DulCe ViCio
Somos los pintores de imágenes que no se pueden ver;
Los cantantes de las canciones que no se pueden oír;
Los cuidadores de lo que se ha perdido.
Pet Shop of Horrors
Capitulo XIX
DaR
-miau...miau
-ven acá gatito
-¿Te gustan los animales?
- Digamos que es una costumbre de familia
-ya veo, por cierto no te había visto antes
-soy estudiante de intercambio
-ah bueno mi nombre es Howell bienvenido a la Facultad
-Hola Howell, Soy D.
-¡Orcot donde estas vago!
-¿que pasa jefe?-
-¡Necesito que te reportes en 15 minutos mas en mi oficina entendiste!-
-¡Joder ya le escuche!-
-Ey Leon, parece que el jefe esta de muy mal humor contigo ¡¿eh?!
-Si, ya me di cuenta Max- gruño el rubio
-Bueno no es de esperar menos, el piensa que por tu culpa casi pierde a Jill, y ya sabes hombre. Este viejo la ve como una hija.
-Carajo Max, no es necesario que me lo expliques.- contesto nuevamente exasperado
- esta bien ya lo entendí, amigo no es necesario que te enfades- le dijo esta ves dándole una palmada en el hombro para después alejarse.
Hacia un par de días que había sucedido el percance en la tienda con papa D, en el que Jill, su compañera había resultado herida, si bien la muchacha había tenido la suerte de no sufrir lesiones graves, considerando al causante de estas, no había quedado exenta de una hospitalización y cuidados rigurosos ya que después de todo, la bala le había rozado. Aún así el problema había radicado, en el momento en que Leon llamo una ambulancia a la tienda de mascotas, ya que al hacer esto se vieron obligados a entregar una coartada de lo que había sucedido en el lugar, y lógicamente ni D ni Leon podían decir la verdadera naturaleza del asunto, por lo que acordaron decir que se había tratado tan solo de un simple robo con intimidación.
Y Jill quien aún no se recuperaba del todo estuvo de acuerdo con decir aquello, ya que la mujer había visto con sus propios ojos aquella sobrenatural fuerza que poseía ese individuo y aunque aun Leon no le explicara con detalles lo que estaba sucediendo, ella entendía a la perfección que por el bien de Darien de quien, todos en la policía ignoraban su existencia, se hacía necesario guardar silencio. Por este motivo en la declaración de los hechos solo decía que aquel día Jill había accedido a cuidar a Chris en la tienda mientras Leon y D se ausentaban.
Leon se levanto de su escritorio mientras echaba un vistazo rápido a su reloj de pulsera, ya era hora de ir a la oficia de su jefe, sin embargo el rubio no estaba de ánimos para escuchar sermones. Con esa actitud se dirigió hasta el lugar, al llegar, abrió la puerta sin prestar mucha atención en un inicio, hasta que al lado de su jefe vio a un hombre de unos cuarenta y pico de años de estatura alta como la suya y mirada decidida.
-que demonios…
-Leon, acércate este es el motivo por el que quería que vinieras. Este es el agente Howell Vesca del FBI y trabajaras con el en adelante
-¡Eh espera! ¡Pero que rayos esta pasando, por que tendría que trabajar con este tipo, primero fue Rodger y ahora traen a otro payaso de FBI!
-Aunque no estés de acuerdo ustedes tendrán que cooperar entre sí, la razón por la que Howell esta aquí es para investigar ciertos casos que vinculan al conde D y tu Orcot eres el mas apto para ayudarle.
- soy Howell Vesca- saludo el hombre extendiendo una mano
El rostro del rubio cambio drásticamente, no le agradaba para nada la idea de trabajar con Howell ni con nadie que estuviera investigando al conde, por que Orcot estaba resuelto a proteger a D y a su familia, como a de lugar.
Así que de mala manera Leon estrecho las manos apretando en muestra de advertencia a su nuevo compañero mientras le decía.
-Soy Leon Orcot-
El hombre de cuarenta años, le vio con recelo devolviéndole el apretón. De alguna manera había algo en Leon que le llamaba profundamente la atención.
-Me eh tomado la libertad de leer todos tus archivos, y en ellos, en los incidentes que mencionas has culpado al conde sin tener pruebas, eso es muy gracioso de tu parte.-inquirió mordaz
Leon se sonrío al escuchar el comentario, ya esto que era lo ultimo que le faltaba dentro de todos los problemas que estaba teniendo. Más aun si pensaba en que esos informes eran los que había echo hacia mucho tiempo atrás, cuando no hacia mas pensar en el conde como un sospechoso de los crímenes. Pese a ello el rubio sabia bien que de cooperar con la investigación estaba exponiendo a D, aunque el aún dudaba seriamente de que el y Howell se refirieran al mismo conde D, por lo que pensando en ello, Leon le contesto clavando su mirada fija en los ojos del otro.
-Creo que tienes razón, no soy el más indicado para ayudar en la investigación, ya que seguramente tu tienes que tener pruebas congruentes sobre el conde ¿verdad Vesca?
Por que de no ser así, seria una verdadera lástima que estés culpando a otros de tus mismas frustraciones.-Contesto Leon irónicamente abandonando a su jefe y a Howell en la oficina.
Horas más tarde en Chinatown
-¿Howell?-
-Sí, Vesca Howell-
-Lo lamento querido, pero no recuerdo a nadie con ese nombre- contestó el conde al rubio, mientras le daba el biberón de leche a Darién en su regazo. El detective había llegado del trabajo hacia poco y apenas se le había presentado la ocasión, no vacilo en preguntar a D
Sobre el asunto.
Leon se encontraba en la cama de su hermano, frente a D, quien estaba sentado en una de las sillas amplias ubicaba en el costado de la cuna de Darien en habitación de los niños. El rubio acariciaba ahora la cabeza de Chris quien se había quedado dormido mientras su hermano le acariciaba los cabellos.
-es muy raro, Howell parece ser muy insistente en cuanto a las investigaciones sobre ti.- comentó Leon desconfiado.
D se mostró pensativo, el al igual que Leon pensaba que había algo que ciertamente estaba mal con todo el asunto ya que la aparición de su padre había sido casi al unísono con la llegada de aquel agente del FBI y lo que no le hacia percibir ningún buen augurio.
-habrá que tomar precauciones con respecto a ese hombre-
Concluyo D inclinando mas el biberón para hacer que Darien bebiera lo ultimo que quedaba en el recipiente, quitándoselo a menudo para que el pequeño no se atorase.
-si, pero eso no es suficiente, el vendrá a la tienda a interrogarte D
-entonces le recibiré como a un cliente más, o acaso ¿dudas de mis capacidades mí querido detective? – Dijo D dedicándole una sonrisa desafiante que hizo que a Leon se le pusieran los pelos de punta.
- no es eso shit, es que ese agente, no me inspira ninguna confianza.
-es lo mismo que dijiste del agente Rodger-
-Rodger es un idiota D, en cambio este hombre, es diferente-
-Mm, tal ves te estas preocupando demasiando Leon, pero no tienes que inquietarte por nosotros sabes bien que estamos protegidos por las mascotas -
-si es verdad, lo más probable es que si ese hombre intenta atacarte la cabra del demonio terminara sirviéndoselo de cena-
-tienes suerte de que Tet chan no esta aquí para escucharte
-bah! Como si le temiera a sus mordidas
D se rió un poco con el comentario, le causaba gracia cada ves que Leon se enfadaba a causa del totetzu, pero fuera de todo el kami entendía la preocupación del humano, en esos momentos ese hombre representaba una amenaza para ellos. Aunque en la cabeza del conde ya había empezado a funcionar a idea del por que de la obsesión de Howell o mas bien, de a quien era al que buscaba.
-¿acaso…?
-¿acaso que? preguntó el americano
-Es probable que este sea otro de los inconvenientes de mi padre, el tiene la lamentable costumbre de dejarme sus dificultades para que yo las resuelva
-¿entonces Howell no te busca a ti?
-exacto, el señor Howell debe estar buscando a mi padre, pero ¿por que?
-¡Demonios, ese par de hijos de perra, ya verán cuando…!
-Leon, controla tu lenguaje, Darien y Chris podrían escucharte, además sea como sea es mi padre, no te refieras a el así por favor.- reprocho el oriental con una clara advertencia.
-¡Pero que carajo te sucede has olvidado que casi mata a nuestro hijo, o es necesario que te lleve a ver como dejo a Jill para que reacciones!
-Soy plenamente conciente de las actitudes de mi padre Leon- dijo D calmado acomodando a Darien quien había terminado de tomar la leche en su regazo- es solo que, sus reacciones son algo que sabíamos que pasaría-
- Nada justifica una actitud de esa clase D, lo sabes, incluso la cabra del demonio te lo dijo- objeto el rubio refiriéndose a Tet Chan, quien habría frenado los impulsos del otro kami la ves anterior.
El conde se quedo en silencio, no iba responder a la indagación que el detective estaba ejerciendo sobre él. Habían cosas que a Leon como humano le costaban procesar y una de ellas era entender la verdadera naturaleza de los Kami. Y D entendía que si para el mismo le era un tanto complejo entender la cabeza de su progenitor, para alguien como Leon quizás se tornaba un imposible, sin embargo era algo que solo podían trabajar con el tiempo.
Entonces Leon se levanto de la cama acomodando a Chris quien seguía durmiendo, y así de paso, caminar hasta donde se hallaba D sentado con Darien. El bebé al ver la cercanía de su padre americano extendió al instante sus brazos, mientras le veía con sus grandes ojos azules suplicantes y le decía entre silabas y gestos "Pa-pa" robándole de paso una sonrisa al detective que no hizo esperar al pequeño para tomarlo en sus brazos.
-Ey campeón ¿como estas?-
Pregunto el rubio alzando entre sus brazos a su hijo y elevándolo al cielo, haciendo que el bebe riera mostrando una sonrisa encantadora, atributo que de seguro había sacado de D, pensó Leon, ya que la forma de sus cabellos negros y su piel pálida pero nunca tan blanca como la de D eran definitivamente herencia del asiático, sin embargo la nariz, los ojos y en ocasiones algunos gestos que realizaba en definitiva pertenecían al americano.
-¡papi Lon!-
Exclamaba el niño siendo sostenido por el rubio quien lo movía de un lado a otro, manteniendo el cuidado necesario.
-¡Leon no hagas eso Darien acaba de tomar su leche!- exclamo el conde saliéndose de su asiento
-OH, esta bien, ya entendimos ¿verdad hijo?- dijo el americano bajando a Darien y pidiéndole su opinión.
- ¡quere mas!- pidió el pequeño emocionado
-Ajajaja, si pero después,- contesto el rubio- mamá D esta enfadada
-¿ma-má D?-pregunto Darien señalando a D
-Así es mamá D- reafirmo el rubio
-¡Leon Orcot no le enseñes a decirme mamá!- grito el conde muy enfadado
-vamos D, uno de los dos tiene que serlo, y tu eres el mas apto, además según tu yo soy la mama de shuko recuerdas (Leon se refiere al track 1 manga 2 donde nació el Dragón de 3 cabezas), ahora te toca a ti ser la madre- concluyo el rubio
-¡pero que estas diciendo!
- estoy diciendo que Darien necesita a alguien a quien llamarle "mami", por que no esperaras que asista a la escuela diciendo que tiene dos padres, es decir ¿sabes los problemas que le traería?
-lo único que se es que ustedes los humanos son una verdadera molestia- dijo D con sus mejillas encendidas y sintiéndose perdido en la discusión.
-"ven"-
-hum- D se giro para encontrarse con Darien quien aun en brazos de Leon le llamaba abriendo y cerrando sus manitas
-"mami D ven"
- nuestro hijo te esta llamando- dijo Leon tratando de molestarle
-¡ya lo se, no es necesario que lo digas!- respondió D molesto, no obstante no pudo hacer mucho al ver el rostro de su pequeño, el niño lleno de alegría le seguía llamando, y D sabía que era débil ante las peticiones de su hijo, por otra parte eso no significaba que pasaría por alto el hecho de que Darien ahora le llamara "mamá", por lo que Leon tendría que pagarlo con un buen castigo.
Aun así D era consiente sobre lo que el americano se refería cuando le trato de explicar. La civilización humana estaba llena de tapujos, y aunque muchos se creyeran mas abiertos de mente no era el caso de la mayoría. Ya que aunque el fuera un se mi dios, físicamente era un hombre. Y viéndolo de esa manera, pensando en el bienestar de Darien, D se resolvió a pasar por alto su nuevo apodo. Aunque estaba claro que D amaba mucho a su hijo como para darle el privilegio de llamarle así.
De esa manera se acerco hasta Leon quien había bajado a Darien al piso ayudándole a mantener el equilibrio de pie, puesto que el niño aun no daba muy bien pasos firmes. El oriental se agacho y puso sus manos sobre las de Leon quien seguía sosteniendo al crío.
-"mami D" – exclamó Darien
-aquí estoy mi amor ¿que quieres?
-"beso"- El conde dejo su molestia frente a la petición, era imposible que le durara el enojo teniendo a Darien tan cerca y se acerco hasta Darien pera besarlo en las mejillas y en la punta de la nariz ocasionándole cosquillas al menor el que después hizo lo mismo con D.
-"a papi"- dijo posteriormente el pequeño apuntando a Leon – "beso papi"- pidió nuevamente esta vez señalando a Leon.
D cambio miradas con Leon. El rubio sabia que apenas D tuviera oportunidad buscaría la manera de reprocharle el asunto, entonces no supo muy bien que pensaba por que tenia los labios del oriental encima de los suyos en un beso casto que duro un poco mas de lo normal.
-no tientes tu suerte- Dijo el conde suministrándole otro beso en los labios al mayor. Pero entonces tuvieron que separarse por que Darien exigía su completa atención
Mientras tanto en otra habitación de la tienda el totetzu estaba teniendo una importante conversación con shuko la dragón de tres cabezas. El que después de un largo tiempo habia conseguido calmar a jun rei y a kanan sus otras hermanas y dos cabezas, las que por cierto eran mucho menos centradas que shuko.
-¿que esta sucediendo tetzu?
-es lo que me gustaría saber a mi, no entiendo que le pasa a papa D, esta actuando como un demente.
-así que ya esta aquí, de alguna manera lo sabia, esa clase de presencia solo puede ser de aquel kami.
-si, papa D ya esta aquí y para peor insiste en acercarse al hijo del conde, pude detenerlo una vez pero dudo que pueda hacerlo cuando el vuelva a intentarlo.
-Somos mascotas, guardianes de la tienda y del conde que este a cargo de ella y seria terrible si nos viéramos obligados a enfrentarnos a alguno de los kamis, después de todo ellos están aquí para cuidarnos.
-así es, pero el padre del conde ha olvidado muchas cosas-
-el no era así antes tetzu te lo aseguro, tuve el honor de conocerle cuando solo era un huevo-
-el esta completamente trastornado, y tal como dijo el abuelo D, no perdonara a un mestizo.
-debería de hacerlo
-no tiene un motivo, el solo esta empecinado con seguir el linaje de su especie y su venganza contra los humanos.
-te equivocas tet chan, y sabes que estas errado.
-me gustaría poder contrariarte shuko pero
-tu al igual que yo sabes que el padre de D también llevaba impregnado el aroma humano.
-los errores del padre son los mismos del hijo.
-así es, pero me gustaría entender que le hizo cambiar tanto
-quizás un error aun mas grande, tal vez algo imperdonable.
-¿de que hablas?
-la naturaleza puede darnos sorpresas inimaginables
-te lo dije, todos los errores del padre son los mismo que ha hecho el hijo.
-No, puede ser, la razón por la que el conde D es imperfecto…
-Shh Shuko es mejor ni pronunciarlo.
-pero sofu D…
-el abuelo D lo sabe todo, por eso el mismo crío al conde, lejos de su padre kami
-y, lejos de su padre humano…si el conde D se llega a enterar
-no, Shuko, este es un secreto nuestro, el conde D no se puede enterar de la verdad.
-¡D! así que aquí estabas
- Donde mas se supone que podría estar joven Vesca,
-Hum… dime solo Vesca ese es mi nombre
-como gustes Vesca, pero no creo que hallas venido a buscarme solo para decirme eso -
-ahh si,… la verdad me estaba preguntando, por que decidiste entrar a esta facultad
- es por que estoy haciendo algunos estudios sobre genética
-genética, valla debe ser interesante
-Gracias, pero esa tampoco era tu pregunta
-yo… quería saber si bueno, tu… iras al viaje del curso
-me han hablado de ello pero, si me estas invitando
-no! Es decir yo..
-muy bien seria un gusto ir con usted Vesca.
-Agente Howell!,esta escuchando
-hummm...- perdón, dime que sucede
-es muy tarde debería irse a descansar, ya que no ha tomado siquiera un respiro desde que llego
-gracias, enseguida me iré
-ok
El agente del FBI se quedo preocupado, esta era la segunda ves en que se quedaba inerte pensando en aquellos tiempos, aunque lo mas extraño para el hombre era que cada vez que le sucedía aquello era sin duda por que estaba muy cerca de encontrarse con el conde D, ya que aunque llevara 20 años en una investigación exhausta, Vesca tenia la certeza de que pronto podría disfrutar los frutos de su esfuerzo.
Inmediatamente después de dejar durmiendo a los niños y habiendo de paso revisado a los animales de la tienda Leon y D se encontraban en su habitación, el conde había terminado de darse un baño y ahora estaba recostado sobre su cama llevando una bata en forma de camisón blanco de encajes hecho de seda, mientras Leon por su parte disfrutaba de una ducha.
El conde sintió el sonido de la llave del agua cerrándose, y un poco después de eso vio la figura del americano emergiendo del tocador que se hallaba en el interior de la habitación.
El rubio llevaba solo un par de boxer puestos y una toalla blanca en los hombros que contenía las gotas de agua que aun se deslizaba por sus cabellos radiantes.
Su figura atlética por su trabajo realzaba las gotas y el vapor impregnados en su piel, mostrando un torso firme y piernas bien contorneadas, junto a hombros anchos. Un ejemplar magnifico se dijo D admirando a Leon, por que incluso las cicatrices que lucia el americano eran hermosas.
El detective camino tranquilo aproximándose hasta donde se encontraba su amante y se sentó en un costado de la cama, Leon echo su pelo hacia delante y comenzó a frotarlo con la toalla no prestando mucha atención a lo que ocurría en su alrededor. Entonces detuvo su labor al sentir como un par de piernas delicadas, blancas y suaves se dejaban caer en su regazo. Leon levanto la vista y se encontró con la mirada desafiante de D. El rubio entendió que quizás ese seria el "castigo" del que D le hablo por enseñarle a decir mama a Darien. Por lo que tomo delicadamente entre sus manos uno de los pies de D el que levanto un poco para besarle el empeine mientras le clavaba la vista.
El kami se mostró complacido, y mas aun cuando el americano dejo su toalla de lado empezando a posar sus labios por los lados internos de sus largas piernas. El asiático entonces flecto un poco las rodillas separando el espacio en su entre pierna y Leon siguió indagando un poco mas profundo llegando casi a la altura de los muslos, levantando a su paso el camisón y rozando con sus labios la tierra no virgen inmersa en el lugar profundo de su pareja, el olor de D le hacia reaccionar como un animal en celo y el kami lo sabia, pero aun no le permitiría hacerle perder los estribos por lo que alzándole el rostro consiguió juntar sus labios con los del en un beso lento y profano, que duro hasta que Leon haciendo alarde de su maestría tomo poder de las manos del kami sujetándolas a ambos costados reteniéndolo fuertemente, y dejándolo nuevamente a su merced. Aun así el asiático se resistió. Al conde le gustaba jugar a tener el control incluso en esta clase de situaciones.
El rubio Libero una de las manos de D, para dirigir la suya con vivacidad por el arco de caderas delgadas y firmes. Sus dedos tentados rodearon los borde del camisón de seda, y en el instante, se ocultaron en el interior de la parte delantera de las telas brillantes, finas, lizas, y suaves.
Aquellos dedos intrusos en el acto sintieron la hombría erguida despertando. Arrancando un sagaz sollozo de los labios borgoñas. Leon palpo con las yemas de sus dedos calientes la punta del sexo del asiático, del que un leve hilillo níveo brotaba.
Otro sollozo, ahora una protesta aplacada por el rubio invadiendo sus labios nuevamente, los quejidos de D le facilitaban el acceso. Y pronto la fuerza con la que se resistía se atenúo, los quejidos cada ves perdieron su aspecto de lamento, para vestirla de gozo.
D estaba siendo doblegado bajo el mandato de ese puño firme que ahora envolvía su hombría, apisonándola, alzándola y forjándola a ceder.
Un par de manos delicadas, blanquecinas, de manicura perfecta, se liberaron en ese momento hundiéndose en los hombros anchos del americano, estrujando la tela de la camisa que Leon llevaba puesta.
Y nuevamente la invasión del rubio, esta vez más profunda, en la cavidad de los labios color vino tinto, esparciendo la vid de la uva.
El sabor a té y a tabaco fundido en sus paladares lascivamente, la castidad del querer subyugada a la pasión. Sus labios unidos en un beso acogiéndose con deleite.
El aroma a madre selva emergente de los cabellos color ébano impregnaba la piel tostada del rubio quien con la mano restante le tomo por la cadera resbalando entre las sedas de sus muslos contorneados, reclamándolos hacia sí de manera posesiva.
Leon jalo firme la hombría, dura, palpitante en su puño, aumentando el ritmo de la fricción. Apreciando al instante como su labio inferior era mordido, en un gesto de rebeldía.
-¡Leon!- gimió D en su mejilla suplicándole
El puño del americano se cerró aun más alrededor de su sexo. Ajustándose a la danza febril de las caderas que se elevaban y bajaban.
Y la otra mano fue a dar esta vez en la virtud del asiático, rodeando aquel rincón desbordarte del que solo el era dueño y señor, el lugar donde podían enlazarse completamente para fundirse en uno, desatando el fuego interno que se precipitaría sin clemencia.
-¿estas listo?- susurro Leon en el oído del asiático, quien sintió una dureza en su muslo
-tó..mame- dijo D jadeando con sus cabellos húmedos en el rostro
-ábrete para mi-pidió el americano viendo casi al instante como el oriental accedía a la petición.
El detective, aseguro las piernas de D a sus costados para después guiar su sexo a la entrada del asiático y entonces embistió primero dejando la punta de su hombría en el interior de su amante, el rubio se fijo en la reacción de D, no quería causarle daño, por lo que una vez estuvo seguro de ello, empujo una vez mas para hundirse por completo.
D apretó los dientes y movió su cabeza de un lado hacia otro en la almohada haciendo su cuerpo ondular como una serpiente, su llama interna había sido prendida por la del rubio, y ahora ardían.
Leon comenzó a embestir aumentando el ritmo y entregando cada ves estocadas mas profundas, oía a D gemir, gritar, aferrarse a el abrazándolo, enredando sus dedos en sus cabellos, mientras el rubio jugaba con su pecho liso blanco aperlado por el sudor, y masajeaba aun la hombría de D a punto de estallar
-¡Ah… Leon, mas lento!- chillo el oriental bordeando la euforia, estaba llegando al clímax mas rápido que veces anteriores
Entonces Leon agito sus caderas nuevamente y en un movimiento preciso, toco aquella zona que era de extrema sensibilidad para el conde, D grito agudamente sin poder contenerse mas, vertiéndose en sus vientres sintiendo los gruñidos y gemidos roncos de su amante, quien al igual que el se derramo, pero en su interior.
Leon callo encima de D agotado, mientras el asiático le abrazaba besándolo en la frente y los labios. Ambos estaban extasiados, sabían que al día siguiente tendrían nuevos asuntos que atender, pero por ahora, se sentían felices, agitados, mojados pero aun así seguros, cobijados en los brazos del otro.
Continuara…
