Durante la cena solo pensaba una cosa: destruir a Edward, ya tenía algo pensado, solo que era complicado de realizar. Necesitaba la ayuda de dos personas, una que sabía que aceptaría de inmediato: Jacob Black. Él estuvo enamorado de mi toda la vida y sabia que por mí el sería capaz de matar, lo cual a decir verdad venia muy de acuerdo a mis planes, además era policía, tenía información de todo el mundo, sabia como cubrir huellas, en otras palabras: era perfecto. La segunda persona a la que debía convencer sería bastante más difícil y si se negara arruinaría todos mis planes pero debía intentarlo de todas formas, hablaría con esa persona después de la comida. ¿Quién es esa persona? Solo la llamaré Ariel, luego entenderán porque.

-Bella, ¿está todo bien?-dijo mi hermana y yo salí de mis pensamientos.

-si-dije notando que todos se habían ido.

-estuviste muy callada hoy, ¿pasa algo?-

En ese instante se me pasaron mil pensamientos por la cabeza pero solo sonreí y agarré las manos de mi hermana.

-no pasa nada… ¿Cuándo es el casamiento?-

Trataba de decir esas palabras sin llorar pero me era muy difícil contenerme.

-en dos meses-

Tenía poco tiempo, debía actuar y rápido, era mucho que planear y poco tiempo para hacerlo.

-¿no es muy rápido?-

-si pero es necesario que sea así, además ¿por qué esperar? Edward es el amor de mi vida y la persona más maravillosa que conocí-

Tenía ganas de gritarle la verdad a mi hermana pero aun no era tiempo de hacerlo, solo tragué saliva intentando controlarme.

-y ¿nunca pensaste estar lejos de Edward? No lo sé, es una suposición, salir con otros chicos o algo así…-

Quería que al menos tuviera esa duda en la cabeza.

-nunca, sin Edward yo podría morir, si algo le pasara sería capaz de suicidarme-

"no hace falta que pierdas a Edward para morir hermanita"

-no digas eso, me aterran tus palabras-dije fingiendo preocupación y ella solo me abrazo.

-nada malo me pasara, quédate tranquila-me susurró y se fue a dormir.

"eso es lo que tú crees" pensé sonriendo y me alejé del lugar, debía ver a Jacob.

-hey Bells ¿cómo andas?-dijo él alegremente al verme.

-bien Jacob ¿y tú?-

-no pareces estar bien… ¿te ocurrió algo?-contestó preocupado y le conté la historia del casamiento de mi hermana, él ya sabía todo lo que había pasado antes con Edward-¡ese hombre es una maldita basura!-

-lo sé, por eso tú me vas a ayudar a vengarme de él-

Sabía que mi mirada asustaba a Jack, era una mezcla de odio y resentimiento, de seguro también era fría y calculadora.

-no lo mataré-

-nunca te pediría que lo hicieras-dije pasando mi mano por su torso y sabia que a él le encantaba cuando hacia eso.

-Bella no me provoques que no se cuanto podré controlarme-decía él con una expresión de lujuria en su mirada.

-nadie pide que te controles, llévame a tu casa-contesté sonriendo y de inmediato estábamos allí.

Fui al baño rápidamente y me puse en prendas menores, me miré al espejo, la verdad que me veía muy bien. Nunca fue ningún sacrificio tener sexo con Jacob, él me encantaba y sabia que me amaba como a nadie en el mundo, aunque yo no podía corresponderle de la misma forma.

Abrí la puerta del baño y él estaba tumbado en la cama sonriéndome.

-estás hermosa-dijo pasándose la lengua por los labios y de inmediato fui al ataque, él me hizo sentir un placer casi impensado, nunca comparado al que Edward me hacía sentir pero no hacia mal su trabajo, luego de un ratito se quedó dormido.

"tengo un ayudante dentro, me falta uno solo" pensé sonriendo y me fui del lugar.

Flash-Back:

Luego de mi sorpresa repentina por ver que el novio de mi hermana era Edward trataba de evitarla, lo cual era muy difícil porque dormíamos a una habitación de distancia. Me dolía mucho hacerle eso pero era lo mejor, al menos hasta que se me pasaran las ganas que tenia de llorar cada vez que la veía junto a Edward.

Una noche, mientras estudiaba alguien tocó a la puerta de mi habitación.

-pasa-dije sin preguntar si quiera quien era.

Edward abrió la puerta e hizo una sonrisa que me quitó la respiración por varios segundos, luego me miró de arriba hacia abajo con una mirada curiosa, llena de lujuria algo que nunca había visto en mi vida.

-¿necesitas algo?-dije tratando de volver a la realidad.

-tu hermana dijo que dejó aquí mis libros sobre medicina, ¿los tienes tú?-

Me sentía muy mal por las cosas que pasaban por mi cabeza en ese momento. Tenía unas infinitas y casi incontrolables ganas de tirar a Edward sobre mi cama y que este conmigo, al menos una sola vez…pero no podía hacerlo, debía mantener la compostura por Nancy, ella no se lo merecía.

-ahí están-dije señalándole una pila de libros que había en un rincón.

-permiso-dijo él abriéndose paso en la habitación. Edward estaba en el sexto año de medicina, solo le faltaban dos materias y se recibía-¿estás enojada conmigo por algo?-dijo él repentinamente distrayéndome de mis pensamientos.

-no te conozco, ¿por qué lo estaría?-

-si me conoces, tú estás en el segundo año de medicina y soy ayudante del profesor en el laboratorio donde tienes varias de las clases-

"¿entonces había notado mi presencia?"

-no te conozco lo suficiente como para enojarme contigo-ratifique bajando mi mirada y él se puso a mi lado, demasiado cerca para serles sincera-además, no había notado que estabas en mi clase-dije apartándome de él.

- qué lástima…yo si te había notado-dijo poniéndose detrás mío un segundo para luego alejarse de la habitación no sin antes dedicarme una gran media sonrisa que se me hacia irresistible.

"¿acaso él coqueteó conmigo?"Pensé incrédula.

Los días siguientes le conté a Jacob lo ocurrido, él es mi mejor amigo y consejero, aunque en realidad siempre supe que estaba enamorado de mí.

-es un patán, dime por favor que no le harás caso en su jueguito ¿verdad?-yo solo quedé en silencio y él prosiguió-tu hermana es tu mejor amiga debes contarle lo que pasó-

-claro que no, no quiero hacerla sentir mal-

-claro y la harás sentir mucho mejor cuando pase años con el patán ese y ella siga enceguecida con él-

Sabía que Jacob tenía razón en lo que me decía pero no podía decirle la verdad a Nancy, quizás yo estaba loca y había imaginado cosas, Edward no podía querer acercarse a mí ahora que estaba con mi hermana. No podía ni quería creer que el hombre al que amo, pero debo olvidar, es una basura.

-debo irme-dije al percatarme de la hora.

Se me hacia tarde para ir a la universidad, como bien contó Edward estoy en segundo año de medicina.

-hola Bells, ¿cómo estás?-dijo Ángela alegremente saludándome.

-bien Angie-respondí fingiendo una sonrisa.

-¿crees que vendrá el bombonazo de Edward hoy? Quizás sea la oportunidad para decirle tus verdaderos sentimientos-dijo ella riendo y antes de poder responder alguien me llamó:

-Hola Bella-dijo Edward a mi espalda sonriéndome.

"¿él habría escuchando lo que Angie me dijo?"

-hola Edward, Angie él es el novio de mi hermana, Edward, ella es Angie-dije presentándolos a ambos en su debido momento.

-es un placer-dijo Angie casi con la boca abierta, incrédula.

-lo mismo digo-dijo Edward nuevamente sin apartar la mirada de mí. Durante el resto de la hora Edward no dejó de mirarme, inclusive el profesor le pedía ayuda y él respondía torpemente, como si tuviera la mente en otro lugar.

Al tocar la campana todos salieron corriendo del lugar y yo me demoré un poco más ya que tenía que lavar los utensilios del laboratorio, todos los días le tocaba a alguien diferente y hoy era mi turno.

-¿quieres que te lleve a tu casa cuando termines?-dijo Edward casi en un susurro. Sentirlo tan cerca hacia que mis piernas temblaran.

-¿irás a ver a mi hermana?-dije apretando muy fuerte una probeta y esta se rompió en mi mano, vi como la sangre comenzaba a caer a chorros de mis dedos.

-déjame ayudarte-dijo él abriendo el grifo del agua y ayudando a limpiarme la lastimadura, luego agarró gasas y me vendo la mano.

-¿esto aprenden en 6 años en la escuela de medicina?-dije sonriendo y él rió.

-si, esto y un par de cosas más-agregó nuevamente pasando su mirada por mi cuerpo-respondiéndote lo anterior, no, no iré a visitar a tu hermana solo creí que necesitarías un aventón-

-tu ni siquiera vives en dirección a mi casa-dije negando su propuesta con la cabeza.

-puedo llevarte igual, será divertido-

El brillo verde de sus ojos no me dejaba pensar con claridad, quizás él solo quería ser mi amigo y yo comprendía mal la situación, era lo más probable.

Al subir al auto comenzamos a charlar sobre la música, deportes, películas y resultaba ser que teníamos mucho en común, inclusive cuando lograra dejar de verlo como al hombre irresistible que es, estaba segura de que seriamos buenos amigos.

De pronto sonó su celular. Estaba en altavoz así que podía escuchar todo lo que decían.

-hola mi amor-dijo Nancy con su tono feliz de siempre-¿Dónde estás?-

-recién salí del trabajo, estoy yendo para mi casa-

"¿Por qué le había mentido?"Pensé momentáneamente ya que quería seguir escuchando.

-¿estás solo?-

-si, estoy solo-

-bueno, te veo a la noche te amo-dijo ella colgando el teléfono.

-¿por qué le dijiste que estabas solo?-dije en un susurro.

-no queremos que tu hermana se entere de esto-

-¿y qué es esto?-dije sin comprender y él estacionó el auto a un costado del camino.

-te daré una pista-dijo abalanzándose sobre mi y dándome un intenso beso.