NOTA: Los pingüinos de Madagascar y todos sus personajes no me pertenecen.

No olviden dejar rewiews.

Pesadilla II: Tejones

Skipper y Cabo se retiraron a un lugar lejano del zoológico, se dirigieron al Central Park y se sentaron cerca del lago. Durante un buen rato, Cabo se dedicó a arrojar piedritas al agua mientras Skipper observaba las ondas que eran provocadas por estas.

Conocía muy bien al muchacho, si lo presionaba a hablar jamás le diría nada… estaba decidido esperar el tiempo que fuera necesario para que Cabo se sintiera listo.

Por un instante Cabo abrió el pico, pero lo volvió a cerrar. Se notaba que el muchacho estaba nervioso… y él lo entendía, después de todo también estaría nervioso si lo obligaran a confesar lo que había sucedido en Dinamarca.

"Vamos Cabo, tu puedes… dile lo que sucedió" pensaba el pequeño pingüino para darse valor. Lo que había sucedido no fue algo malo causado por él, le avergonzaba el hecho de demostrar lo débil que fue antes y lo débil que era ahora. Dio un suspiro y decidió comenzar a narrarle a Skipper lo que sucedió…

– Fue hace mucho tiempo – comenzó hablar al fin, Skipper volteó a verlo, listo para escuchar la historia, Cabo lo vio a los ojos y su capitán le regalo una sonrisa para darle la confianza necesaria para hablar – era muy pequeño y tierno cuando llegue al zoológico de Londres – continuó el soldado bajando la mirada al suelo.

– En un inicio los animales del zoológico me habían aceptado sin problema alguno, principalmente ellos…

Retrospectiva en el tiempo…

– Hey! Porqué tanto escándalo – pregunto un pingüino muy avanzado de edad, que llevaba un bastón – qué es lo que sucede – En cuanto habló, el resto de pingüinos le abrieron el paso para que viese lo que sucedía.

– Señor – se acerco un pingüino joven – se trata de la llegada de un pingüino nuevo… de un polluelo para ser más exacto – El anciano se acerco lentamente al pequeño polluelo, en cuanto lo vio el sentimiento de ternura despertó en él, era muy pequeño y totalmente indefenso… necesitaba de alguien que lo cuidara…

– Qué sucedió con su familia – pregunto el anciano mientras cargaba al pequeño pingüino.

– Nadie lo sabe, al parecer es huérfano – contesto el pingüino joven que se había acercado en un inicio – no tenemos acceso a los registros del joven pingüino.

El anciano abrazo al pequeño, le esperaba un futuro difícil en ese zoológico pero encontraría la felicidad en otro lugar, pero mientras sucedía debía encargarse de que fuera educado correctamente y protegido con mucho amor – Muy bien, necesito de alguien que lo cuide, no puede andar por ahí causando problemas para sí y los demás – dijo de manera severa… El pingüino joven observo al pequeño y al anciano y entonces hablo – señor, si me permite… me gustaría cuidar del pequeño.

El anciano inmediatamente le paso al pequeño – muy bien, tú te encargaras de su cuidado, edúcalo bien… su espíritu y corazón son grandes – y dicho eso, el anciano se retiro.

termina el recuerdo

– Así fue como quede bajo el cuidado de mi tío Nagel (es el nombre utilizado en México), él me educo como si fuera su hijo, el anciano me quería mucho, siempre me consideró el ejemplo de la "colonia" y yo lo consideraba como mi abuelo. Además era muy popular, mi presencia provocaba ternura en los humanos quienes se congregaban alrededor de nuestro habitad lanzándonos comida.

Skipper escuchaba cada una de las palabras del joven Cabo, era la primera y tal vez la única vez que escucharía la historia de su vida, el soldado era muy reservado en cuanto a su pasado y sinceramente no se había interesado en él hasta ahora. Durante la narración se imagino a Cabo siendo un bebé, nunca cruzó por su mente que podría ser más tierno de lo que era ahora.

– Cuando fui mayor decidieron que participaría en el acto que realizaban los pingüinos una vez a la semana. Era el favorito en el zoológico, no sólo de los humanos sino también de los animales… pero eso fue cambiando con el paso del tiempo… – dijo con tristeza, Skipper puso una de sus aletas en el hombro – Algunos de ellos comenzaron a sentir celos de mí, aunque en un inicio no me di cuenta de sus verdaderas intenciones…

Retrospectiva en el tiempo…

– Oye gordito y bonito! – Cabo volteó a ver quien lo llamaba – podrías venir solo un momento – resulto que quien lo llamaba era una tejón joven y bella, seguramente tenía la misma edad que él… Cabo siempre tuvo confianza al resto de los animales del zoológico, incluso a los carnívoros, pues todos lo trataban bien.

– Claro… dime en que puedo ayudarte – se acercó con un torpe caminar – bueno… quería saber si quieres acompañarme al habitad de los reptiles… – dijo con una sonrisa – Por supuesto, me encantaría – respondió sonriendo.

– Hijo! Ven aquí – Llamó su tío, quien notó la presencia del tejón, con una mirada de preocupación – necesito que me ayudes con algo, deja lo que estés haciendo y ven inmediatamente – le ordenó. El pequeño le dio una mirada triste a la tejón – lo siento, pero me llama mi tío y debo de obedecerlo… no quiero que se enfade conmigo – y regalándole una sonrisa se deslizo en dirección a su tío.

El tejón observó cuando Cabo se reunió con su tío, este último le dio una mirada de reproche a la tejón, no sabía que tramaban pero no era nada bueno… lo tejones rara vez salían de su habitad, no les gustaba convivir con nadie y ningún animal del zoológico se atrevía a entrar.

–Hijo… dime que quería ese tejón – pregunto una vez que estaban lo suficientemente alejados. – Nada importante – contesto – quería que la acompañara al Reptilario.

– Ok, no quiero que te acerques a ningún tejón, no son animales de confianza – dijo de manera severa. Cabo no entendía que sucedía... a él no le pareció mala, al contrario fue muy amable con él. Los rumores respecto a ellos eran malos, aunque él no era de los que juzgaran a los demás por los rumores o por su imagen. Pero tampoco quería desobedecer a su tío. – Sí tío, me alejare de ellos – contesto con una sonrisa, ante esa respuesta, el pingüino mayor suspiro con tranquilidad.

Al día siguiente…

– Oye pingüino gordito y bonito! Cómo has estado, tienes un momento – Cabo volteo y la reconoció, le sonrió y se acerco cuidadosamente volteando que nadie lo viera – lo siento – dijo en casi un susurro – pero mi tío me prohibió hablar contigo, no puedo acompañarte… adiós – y dicho esto, se dio media vuelta para irse, en ese momento la tejón bajo de la barda y se puso enfrente de él – te daré unos caramelos si me acompañas – dijo mientras le sonreía.

termina el recuerdo.

– Tú conoces mi debilidad por los dulces, así que pensé "si me ofrece dulces, entonces no es tan mala como dicen… tal vez es un tejón bueno" – en este momento Skipper volteo los ojos y movió la cabeza en manera de afirmación – así que la acompañe al Reptilario, no paso nada, sólo visito a unos cuantos camaleones y saludo a una rana.

– Ella era muy bonita y me trataba muy bien, más tarde supe que su nombre era Victoria… nos seguimos viendo a escondidas de mi tío – sollozo ante esto último, Skipper no perdía ningún detalle de la narración y tampoco entendía el motivo del sollozo – yo acostumbraba ir a tomar el té con los diversos animales del zoológico, en ocasiones al habitad de los leones, de los chimpancés, de los tigres, etc., todos ellos eran buenos conmigo… jamás me lastimaron, así que ocupaba esa excusa para salir del habitad para visitarla.

– Pasó un mes, y estando con ella tuve un "accidente", de repente me cayó encima un tronco, por suerte no fue nada grave, sólo unos cuantos rasguños y una herida poco profunda en la aleta derecha que no dejó cicatriz. Cuando le avisaron a mi tío no entendía como pudo haberme caído encima un tronco de ese tamaño, especialmente en una zona con poca vegetación. El anciano curó mi herida – dijo mientras se sobaba la aleta derecha como una forma de señalarle a Skipper el lugar de la herida – y me dijo que me alejara de esa amistad que no era sincera, aunque él desconocía mi amistad con ella…

– A pesar de ese percance seguí viéndola, ella estaba a mi lado cuando sucedió el accidente, así que no sospeche de ella. Pasaron tres semanas, y mi aleta ya había sanado, así que mi tío me dio permiso de salir del habitad… estábamos dando un paseo por uno de los pasillos del zoológico cuando algo en movimiento se estrello contra mi… quede inconsciente… cuando desperté me encontraba en cuidado animal y no recordaba nada de lo sucedido.

Retrospectiva en el tiempo…

De repente se escucho un ruido muy fuerte y un grito, algo se había estrellado contra el muro de contención de los leones. Quienes inmediatamente salieron de su habitad a ver lo sucedió.

– Atención! Moveremos cuidadosamente el carrito de las palomitas, tal vez haya algún herido – dijo un león con gran melena y una cicatriz que le atravesaba el ojo, al parecer era el líder de ellos por la forma en que lo obedecían – Zina* revisa la zona, tal vez haya algún testigo, en estos momentos cualquier información es importante…

– Mi señor… – se acerco uno de los leones jóvenes, que apenas tenía unos mechones como melena – al remover el carrito de palomitas encontramos bajo de él un pequeño pingüino… esta inconsciente y con una herida profunda.

– No puede ser, es el chico! – Dijo al acercarse – Avisen inmediatamente al anciano… ustedes dos llévenlo a la entrada de cuidado animal, que los humanos no noten la presencia de ustedes. Vallan! Vallan! Vallan!

Los leones tomaron al pequeño pingüino y lo pusieron en una camilla improvisada, inmediatamente se dirigieron a cuidado animal golpeando la puerta y se retiraron. Cuando salió el médico se sorprendió de no encontrar a nadie, pero un pequeño quejillo lo hizo ver el suelo, hallando al pequeño pingüino herido.

termina el recuerdo.

– Cuando escucharon el ruido, los animales corrieron a ver qué había sucedido… los leones fueron los primeros en llegar y al levantar el carrito me encontraron bajo las palomitas. Estuve en cuidado animal por algunas semanas hasta que me recupere totalmente, mi tío me visitaba frecuentemente durante las noches gracias a Bonami**, el líder del habitad de los leones.

– El día que me dieron de alta y me regresaron al habitad todos festejaron y recibí muchos obsequios, al final del día el anciano me llamó… él ya sabía de mi amistad con el tejón y me advirtió que eso no era un buen augurio, que todos los supuestos accidentes que había tenido no lo eran… por que los espíritus del cielo señalaban que eran causados por animales que querían que desapareciera…

Skipper no podía creer lo que oía, UN PINGÜINO HABLANDO DE LOS ESPÍRITUS DEL CIELO! Quería quejarse, pero si interrumpía a Cabo, ya no continuaría con su historia y no confirmaría sus sospechas. Estaba seguro que la amistad con ese tejón y los accidentes del chico tenían mucho que ver… aunque eso no explicaba el temor irracional de Cabo hacía los tejones…

– Dos semanas después, ella no había vuelto a visitarme… sabía que estaba bien y que fui el único herido, porque Bonami me dijo que me habían encontrado solo a mí, pero quería asegurarme… eso fue un gran error…

CONTINUARÁ…

En el próximo capítulo:

No debiste haber venido… es peligroso para ti…

Cómo pudiste hacer esto! Acaso no te das cuenta que te pusiste en peligro… los tejones son engañosos… no quiero que te lastimen…

me dirigía al habitad de Bonami a tomar el té, cuando alguien se atravesó en mi camino… – dime pequeñajo estas a gusto en el zoológico?... – Bueno, pues ya no más…

Algunos adelantos del próximo capítulo para que comiencen a imaginar posibles situaciones, seguramente serán varios capítulos. Creo que no van a ser tres partes sino cuatro sobre este fanfic, tal vez más O_o.

AVISO: Tengo dos proyectos más en mente, cuyo personaje principal es quien ya saben ustedes jejejejeje (Cabo, por si no se lo imaginan -.-), pero ya habrá tiempo para desarrollarlos, por ahora sólo tengo las ideas.

NO SE PIERDAN EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE PESADILLA II: TEJONES (Y "ACCIDENTES").

* Nombre de origen africano, que significa "El oculto espíritu".

** Nombre de origen africano que significa "Un gran guerrero".