DulCe ViCiO

Capitulo XVI

DanGeRouS

Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitador, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo
entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces,
cuando aún no existías

Extracto, Juegas todos los días

Con la luz del universo, Pablo Neruda

Poco más de 1 año y 4 meses había transcurrido desde que Darien había llegado al mundo y siendo sinceros, su llegada y ajuste a las vidas de D y Leon había sido en un principio un tanto caótica. Es un hecho, que a nadie se le enseña como ser padre, ya que si bien, D tenía mucha experiencia en el cuidado de bebes con sus mascotas, no era lo mismo que ahora con Darien.

Sin embargo tanto D como Leon debían sentirse agradecidos, Darien había resultado ser un bebe ampliamente tranquilo, ya que eran raras las noches en las que se despertaba llorando, y los desvelaba, y en cuanto a la alimentación, este recibía felizmente la leche que se le da a los lactantes humanos.

Mas allá de eso, el pequeño era un tanto inquieto cuando se aburría, como cualquier niño, aunque, no prestaba atención a los juguetes humanos, mas bien prefería estar horas jugando con las mascotas de la tienda, lo que le hacia creer a D que el pequeño había heredado sus genes, este detalle complacía mucho al kami quién no dejaba de estar orgulloso de su hijo y de todos sus avances. Leon, por su parte también había resultado ser un buen padre, muchas veces incluso habiendo trabajado, veía que D estaba agotado, y era el quien se hacia cargo por completo del bebe. D tenia que admitir que le resultaba divertido al principio ver los esfuerzos sobrenaturales que hacia Leon al momento de aprender a cambiar de paños de Darien. No obstante el conde no se podía quejar, su amante era un buen padre y no dejaba de preocuparse por el ni de abastecerle con dulces, además Leon había cambiado mucho sobre todo después de presenciar el nacimiento de su hijo.

Mas de un año, y para D había sido como un pestañear de ojos, y pese a sus temores, misteriosamente nadie de su familia había acudido al Pet shop, eso en parte le aliviaba mucho, aunque no dejaba de causarle extrañeza, por lo que no había bajado la guardia en todo ese tiempo.

Para Leon Las cosas también fueron diferentes, el americano había pasado de una vida alborotada a una vida netamente hogareña, con singulares diferencias claro esta.

-¡Hey! Leon, vamos a ir por unas cervezas ¿quieres venir?-dijo uno de los compañeros de trabajo al Rubio

-por hoy paso chicos, tengo cosas que hacer

-¡OH! ¿Así que cosas eh? ¿Y dinos Leon cuando nos vas a presentar a tu novia?- pregunto otro de sus compañeros abrazando al rubio

-¡eh chicos dejen en paz a Leon!, el tiene responsabilidades ahora no como ustedes – contesto Jill introduciéndose en la conversación

-¿Responsabilidades? ¿Leon Orcot ? Ajajá, Jill estas nombrando dos palabras que no pueden ir juntas en una misma oración.

-piensen lo que quiera chicos, Leon no va con ustedes y fin de la conversación- dijo la mujer cruzándose de brazos

-muy bien, muy bien. Jill, pero no te enfades, hey Leon deberías cuidarte mas de estas mujeres, ya que suelen ser muy manipuladoras

-¿que dijiste?

-yo, nada dulzura

-¡No me llames Dulzura!-grito Jill pero para entonces sus compañeros habían desaparecido

-bueno, yo me largo- dijo el rubio. Después de presenciar semejante escándalo, lo único que quería era llegar a casa en busca de un poco de tranquilidad.

-¡eh! Al menos podrías darme las gracias señor responsable- le regaño su compañera evitando su huida encubierta

-¡OH! Jill esta bien que haría sin ti!- dijo Leon besado la mejilla de su compañera

-nada, ajajá, dale mis saludos a D y a Darién, quiero conocer pronto a tu bebe

-pero Jill, te lo eh mostrado en fotos

-¡no es igual! Leon no me puedes negar eso, yo como tu amiga ¡exijo ver a tu bebe!

-¡Good! esta bien, hablare con D sobre eso, ahora me marcho-dijo el rubio con una mano en a cabeza

Mientras tanto en el Pet Shop

D aún estaba haciendo dormir a Darién, el pequeño tenia los ojos entre cerrados mientras su padre le mecía entre sus brazos.

Duérmete, mi niño,
duérmete sonriendo,
que es la ronda de astros
quien te va meciendo.

D lo llevo a su pecho abrazándolo y apegándolo contra si, el bebe se sentía protegido y seguro, sobre todo cuando D comenzó a entonar ciertas melodías que había aprendido alguna ves de alguien, en algún rinconcito del mundo, para ayudarle en su camino al ensueño.

Duérmete, mi niño,
duérmete sonriendo,
que es la Tierra amante
quien te va meciendo.

Miraste la ardiente
rosa carmesí.
Estrechaste al mundo:
me estrechaste a mí.

Pronto el niño yacía dormido, inconciente de lo que acontecía a su entorno. El oriental miro detenidamente a su hijo mientras lo arrullaba, el bebe dueño de un par de grandes ojos azules y transparentes que ahora reposaban cerrados, sin duda iguales a los de su padre Leon, y de una piel blanca y delicada, así como cabellos Ebano iguales a los de su otro padre Kami.

A D le gustaba tener a su bebe así, el sentimiento nuevo que experimentaba con la criatura día a día progresaba, así mismo como su felicidad, y no es que lo quisiera mas que a Leon, si no, mas bien se podrían definir como cariños diferentes, sus dos amores. Y es que cada tarde cuando Leon llegaba del trabajo, D recordaba que ya no estaba solo, que ahora pertenecía a aquello que los humanos solían llamar familia y que no obstante para el durante mucho tiempo careció de completa importancia, hoy por hoy se habían transformado en el motor de su existencia, en la base de su constante día a día.

-Darién, hijo mío, no sabes cuanto te amo- dijo D con voz baja y tan suave como sus mismas vestimentas de seda, a la criatura inconciente

Entonces el conde cerro sus ojos y aspiro el aroma inconfundible de su bebe, algo tan familiar y a la ves diverso, esa criatura era el equilibrio perfecto de Leon y el. Estuvo así un rato meciéndose entre los pasillos de la tienda, los animales quietos y en armonía no hacían mas que aumentar la paz que se estaba viviendo, cuando D decidió abrir sus orbes impares para llevar al bebe a su cuna.

De esta manera abrió sus ojos quedamente, y fue ahí que, solo entonces se percato de algo que antes no había percibido. El oriental se apresuro a observar por el rabillo de su ojo izquierdo y lo vio, detrás de el una silueta los había estado espiando desde hace algún tiempo.

-abuelo- susurro D sorprendido y aun un tanto desconcertado al reconocerle.

-pensaba en darte una sorpresa pero, al parecer me la eh llevado yo - dijo el viejo sonriendo, acercándosele y mirando la carga que D tenia en sus brazos-

-has llegado justo a la hora del té – menciono el mas joven de los kami invitando al antiguo a sentarse en la sala de estar, sin embargo este se mantuvo de pie, ignorando el ofrecimiento

-deja el té para después querido nieto, me gustaría que me explicaras que es esa nueva adquisición que traes en tus brazos

-no es una adquisición abuelo, es un bebe, es mi bebe- dijo D vacilante, pero sin perder la compostura en su voz

-¡OH! no puedo creer que te hallas tomado tan enserio la petición que te di!- exclamo el mas viejo asombrado por la revelación

-abuelo- retornó a hablar el oriental acercándose y tomando la mano del mayor mientras sujetaba al bebe con la otra, -necesito que hablemos- pidió formalmente

-antes de eso me gustaría tener en mis brazos al nuevo integrante de la familia- dijo el anciano quitándole el bebe de los brazos al mas joven. Fue entonces y solo ahí cuando el mayor se percato de algo que no había visto antes, el pequeño lucia no del todo igual a un kami, si no mas bien su esencia, su mismo olor, aquellos ojos, el mismo, era un tanto humano.

-El… no es precisamente tu hijo, esta criatura lleva tu sangre pero… hay algo en el… algo que no esta bien- asevero con cierta duda el abuelo

-El es mi hijo abuelo, pero ciertamente, tiene otro padre- confirmo el oriental, mientras volvía a tomar a Darién en sus brazos y lo iba a recostar a su cuna.

Darién al ser depositado en su lecho abrió sus ojos semi dormido, mirando a su padre, le dedico una sonrisa amplia y le estiro los brazos pidiéndole que lo tomase, D le devolvió la sonrisa, a pesar de estar profundamente preocupado, por la presencia de su abuelo. Tomo una de las manitas que Darien estiraba y aprecio como su mano delicada de dedos largos y finos superaba a aquella miniatura frágil y inocente, el oriental se inclino y beso la frente del bebe, sus mejillas y luego la palma de esa manita que tenia sujeta diciéndole

-todo va a salir bien hijo, te lo prometo.-

El bebe nuevamente río y cerro sus ojos por completo cayendo esta ves, en el beso de la inconciencia, fue de esa manera y después de eso cuando D regreso a la sala de estar donde el otro kami le esperaba para pedirle explicaciones.

No tuvo que esperar mucho para escuchar a voz de su abuelo.

-¿Fue ese policía…? – pregunto el mas viejo

- de que hablas

-¡Ese humano de los mil demonios, oso a deshonrarte!

-¡No no, no es así, Leon no me hizo nada! –dijo D moviendo la cabeza de un lado a otro en un gesto de negación-

-Este bebe lo eh tenido por que así lo quise.

-¡Leon, Leon! Devi saberlo, cuando te vine a ver la última ves, que algo así ocurriría, pero ¡se puede saber en que estas pensando! Acaso has olvidado cual es tu obligación en este lugar, ¡en nuestra especie!- grito el abuelo empujando solo con el pensamiento a D, quien calló sentado en uno de los sofá

-esto no tiene la mayor inferencia en mi tarea abuelo si tu escucharas..

-¡¿No la tiene?! Traer al mundo a un bebe de nuestra familia cuya sangre ha sido contaminada por la especie humana ¿te parece que no es una consecuencia? Por los mil dioses que demonios has hecho. Donde esta todo lo que te eh enseñado, donde esta tu sentido común, y tu cabeza, jovencito.

-Esta todo en su lugar, y gracias a eso me permití tener a Darién, y no me arrepentiré de eso jamás, así como de haber escogido a Leon como su padre.- respondió secamente D mientras enfrentaba a su abuelo

-D… hijo mío no te das cuenta de que los seres humanos son despreciables, te has dejado enceguecer tanto con sus locuras del amor que estas hiendo por sobre tu misma cordura, no dejes que te sigan rodeando con sus ideologías nocivas y corrompidas. Aun estas a tiempo de huir a Alemania y dejar atrás este pasado, y en cuanto al niño podría terminar con el en este mismo segundo.

-¡Pero que dices!, ¡¿acabar con Darien?! ¿Es que no me has atendido nada de lo que te eh estado diciendo? no me arrepiento, no lo hago, ni lo haré, de ninguna manera Amo a Leon y al hijo que el me dio y no dejare a mi familia, por que ellos, son todo lo que realmente poseo. Y no me importa no tener que seguir al mando de la tienda, ni desertar de nuestra especie si es necesario.

-¡Locuras!, ¡OH hijo mío, me estas destrozando con tus demencias, en que minuto te has perturbado tanto, retorciste tu camino recto para pasear por el de espinas!- exclamo el viejo esta ves dando vueltas en la sala

-abuelo, el amor no es un camino de espinas, tampoco de flores, si no mas bien es la unión de ambos, y pese a todo amo a ese hombre tanto como a mi bebe, y si tengo que ir contra tu voluntad para seguir con ellos lo haré.

-te han infectado, y te has dejado hacer, eres una deshonra, yo que en ti había puesto mis expectativas, que confíe en tu cordura, y te cedí la libertad

-Tampoco lo entendía al inicio abuelo, pero finalmente me di cuenta, nuestra especie no entiende esta clase de sentimientos envueltos en mantos de seda, por que estamos condenados a la soledad.

-¡sabes lo que esto significa, sabes que debería destruirte o condenarte, lo has tenido presente si quiera!- Grito nuevamente el anciano golpeando la mesa de té

-abuelo, no te pido que me entiendas, ni que perdones a todos los humanos solo quiero que me escuches

-ya basta D-

-Leon que haces aquí?

La discusión había tomado tintes un tanto desagradabas que ninguno de los kami percibió la llegada del rubio a la tienda. Leon había permanecido en silencio escuchando, hasta que sintió que era el momento de intervenir en la discusión.

-estuve escuchando y es suficiente no tienes por que humillarte

-Leon…

El rubio se acerco y justo cuando D iba a responderle este levanto la mano en señal de que guardara silencio, y por muy sorprendente que resultara, D por una ves en su vida pensó que estaba bien dejar a Leon con la última palabra, el americano llevo una de sus manos hasta la cabeza del oriental y la acaricio detenidamente para después, prestar mayor atención a Sofu D

-Al fin nos conocemos, señor D, es un placer tenerlo en casa

-Lamento decir que no es un placer para mi ver al causante de semejante calamidad- respondió Sofu D con bordes agrios

-Si vamos a ser sinceros, tampoco me es agradable tener a un predicador añejo

-¡Leon!

-¡Ah! Estos son tus modales, así que con esta clase de individuo se mezclo mi nieto

-ya deje en paz a D viejo, el no tiene la culpa de nada, aquí el único responsable soy yo.

-pero que est…

-si quiere escuchar ficciones, yo viole a su nieto y le forcé a estar conmigo: Si quiere saber la verdad, yo me enamore de D y fui por sobre los mismos prejuicios de mi especie para estar a su lado y se que el hizo lo mismo.

-¡Es impensable! que en tu especie tengan prejuicios con toda la desgracia que han sembrado sobre la tierra y a las mismas especies, ustedes no tienen el derecho a replica por que son criaturas profanadas con sangre, verdaderos asesinos sin memoria, nunca se han detenido a pensar en el dolor de la tierra, solo han infundido el padecimiento a causa de su materialismo y ingratitud extrema olvidando incluso sus raíces y con ello a sus mismos hermanos! Para ustedes no existe si quiera clemencia. No, al menos, no seré yo, quien se las entregue.

-hombre que no esta escuchando, no le pido su compasión, ni su perdón, ni clemencia, tampoco me interesa verdaderamente ser un asesino, ya que esa palabra me la dicen a diario en mi oficio, tan solo le pido su acepción, para D y nuestro hijo

-¿Qué te hace creer que debería ser yo el verdugo que los absuelva?

-por que es usted quien esta aquí escuchando las suplicas del quien usted mismo crío, y nadie mejor que usted conoce la sinceridad que hay en sus palabras, ¡demonios! ¡What that Fuck! ¡Es su nieto, casi su hijo! No un miserable humano como yo, no puede querer acabarle, no por haberse enamorado, no por mirar mas allá de su mascara, y por creer que no esta solo en esta mierda de mundo .

-crees que no lo se, piensas que eso no ha pasado por mi dictamen, déjame decirte que de no ser así no estaría escuchándote si quiera.

-abuelo por favor…-

-pero, no puedo perdonarles, por mas que seas mi favorito, esta ves has hecho algo que supera con creces los errores de tu padre, no puedo pasarlo por alto, simplemente no lo concibo.

-ok man,- dijo Leon respirando hondo-si tienes que vengarte, entonces hazlo, salda tus deudas con migo y déjalos en paz

-¡No, no quiero que hagas eso! Leon. Estúpido, me estas escuchando – estallo el conde cuando escucho al rubio

-no le temes a la muerte humano, no me temes

-no es algo que me cuestione, seguido, anda viejo deja de hablar y intenta matarme de una vez

Sofú D sonrío y empezó a reír frente las atónitas caras de león y D, su risa era casi abrumadora y compulsiva

-se siente bien abuelo?- pregutó leon sintiendo que el viejos e había vuelto loco

El hombre termino de reír y luego, de examinarlos un momento les dijo en medio de la sorpresa.

-por el momento no tomare cartas en el asunto pero te advierto que tengas cuidado con tu padre, si el se llega a enterar no será de mis labios, pero si lo hace sabes bien que el no escuchara

-abuelo…

-no confundas las cosas, yo solo me eh echo a un lado, puedo ver que al menos este humano que has escogido es sincero, sin embargo estaré al tanto

Y sin mas se marcho

-estas bien- preguntó, Leon D después que el kami hubiera dejado la tienda

-si, pero creo que lo peor va a venir de aquí en adelante- contesto D preocupado

Y D no sabia cuanta razón sobre eso tenia

ConTi nuARa