NOTA: Los pingüinos de Madagascar y todos sus personajes no me pertenecen.

Es el capítulo más largo que he escrito, me salieron quince hojas en Word, pero no quise dividirlo. Disfrútenlo tanto como yo disfrute escribirlo.

Pesadilla II: Tejones. La pelea y el adiós.

Cabo comenzó a cabecear* por el sueño, pero continuó con su historia, por su lado Skipper comenzaba a odiar a los tejones, estaba pensando seriamente en viajar hasta el zoológico de Londres sólo para abofetear a cualquier tejón que encuentre en dicho lugar... además de darle una buena golpiza a ese león de nombre Bonami por permitir tanta injusticia contra el chico.

Volteó a mirar el reloj del Central Park, que marcaban las 0330 horas (3:30 am) y presentía que Cabo ya estaba llegando al final de su relato; los bostezos eran más frecuentes en ambos, en cualquier momento caerían en los brazos de Morfeo...


Por su parte, Kowalski y Rico ya se habían cansado de buscar a Cabo por todo el zoológico, inclusive Marlene se había unido a la búsqueda. La situación empeoró cuando descubrieron que Skipper también había desaparecido, sin dejar rastro… por propuesta de Rico, decidieron salir del zoológico para buscar en las afueras, dejándole la búsqueda interna a Marlene…

Después de tanto caminar en su búsqueda, al fin lograron divisar dos figuras parecidas a un pingüino… Kowalski sintió un gran alivio al verlos sentados junto al lago, al parecer estaban charlando aunque el rostro de Cabo mostraba gran tristeza mientras hablaba.

Decidieron observarlos a una distancia prudente para no molestarlos, seguramente sería algo privado del chicho y no sería correcto interrumpirlos, más tarde le preguntarían a Skipper lo ocurrido… subieron a un árbol, Rico regurgito una baraja y comenzaron a jugar mientras esperaban a que Skipper y Cabo terminaran de dialogar.


Cabo continuó con su narración, se sentía cansado y con mucho sueño, pero no podía detenerse ahora que había comenzado…

– Preparamos un ataque sorpresa, donde yo sería el cebo, Joshua sólo intervendría si me encontraba en peligro… No fue fácil tomar la decisión, arregle una pequeña maleta con lo más básico, rompería algunas reglas del zoológico pero al final de cuentas no regresaría – Skipper tenía una mirada de sorpresa, al joven pingüino había sopesado todas las probabilidades y decidió darle fin a una situación que no provocó…

– Preparamos varias trampas para el resto de los tejones, mi objetivo principal era alejarlos de su jefe y de este modo podría enfrentarme a él sin ninguna interrupción. Joshua se encargaría de mantener al margen a los tejones que no cayeran en las trampas – la voz de Cabo dejo de sonar triste y comenzó a demostrar la decisión de sus acciones.

– El ataque lo iniciamos durante la madrugada, de este modo cuando Bonami quisiera hacer algo ya sería demasiado tarde… Joshua se reunió conmigo a las tres de la mañana. Sabíamos que teníamos la desventaja, toda vez que los tejones tienen hábitos nocturnos, pero un ataque durante el día era imposible por los visitantes y por las terribles consecuencias que nos traería ante el resto de los animales del zoológico.

Retrospectiva en el tiempo…

Un ligero ronroneo se escucho en uno de los pasillos cercanos al habitad de los pingüinos, en segundos salió disparada una piedrita que golpeo el suelo, haciendo salir a un león joven de su escondite – Todo está listo, ahora solo falta dirigirse al habitad indicado – dijo en voz baja, en respuesta otra piedrita salió del habitad de los pingüinos y tras ella Cabo.

– Es momento – dijo el pingüino decidido, se deslizo por los pasillos en dirección al habitad de los tejones, mientras Joshua tomaba un pasillo diferente pero con el mismo destino. Cuando llego Cabo al habitad, todo se encontraba tranquilo, demasiado tranquilo… temía que hubiesen descubierto su plan… un movimiento entre los arbustos provocó que se quedara quieto, de entre ellos salió Victoria.

– Qué haces aquí, si no te vas te mataran – dijo quedamente con una mirada de preocupación, volteando a los alrededores – el líder está dispuesto a acabar contigo la próxima vez que estés frente a él – el joven pingüino no se movió, le dirigió una mirada de reproche recordándole, con ello, cuál era el principal motivo por el que ella comenzó su amistad con él.

Ella entendió inmediatamente su mirada, llenándola de remordimientos – mira, lo siento, me enviaron a tenderte una trampa, nunca pensé lo agradable que serías y que al final… se crearía un lazo de amistad – dijo nerviosamente, volteando a todos lados como si temiera que alguien la escuchase.

– No me interesa – dijo molesto – necesito saber donde se encuentra tu líder, vengo a negociar con él – la mirada de decisión del pequeño pingüino le impidió a Victoria discutir con él… – te llevaré con él, pero te advierto que morirás – trató de sonar ruda para provocar temor en el pequeño pingüino, pero éste no se inmuto con dichas palabras, y sin más remedio Victoria llevo a Cabo ante el líder.

Se dirigieron al centro del habitad, en donde se encontraban las madrigueras, frente a ellas estaban apiladas unas rocas en forma de silla y sentado sobre esta se encontraba el líder de ellos con dos tejones a su lado…

– Vaya, vaya, vaya, miren a quien tenemos aquí – dijo levantándose de su lugar – es ni más ni menos que nuestra estrella del zoológico – dijo riéndose – a que se debe el honor de tener a tan distinguido caballero – la sonrisa burlona que mostraba le molesto a Cabo, pero debía seguir el plan al pie de la letra, de lo contrario podría haber consecuencias terribles.

– He venido a saber el motivo de tus ataques contra mí y a negociar – dijo decididamente Cabo, el líder se alteró al escuchar esto y se lanzó sobre el pingüino que no pudo repeler el ataque.

– Quién te crees tú para venirme a exigir los motivos de mi actuar! Yo hago lo que quiero, así ha sido y así será siempre! Ni el mismo Bonami ha podido contra mi poderío – dijo riéndose – qué te hace pensar que tu existencia va a cambiar eso!

El chico se había levantado, observando las vueltas que daba el líder mientras hablaba, aprovechando ese instante tosió como si el golpe le hubiese lastimado. Joshua al escuchar el tosido preparó las trampas.

– Y a ti qué te hace pensar que me importan tus palabras – respondió Cabo con una sonrisa – no eres más que un tejón viejo y triste, cuya vida no vale nada y que por esa razón lastima a otros – dijo furioso, Joshua estaba sorprendido, nunca había escuchado hablar así al pequeño pingüino – me atacas porque sabes que jamás podrás contra mí.

Esas palabras fueron la gota de derramo el vaso, el líder sin pensárselo dos veces, arremetió contra el joven pingüino quien por poco logro esquivar el ataque, inmediatamente salió del habitad deslizándose a toda velocidad.

– ATAQUEN! – ordeno el líder, los tejones inmediatamente corrieron detrás de Cabo. Al ver esto, el chico dio vuelta en un pasillo y brinco encima de un bote de basura, los tejones imitándolo brincaron sobre este e inmediatamente salió una red que dejo atrapados a tres de ellos dentro del bote.

El resto de tejones se dividieron, dos de ellos cayeron de sorpresa frente a Cabo, quien solo les sonrió y arrojó una piedrita golpeando una ramita atorada en la pared, los tejones se rieron pero en un santiamén un tronco los golpeó dejándole libre el paso a Cabo. Continuó con su camino, ahora sólo faltaban tres de ellos: Victoria, su hermano y el líder, Joshua le había dicho que el hermano de Victoria era un excelente guerrero y que él se encargaría de detenerlo.

Un golpe desvió a Cabo de su camino, cuando levantó la vista vio al hermano de Victoria – Hola pingüi, listo para la ultima golpiza de tu vida jejeje – dijo relamiéndose los bigotes, Cabo frunció el seño y se levantó – ven si crees que puedes conmigo – refuto Cabo, sin estar seguro de lo que sucedería a continuación, estaba lejos de las trampas y no tenía la fuerza suficiente para defenderse de un tejón además desconocía donde se encontraba Joshua, pero no podía acobardarse cuando estaba ganando la batalla.

El tejón furioso por las palabras atacó al pequeño pingüino…


El anciano había despertado, una pesadilla fue la que perturbo sus sueños… en ella el pequeño pingüino se enfrentaba al líder de los tejones y moría en el intento… se levantó y caminó lentamente en dirección a la salida, en el camino vio a Nagel dormir intranquilo, al parecer también sufría por alguna pesadilla. Se acercó y lo despertó lentamente.

– Nagel despierta – el otro pingüino se quejó y murmuró el nombre de su sobrino – despierta Nagel – dijo nuevamente, logrando despertarlo – qué sucede, paso algo malo? – pregunto el recién despertado al escuchar el llamado de su líder.

– No, nada malo, al menos aún no – dijo indeciso el anciano, ese mal presentimiento no se iba – tuve una pesadilla, me parece que es una premonición de lo que puede suceder en el futuro, he pensado bastante en ello, pero será mejor pedir un traslado a otro zoológico para el pequeño, si siguen así las cosas… las consecuencias serán graves.

Al escuchar esto Nagel agachó la mirada, él quería mucho al muchacho y le dolía que lo separarán de él, pero si esa era la única solución para mantener a salvo al chico, entonces la aceptaría sin importar el dolor que le provocarían a su corazón, aunque no sabía cómo reaccionaría su sobrino al escuchar la noticia – El chico se va a negar a la idea – dijo después de unos instantes, el anciano cerró los ojos y movió la cabeza afirmativamente – lo sé hijo, lo sé.


El tejón había tratado de encestarle una mordida al pequeño pingüino, pero este la esquivo, trato de correr pero el tejón era más rápido que él – ni creas que vas a poder huir, es tu fin – dijo con una sonrisa enloquecida, Cabo sabía que debía actuar rápido de lo contrario sería su fin, así que tomo un poco de tierra con su aleta y se la lanzó a los ojos, el tejón simplemente chillo permitiéndole al chico escapar.

– Pequeñajo, en cuanto te atrape te arrepentirás – en cuanto recuperó un poco la vista, se volteó encestando un puñetazo a un cuerpo. El tejón se quedo confundido, lo que había golpeado era más grande que un pingüino joven, cuando logro ver bien, se llevó la desagradable sorpresa de haber golpeado a un león, y no cualquier león sino uno que quería venganza desde hace mucho tiempo.

Joshua sonrió al ver la mirada de pánico del tejón – hola Peter, cuánto tiempo sin vernos… vamos a jugar…


Cabo seguía deslizándose por los pasillos, confiaba en que Joshua detendría a ese tejón, ahora solo faltaba llevar al líder al lugar indicado. Regreso al habitad de los tejones, encontrándose una Victoria muy preocupada – No debiste haber vuelto – dijo asustada – no tardará en llegar, debes de irte…

– Miren que tenemos aquí – Victoria y Cabo voltearon en dirección de donde provenía la voz… se trataba del Tejón líder.

– Rash se lo suplicó, perdónele la vida… es joven y tonto… – un bofetón silenció a Victoria, el líder la recogió y arrojo al otro lado del habitad – CÁLLATE, debí suponer que no lograrías llevar a cabo tu misión, MÁS TARDE ME ENCARGARE DE TI… amiga de los pingüinos…

– Ahora será tu turno pingüi… ya me causaste demasiados problemas – se acerco lentamente al pingüino, pero se sorprendió al ver la mirada furiosa del joven, no existía ni una pizca de miedo. Comenzó a golpearlo, en un descuido el chico lo mordió con el pico provocando que lo soltara, aprovechando el momento, Cabo le dio un cabezazo en el estomago y una patada en el costado… tal vez no era muy bueno con la pelea cuerpo a cuerpo pero al menos si podía defenderse…

Victoria trato de intervenir en defensa del pingüino pero su fuerza no era la suficiente para detener a su líder. Ella sabía que estas acciones provocarían que fuese expulsada del lugar, si bien le iba, lo peor era que el líder la matara… pero no podría vivir si mataban al pequeño pingüino…

Cabo se percato que la chica trataba de defenderlo del ataque del tejón mayor, pero de un golpe la dejo inconsciente – ya me encargare de ti… – en ese instante, el chico se dio cuenta que la amistad de Victoria era sincera…

El líder inmediatamente tomo al pingüino y continuo golpeándolo, el chico se defendía como podía y utilizaba todo lo que estuviese a su alcance, no huiría aunque le costase la vida…


El anciano se dirigió a la habitación de su nieto y notó su ausencia, un sentimiento de terror se apodero de él y temiendo que hubiese sido capturado por los tejones, llamo a Nagel – ¿Dónde se encuentra el pequeño? –

Al escuchar el cuestionamiento, Nagel corrió hacía la habitación del chico, abrió los ojos cuando no lo encontró y corrió hacia la piscina, en ocasiones salía a nadar en la noche para tranquilizarse o para quitarse el dolor de las heridas, y aunque ya no lo hacía debido a los ataques, existía una pequeña probabilidad, pero al llegar estaba vacía.

La desesperación y preocupación se apoderó de su corazón, no podía permitir que le hicieran algo al pequeño… – Hay que llamar a Bonami – y corrió hacia el habitad de los leones, para pedir ayuda…

En el camino recordó la golpiza que le dieron cuando trato de negociar con ellos, por culpa de esos tejones no pudo visitar a su sobrino en cuidado animal defraudando al chico, por eso cuando lo acorralaron aquella vez decidió defenderlo sin importar las consecuencias, jamás perdonaría a esos tejones…


El chico se encontraba en peligro, el líder de los tejones era fuerte y él apenas podía eludirlo, tenía que aguantar un poco más hasta cansarlo y lograr atacarlo… en un segundo atacó al líder con todas sus fuerzas, pero lo atrapo nuevamente…

– Es inútil, eres un pingüino débil, qué te hizo pensar que podrías contra mí – dijo acercándolo a su rostro para ver sus ojos, pero Cabo lastimó uno de los ojos del tejón con su pico… el tejón dejó escapar un grito de dolor provocando que Joshua dejará su batalla para correr en dirección del habitad de los tejones a toda velocidad… también el anciano, Nagel y Bonami al escuchar el grito se dirigieron al mismo punto…


DOS MOMENTOS, DOS SUJETOS, DOS LUGARES:

JOSHUA: La golpiza que recibía en esos instantes el Tejón de nombre Peter no lograba cubrir el daño que le había provocado al pequeño pingüino y a él… recordaba cuando llegó al zoológico recién trasladado de la reserva de África, esos malditos tejones le dieron una golpiza que jamás olvidaría, pero en especial la sonrisa de ese tejón.

Seguramente Bonami lo castigaría severamente por lo que acababa de hacer, pero no importaba, ahora ese tejón ya no causaría ningún daño…

NAGUEL: Llegó al habitad de los leones y entró sin ninguna precaución… en esos instantes le importaba más la seguridad de su sobrino que la suya. Zina salió a su encuentro – qué sucede pingüino, cuál es la urgencia – preguntó sin permitirle pasar.

– Necesito hablar con Bonami, es una emergencia – Zina entendió de inmediato lo que sucedía y le abrió paso a Naguel para que hablara con Bonami.

Bonami se encontraba sentado en la parte alta de un árbol observando la luna, no recordaba ningún otro día que el astro brillara con tal intensidad como ese, ni en la gran y salvaje sabana había visto un espectáculo así. Sus recuerdos fueron interrumpidos al escuchar una respiración agitada, volteó y se encontró con Naguel.

– Cómo se encuentra tu sobrino? – Sabía que la pregunta era absurda, lógicamente el pingüino no se encontraba de visita por el estado en el que se encontraba, pero debía hacerla – el muchacho no está…

Bonami se levantó listo para iniciar la búsqueda…


Cuando llego Joshua vio en el suelo al pequeño pingüino limpiándose el pico, mientras el tejón chillaba sosteniendo su ojo – Maldito pequeñajo, lo pagaras muy caro – pero antes de poder tocar al pequeño, alguien lo tomo y escuchó un rugido cerca de su rostro.

– Primero tendrás que enfrentarme a mí – dijo Joshua furioso por el estado en que se encontraba el pequeño, el verlo así le había recordado cuando estuvo en la enfermería cuidándolo – no puedes hacerme nada, Bonami no te lo permitiría – dijo con una sonrisa, que fue borrada por las palabras del chico…

– Escúchame bien – dijo amenazadoramente Joshua – si te atreves a tocar nuevamente al pequeño o a cualquier otro pingüino de este zoológico, juro que te matare y no me importaran las consecuencias – y dicho esto, arrojo al tejón – ahora FUERA DE MI VISTA! – rugió, el tejón se levanto retadoramente, no permitiría que un chico como él lo intimidara, pero cuando vio sus manos y la actitud tan agresiva del joven león, sintió un miedo paralizante, provocando que el tejón corriera a ocultarse en un rincón de su habitad sin poder entrar a su madriguera a esconderse…

En ese instante llegó Bonami con los dos pingüinos sobre él, Nagel corrió a levantar a su sobrino que estaba herido, el anciano se acercó lo más rápido que pudo al chico. El lugar demostraba las huellas de la batalla llevada por el pingüino, le extrañaba que hubiesen atacado los tejones en su propio habitad, así que busco una explicación y el único que podía dársela era Joshua…

– Qué sucedió? – Preguntó enfadado y preocupado, Joshua le dirigió una mirada, se puso en cuatro patas y camino en dirección al joven pingüino, ignorando la pregunta del león adulto.

– Hey compadre, cómo te encuentras – dijo regalándole una sonrisa al chico, el aludido sonrió y se desmayó en los brazos de su tío, ahora ya se encontraba seguro.

Cabo despertó en su habitad lleno de vendas, junto a él se encontraba el anciano y su tío Nagel. Él les dio una sonrisa, se encontraba feliz por que estaba seguro que con eso terminaría su pesadilla, pero la seriedad de los adultos provocó que la borrara de su rostro, algo peor se avecinaba…

– No quiero! – Gritó angustiado el pequeño pingüino – no quiero que me trasladen a otro zoológico…

– Hijo entiende es la única solución, con lo que hiciste… Rash no te perdonara la vida – dijo su tío – te atacará hasta matarte, además Bonami dice que por la seguridad de la colonia… es necesario – las lagrimas se hicieron presentes en el rostro del pingüino adulto.

Cabo simplemente agacho la mirada, dejando escapar unas lágrimas. Al ver esto el anciano lo abrazó mientras su tío salía del lugar para que no lo viese llorar…

– Muchacho yo se que tienes tus planes, es tu decisión… – dijo el anciano con una mirada triste mientras lo abrazaba con todas sus fuerzas – sea cual fuere, tendrás nuestro apoyo porque somos tu familia. Dicho esto se levantó, vio fijamente al pingüino para formarse una imagen en su mente y se retiró.


Esa misma noche, recogió la bolsa que había preparado, y se dirigió a la salida del zoológico… detrás de él se encontraba Joshua con una herida que atravesaba su ojo derecho.

– Seguro que quieres irte por tu cuenta… el traslado no te vendría tan mal – dijo con una sonrisa, mostrando sus blancos colmillos.

– Por supuesto, a donde valla me perseguirán, lo mejor será no dejar rastro con mi partida – la decisión ya había sido tomada – lamentó lo de tu ojo… fue mi culpa.

– Naaa, esto no es nada… Bonami se encuentra furioso por lo que hicimos y le pidió al anciano que te diera un castigo ejemplar por violar las reglas del zoológico, pero al irte no podrán hacerlo – dijo riéndose en lo bajo, en ese instante saco un pañuelo rojo con un pequeño pingüino bordado y lo amarró alrededor de su cuello.

– Estas listo para irte – Pregunto el león, Cabo hizo un ligero movimiento con la cabeza – vámonos – dijo poniéndose en cuatro patas, permitiendo que el pequeño lo montara… dieron un último vistazo al zoológico y se fueron…

termina el recuerdo

– Ese fue mi último día en el Zoológico de Londres… tome una bolsa para llevar alimentos y deje todo lo demás, mis cosas, mi familia, mis amigos, mis recuerdos… Joshua y yo nos separamos al salir de Londres, me dijo que él se dirigiría a África donde los leones viven libremente, yo por mi parte no tenía un lugar a donde ir, pero no me importaba así que le dije adiós y seguí mi camino.

– Camine por días, sólo me detenía a comer y dormir unas cuantas horas… conocí muchos lugares interesantes y aprendí algunas cosas – el joven soldado hizo una pausa, tomo un poco de aire y bostezo – Un día llegue a un prado muy amplio, comí lo que me quedaba de alimento y por el cansancio me dormí… cuando desperté me encontraba dentro de una jaula, trate de moverme, pero no me pude levantar, estaba muy débil para escapar.

Skipper y Cabo bostezaron… el pequeño pingüino se recargo en su líder mientras hablaba, sus palabras se convirtieron en murmullos – Me llevaba un hombre, de pelo y bigote grisáceo, vestido con un traje negro y camisa blanca, entramos por un bello jardín y me mostró ante una señora vestida muy finamente, que se sorprendió de verme…

Mientras ambos pingüinos se dejaban entregar al sueño, se olvidaban por completo de la charla sin saber que a lo lejos habían sido observados por dos pingüinos que al ver dichas acciones decidieron no despertarlos y seguir montando guardia hasta que despertaran…

Mientras Skipper comenzaba a dormirse, pensaba en el gran valor del pequeño Cabo al enfrentar de ese modo sus problemas y de haber tomado, tal vez, la decisión más difícil de su vida, su mente le decía que no se durmiera, quería saber que había sucedido después con el joven, pero su cuerpo le exigía el descanso que sólo el sueño le otorgaba, sucumbiendo a él.

Por su parte, Cabo se durmió pensando en su pasado sin terminar la narración y en consecuencia sus recuerdos formaron parte de sus sueños, ubicándose exactamente en los hechos que habían sucedido después…

My Lady, encontré este exótico animal dormido en su jardín… parece ser que esta extraviado, llamo a las autoridades?

Déjame ver – la mujer se puso unos lentes y acerco su rostro a la jaula para obsérvalo de cerca. Ella pudo notar el miedo y la tristeza en los ojos del pequeño, tenía algunos rasguños, estaba un poco sucio y delgado.

Es extraño encontrar un pingüino corriendo por los prados de Inglaterra, es antinatural… seguramente algún traficante de animales lo trajo y el pequeño escapo – el pequeño pingüino despertó la ternura en la mujer, que decidió hacerse cargo de su cuidado – Henry trae un poco de alimento para el pequeño – el mayordomo entendió inmediatamente a lo que se refería su señora, hizo una reverencia y se retiró, mientras ella se quitaba lo guantes y abría la jaula.

El pequeño pingüino soltó un quejido al ver que abría la jaula y se replegó hasta una esquina de esta – ven pequeño… no te haré daño – dijo mientras lo tomaba entre sus manos; Cabo no opuso resistencia, se encontraba demasiado débil como para hacerlo.

La mujer cargo al pequeño como si fuese un bebé y le acarició la pelusa de la cabeza – puedo ver en tus ojos que has sufrido mucho, pero no debes de preocuparte más… ahora estas a salvo – y con estas palabras le dio un tierno y cálido abrazo… provocando una sonrisa y una lagrima por parte del joven pingüino que apenas terminaba de cambiar su pelusa gris para pasar a ser un pingüino con plumas en blanco y negro…

Y hemos llegado al CAPÍTULO FINAL! No tiene idea lo difícil que fue escribir este capítulo, pero sobre todo, darle final a esta historia. Me divertí mucho escribiendo este fan fic y espero que ustedes se hayan divertido al leerlo. Así mismo, espero que haya sido de su agrado.

MUCHAS GRACIAS POR LOS REVIEWS Y POR LEER ESTE FANFIC

AVISO: A MÁS TARDAR MAÑANA SUBIRE UN CROSSOVER DE LOS PINGÜINOS DE MADAGASCAR Y DE PHINEAS Y FERB (¿ADIVINEN QUIENES SERÁN LOS PROTAGONISTAS?) APROVECHANDOME DE MI CUMPLEÑOS... Muahahahahahaha.

* Cuando tienes sueño y cuelgas la cabeza y la levantas tratando de no dormite… (Que definición tan mensa de mi parte -.-)