NOTA: Los pingüinos de Madagascar y todos sus personajes no me pertenecen.

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Pesadilla II: Tejones y amistad.

Skipper no podía creer lo que escuchaba, ese pingüino tierno y adorable fue víctima del abuso de un grupo de tejones, sólo por ser popular… Eso explicaba la desconfianza a esos seres y no lo culpaba, de milagro el chico no se había convertido en alguien paranoico como él o peor … en un segundo Rico, esa idea le provocó un escalofrío.

Cómo mantenía ese carácter dulce y tranquilo? Era todo un misterio, su inocencia no tenía límites… las palabras que el anciano alguna vez le dirigió a su tío eran verdaderas "su espíritu y corazón son grandes", y el sujeto no había hecho tan mal trabajo con el chico. Se alegraba de tenerlo a su lado…

En esos instantes deseaba trasladarse a Londres y darle la golpiza de su vida a todos esos tejones… definitivamente realizaría una operación en contra de ellos, más tarde hablaría con Kowalski sobre ello.

Pasaban de las 0200 horas (2:00 am), el sueño ya estaba presente en ambos, pero Cabo continúo su relato… ambos sabían que si paraban nunca más hablarían sobre ello.

– Joshua se convirtió en mi mejor amigo durante mi estancia en Cuidado Animal – dijo mientras Skipper y él bostezaba – conforme me recuperaba de mis heridas me enseñaba defensa personal, movimientos sencillos pero efectivos para defenderme de un posible ataque futuro… así que aprendí todo lo que me enseño…

Retrospectiva en el tiempo…

– Oye chico… oye… oye… hey! León llamando a pingüino… me escuchas! – Joshua trataba de atraer la atención de Cabo, quien se encontraba sentado viendo hacia la ventana – Tierra llamando a la Luna – mientras daba brinquitos y movía los brazos… Nada, él chico ni se inmutaba, seguía abstraído hacia la ventana. Llevaba así desde que había despertado, estaba comenzando a pensar que tenía algún tipo de daño cerebral por la golpiza… el pequeño pingüino era muy alegre y no paraba de hablar, sabía escuchar a los demás y siempre tenía palabras de aliento ante cualquier situación, ahora no era ni la mitad de eso…

Como odiaba a esos tejones, si no hubiera sido por Bonami… él los hubiese matado a todos, excepto a esa chica que le aviso del ataque, "un momento… eso es, con esto lo hare hablar" – Oye pequeño pingüino… quieres que te cuente un secreto? – trato de sonar lo más interesante posible, mientras tocaba las puntas de sus dedos – tu novia me aviso del ataque contra ti – dijo con una gran sonrisa mostrando sus dientes.

Cabo solo volteó a verlo y regreso su vista a la ventana, el león suspiró, era un caso perdido, el chico ya no volvería a ser el mismo de antes… – no me importa – contesto Cabo muy quedamente – ella tenía la misión de llevarme ante su líder, pero no supo hacer su trabajo; además… no es mi novia – dijo molesto, Joshua agachó sus orejas… al final no había sido una buena idea, pero logró que hablara – me alegro que al fin me hables… ya estaba pensando que tenías un daño cerebral o algo parecido… – dijo mientras se golpeaba la cabeza con el puño suavemente.

El león comenzó a caminar de un lado a otro, hasta que levanto sus orejas – Sabes… estoy aburrido, no quieres dar un paseo – Cabo volteo a verlo, él no tenía permitido salir por lo que había sucedido – no hay ningún problema, mientras estés conmigo estarás seguro… – contesto – No gracias, ya tengo suficientes problemas – respondió Cabo malhumorado, mientras se volvía acostar y dormía un rato.

Cuando Cabo despertó, encontró en su jaula algunos caramelos con una nota que decía "RECUPÉRATE PRONTO", era la letra de su tío. No podía creerlo, acaso había ido a verlo y se encontraba dormido – Joshua! Acaso vino mi tío? – pregunto mientras buscaba con la mirada al león… el movimiento fue brusco lo que le provoco dolor – Oye, estas bien… no deberías moverte así, aun no han sanado todas tus heridas… y no, no vino tu tío, pero te mando esos caramelos. Está arreglando algunos asuntos, pero en cuanto termine vendrá a verte.

– Ohhh, ya veo – contesto Cabo decepcionado, se volvió a sentar y volteo hacía la ventana – Nooo, eso ya no lo voy a permitir – y dicho eso el león tomo una caja y la puso enfrente de su jaula – me tienes fastidiado con tu comportamiento depresivo, levántate y has algo de provecho...

Cabo estaba confundido y molesto, como se atrevía tapar su ventana, pero antes de que pudiera decir algo, el león había abierto la jaula y lo había tomado para sacarlo – nooo, se van a enfadar… – un resoplido lo interrumpió – quién se va a enfadar? No hay nadie y yo estoy a cargo, así que a caminar! Quiero que des una vuelta por toda la habitación, si te quedas sentado todo el tiempo no van a sanar adecuadamente tus heridas.

El muchacho le dirigió una mirada de reproche, pero la actitud del león le obligo a comenzar a caminar alrededor del cuarto… cuando termino su recorrido se sentó inmediatamente, le dolía todo el cuerpo – Muy bien chico, ahora quiero que te levantes y muevas tus aletas de arriba abajo – Cabo no entendía que ganaba Joshua torturándolo de esa manera, sus aletas le dolían por las heridas – por favor, déjame en paz… me duele – dijo mientras le escurrían un par de lagrimas – ok, ok, no fue mi intensión, no te esfuerces demasiado, déjalo… quieres un helado? – pregunto como si nada, Cabo pensó que el león era bipolar…

termina el recuerdo.

– Todos los días me sacaba de mi jaula y me hacía caminar o correr alrededor de la habitación, poco a poco fue aumentando el número de vueltas y terminado el ejercicio me traía un helado de cereza, que era mi favorito en ese tiempo – Skipper sonrío, recordaba perfectamente cuando comió el hielito arcoíris por primera vez, desde ese día no quiso probar otro – después de una semana me quitaron las vendas de la aleta derecha y de mis "piernas"… el veterinario dijo que habían sanado más rápido de lo normal, yo sabía que eran gracias a los ejercicios de Joshua, así que dificulto un poco los ejercicios, pasamos de correr a brincar.

– Me recupere pronto, antes del tiempo previsto por el veterinario, me dieron de alta y me colocaron dentro de mi habitad… en todo ese tiempo no había visto a mi tío Nagel. Todos me recibieron felices porque me recupere, pero ya no era el mismo chico… sólo salía del habitad cuando me lo pedía mi tío o el anciano y me volví muy callado.

– Cuando hable con mi tío, se disculpó por no haberme visitado pero pensaba en mí todos los días y en ocasiones enviaba caramelos. Yo le respondí que no importaba y me dirigí a mi habitación.

– En una ocasión, mientras realizaba mi acto, cayó un tronco… gracias a lo que había aprendido pude esquivarlo pero golpeó a mi tío. Los guardias del zoológico no lograron explicar el ataque, pero yo si sabía de dónde provenía. Las heridas de mi tío fueron leves… pero una serie de accidentes y ataques nuevos en mi contra se llevaron a cabo.

Retrospectiva en el tiempo…

– Hijo ven un momento – lo llamó su tío mientras sostenía un caja en sus aletas – quiero que lleves este paquete a Bonami, es muy importante.

– Sí tío, no tardare – dijo tomando el paquete. Salió del habitad y tomo el camino más corto hacia el habitad de los leones, evitando el pasillo en el que lo golpearon. Durante su camino escucho ruidos, pero los ignoro mientras aumentaba la velocidad de sus pasos. De repente una sombra paso a su lado, abrazó el paquete contra sí mismo y comenzó a correr, no podía deslizarse debido al paquete… faltaban pocos metros para llegar al habitad de Bonami, si lograba llamarlo estaría a salvo…

– Bona…! – Fue demasiado tarde, una sombra paso a toda velocidad y tomo al pequeño pingüino con su hocico, como pudo se zafó del feroz agarre y cayó pesadamente al piso. Ya no tenía el paquete, lo había perdido, así que se deslizo a toda velocidad por los pasillos en dirección a su habitad… pero unos tejones le evitaban el paso, giro y se dirigió hacia donde se encontraba Cuidado Animal, tal vez algún humano lo lograría ver… de nada sirvió, los pasillos estaban obstaculizados por los tejones, sólo unos cuantos pasillos estaban libres y eran por los que corría.

Cuando se dio cuenta, había caído en su trampa… se encontraba en un lugar solitario donde nadie podría ayudarlo y era inútil gritar por qué no lo escucharían. Vio con tristeza al tejón que se le acercaba – Tenía la intensión de matarte… – dijo ferozmente el líder de los tejones, Cabo sólo tembló ¿acaso este es mi final? – pero decidí perdonarte la vida, no por ti sino por Bonami… sabes, si te mato el me cazara y me hará pedazos, pero si tú te vas por "voluntad" propia no saldré lastimado. ¿Entiendes? – Realmente Cabo no entendía nada, comenzó a caminar hacia atrás hasta que choco con la pared de hormigón – Tal vez olvidaste lo que te dije la última vez, así que te lo voy a repetir: VETE DE ESTE ZOOLÓGICO! – y dicho esto comenzó a golpear al pequeño pingüino, para Cabo era injusta la situación, él jamás les causo daño a ellos, porqué me hacen esto? Se preguntaba mientras recibía los golpes…

Se levantó como pudo, no había señal de los tejones, así que caminando lentamente se dirigió al habitad de Bonami… en está ocasión no lo dejaron inconsciente, pero los golpes dolían mucho. Estaba a punto de llegar cuando una voz conocida provoco que detuviera su andar…

– Hey pequeño pingüi… – Era Joshua, no podía creer lo que veían sus ojos, el pingüino estaba lastimado, corrió y lo llevo con el anciano, quien se encargo de curar sus heridas… – El león no pregunto quién se las ocasionado, estaba de más esa pregunta. No entendía por qué Bonami no hacía nada al respecto…

termina el recuerdo.

Skipper se encontraba enfadado, no podía entender tanto abuso… si él hubiese estado al mando, no hubiera permitido que sucedieran ese tipo de cosas. Además, qué sucedía con esos pingüinos, ¿por qué no defendían al muchacho? Sus aletas las tenía apretadas en forma de "puño", cuando Cabo volteo a verlo se relajo, no podía dejar que el chico lo viera en ese estado, al fin de cuentas era algo que ya había pasado.

– Después de ese ataque, siguieron muchos otros, incluso dentro del habitad… Bonami dijo que no debía de irme, que aguantara un poco más, que pronto se resolvería el problema… el anciano se mantenía en silencio y curaba las heridas que no eran graves. Cuando mis heridas eran graves me enviaban a Cuidado Animal y Joshua se encargaba de mi protección. Él no estaba de acuerdo con Bonami, consideraba mi situación muy injusta, así que un día hablo conmigo seriamente…

– Me dijo que no podía vivir de ese modo, así que me comenzó a entrenar. Empezamos con puños y patadas, lagartijas y un poco de peso… más tarde me enseño algunos movimientos sencillos de ataque, pero era muy torpe para aprenderlos, por lo que me enseño movimientos de escape, que me sirvieron para evitar los ataques, hasta que un día sucedió lo peor…

Retrospectiva en el tiempo…

Era de noche y los animales dormían, excepto los que eran nocturnos y un pequeño pingüino caminaba al baño… el cielo estaba estrellado, por lo que se detuvo a verlo. Se escucharon algunos ruidos extraños y en un instante estaba rodeado de sus atacantes…

– Buenas noches pequeño, acaso estas perdido jajajajajaja – Cabo ya sabía que hacer… se deslizo en un hueco de la formación y escapo, dirigiéndose al agua… en esta ocasión logro escapar.

Tres noches después, volvió a salir al baño, sólo que en esta ocasión fue rápidamente para evitar algún ataque, pero cuando volvía fue capturado y arrojado fuera de su habitad. En cuanto cayó al piso se deslizo a toda velocidad a un refugio que habían hecho Joshua y él… a pesar de que los tejones le impedían el paso, el seguía deslizándose tumbándolos al piso, hasta que un ataque al costado derecho lo detuvo… quedo en una esquina y lo acorralaron. Entonces comenzó a pedir ayuda…

– No importa cuánto grites… nadie te ayudará, jajajajajaja – le respondió el líder de los tejones, al verlo gritar – te di la orden de que te fueras de este zoológico, pero no hiciste caso, ahora afronta las consecuencias… te tenemos totalmente acorralado, no importa cuánto corras o grites…

Era verdad, lo tenían acorralado, no tenía salida así que hizo lo único que le quedaba… cerrar los ojos, preparándose para los golpes… Escucho el golpe pero no lo sintió, así como la serie de golpes que le siguieron, abrió los ojos y vio que su tío era quien los recibía.

– Dejen en paz a mi muchacho, no les ha hecho nada malo – dijo retadoramente su tío, tenía un ojo cerrado por el golpe que le habían dado… Cabo estaba asustado, podían lastimar a su tío.

– Ya te dije que no te metas… el muchacho debe de irse. Quítate de en medio o recibe su golpiza… – El tejón sonreía con su amenaza, pero la sonrisa se borró cuando el pingüino adulto no se quito, así que le dio un bofetón. Levanto el brazo para golpear a Cabo, pero nuevamente su tío lo evito, el tejón se estaba cansando así que comenzó a golpear al adulto.

– Déjenlo! – Gritaba Cabo – él no les ha hecho nada – las lagrimas comenzaban a correr – Les doy mi palabra de… – pero un rugido interrumpió sus palabras. Los tejones al escucharlo huyeron aterrados pensando que era Bonami, pero en realidad era Joshua – Jejeje, qué tal me salió? – dijo mientras rascaba la nariz – nada mal para alguien que apenas comienza a rugir – Pero en ese instante Cabo se desmayó…

termina el recuerdo.

– No me perdonare jamás el haber puesto en peligro a mi tío. Después de eso, comencé a tener pesadillas todas las noches, el anciano no encontraba nada con que calmarme. Por sugerencia de Joshua, comencé a hacer ejercicio por las mañanas y las tardes para ganar velocidad. Hasta que un día tome una decisión, mi presencia en el zoológico ponía en peligro a mi tío, la próxima vez podría salir lastimado el anciano, así que la única opción que tenía era ceder a la orden del tejón, pero no sin antes hacer algo…

– Hable con Joshua y le conté mi plan, estaba cansado de esos ataques y decidí darles fin…

Retrospectiva en el tiempo…

– Acaso te volviste loco! Son más que tu, te harán papilla antes de que lo puedas tocar – El león no podía creer lo que decía Cabo, eso era suicidio.

– No me interesa, debo de hacerlo antes de irme del zoológico – la tristeza de esas palabras se podía palpar, Joshua agacho las orejas – Estas seguro de hacerlo… – le dijo el león viéndolo de reojo.

– Por supuesto… no quiero quedar como cobarde – La determinación de Cabo era de admirarse, así que Joshua levanto los puños y sonrió – yo te ayudare… desde hace mucho quiero darles una lección a esos tejones.

– Pero si haces eso podrían lastimarte o peor, Bonami te podría expulsar – Cabo no quería que alguien más saliera lastimado por su culpa – Pero que inocente eres… ellos no me podrían lastimar, además ya estoy aburrido de este zoológico, tal vez busque la vida salvaje – dijo guiñándole el ojo.

– Entonces está decidido, mañana nos enfrentaremos al líder de los tejones…

CONTINUARÁ…

En el próximo capítulo:

Kowalski y Rico ya se habían cansado de buscar a Cabo por todo el zoológico… La situación empeoró cuando descubrieron que Skipper también había desaparecido…

El anciano noto que no se encontraba el pequeño pingüino y temiendo que hubiese sido capturado por los tejones llamo a Nagel…

Ese fue mi último día en el Zoológico de Londres… cuando desperté estaba en una jaula, pero no me pude levantar, estaba muy débil para escapar…

Termine el cuarto capítulo, al principio no me gusto como había quedado la historia, pero al final la volví hacer y vualá! Quedo más o menos… Ya estoy comenzando el CAPÍTULO FINAL! y creo que el más difícil porque no sé como terminarlo. Así es, el quinto capítulo será el final de esta historia con un desenlace muy triste, pero demostrando que la determinación puede traerte cosas buenas. Nos leemos en el próximo capítulo: PESADILLA II: TEJONES (LA PELEA Y ADIÓS).