Capitulo 6: Después de la tormenta, siempre llega la calma, ¿cierto?
¡Kuso! ¿Por qué había tenido que salir corriendo de esa manera? Pero más importante aún, ¡¿Por qué tenía que ser tan bocazas? No se arrepentía de lo que había dicho, sino de lo que había estado a punto de decir. ¡Él y su maldita lengua! ¡Algún día le iba a costar caro no pensar las cosas antes de decirlas!
Después de más de 15 minutos corriendo, se detiene poco a poco, en un ritmo más calmado y en un intento de detener su respiración agitada. Aunque, en cierto modo, era mejor así.
Necesitaba desahogarse, necesitaba liberar todo lo que tenía dentro, necesitaba…
Agacha la cabeza, deteniendo su paso y al tiempo que nuevas lágrimas asoman a sus ojos.
¿Por qué tenía que ser tan débil?
····························
Después de ver como el rubio salía corriendo, tras dedicarle esas últimas palabras de despedida, se había quedado momentáneamente impactado.
¿Podía estar realmente pasando todo eso?
¡Claro que sí!
Que estúpido había sido de su parte pensar que después de ver esa dichosa escenita, Naruto le iba a recibir con los brazos abiertos y dispuesto a escucharle. Definitivamente, se había confiado demasiado.
Una vez recuperado del shock, sale a la carrera por esa misma puerta, dispuesto a encontrar a ese dobe a como diese lugar. Y antes de que se le ocurriese hacer cualquier tontería.
Pero por mucho que busca, no lo encuentra. Ni en el patio, ni en el gimnasio, ni en las pistas, ni en la cafetería… sólo quedaba la clase.
Con fuerza, abre la puerta del aula, produciendo un sonoro crujido de esta. Las pocas personas que hay dentro miran sorprendidas al azabache. Era inaudito encontrar al chico más popular en esas condiciones: con la respiración agitada, ligeramente sudado y mirando en todas direcciones con un deje de ansiedad.
-¡Oe, Sasuke!
Rápidamente, el azabache se gira a mirar en esa dirección, encontrándose con los dos amigos más cercanos del rubio. Kiba agitando la mano, en señal de que se acercase, y Shikamaru con la cabeza apoyada en la palma de su mano, mirando con indiferencia el cielo de afuera, que cada vez estaba más y más nublado.
Este se acerca rápidamente a ellos y sin darle tiempo al Inuzuka de hablar, suelta la pregunta que lleva tanto tiempo rondando por su cabeza.
-¿Dónde está Naruto?
-¿Eh? ¿No te dijo?-pregunta confundido el Inuzuka.
-¿Decirme el que?-responde confundido. ¿Acaso Naruto les había dicho a sus amigos de lo que había pasado?
-Como lo suponía.-suelta repentinamente el Nara, girándose hacia Sasuke y mirándole fijamente-Algo a pasado entre los dos, ¿cierto?
-…
-No me interesa saber de qué se trata. Es vuestro problema.-dice, a la par que mueve despectivamente la mano en señal de que es lo de menos.-Pero debe de ser algo grande si ha llegado al extremo de irse.
-¿Irse?-responde, alzando una ceja, aunque con cierto temor recorriéndole por dentro.
-Hai-habla ahora Kiba- Vino a por sus cosas y dijo que se iba, que no se encontraba bien. No nos dio tiempo a detenerlo. Este Naruto…-frunce el ceño en señal de enojo.
-Tsk!-y sin más, Sasuke recoge sus cosas, ante la mirada atenta de los otros dos, e igual que el rubio instantes antes, se marcha. Sin dejar que los otros dos le digan un pequeño dato bastante importante para su búsqueda: el lugar donde solía ir Naruto cuando estaba preocupado, triste o simplemente, enfadado.
·······························
Ya era casi la hora de comer, pero apenas era consciente de lo que ocurría a su alrededor y mucho menos del pasar del tiempo.
Después de un rato andando, había llegado a su sitio favorito. Tanto para los buenos como para los malos momentos. Siempre que algo pasaba, acudía inconscientemente ahí. Algo en el lugar le ayudaba a relajarse y pensar con claridad.
Desde entonces, había estado tumbado en el mismo banco, sin moverse ni un milímetro, mirando el cada vez más oscuro cielo, dejando que su mente en blanco, intentando ignorar cualquier pensamiento referente a lo ocurrido…pero eso era imposible.
De nuevo, como otras veces antes, unas finas lágrimas escurren por cada una de sus mejillas, cerrando los ojos. Poco a poco el suave llanto que se había desatado va cesando, cayendo por el cansancio en un sueño algo intranquilo.
········································
¡Nada!
¿Cuánto tiempo llevaba buscándole ya?
Ni rastro de él.
¿Dónde podía haberse metido?
Con la respiración agitada, observa en todas direcciones de aquella zona comercial, pero nada.
''Haber, Sasuke, respira y piensa con calma los sitios donde puede haber ido. '' Permanece unos segundos quieto, con los brazos a los lados, sin moverse, los ojos cerrados. "¡Kuso!" abre los de golpe, con expresión enojada. "¡Este dobe…!"
······························································
Ya estaba atardeciendo cuando el rubio despertó de su sueño, sobresaltado y con una tenue capa de sudor frío, haciendo que su flequillo quedase algo pegado a su frente. La respiración agitada no ayudaba a tranquilizarse y lo ponía aun más nervioso…acrecentando el rubor de sus mejillas.
Con una mano temblorosa, se tapa la boca, aun nervioso.
¿Cómo era posible? ¡Había tenido dos sueños! ¡Dos! Aunque uno de ellos había sido superficial y a grandes rasgos, sabía que de ese…tendría que tener mucho cuidado. No tenía ni idea de cuándo pasaría pero tenía un mal presentimiento al respecto. Mientras que el otro, no estaba totalmente seguro de si lo había sido. Ni siquiera estaba seguro de lo que había visto, ya que todo estaba demasiado borroso y oscuro.
Con fuerza se sacude la cabeza y se levanta, acercándose a una fuente y metiendo la cabeza bajo el chorro en un intento de espabilarse. Después de unos segundos, se incorpora y sacude la cabeza, para después mirar el cielo que rápidamente se tiñe de negro.
¿Qué hacía ahora?
Después de dormir todo ese tiempo, sus ideas parecían haberse colocado en su lugar y…el sueño le había inquietado. Necesitaba saber si era real o no.
Con decisión, se encamina hacia la salida del parque, girando a su derecha, con un lugar concreto al que ir.
"¡Bien! ¡Primero buscaré al teme y…solucionaremos esto."
······················································
Mientras tanto, el azabache corría como loco por toda la ciudad. No había parado un momento de buscar, ni siquiera para comer algo. No tenía tiempo que perder.
Únicamente había pasado por caso para soltar su cartera y así poder ir con más comodidad. Suerte que no había nadie en casa en ese momento. Lo principal en su mente era encontrar al rubio, lo demás, ya vendría en su momento.
Sin darse cuenta y a causa del cansancio, tropieza con un desnivel del suelo y trastabilla, a punto de caerse. Se detiene unos instantes a recuperar el aliento cuando una sombra se proyecta frente a él.
-Por fin te encuentro…teme-dice una voz enojada.
Este se incorpora y le mira durante unos instantes, ligeramente sorprendido.
-¿Qué pasa? Ni que hubieses visto un…
Pero no tiene tiempo de terminar, porque el azabache se le lanza, agarrándole por los hombros y mirándole fijamente a los ojos, con algo de enojo.
-¡¿Cómo que por fin me encuentras? ¡Eso debería decirlo yo que llevo todo el día buscándote, dobe!
-¡Oe, no me insultes!-replica, haciendo un puchero pero al notar como el moreno aprieta más un poco el agarre en sus hombros, forcejea un poco.- ¡Deja de apretar, teme, que me vas a cercenar los brazos!
Y así lo hace, alejándose un poco de él, recordando la situación en la que se encontraban. De nuevo sus miradas chocan. Un leve rubor aparece en el rostro del rubio, desubicando un poco Sasuke, pero ninguno de los dos rompe el silencio.
-¿Y bien?-dice finalmente Naruto, cansado del silencio que se había formado y sobre todo, al darse cuenta que no sería el azabache el que lo rompiese.
-¿Y bien…que?-alza una ceja, intrigado por el tono usado por el otro. ¿No se suponía que estaba enojado con él? Entonces, ¿a qué venía ese tono exigente?
-¡Quiero una explicación de lo que vi ayer!-le exige, apartando casi al instante la mirada a un lado.-Creo que ha sido injusto de mi parte no haberte escuchado.
-Ya veo.-dice, poniéndose serio y recobrando la compostura.-Lo que ocurrió fue simplemente que cuando te fuiste, Sakura-pronuncia su nombre con cierto enojo y repulsión que Naruto nota-se me declaró.
-¿Se te declaró?-repite con escepticismo el rubio.
-¿Por qué me miras así?
-Porque no entiendo que puede haber visto en un teme como tú.
-Narutooo…-le nombra en un tono de advertencia, dándole a entender que no estaba para tonterías.
-Vale, vale. ¿Y que pasó después?
-¡Tsk! La rechacé pero no se quiso rendir. La volví a rechazar y cuando me iba a marchar, se abalanzó sobre mí y me beso. Eso fue lo que viste tú.
-Entonces, creo que…
Y como si se tratase de un flash back, una secuencia de imágenes comienzan a pasar vertiginosamente por su cabeza, impidiéndole acabar la frase que estaba pronunciando. Una tras otra, mostrándole que las palabras del moreno eran ciertas.
Las piernas le fallan y cae de rodillas al suelo, llevándose las manos a la cabeza y cerrando fuerte los ojos. Por su parte, Sasuke, a ver esto, se agacha junto a él, con preocupación.
-¡Naruto! ¡¿Qué ocurre? ¡Naruto!-insiste, moviéndolo ligeramente.
Unos instantes pasan así: Sasuke observando al rubio con preocupación, Naruto sosteniéndose la cabeza, la cual parecía que iba a estallar. Hasta que todo acaba.
-Asique…eso fue…lo que paso…-murmura con la voz entrecortada, agarrando al azabache de la chaqueta del instituto.
-¿Dobe? ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado?
El rubio alza el rostro perlado ligeramente de sudor y con los ojos entrecerrados, mirando la expresión del otro, para después dedicarle una tierna sonrisa.
-Estoy bien. Es solo que…he visto lo que paso.
-¿Quieres decir…?
-Sí, lo que paso con Sakura. Lo acabo de ver todo…como si fuera tú.-termina de explicar, soltando un suspiro algo cansado.- ¿Por qué? ¿Por qué he visto algo así?
-Quizás solo ha sido una reacción por cansancio, no te ves nada bien.-susurra el azabache, acariciando la mejilla del otro, repasando una a una las marquitas de estas.
-Sí, puede ser.-repone, cerrando los ojos para disfrutar más de ese delicioso contacto. Y pensar que al principio el hecho de estar con un hombre le había resultado repulsivo, y ahora, estaba completamente enamorada de ese increíble azabache.
-Es tarde, deberíamos ir a casa.-dice el azabache, levantándose y arrastrando con él al rubio, el cual, una vez de pie, mira el reloj.
-¡Ahh, tarde, tarde!-exclama al darse cuenta de la hora que es.
-Te acom…
~Trililiiiii Trililiiiii~
-Sasuke, está sonando tu móvil-ttebayo.
-¡tsk!-molesto, toma el aparato, apretando con enojo la tecla de contestar-Hai-responde con desgana, pero una enorme vena se hace presente en su frente cuando escucha la voz al otro lado de la línea.
*Ototo-baka, ¿dónde demonios te has metido?*
-Itachi, ¿qué es lo que quieres?
*Bien, veo que tu neurona está funcionando. Ahora, responde, ¿dónde estás? Dependiendo de tu respuesta puede que sobrevivas*
-Si es una de tus estúpidas bromas, te advierto que no estoy de humor para soportarlas.
*Si esto fuese una broma, diría algo más inteligente. ¡¿Piensas responderme de una vez?
-Ocupado. Asique procura no molestar.
*A veces no sé si eres idiota o tan listo que lo clavas el papel.*
-Itachi…
*Te lo diré de manera que lo entiendas. Oto-san recibió una llamada en la cual le explicaron tu escapada de clases. No hace falta decir que el hecho de recibir la llamada y encontrar el maletín en tu cuarto, ha sido motivo suficiente como para enfurecerlo, ¿verdad?*
-¿Qu-Que?-tartamudea, poniéndose tenso y serio al momento, con una ligera expresión de temor.
Al ver este cambio de actitud, Naruto presta más atención a la conversación que se lleva a cabo. Pero pasan los segundos y este no parece reaccionar.
*¡Maldita sea, Sasuke! ¡Ven para acá de una puñetera vez!*
Ante semejante grito, Sasuke reacciona, recuperando su pose habitual.
-Estoy algo lejos de ahí, pero me daré prisa.-y cuelga sin decir nada más, guardando de nuevo el móvil en el bolsillo de su chaqueta.
-¿Ocurre algo, Sasuke?-pregunta, preocupado.
Este lo mira, para al instante sonreír de lado y acercarse hasta el, tomando el rostro del menor entre sus manos.
-Nada de lo que debas preocuparte, dobe. Ahora, ve a casa y descansa, ¿de acuerdo?
Este asiente, aunque todavía preocupado. Por su parte, el azabache se acerca hasta su frente, depositando un suave y cariñoso beso en ella, para separarse lentamente.
-Nos vemos en clase.-y dicho esto se da la vuelta, echando a correr. Segundos después, ya se ha perdido de vista.
"Aunque me haya dicho que no es nada por lo que tenga que preocuparme,…se veía tan…" suspira, tomando el camino que le llevaría hasta su casa. "Sólo espero que de verdad sea así"
