DulCe ViCio

"Eras un pez grande en un estanque pequeño; Y esto es el océano y te estás ahogando"

The Big Fish

Capitulo XXIII

DoMiniO

Se acercaba la primavera, los alrededores en los que antes no había nada mas que tierra árida ahora estaban salpicados de verde junto con los árboles y la flores que comenzaban a revivir… no había duda alguna que esta estación sería provechosa…

-D –

Le llamó desde lejos con tono firme y sentenciable

-¡D! Donde te has metido?-

-¿Padre?

-Donde estabas te estuve buscando por todos lados no sabes lo mucho que me preocupe

-lo siento padre, no volverá a suceder-contestó el pequeño kami de ojos impares sonriendo inocentemente

-¿Donde estabas?- pregunto por segunda vez el kami mayor a su hijo quien se negó a responder ya que este sabia el reproche que le esperaba, entonces el semi dios de ojos violáceos y cabellos largos, negros como ébano, se quedo viéndole momentáneamente, anticipando en su cabeza la respuesta que buscaba…

-¿tú, fuiste a la aldea?-

El niño le miró sorprendido, la idea de negarse ante lo que su padre le decía, cruzo por su cabeza con velocidad ágil, pero de la misma manera se esfumo, D a su corta edad sabía, que no era capaz de mentirle a su progenitor.

-si- confesó finalmente bajando la cabeza y aguardando el reproche

-¿por que D? te eh dicho que no es bueno que te acerques a los humanos- insistió al niño mientras le tomaba el rostro de porcelana con sus manos delicadas buscando en la mirada impar del menor la respuesta

-quería jugar con ellos- acabo por confesar el menor para sorpresa de su padre

-¿q-querías jugar?- repitió el Kami sorprendido, por que nunca se había detenido a pensar en que su hijo se hubiera dirigido a esos rumbos por aquel motivo

-pensé que no estaba mal si aceptaba participar de sus recreos- continuó diciendo con aire honesto – y yo tenia muchas ganas de jugar, no creí que te enfadarías así, y tampoco entiendo ¿ por que? padre, ¿por que odias tanto a los humanos?- pregunto el menor mostrando en sus ojos la confusión que se hacia presente en su cabeza

Hasta ese día el kami jamás se había permitido recordar los motivos de su odio para con los hombres, por que ante aquella situación no pudo hacer mas que guardar en su interior la verdad que se escondía tras eso, por que producto de su error, como el llamaba ahora, había nacido un inocente que no discernía, ni menos percibía el transfondo real que se ocultaba tras la mirada frívola de su progenitor.

Hasta entonces, el nunca se había percatado de que D tenía la misma mirada de su otro padre, y ello no hacia más que obligarle a bajar la vista.

-D, ellos solo saben destruir a todo lo que tienen a su alrededor, prométeme que no te acercaras a este lugar otra ves- Dijo suavemente a su hijo, exponiendo una expresión de desolación en sus ojos claros

Entonces el pequeño supo que jamás volvería hacer algo así, por que la expresión que le mostró su padre aquella ocasión era igual a la de un ave con un ala rota…

….. ….. …

-¿Duele?, ¡contéstame Howell! ¡Te duele! Por que si te lastimara sabrás que no es ni una sola parte de todo lo que a mi me dolió-

Clamaba el Kami en el lugar, su dictamen firme implacable, resonaba en todo el sector. Su voz decidida, sin espacio a duda, se erguía mostrando el infortunio contenido durante años, el malestar que se ocultaba como una úlcera aun expuesta y rebosante en sangre…

La ira encerrada, nublaba su cabeza ahora cuando sin consideraciones estacaba los miembros del humano traspasando incluso una de las piernas del hombre dejando aflorar sus fluidos.

Howell sintió como las lianas espinosas taladraban su piel rasgándola como si fueran gironés de telas, removiéndole la carne, abriéndose paso en medio de su propio cuerpo.

El dolor se intensificaba, tornándose inaguantable, sentía descoser su interior, pero fuera de eso el padecimiento físico no era nada, si se comparaba con las estocadas intensas yacientes en su pecho.

La sensación de ser carcomido por dentro, no era nada cuando veía ante sus ojos como

el ser que más amaba se nublaba por la ira.

Aun así Vesca, vislumbraba dentro de lo poco de conciencia que aún mantenía, que quizás aún existía alguna esperanza para ellos, si tan sólo D le escuchara, si tan sólo le dejara decirle lo mucho que lo espero durante todo ese tiempo, si el dolor fuera menos fuerte que el amor que existió alguna vez, si una oportunidad mínima se abriera paso entre tantas penumbras y egoísmo, por que esta dicho, que todos los seres exacerban su sufrimiento por sobre el de los otros…

El hombre que tenia ahora sus extremidades amarradas a un gran árbol, levanto la cabeza intentando visualizar entre la sangre que manaba desde los rasguños que provenían de su cien, a aquel que alguna vez fue su amante, su compañero, su motor.

La imagen del semi Dios de cuerpo delicado, cabellos radiantes y largos, y sonrisa resplandeciente permanecía inerte, ahí.

Como un gran árbol antiguo, imposible de remover inclusive con el pasar de las estaciones.

Howell, dejo deslizar un par de lagrimas por sus mejillas, sentía que la impotencia le castigaba aún más que cualquier otra cosa, aún así, tenia que seguir adelante, no se mostraría débil, lucharía hasta el final, por lo que carraspeo un poco despejando su garganta adolorida, para así contestar:

-no, ni un poco, no siento nada de lo que me estas hablando- asevero resuelto torciendo sus labios en una media sonrisa, burlona.

-prepárate, por que vas a sentir el peor sufrimiento de tu vida

-aunque me mates ahora, jamás vas a olvidarme y jamás sentiré el dolor que quieres que sienta- grito el humano

-¡cállate!-

La seguridad en su voz, la arrogancia de sus actos se había esfumado al ver la calma con la que el humano le platicaba determinando su destino…

-¿si te pido que te quedes, estarás conmigo por siempre Howell?-

-por siempre es poco tiempo, por eso solo te diré que permaneceré siempre que tu estés

Por que aunque no este físicamente, mis pensamientos estarán por siempre dirigidos a ti.

Y papa D no entendía por que los recuerdos le atacaban, con tal claridad y nitidez que parecían escarmientos del ayer.

-Mi maldición para ti será vivir en tu retina, escondido en tus sombras, impregnado en tu esencia, D aunque me destruyas te juro que viviré en tu recuerdo, hasta el final de tus días, y después de ellos, por que tú me perteneces, en esta vida y en las próximas ¡me perteneces!…-asevero Vesca, por que de aquello era de lo único que estaba seguro en la vida.

-¡Dije que callaras!

Grito con frenesí, sus ojos destellaron y la tierra se partió, las ráfagas de viento aumentaron, y el sonido de murmullos de animales se hizo presente, la atmosfera cambió, la temperatura subía, y el rostro del Kami se desformo, transformándose en una mascara impenetrable.

-¡Humano ignorante, voy a matarte!- exclamo en un rugido arrojándose contra este

Y entonces Howell cerró los ojos,

-¡Hasta el día que volvamos a vernos, esperare por ti Howell!

Si iba a morir, no quería que su última visión fuera la de un alma corrompida por el sufrimiento, no. El prefería llevar los recuerdos de lo mejor consigo a la tumba.

El humano esbozo una sonrisa al recordar al D de antes, a sus expresiones, sus manías, su bondad infinita, sus defectos bellos.

-realmente hemos cambiado...- susurro en tanto las lagrimas fluían, antes de sentir que todo se distanciaba de él, los sonidos se apagaron, los colores se opacaron, y vino hacia si la oscuridad absoluta envolviéndole…

¿Donde estoy ahora?

Debo estar muerto,

¿Entonces, por que no siento dolor?,

¿Es esto lo que pasa cuando el cuerpo muere?

¿Solo quedas en un silencio interminable donde no hay nada?

Mis recuerdos, al menos aun están conmigo…

Supongo que eso esta bien, por que aún puedo decir que yo existo

Siento frío, todo me pesa, ¿es eso posible?

Por que ahora, yo ya estoy muerto

Finalmente todo ah acabado

¿Estarás feliz?

Que absurdo, preocupándome por ti, aun aquí

Ahora que no te puedo tocar

Amor mío ¿estarás feliz?

Ahora que tu venganza esta completa

¿Sonreirás como lo hacías para mí?

Porque no me importaría morir otra vez

Si con eso consigo disipar la ira en tu mirada…

Por que el dolor aun sigue en pie…

Por que una de tus alas aun esta rota...

Mí amada ave de colores innombrables…

Si cierro mis ojos o los tengo abiertos es lo mismo, en este lugar desaborido sin forma, donde todo es insípido, no hay diferencias. Vigilia o no, la sensación es exacta.

Pero creo a ratos sentir algo calido, que recorre mi cuerpo y me hace presa del calor.

Y esos sonidos, ahí, a lo lejos, murmullos de tonos in entendibles, me hacen doler los tímpanos, como si estuvieran agujereándomelos, no puedo oír con claridad, por que un silbido permanente se ha venido a internar en mi cabeza.

Cada vez es mas fuerte, la intensidad del silbido aumenta, tanto, que me duele.

Mis brazos abatidos, amoratados, están caídos y me lastiman al solo estirarlos.

Y esas voces, ¿intentan decirme algo?

-owell

¿El olor?, ¿ese olor es dulce, pero a su vez metálico?, y la fuerza de las marejadas nauseabundas provenientes desde la boca de mi estomago, esta sensación tan real…

-Howell

Ese es mi nombre, ¿me están llamando?, ¿entonces es que aun no estoy muerto?, si es así, tengo que regresar…

-¡HOWELL!

Mi vista esta nublada, todo se ve rojizo, supongo que es por la sangre que mana sin parar por mi rostro.

¿Estoy en el suelo?, al parecer sobre el césped, mi visión es escasa y no puedo distinguir bien, ¡Ah! ahí, en aquel lugar, creo haberte visto, luces casi alegre, pero no. Esa expresión no es de felicidad, que demonios…

¿Que es eso?, hay alg.. alguien encima de mí, que es este peso… que.. ¡Que, que esta sucediendo!

Howell preso de la impaciencia se reincorporo, reuniendo las fuerzas le que quedaban. Llevando el puño de su camisa sucia a su rostro, logro despejar la sangre que se mantenía en el, y entonces, finalmente le vio, sobre él, aquel inocente que pago por sus pecados, su único hijo, aquel mestizo, de ojos impares, el equilibrio perfecto de dos razas.

-¿Conde D?- susurro Vesca tomando por los hombros al cuerpo del kami y girándolo boca arriba en el césped

En su rostro se plasmaba la sorpresa, sus manos se volvieron torpes y temblaron cuando hicieron contacto con el cuerpo lacio e inerte, ese quien era su hijo, le había protegido del ataque de su propio padre y ahora lucía gravemente herido.

-¡No!, ¡Que has hecho!- grito el humano viendo a papa D, quien a lo lejos caía sentado en medio del jardín de flores con la mirada vacía.

-¡Que demonios has hecho! ¡Has matado a nuestro hijo!- exclamó Vesca acongojado y desgarrando su garganta

-protegió…-

-¿que?

-¡el te protegió!- refuto el kami gritando, viendo como su único hijo ahora, yacía tendido en el suelo desangrándose.

…..

Estaban certeros que dentro de poco llegarían a la zona, solo esperaban que aún estuvieran a tiempo, tanto Sofú D como Leon estaban haciendo esfuerzos inhumanos para apresurar la marcha, pero entonces justo cuando estaban subiendo por las escaleras del edificio que los llevaría a la azotea donde al fin encofrarían a los otros kamis Leon se detuvo.

-¿Que pasa humano?- cuestionó curioso el anciano al ver que la tes del rubio palidecía un poco

´´Leon´´

-¿Lo has sentido?- preguntó Leon clavando sus zafiros en el semi dios.

-¿ que?

-No, no es nada, solo pensé que oí a D llamándome,- respondió rápidamente el americano mostrándose un poco aturdido, en tanto despejaba la idea de su cabeza para continuar con la marcha

-este es el lugar, ¿estas listo?- dijo definitivamente el mas viejo de los kamis echando un vistazo al humano. Finalmente estaban en las puertas de la azotea.

- abuelo, solo abre la puerta- contestó impaciente

-de acuerdo-

El kami poso su mano sobre el censor de huella digital y este cedió de manera inmediata. Entonces las grandes puertas metálicas se abrieron dando paso a aquel pedazo de edén.

-¿que demonios es todo esto?- exclamo el americano viendo frente a si un paraje digno de las recreaciones de épocas jurasicas.

-esto humano, es un trozo de la esencia de las memorias de la tierra, es lo que hace mucho tiempo ustedes solían llamar paraíso…-

-que fucking locura…-

-vamos, te aconsejo que camines cerca de mí, si no quieres ser devorado por alguna criatura-

Leon hizo caso a las advertencias del anciano y le siguió a paso discreto adentrándose en los suburbios de aquella espesa selva de apariencia poco afable. El aroma a hiervas los colores tornasoles de flores, plantas, y setas gigantes advertía a sus sentidos que debía estar alerta, por que en un lugar así, Leon estaba certero, solo los mas fuertes sobrevivían.

Aún así, aquel lugar no le era totalmente ajeno, por que sentía remotamente en alguna parte de su ser, que estaba regresando a casa después de haber emprendido una larga travesía.

-huele como D…- susurro Leon mientras seguía avanzando, robando sin querer una sonrisa del más anciano.

-Eso es porque D es parte de este paraíso- dejo caer el kami adulto cuando repentinamente se quedo inmóvil.

-¿por que nos detenemos?-

-algo, no está bien-

-¿que quieres decir?-

-hasta hace un momento sentía la esencia de mi hijo y mi nieto, pero ahora, tan solo... siento la de mi hijo…-

-¿me estas jodiendo verdad?- demandó Leon mas como aseveración que como una pregunta. Lamentablemente, la respuesta por parte del mayor fue un movimiento de cabeza, reforzando lo anteriormente dicho, eso solo hizo incrementar más la ansiedad en Leon quien no dudo en hacer caso omiso de las anteriores advertencias y echarse a correr con todas las fuerzas que tenía. Ya que si bien el detective no tenia la menor idea de donde se hallaba, en aquel momento prefería guiarse por su instinto antes de quedarse a la espera, por que en el instante en que cruzo por su cabeza la idea de que D podría ya no existir, la desesperación se adueño del partiendo su pecho, por que estaba decidido Leon no aceptaría ese desenlace, al menos no para ellos…

Corrió evitando tropezar con las lianas y espinas, la hiedra se le pegaba en los tobillos dificultando su paso, pero poco le importaba, el sabía intuitivamente que tras esa pared espesa de hiervas que se erguía frente a el se encontraría con D.

El americano saco de uno de sus bolsillos traseros, la vieja navaja de bolsillo que había sido un regalo de su difunto padre y la que siempre traía consigo y empezó a abrirse paso cortando todo lo que se oponía en su camino. Pronto ya había logrado crear un hueco lo suficientemente ancho para que el pudiera pasar, el detective entonces, no dudo en arrojarse a través del espacio para así caer rodando al otro lado de la pared verdosa, entonces, al ponerse de pie y sacudirse la tierra impregnada, vislumbro frente a si lo que parecía ser un extenso campo de flores, y su sorpresa fue mas aún, al constatar la presencia en medio de aquel paraje de papa D sentado con la mirada perdida en el espacio.

Aquella expresión lejos de tranquilizarle le desconcertó aun más, sobretodo por que cuando presto mayor atención, se percato de la presencia de Howell en el otro extremo del campo, y que este en sus brazos mantenía algo fuertemente apegado a sí.

De su cien gotas de sudor frío empezaron a descender, pocas veces en su vida había sentido el miedo tan apegado a su espalda como en esta ocasión. Mientras avanzaba hasta donde se encontraba Howell, rogaba con fuerzas interiormente que su instinto estuviera errando en sus cálculos.

Lastimosamente, al llegar, sus ojos no daban crédito a lo que advertían, lo que sostenía Howell con tanto ahínco, no era otra cosa que el cuerpo inerte de D.

-¿Orcot?-

Howell se mostró pasmado al ver la presencia de Leon, ya que no acababa de comprender que era lo que su compañero estaba haciendo en aquel lugar, y menos aun, cuando este se le acerco para arrebatarle de un movimiento el frágil cuerpo de D poniéndolo sobre su regazo de manera tan natural y protectora, que por un solo momento, pensó verse reflejado en el.

-hey D… c´mon abre los ojos- dijo el americano con tono suave intentando sonar lo mas calmo posible, mientras acariciaba las pálidas mejillas del oriental-

-¿que haces aquí?- pregunto esta vez Howell haciendo amago de sentarse

- ¿que le ha sucedido?- cuestionó Leon ignorando la pregunta de Howell, sin dejar de brindarle reanimaciones al kami que yacía en sus brazos.

-estábamos discutiendo…y el me protegió, ahora por mi culpa el podría…-

-no-

- ¿pero que…?-

-el va a vivir, estoy seguro- dijo Leon mientras apretaba el cuerpo de D al suyo dándole calor-aun tiene pulso, aunque es débil- sentencio finalmente

-Orcot…yo…-

-no es tu culpa-

-¿que?

-fue decisión de D protegerte, pero aún así el no va a desaparecer, yo no se lo voy a permitir-

Y Howell se dio cuenta, de que aquella convicción con la que Leon le hablaba, era lo que el había anhelado tener hacía mucho tiempo atrás, en aquella época, cuando había hecho tangible su decisión, por que de seguro si hubiera contado con ese tipo de voluntad, con esa seguridad implacable que disipaba toda duda existente con solo un par de palabras, con certeza, las cosas habrían tomado rumbos diferentes.

-Leon…

-¿ya lo sabes verdad?, la respuesta a tu pregunta- soltó Leon de manera repentina mientras, rasgaba una parte de su remera para vendar la llaga que D había recibido cerca de su pecho-

-yo, ya no estoy seguro de nada…- confeso Howell

- Entonces te lo diré así Vesca, yo soy el padre humano de Darien y soy también el compañero de D, es por eso que no puedo rendirme – acabo por confesar el americano concentrando su mirada en la de su compañero.

-tu y el conde D, ¿desde cuando?

-es una historia añeja, aunque no tanto como la tuya- contesto Leon-como veras tanto el hijo como el padre son muy parecidos- hablo finalmente terminando de realizar los torniquetes en D, haciendo que con esto se detuviera el sangrado de las heridas mas profundas.

-¡¿Que ha sucedido?-

-Sofu D- llamo Howell al sentir la llegada del mas anciano de los kamis al lugar

-¿Abuelo?, al fin apareces- saludo Leon intentando sonar calmo, no obstante se le estaba tornando terriblemente difícil mantener la compostura sabiendo en las condiciones en las que había quedado D, quien aun yacía inconciente.

-Por que ha sucedido esto- se dijo el más anciano a quien se le notaba en el rostro una leve mueca de dolor.

-Por el estupido egoísmo de todos y finalmente solo han conseguido dañar al mas inocente- contesto Leon tratando de aplacar la ira que brotaba desde su interior, mientras limpiaba el rostro de su amante…

Y todos guardaron silencio, respetando el malestar que se había instaurado en aquel pedazo de cielo, entonces sin mas el mas anciano de los kamis se acerco hasta donde se hallaba el joven detective, y inclinándose frente a el contemplo con dolor la situación de su nieto.

-Esta muy débil, esto no es bueno-

-¿y que es lo que podemos hacer?- pregunto Leon esperando una solución por parte del mayor

-no lo se, no estoy seguro- contesto el mas anciano titubeando- las heridas que tiene son muy profundas y letales por que el acepto recibir el daño de lleno, sin siquiera intentar protegerse- contesto mientras miraba a Howell para continuar- al parecer es cierto que la sangre llama en ocasiones-

Howell no tenia palabras para responder, solo desvío nuevamente su rostro a aquel cuerpo lacio que pertenecía a su hijo, Vesca pensaba que de no ser por el par de costillas que de seguro tenia rotas, estaría al lado de su heredero hasta que recuperara la conciencia.

-abuelo, c´mon ¡tiene que haber algo que se pueda hacer!- demando Orcot intentando no sonar mas desesperado de lo que ya estaba…

En ese momento el anciano se aproximo a su nieto por segundo vez para contemplarle con detenimiento. Entonces desde una de las amplias mangas de su Cheogasam extrajo un sobre el que abrió para disolver su contenido en una pequeña botella con liquido tornasol que había extraído también desde otra de sus mangas, una vez hizo esto, le ofreció a Leon el brebaje diciéndole- dásela a beber por completo, al menos así conseguiremos que se halle consiente, mientras pensamos en algo para que se recupere.

Leon asintió con la cabeza, levanto entonces una de sus rodillas para dejar el cuerpo de D reposar en esta, y ayudándose con su brazo izquierdo inclino el cuello y cabeza de D hacia arriba para que pudiera beber, entonces Leon con la mano que aun tenia disponible, tomo el brebaje que sofu D había preparado y se lo llevo a su boca para luego dárselo de beber a su amante directamente desde sus labios.

Leon hizo el mismo procedimiento hasta que finalmente la botella quedo vacía, entonces pasó el dorso de su mano por los labios fríos de D limpiando de sus comisuras el resto de líquido que había quedado.

D aun estaba inconciente, sus ojos cerrados y tus tez cada vez mas blanquecina, tanto o quizás mas que el mismo papel, "Bella durmiente"; Si, era un buen nombre para la imagen que proyectaba el joven kami.

-C´mon, al menos abre los ojos- rogó Orcot mientras buscaba con sus orbes azules algún indicio de vida por parte de su amante

Pero no hubo respuesta

Al contrario parecía que la sangre no paraba de manar empapando los vendajes que Leon había echo y a su vez, el frío que embargaba a aquel cuerpo no podía ser doblegado ante nada, por que provenía directamente del interior de este mismo.

-D, ¿me escuchas?, tienes que despertar, por que no…no voy a volver sin ti, ¿entiendes cariño?- trato de decir el rubio, pero las palabras ahora empezaba a atropellarse unas con otras, su garganta se cerraba y el trago en su boca sabia amargoso.

Leon abrazo el frágil cuerpo enterrando su rostro en el cuello de este, D aun tenia ese olor que se le hacia tan familiar, tan propio como ajeno, una mezcla de a te, incienso, y selva. Ahí, mientras le sostenía, el rubio intentaba elevar sus plegarias para que alguien, quien sea que le escuchara, acudiera a su petición.

-¿Sofu D verdaderamente no podemos hacer nada mas para ayudarlo?- pregunto Howell quien estaba seriamente preocupado por la salud de su hijo

-no, por ahora, solo podemos aguardar a que despierte-

-y que pasa si no mejora, que pasa si no despierta, que se supone que…-

-Debemos esperar, el metabolismo de nuestra especie es muy lento, quizás demore mas de lo que pensamos en asimilar la medicina-

-¡Me niego!, no puede ser esa la única opción, ustedes siempre tenían algo a lo que recurrir, no puedo creer que esta vez sea diferente- estallo Vesca

-Sigues siendo el mismo joven testarudo, Vesca- platico sonriendo el más anciano- no siempre podemos tener la solución a todo lo que queremos, es hora de que aprendas esa lección- expresó finalmente Sofú D mientras se encaminaba por entremedio de aquella selva espesa

-¡espera abuelo!, ¿adonde vas?- grito Leon desde el otro extremo al anciano

En ese momento Sofu D se volteo sonriendo, sin embargo su sonrisa se notaba forzada y tensa, de tal manera que cualquiera que le hubiera visto se habría percatado de la verdadera ira pronta a estallar, a pesar de la refinación y elegancia de sus facciones. El anciano no podía seguir ocultando su molestia por lo acontecido.

Leon se quedo desalentado, no pensó que era prudente si quiera preguntar otra ves o indagar mas, por que de la mima forma en que los perros huelen el peligro, el mismo se había percatado de la gran cólera que escondía aquel semi Dios.

-¿quieres saber a donde voy no es así humano?- pregunto mientras seguía sonreído, la tensión de sus músculos era evidente, no obstante tanto Leon como Howell no se atrevieron a contestar, por que de alguna manera anticiparon la respuesta.

-Es deber de todo padre corregir ciertos aspectos de la conducta de su amado hijo- confeso para continuar hablando mientras se encaminaba en dirección donde aun yacía papa D- sobre todo si su hijo se atrevió a tocar, a su preciado nieto- susurro finalmente mientras apretaba los dientes en una mueca aterradora

-No, Sofu D escuche por favor, usted no… no puede…- intento decirle Howell mientras hacia esfuerzos para arrastrarse y alcanzarlo, aunque pronto el hombre se dio cuenta de que todo seria en vano, la suerte acababa de ser echada para su querido D, y aunque Vesca intentaba avanzar su cuerpo no respondía apropiadamente, y solo conseguía ser preso de la desesperación que aumentaba.

Ahí, de rodillas en el césped sin poder hacer nada más que esperar presenciar aquello que jamás deseo ver en la vida, comenzó a rogar para que el tiempo se detuviera.

-¡Por que, maldición POR QUE DEMONIOS D!- estallo Howell desahogándose mientras chocaba sus puños en la tierra fértil, su rostro ahora yacía cubierto de lágrimas que caían libremente, como una cascada-

-Howell- susurro Leon al ver la escena, el era tan conciente como su compañero de lo terrible que podrían significar las palabras de aquel anciano, entonces en ese instante Orcot se levanto de su lugar sosteniendo en brazos a D a quien tendió cerca de donde yacía Howell con suma delicadeza –cuida de él por mi- dijo Leon quien saco desde su cinto un revolver el que comenzó a cargar con extrema habilidad

-¿que vas a hacer?- indago Howell impaciente

-voy a poner fin a este asunto- contesto el americano

-¿pretendes enfrentarte a ambos, te volviste loco, es que no comprendes tus limitaciones?

-limitaciones, ja, escucha man, estoy cansado de esta fucking locura, además alguien tiene que detener a esos dos idiotas-

-¿por que lo haces? Sabes bien que es muy riesgoso, piensas que D estará feliz si sabe que te estas exponiendo de semejante manera

Leon medito brevemente las palabras de Howell, mientras terminaba de acomodar su cinto antes de proseguir -el tampoco será feliz, si cuando despierte su padre y abuelo no estén en este mundo- expresó el rubio de ojos azules

- no esta bien-

-¿que?-

-tu no deberías exponerte, maldición ustedes aun tienen un bebé, soy yo quien debería ir hasta allá…-

- Tu no estas capacitado, además alguien tiene que parar este espectáculo de iras sin sentido, ¿Vesca no puedes entenderlo aún? la razón por la que D dejo todo para venir hasta acá no es la venganza, si no, sencillamente su voluntad para vivir y el deseo de que todos vivan en paz, por que el aún siendo la victima de sus errores, se apronta a ser el verdugo para hacer entrar en razón a los idiotas que tiene como padres. Y yo como su compañero haré todo lo que este a mi alcance y más para lograr su deseo.

-eres un imbésil Orcot, lo supe desde que te vi en el cuartel de policías- contesto Vesca mientras se cortaba la cadena que siempre traía en el cuello

-sonara ridículo de mi parte, pero si vas a cometer suicidio, al menos lleva algo de protección- dijo extendiendo el collar

-Vesca -

-esa cadena me la regalo D hace mucho tiempo, en una vida muy antigua donde tu y mi hijo aun no existían, me costo mucho recuperarla, pero llegue a ella a través de un amigo coleccionista, los deseos que mantiene esta cadena es la voluntad de vivir que tu antes mencionaste, por favor no olvides eso -

-no lo Hare, descuida-

-ah Leon, ¿puedo pedirte algo?-

-¿si?

-si existe aunque sea la minima posibilidad de traer a D con vida, por favor…

-entiendo… déjamelo a mi-

-gracias-

-ocupamos los mismos papeles, en generaciones distintas, no tienes nada que agradecer-

Vesca sentado al lado de su descendiente, solo pudo observar como Leon avanzaba por los recovecos de aquel paraje internándose en las profundidades del sector. Pronto ya no se vislumbraba su presencia, Howell supo entonces que desde ahora el tendría que proteger a su hijo ante cualquier costo, incluso si eso significaba enfrentar a papa D.

Ahí quieto, casi inerte, meditando entre la corriente extensa de sus pensamientos, logro percatarse súbitamente de un movimiento ajeno, el hombre de ojos dorados presto mayor atención a aquello que ahora se acompañaba de un sonido casi ilegible, entonces su impresión fue mayor al saber la razón de su inquietud; El joven kami que permanecía inconciente había abierto los ojos.

-L..on..-

-¿Qué ..?-

-Le…on, Leo…n- repetía cada vez mas nítidamente con voz débil

-¿D? me escuchas soy Howell, ¿me recuerdas? No debes moverte haz recibido una herida muy profunda, no te fuerces-

D seguía intentando hablar, cada vez las palabras que pronunciaba parecían cobrar mas forma, Vesca se dio cuenta entonces de que aquellos ojos impares buscaban algo, o mas bien a alguien con desesperación y entonces su duda fue disipada en el momento que escucho a su hijo diciendo casi como una suplica…

-Leon..n-o va..llas, q que..date con…migo-

ConTiNuaRa…