Las horas pasaban, los recuerdos se agolpaban en su cabeza. Tantos buenos momentos compartidos, tantas cenas y tantos desayunos, tantas copas, tantas confidencias, secretos, miedos y temores. Tantos llantos y desesperanzas,..., tantos abrazos... tantos abrazos...
Lo echaba de menos.
Él lo sacó de su cabeza, conscientemente "olvidó" todo aquello.
Cuando llegó a Afganistán se encomendó a si mismo esa tarea: olvidarse de todo lo que le había hecho enamorarse de Huesos, dejar su mente limpia de recuerdos.
Y lo había conseguido, incluso había permitido que Hannah ocupara aquel espacio.
Lo había logrado, "el pasado es pasado" era su lema desde entonces... hasta hoy.
Hoy había retrocedido, había recuperado todos aquellos recuerdos que había creído sacar de su cabeza, y con ellos, había recuperado también sus sentimientos hacia Brennan.
Lo había aceptado hacía ya algunas horas, era la realidad, podía negársela todo lo que quisiera, pero el hecho de que seguía enamorado de ella era la única verdad.
Estaba anocheciendo, no sabía qué había hecho durante todo el día, ni como había acabado sentado en las escaleras del Lincoln Memorial. Aquel sitio le gustaba, le transmitía paz, y eso era lo que necesitaba en este momento, paz, la paz interior que había perdido aquella mañana.
Decidió que ya era hora de volver a la realidad.
Sacó el móvil y lo encendió.
Tenía muchas llamadas perdidas: Hannah, Cam y Brennan entre otros.
Marcó el número de Brennan, era la única voz que le apetecía escuchar en ese momento.
- Brennan - sonó al otro lado del teléfono.
- Hola, ¿qué tal ha ido la identificación?
- Booth, ¿dónde estás? ¿estás bien?, te hemos estado llamando durante horas. Yo … bueno …. Hannah estaba muy preocupada.
- Estoy bien, Huesos. Es sólo que... bueno, tenía el móvil apagado.- No podía explicar lo que le había pasado, ni siquiera él lo entendía.
- Ah, pues, lo que hace interesantes los dispositivos de comunicación móvil es el estar localizable en cualquier momento y situación, si lo apagas pierde todo el interés, Booth.
- Si, si, Huesos ya lo sé. ¿Qué tal el caso? -preguntó más que nada para cambiar de tema.
- Bueno, ya está identificado. Estamos a la espera de los resultados de algunas pruebas que ha hecho el FBI. Mañana por la mañana estará resuelto. Estamos todos en el Founting Fathers, ¿por que no vienes? -invitó.
- No sé, Huesos, no me apetece mucho.
- Oh, vamos, Booth, hace mucho que nos te tomas una copa con nosotros después del trabajo. Venios tú y Hannah.
- Está bien, voy para allá. Llamaré a Hannah.- aceptó con resignación.
Hannah. Casi la había olvidado. Hannah.
Se llevó las manos a la cara y se restregó los ojos.
Tenía que hacer algo. No podía hacerle eso a Hannah. Ella le quería pero él... él quería a Huesos. Probablemente nunca dejó de quererla, solo se engañó a si mismo e intentó engañar a los demás. Pero ya no podía negarlo más. Hannah. No sabía cómo se lo iba a decir.
Respiró hondo y marcó su número. Ella respondió enseguida:
- Seeley, cariño ¿dónde te metes?, estaba muy preocupada.
- Lo siento, Hannah, tenía el móvil apagado. Siento que te hayas preocupado. ¿qué tal todo?
- Bien, bueno, bien hasta hace una hora, ahora estamos en la sala de prensa del congreso, nos han convocado para no sé qué comunicado - respondió ella con tono aburrido.
- Vaya, yo que te iba a invitar a una copa en el Founting con los del Jeffersonian... - dijo sin mucho convencimiento.
- No puedo, cielo. Esto parece que va para largo. Si acabo pronto voy para allá y si no nos vemos esta noche en casa ¿ok?. Ciao.
- Claro, esta noche en casa. Un beso. Hasta luego - dijo con cierto alivio. Realmente lo que menos le apetecía en ese momento era estar con ella.
Caminó hacia el coche y se dirigió a tomar una copa con sus amigos.
