piernas entre las de D moviéndola de manera desconsiderada haciendo círculos pequeños arrancándole suspiros, en tanto comenzaba por deshacerse de las ropas que le estorbaban, las telas rasgadas resbalaron como si de agua se tratara a través del colchón de la cama, dejando expuesto el cuerpo desnudo de la figura oriental que ahora se extendía entre las sabanas tentadoramente.

Solo la ropa interior evitaba en el cuerpo del oriental la total desnudes, ya que en esta ocasión el americano se sintió gratificado de que D no hubiera usado aquellos pantalones que solía llevar bajo el cheongasam, por que dado el caso y a su carente paciencia; de seguro los hubiera rasgado si reparo.

Aquellas manos de manicura perfecta, se desplazaron por el pecho del rubio palpando apenas con las finas uñas la piel que Leon había dejado expuesta al quitarse la camisa que le cubría.

La musculatura del rubio era tonificada pero no en exceso, si no mas bien en la medida justa y necesaria y aquellas marcas que adornaban el cuerpo del americano no hacían mas que recordar los riesgos de su profesión.

D tanteo con sus dedos aquellas marcas, a medida dedicaba cada una de sus respiraciones al americano, Leon por su lado hipnotizado por aquella muñeca que se hospedaba bajo el, descendió con sus labios hasta el pecho de D donde se apodero de uno de sus pezones el que comenzó a lamer de forma tortuosa y hambrienta, arrebatándole gemidos que D pretendía acallar cubriendo sus labios con una de sus manos.

Luego de terminar con uno, Leon presto atención al otro mientras notaba como el cuerpo de su nuevo amante respondía endureciendo la zonas que el estaba dilatando, más aun en el instante en el que el rubio mordió levemente el contorno de aquella presa haciendo que D gritara lascivamente su nombre.

Leon siguió con su trabajo descendiendo por el abdomen de D llegando hasta su vientre donde comenzó por dejar besos suaves en el sector de su ombligo, los que D respondió con el agarre de sus manos en los hombros de este, enterrando levemente sus uñas en la carne y alzando sus caderas en respuesta, sintiendo nuevamente como la dureza del rubio presionaba contra su muslo.

Leon detuvo su trabajo de repente para alzar sus zafiros y clavarlos en el chino, algo hubo en la mirada azulina que a D le hizo recorrer un escalofrío en su columna.

-mierda…- susurro Leon en el ombligo de D causando leves cosquillas con su aliento

D aun en esa posición, guió sus manos hasta el rostro del rubio, el que tomo para hacer que le mirase, el oriental había advertido lo que confundía a aquellos zafiros.

-te dije que esto no sería fácil Leon, después de todo yo no soy una mujer,- hablo suavemente delineando con sus manos el contorno de las mejillas del rubio- sin embargo – hizo un pausa antes de continuar-aun estas a tiempo de renunciar, por que una ves decidas llegar hasta el final, todos los caminos que tomes quieras o no; siempre te traerán a mi.

-no es eso lo que me preocupa, no soy alguien que abandone en este tipo de situaciones - indicó Leon ahora apoyando su rostro en el pecho de D mientras este le abrazaba jugado con sus cabellos-estoy seguro que si llego hasta el final contigo, no podré dejarte nunca más, y si tu resultarás ser el culpable de los crímenes yo…

- ¿es eso?- dijo D deduciendo en totalidad el conflicto que desfilaba por la mente de Leon.

Haciendo un meneo D uso parte de sus fuerzas volteando a Leon de espaldas sobre la cama para así ubicarse sobre su regazo, a horcajadas.

El oriental en un gesto delicado se acomodo sus cabellos dejando que las hebras azabaches crearan aquella cortina que cubría su ojo derecho suministrándole un aire enigmático y sensual.

Sitúo sus manos en el abdomen del americano para no perder el equilibrio montándose totalmente encima de este, mientras se inclinaba lo suficientemente cerca como para hacer que sus pestañas se tocasen.

-esta es la ultima ves que te lo diré Leon; aún estas a tiempo- dijo D mientras desabrochaba el cinturón de los vaqueros que Leon llevaba puesto, el brillo en los ojos imperfectos se había puesto malicioso.

-a estas alturas arrepentirse no me parece una opción- dijo Leon con voz grave al sentir como las uñas de D entraban en sus pantalones para acariciar el bulto que contenía su boxer.

-y...- dijo D seductoramente en su oído mientras apretaba el contenido húmedo entre sus manos sin la menor piedad- ¿si te dijera que yo si soy el asesino que tanto buscas? ¿Que harías?

-maldit…-gimió Leon, al sentir como D traía al exterior de su boxer su miembro erecto, jalando y masajeando la punta de este con su dedo pulgar.

-shh.. querido, su lenguaje…- sonrío D aun en el odio de Leon.- ¿me arrestaras?-pregunto ahora masturbando lentamente a Leon.

-ah!...D!.. no me pregunt…-respondió Leon alzando una de sus piernas para rozar la zonas sensibles del conde

-e-es..esta tu respuesta, Leon?- gimió D acercando ahora sus labios a los de Leon, quien antes de hacer contacto ya los estaba devorando.

-permaneceré - reafirmo Leon sujetando con una mano la nuca de D para devorar sus labios en tanto aventuraba una segunda mano por bajo la ropa interior de D apretando uno de sus muslos

-ah!!- grito D agarrando mas firme la parte del rubio, mientras sentía como su amante bajaba su ropa interior dejando cubierta solamente la parte de su miembro, ya que ahora sujetaba con sus dos manos sus muslos apretándolos y expandiéndolos dejando ver la pequeña entrada de D.

D aun se hallaba sentado encima de Leon, y al sentir aquellas caricias, no pudo evitar excitarse mas de lo que ya estaba arqueando su espalda débilmente hacia atrás, esto provoco que su entre pierna hiciera contacto con aquella pierna que Leon aun mantenía entre el arrancándole un nuevo gemido que fue seguido de otro y otro, ya que D comenzó a frotase en la pierna del rubio, doblando su espalda y arrojando su cabeza hacia atrás, dejando sus cabellos azabaches desplegarse a medida el continuaba, mientras el rubor se apoderaba de su cuerpo ya que todo se sentía caliente y húmedo.

Leon no quiso aguantar mas al ver que D estaba totalmente excitado y fuera de sus cabales, por lo que empujándolo nuevamente bajo del le quito la ultima prenda que le cubría dejándolo totalmente despojado de las ropas, para así el quitarse su pantalón y boxer quedando en las mismas condiciones que su amante.

Si bien Leon tenía experiencia en la cama jamás había estado con un hombre, y claro si es que D podría llamarse como tal, por que pese a todo Leon sabía que la divinidad de D ere cierta. Aun así supo que hacer a la perfección, cuando D guío una de sus manos hasta sus labios donde comenzó por besarla antes de lamerla, sin dejar de mirar al rubio sugerentemente.

Entonces, D tomo entre sus manos la mano de Leon y la guío hasta su parte mas profunda, donde la soltó para abrir sus piernas con la intención de ocasionar un mejor acceso al rubio.

Leon supo lo que debía hacer por lo que sitúo una de sus manos en la cintura de D acariciándola delicadamente, mientras pensaba en como se podría concebir la existencia de un ser tan perfecto, inclusive el propio aroma parecido al jazmín y madre selva que desprendía D en aquellos instantes, le volvía loco, al punto de sentirse un animal descontrolado de sus actos, y es que aquel ser que tenía frente a el ahogándose en la miel empalagosa del éxtasis le hacía ser presa de sus propios instintos.

Así, primeramente rodeo con sus dedos la entrada de D, sorprendiéndose nuevamente al sentir que ni si quiera existían vellos en aquella zona, Leon tuvo que admitir entonces que esto no seria tan difícil como lo pensaba, sintió como D se tensaba mientras este continuaba jugando por los alrededores, explorando grabando con sus manos el cuerpo del oriental, hasta que este comenzó a levantar sus caderas avisando que estaba llegando a su limite.

De esta manera Leon aventuro un primer dedo en la diminuta entrada, al hacerlo sintió como al momento de insertarlo D se cerraba en torno a el apretándolo y soltándolo. Así como el quejido que vino a escapar de los labios Borgoñas, que obviamente habían notado la invasión.

D intento relajarse sabía bien que si no lo hacía las cosas no funcionarían, exhalo varios sollozos que hicieron que su pecho subiera y bajara avivadamente, mientras apretaba entre sus manos aquellas sabanas que rodeaban su cuerpo. Y es que la invasión de Leon le quemaba por dentro.

Poco a poco Leon se percato de como D cedía a la intrusión llegando al punto de poder dilatar en buen cantidad aquel lugar, cuando sintió que ya estaba listo, introdujo un segundo dedo haciendo círculos, metiéndolos y sacándolos para así acostumbrarlo mejor.

El rubio supo que D ya estaba listo cuando sintió como sus sollozos se trasformaban en gemidos, por lo que sacando los dedos que estaban dentro, sitúo su miembro en aquel lugar a medida sujetaba de las caderas al oriental.

Leon busco la aprobación de D en su mirada, y la hallo en seguida, por lo que se inclino hacia delante para besar su frente y luego seguir con sus labios los que lo acogieron de inmediato.

Y entonces de un movimiento se adentro en D. Por un minuto ambos quedaron quietos, D contuvo todos sus impulsos de gritar y se abrazo a la espalda de Leon enterrando sus uñas sin miedo a dejar marcas mientras susurraba

-ren de ai-

Y es que al conectarse con Leon sintió que se moriría, para luego percatarse como aquello que lo quemaba por dentro se transformaba en placer, el dolor que había sentido se había calmado, haciéndole estremecer, y palpitar en su interior incluso apretando mas fuerte al miembro de Leon en su interior con la atención de no dejarlo marcharse.

Leon le tomo fuertemente entonces y comenzó a embestir, primero lento, dejando que D se acomodara a su ritmo, hasta luego llegar a vaivenes secos y profundos en los que ambos no se contenían, Leon tenía el miembro de D envuelto en una de sus manos, el que bombeaba al mismo ritmo de las embestidas que estaban experimentando.

Susurros en chino junto al leguaje corporal que se demostraba mientras se acercaban al momento.

Y los estremecimientos que cada ves, iban en aumento hasta el punto de hacerlos acabar.

El choque eléctrico que experimentaron sus cuerpos les hizo terminar a ambos: Leon primero, dentro de D y luego este esparciendo su semilla en los vientres de ambos.

Ambos terminaron agotados, de tal manera que Leon no medio palabra ya que cayo rendido en los brazos de D.

-¿estas bien?... ¿te hice daño?-pregunto Leon con voz ronca mientras se hallaba escondido en el cuello del oriental.

-solo un poco, pero estoy bien descuida- respondió D abrasando al rubio que aun permanecía dentro del.

-¡Auch!- exclamo Leon cuando sintió las caricias de D en su espaldas, ya que este mismo había terminado por herirle con sus propias uñas en momentos anteriores.

-OH! lo lamento mucho, Leon querido; nunca quise…!

-no digas mentiras!- dijo Leon saliendo por completo de D, y posándose a su lado, siempre te ha gustado lastimarme con esas garras!

-¿me estas diciendo a mi?- repitió D esta ves con la cara de un niño inocente- mientras apoyaba su rostro en el pecho de Leon- y que hay de usted señor Orcot, a usted le fascina dejarme marcas en mi piel perfecta.-reprocho D con tono aun sexy pero exagerado

- OH!, esta bien, no quiero entrar en discusiones y menos ahora, estoy acabado, quisiera dormir aquí, ¿puedo?

-por supuesto, ya se lo dije mi querido, desde ahora no hay regreso.- respondió D besando el cuello de Leon y cerrando los ojos mientras le abrazaba como si de un gran oso de peluche se tratase.

Leon devolvió el abraso depositando un beso en la nuca de D antes de disponerse a dormir,

-uh D, estas dormido-pregunto el rubio acariciando los cabellos del oriental.

-mh…

-cuando estábamos haciéndolo dijiste algo en chino- indicó el rubio no cesando en sus caricias

-D se sonrío mientras se sonrojaba débilmente- dije muchas cosas en chino cuando estábamos "haciéndolo"-

-no, pero esta palabra la repetiste un par de veces y me quedo dando vueltas, era algo así como mhh.. rende.. no se que…

-¿ren de ai? Pregunto D

-si era eso! -Exclamo el rubio-¿ Que significa?

-eso, bueno,- respondió D haciendo círculos en el pecho de Leon con su dedo índice- es algo así como los alemanes dirían- Darum Habe Ich Dich Lieb - o los americanos dirían - I love you- pero en un sentido mas profundo.

-mas profundo?

-así es, Leon, pero en un sentido mas espiritual.

-luego de unos instantes en los que Leon había meditado rompió nuevamente la atmósfera diciendo - oye, por cierto D…-

-mhh…- dijo el oriental casi a punto de caer en brazos de Morfeo

-ren de ai- repitió Leon un tanto apenado mientras le besaba en los labios fugazmente

-yo también mi querido detective, yo también.

Y diciendo esto ambos sucumbieron al más profundo sueño…

ConTiNuaRa

Disculpen las demoras pero este capitulo jamás hubiera salido sin el apoyo de neon milliond muchísimas gracias por apoyarme siempre