El despertador sonó a las seis como cada mañana.

Lo apagó de un manotazo y se giró para darle los buenos días a su novia.

Estiró el brazo, su lado de la cama estaba vacío.

Entonces lo recordó todo.

Hannah se había ido.

Se tumbó boca arriba y miró al techo. Respiró hondo.

Así es como estaban ahora las cosas. Su vida se había vuelto del revés en un solo día sin que él hubiera podido hacer nada para evitarlo.

El sonido del móvil le trajo de vuelta a la realidad.

- Booth - respondió.

Media hora más tarde se encontraba aparcado en la puerta del edificio de Brennan.

Esta vez prefería esperarla en el coche, no tenía ganas de ver a Mike saliendo de la habitación de Brennan y mucho menos de presenciar una escenita de los amantes.

- Buenos días - saludó Brennan sentándose en el asiento del copiloto. - ¿Por qué no has subido?

- El sitio al que vamos está bastante lejos, así nos entretenemos menos – se justificó él.

El punto de destino estaba a más de dos horas de camino de Washington.

Booth conducía en silencio, con la vista centrada en la carretera.

Brennan también se mantenía callada, mirando a algún punto indefinido del horizonte.

El viaje de ida había pasado en completo silencio.

El de vuelta parecía que iba por el mismo camino.

Era noche cerrada. La luna llena iluminaba los paisajes que iban atravesando confiriéndoles un halo mágico.

Sus miradas estaban perdidas en el haz de luz que creaban los faros del coche sobre la carretera.

El tiempo pasaba. Nadie decía nada.

Sin embargo Booth no podía dejar de pensar en todo lo que había pasado: Brennan, Mike, Hannah,..., y una pregunta golpeaba su cabeza insistentemente "¿por qué?"

Cuando llegaron frente a la casa de Brennan, Booth no pudo soportarlo más, paró el coche y le preguntó directamente a ella:

- ¿Por qué, Huesos? ¿Por qué?

- ¿Por qué qué?, Booth – respondió ella sorprendida.

- ¿Por qué a Mike si? – volvió él a preguntar - ¿Qué tiene él de diferente?

Brennan le miraba contrariada. No entendía muy bien qué le estaba preguntando Booth exactamente. Los acontecimientos de los últimos tres días la habían descolocado completamente, su cerebro no era capaz de asimilar las cosas que estaba sintiendo.

Aún así trató de responder a Booth lo mejor que pudo.

- La de Mike es un tipo de relación que es totalmente nueva para mi. Salir con alguien, disfrutar de su compañía, sentirte bien a su lado, protegida..., dejarte querer... todo eso es nuevo para mi...

Al oir esto Booth levantó el dedo índice de su mano derecha como queriendo parar ahí la charla de Brennan.

- ¿Nuevo para ti? Huesos ¿nuevo para ti? - Preguntó indignado - ¿cómo puedes decir eso? ¿No es acaso eso lo que tenías conmigo? Nosotros salíamos a cenar, a tomar una copa, hacíamos cosas juntos, disfrutábamos de la compañía del otro y yo... yo te protegía, ..., yo hubiera dado mi vida por ti, Huesos - a Booth se le llenaron los ojos de lágrimas, y apenas le salía la voz - yo... yo ... yo te quería Huesos.

Booth no podía mirarla a la cara, sentía rabia e impotencia, no sabía cómo habían llegado a ese punto, pero ya no había vuelta atrás. Hacía mucho tiempo que estaba esperando que Brennan le diera las razones de su rechazo y este momento era tan bueno como cualquier otro.

- ¿Por qué a él si y a mi no, Huesos? - preguntó aguantándose las lágrimas. -Podrías decirme, por favor, por qué a él le estás dando la oportunidad que a mi me negaste, explícamelo, porque no lo entiendo.

Brennan estaba confundida, no sabía qué pensar.

- Pero, tú has pasado página, Booth, estás con Hannah, ¿qué más da ahora eso?

- ¿Que qué más da?, ¿realmente crees que porque estoy con Hannah ya me das igual? - le dijo sabiendo que se iba a arrepentir de aquella conversación - Por favor, Huesos, dime por qué me rechazaste, necesito saberlo.

- Yo...- ella se sentía turbada, no podía racionalizar aquello, su mente iba a mil por hora y no sabía qué decir. Solo quería salir corriendo, huir una vez más, no quería enfrentarse a aquel hombre al que había roto el corazón en el pasado y que ahora le preguntaba por unas razones que ni ella misma entendía. Pero tenía que intentarlo, se lo debía.- Yo, no estaba preparada. Cuando tú me pediste que lo intentáramos yo me asusté, no quería perderte por nada del mundo, y sabía que si lo intentábamos iba a salir mal y te iba a perder. Por eso preferí tenerte como compañero, dejar pasar la oportunidad de tenerte más cerca por la seguridad de tenerte al menos como amigo. No me podía arriesgar, yo no soy jugadora, tenía que ir a lo seguro.

- Pero - balbuceó Booth- ¿por qué no te importa arriesgarte con Mike?

- Los siete meses que estuve en Indonesia me hicieron cambiar. Allí me di cuenta de que a veces hay que arriesgar, hay que poner en juego lo poco que se tiene para intentar obtener algo mejor. Me arrepentí de haberte rechazado, cada día que pasé en aquella isla fue como una condena, un castigo por no haber querido intentarlo. Volví decidida a arreglarlo, a arriesgarme... pero ya había pasado mi tiempo: tú habías pasado página. Te veía tan feliz con Hannah... Eso le dió el empujón que necesitaba a mi nuevo yo, la Brennan jugadora. Así que cuando conocí a Mike decidí que iba a correr el riesgo que no me había atrevido a correr contigo, iba a darle la oportunidad que no te había dado a ti,..., tú eras feliz con Hannah, yo quería ser feliz también y Mike me pareció una buena apuesta.

- ¿Tú..., tú te arrepentiste de haberme rechazado? - murmuró incrédulo Booth.

- Si, ya te lo he dicho, lo hice cada día durante siete largos meses, y seguí haciéndolo muchos meses después cuando Hannah y tú ya viviais juntos. Ya sé que es algo irracional, que no sirve de nada arrepentirse de una decisión que se tomó en el pasado, pero... no lo podía evitar. Supongo que no soy tan racional como yo quisiera.

- Y ... - Booth miraba a través del parabrisas mientras hablaba con ella, no tenía valor para mirarla a la cara - y... ¿volviste dispuesta a intentarlo conmigo?

- Sí - respondió ella - y lo hubiera hecho si no me hubieras olvidado.

- Yo no te olvidé, Huesos - dijo él mirándola, esta vez sí, a los ojos.

- Bueno, ya sé que no, de hecho me reconociste perfectamente cuando nos vimos a la vuelta de esos meses. Cuando digo que me olvidaste me refiero a que ya no querías intentarlo conmigo, ya no pensabas que yo era la mujer con la que querías pasar los próximos 30, 40 ó 50 años...

- Lo sigo pensando, Huesos - confesó Booth casi sin darse cuenta mirándola fijamente a los ojos.

Brennan bajó la mirada. No sabía qué decir.

- Di algo, Huesos - la invitó Booth.

- No... no sé qué decir, Booth. Todo está bien ahora, tú tienes a Hannah, eres feliz con ella...

Booth no sabía si preguntárselo, no sabía si estaba preparado para un segundo rechazo, pero tenía que hacerlo, no podía quedarse con la duda, no después de todo lo que había averiguado en los últimos minutos. Así que le salió el Booth jugador y se lanzó:

- Huesos, ¿tú ... tú me quieres? - preguntó con miedo.

- Claro que te quiero Booth - respondió ella sin dudar.

- No, no quiero decir querer de cariño, querer como se quiere a un amigo,

quiero decir si me quieres de verdad, si ... me amas...

- ¿Cómo te quiere Hannah? - preguntó Brennan sin darse cuenta del daño que esa pregunta iba a hacer a su compañero.

Booth bajó la mirada y respiró hondo.

Brennan tenía razón, Hannah le quería, le había sacado del pozo en el que el rechazo de Huesos le había sumido, y ahora él... en aquel coche ... prácticamente se había olvidado de ella.

- Hannah se ha ido – le dijo él dejando caer sus manos sobre el volante y mirando la luna a través del parabrisas.

- Booth, lo siento mucho – le consoló Brennan poniendo su mano sobre la de él .

Él la miró a los ojos, cogió su mano y la acarició suavemente.

- Se ha ido porque sabe lo que siento por ti – dijo sin apartar la vista de aquellos maravillosos ojos claros.

Brennan sostenía su mirada pero no decía nada, no sabía qué decir.

- No me has respondido, Huesos... - volvió a insistir él en apenas un susurro sin dejar de acariciar la mano de ella.

- Si – dijo ella con determinación – creo que te quiero; mejor dicho, estoy segura de ello.

Un brillo de esperanza apareció en los ojos de Booth, pero duró poco, lo que tardó en acordarse de Mike. Aquella declaración había llegado demasiado tarde. Soltó la mano de Brennan y bajó la cabeza resignado.

Ella notó el cambio en su expresión:

-¿Qué ocurre? – preguntó confundida.-¿he dicho algo malo?

- No, lo que has dicho es perfecto, o al menos lo hubiera sido en otras circunstancias.

-¿Otras circunstancias? – ella no entendía nada – pero has dicho que Hannah se había ido...o es ... ah, ya ... ella se ha ido pero tú la sigues queriendo. Lo... lo entiendo – intentaba explicarse ella – tú no eres de esos tíos que colecciona las mujeres... lo sé... lo entiendo... yo ... yo ... olvida lo que te he dicho – dijo sin saber dónde mirar.

Booth cogió su cara con las manos e hizo que le mirara a los ojos.

- No, Huesos, no es eso, ya te lo he dicho, Hannah se ha ido, ya no estamos juntos. Yo estoy libre pero tú... tú estás con Mike ...

Sus rostros estaban a apenas unos centímetros de distancia. Booth seguía sujetando la cara de Brennan entre sus manos.

-No- dijo por fin Brennan tras unos segundos que a ambos les parecieron eternos- No podía estar con él estando enamorada de ti, no era justo para ninguno de los dos. Ayer volvió a Boston.

Tras decir esto giró la cabeza soltándola de las manos de Booth, apoyando la frente en la ventanilla lateral.

Booth la cogió por la barbilla y la atrajo hacia él hasta casi rozar sus rostros.

Se miraron fijamente a los ojos, y una vez más se lo dijeron todo con la mirada.

Él posó sus labios en los suyos, con el corazón encogido por otro posible rechazo.

Sin embargo está vez fue distinto, ella no le rechazó. Correspondió al beso durante unos segundos para inmediatamente después esconder su cara en el cuello de él y abrazarlo con todas sus fuerzas.

Él la abrazó también.

Pero esta vez el abrazo era distinto, sus dedos acariciaban la espalda de ella libremente, recorriéndola por completo, como queriendo memorizar cada detalle.

Hundió la cara en su pelo y respiró su aroma.

La luna llena iluminaba la escena mágica y radiante.

Ambos se sentían maravillosamente bien; por primera vez en mucho tiempo sabían que las cosas eran como tenían que ser.

Brennan levantó la cabeza y apoyó su frente en la de Booth.

Él la sonrió con esa sonrisa que la volvía loca y volvió a besarla.

Con suavidad y dulzura al principio y con pasión después.

Ella enredaba sus dedos en el pelo de él, le acariciaba la nuca, tiraba de las solapas de su chaqueta para acercarlo más a ella...

Él le acariciaba la cintura con una mano, mientras que con la otra la sujetaba la cara como queriendo evitar su huida.

El ruido del tráfico les devolvió a la realidad al cabo de unos minutos. Estaban besándose y acariciándose en el coche, como un par de adolescentes.

Brennan cogió la mano de Booth y salió del coche, haciendo que su compañero saliera detrás de ella.

Subieron a su piso, muy juntos, cogidos de la mano, sin necesidad de decirse una sola palabra.

Entraron en el dormitorio de Brennan.

Booth cerró desde dentro con la satisfacción de ser por fin él quien estuviera al otro lado de esa puerta.

FIN.