Espero no haber tardado tanto en la continuación, la hubiera subido antes junto con el siguiente capítulo, pero algo pasó UN VIRUS DE MI COMPUTADORA ME LO ATACÓ Y LO ELIMINÓ TODO, no me quedó más que volverlo a hacer desde el capítulo 13, pero ni modo, lo importante es que lo haga mejor que el anterior, y pienso que así fue, pero ustedes pueden opinar como me quedó XD

Bueno, dejándonos de desgracias pasadas y nuevas ideas

Les dejo el siguiente capítulo, disfrútenlo

Capítulo 13 "Castigos inmerecidos"

Ambas se dirigen a la habitación correspondiente a Karimerd, pero antes de llegar, se percatan de la presencia de dos guardias custodiando la puerta

- Venimos a ver a Karimerd, déjenos pasar –Ordena Koriand

Los guardias asienten y abren las puertas, una vez dentro, observan a la joven peli-blanca acostada en su cama, tapada con una sábana blanca, cubriendo lo que parecía un vestido negro con plata, y sus cabellos dispersados por la almohada.

- Esto es lo que quise decir –Habla Azula –La flecha que le dispararon para detenerla era un especie de veneno especial para un sueño de nunca despertar, o eso es lo que me dijeron, pero dudo que esto sea eterno.

- ¿Cómo lo sabes? –Pregunta sin entender

- Lo presiento, pero no es algo que pueda garantizar.

Contemplan un momento a la víctima castigada por culpa de otro desaparecido que quien sabe donde se fue.

Salen de ahí y vuelven a la habitación de Koriand. Sentadas en la cama, Koriand se disponía a cambiarse los vendajes teñidos de ese rojo oscuro. Azula miraba como en cámara lenta como quedaban al descubierto las heridas que habían dejado esos cristales

- Parece que las heridas sangrarán eternamente –Dijo Koriand, sacando de sus pensamientos a Azula

- Si así serán, déjame ver qué puedo hacer

- ¿Cómo?

- He estado practicando hace tiempo mi magia, pero creo saber de un hechizo especial que podrá quitar a la vista eso –Apunta al brazo sangriento –Pero no sé si saldrá

- Se puede intentar, ¿Qué puede salir mal?

- Eso es verdad, déjame intentarlo

Un movimiento de manos de parte de Azula, hace destellar un brillo de sus manos que hace aparecer una planta, casi como si fuera una soga delgada, pero esta tenía hojas por todas partes. La planta se pasa del brazo de Azula al brazo lastimado de Koriand, envolviéndolo completamente, otro brillo desprende la planta, envolviendo también al brazo, desapareciendo junto con las heridas, dejando ver el brazo sin ningún rasguño

- Es increíble, desaparecieron las heridas –Dijo feliz

- Pero solo desaparecieron de la vista, más no de la piel –Contesta seriamente

- ¿Qué quieres decir?

- El hechizo que realizé, fue más bien una transferencia de mi poder para sanarte, pero lo único que logré hacer fue crear una cobertura con esas plantas para desaparecerlas y que ya no te duelan. Escuché sobre que si se realizaba algo así, crea un vínculo entre quien da el poder y la persona que lo recibe

- Un vinculo ¿Eh?

- Exacto, entonces tú y yo tenemos una conexión, ya que si sucede algo, puedes llamarme con esto -De su bolsillo, saca un medallón con forma de una estrella de 6 picos, con raros símbolos en los contornos (La forma de la estrella de David) y se lo entrega a Korinad –Este medallón responde con mi poder, así podrás llamarme en caso de emergencia

- Te lo agradezco mucho Azula, en verdad te agradezco por todo lo que haces por mí, por eso te quiero pedir un gran favor

- El que sea

- Si algo logra pasarme, quiero que cuides a Karimerd por mí

- ¿A qué te refieres si algo que te logra a pasar? –Pregunta sin entender -¿Tienes algún presentimiento?

- Eso creo, no es seguro, pero lo presiento.

- Entiendo, lo prometo

El tiempo pasó un poco rápido a los ojos de todos, sobretodo de dos jóvenes. Koriand visitaba sin falta a su hermana, mientras que Azula quedaba apoyada en la puerta con la mirada baja y los brazos cruzados, ella le dolía ver a su amiga con las esperanzas de que su hermana despertaría, pero la cruda realidad decía lo contrario ante la velocidad de los años.

La predicción de Koriand se hizo realidad al parecer, ya que un día, de la nada, llegaron naves provenientes de otros de otro lugar, entrando de una manera agresiva, hablando en un idioma que al parecer Galfore sólo entendía y más soldados entraban a la habitación de Koriand y llevándose la en contra de su voluntad, Azula llega ante el escándalo, viendo como Koriand oponía resistencia y empezaba a pelear contra cada uno, Azula ayuda y también empieza una pelea contra los seres extraños, pero de repente un una descarga eléctrica deja inconsciente a ambas. Uno aprovecha y le coloca unas grandes esposas a Koriand y aún inconsciente se la llevan cargando hacia la nave y la encierran, llevándosela al instante. El despertar de Azula había demorado, pero ella se encontraba en su habitación, acostada en su cama, desconcertada se levanta lo antes posible pero antes de poner un pie descalzo en el suelo, la puerta se abre, dando paso a Galfore con una mirada de dolor

- ¿Qué ha pasado? –Pregunta sin rodeos, queriendo una respuesta de la razón del ataque

- Nos vinieron a reclamar un pago atrasado, llevándose a la princesa como sirvienta

- ¿Qué? –Interroga en shock

- Es algo que ya no se pudo evitar, de ahora en adelante, me encargaré del pueblo de Tamaran hasta su regreso

- Pensé que le iban a dejar el reino a la hermana mayor…no recuerdo bien su nombre, no he convivido con ella

- Su nombre es Komand (No lo recuerdo bien la verdad, pero creo que es este, pero bueno, así lo pongo) pero ella no está, se fue a viajar.

-Entiendo –Contesta cortantemente

Azula yacía en su cama después de ir a visitar nuevamente a Karimerd, acostada bocarriba viendo continuamente el techo, después de un tiempo recibió noticias de que su amiga Koriand había llegado a la Tierra, conociendo nuevos amigos y quedándose a vivir ahí con los llamados Jóvenes Titanes. Se encontraba feliz por ella de haber encontrado su felicidad, pero sabía que eso no reparaba lo que pasó, por más feo que eso sonase, que sus sonrisas no eran cien por ciento autenticas, pero al menos encontró gente que la consolará, la acompañará y la querrán por quien es, o eso ella piensa. De la nada se escuchan voces que entre ellas estaba la de su nuevo señor, Galfore. Sale de su habitación a donde provenían las voces, lo cual se percata de que provenían de la habitación de Karimerd. No pierde tiempo y se acerca lo antes posible, pero los guardias nuevamente le impiden el paso

- Exijo ver a la princesa

- No puede, en este momento están decidiendo su destino –Contesta uno de ellos

- ¿Qué? ¿De qué están hablando?

- Eso no es de su incumbencia

- ¿Cómo que no es de mi incumbencia? Todo lo relacionado con la princesa Karimerd, yo ahora estoy a cargo de ella, fue la última palabra de la princesa Koriand

- Lo sabemos, pero ahora están hablando de algo que después será llevado a tus oídos, ya que la decisión la involucra

Antes de preguntar, las puertas se abren, saliendo dos hombres con vestimentas extrañas, junto a Galfore con mirada seria y fría.

- Azula, debemos hablar, es sobre Karimerd

Ella solo asiente, siendo observada por albos sujetos con miradas tristes que la intrigaban, Galfore da señal de que entre a la habitación y ella obedece, dentro de la habitación vacía, sólo la cama con la joven dormida, pero lo que la intrigaba es que ella traía una capa puesta, incluso la capucha que le cubría el rostro.

- ¿Para qué le ponen eso? –Agarra un extremo de la capa y lo mira fijamente

- Porque se va a ir

- Me tendrás que explicar eso

- Los hombres que vinieron lograron encontrar la razón de su comportamiento

- Ella fue manipulada por el tipo de cabellos blancos ¿Pero qué tiene que ver su partida? ¿A dónde irá?

- ¿Y no te has preguntado de donde vino él?

- Eso nunca me lo pregunté

- Viene de ella, está en su interior –Azula queda petrificada, pero intenta reaccionar para contestar algo, pero las palabras no le salían, ni siquiera una pregunta –Te diré: Como dije antes, los hombres que vinieron encontraron esa razón porque ellos eras chamanes de otros lugares, lo suficientemente poderosos para entrar en su mente y lo vieron, es oficial.

- ¿Pero si estaba dentro de ella? ¿Cómo no atacó antes?

- Según lo que dijeron, necesitaba que ella desarrollara sus poderes para poder usarlos en su beneficio.

Azula apenas procesaba lo que le estaba contando, pero aun así, Galfore continuó

- Ella se irá a una prisión a Centauri, ahí la ejecutarán

- ¡¿Qué qué? ¡¿Ejecutarla?

- Él está dentro de ella, debemos matarlo para que no cause daño…

- ¿Y qué hay de Karimerd? –Interrumpe al instante -¿Se te olvida que ella es una víctima? ¿Acaso la vas a matar?

- Si no hay otra alternativa, lo lamento, pero antes de eso, necesito que nadie intervenga, incluyéndote

Saca un talismán negro con varias piedras a su alrededor que empezaron a brillar.

- Olvidarás todo lo referente a ella, no recordarás ni siquiera su rostro o nombre

Azula no se queda quieta y cierra los ojos, creando un campo mental para proteger sus recuerdos, pero una esencia, como humo blanco sale del talismán y entra por sus oídos, sacando otro humo azul, sus recuerdos de la tercera princesa, quedando inconsciente en el suelo. Galfore guarda el talismán en su bolsillo y toma en brazos a Karimerd y llevándola afuera, pero antes de salir de la habitación, murmura algo

- Perdóname Azula, pide mi perdón a Koriand, pero esto es algo que no tiene otra solución. –Dicho esto, sale de la habitación oscura, dejando a Azula ahí.

Unos momentos después, Azula despierta lo antes posible y observa la cama vacía, llenándola de pánico y corriendo rumbo a la salida de castillo, llegando encuentra a Galfore mirando al cielo.

- ¿Dónde está? –Pregunta sin rodeos

- ¿De qué estás hablando? –Pregunta sin voltear

- Hablo de Karimerd ¿Dónde está?

- ¿Cómo recuerdas a Sorady? –Pregunta volteando a verla

- ¿Quién? –Pregunta confundida

Galfore la observa y nota que los recuerdos que se llevó el talismán fueron los de cuando era Sorady, ella recordaba a Karimerd.

- Ya se la llevaron a ejecutar, lo siento en verdad, pero no había otra solución –Él se va

- Quizás la había, pero es algo que averiguaré –Murmura con la mirada baja

El recuerdo se hace pedazos, dejando ver una gran oscuridad y el espejo volviendo a aparecer frente a ellos

- Eso fue lo que pasó –Murmura Azula lo más audible posible para todos

Ella avanza hacia el espejo y lo atraviesa, seguido por los demás. Todos aparecen de vuelta en la torre, en la sala principal.

- Si hay dudas, las puedo responder –Dijo Azula mientras se sentaba en el sillón

- Tengo una –Responde Syrius –Según recuerdo, te borraron la memoria y no tenías el espejo cuando pasó lo de Sorady, he visto ese hechizo antes, se trata de tu memoria reflejada en el fragmento ¿Cómo fue posible que se reflejara todo?

- Porque no solo fueron mis recuerdos lo que se plasmaron en el fragmento, fueron de la otra persona

- ¿Otra persona?

- Le di el fragmento un corto tiempo, pero me lo devolvió antes de su partida.

- ¿Quién?

- La persona tras la puerta –Señala la puerta cerrada -¿No es verdad…Koriand?

Tras la puerta estaba Starfire recargada en ésta con los brazos cruzados, y la mirada baja, ella no se limitó a hablar y se retira de ahí, ya que, la respuesta era obvia.

Espero que les haya gustado

La verdad ya fue revelada, pero todavía queda algo más que será otra pieza clave, en el próximo capítulo lo sabrán.

Dejen sus reviews para animarme a darle continuación hasta su final