Capitulo 1
Después de ese breve encuentro con el príncipe se disponía a regresar a su hogar con la mujer y su pequeña hija; ella aun pensaba en el misterioso chico que parecía príncipe, y se dijo así misma que el seria su príncipe, su apuesto príncipe de la colina; regreso a su hogar, un pequeño orfanato llamado el hogar de poni, un hogar que se les daba a los niños que no tenían padres, en ese hogar los cuidaban dos bondadosas mujeres, la Señorita Poni y la hermana María, una monja , la cual retaba mucho a Candy desde que era pequeña por sus travesuras; mientras que la señorita poni solo la consentía mas, al llegar a su hogar, ambas mujeres estaban muy preocupadas por ella, ambas vieron cuando la pequeña niña de risos rubios corría tristemente llorando colina arriba mientras llevaba en sus manos la carta de su mejor amiga, Annie; Annie era una pequeña niña de piel blanca y suave, tenia los cabellos lacios de color rubios y unos ojos hermosos de color azul del mar profundo, ella había sido adoptada hacia un par de meses atrás, Candy aun recordaba cual doloroso había sido ese día, ella se había negado a tener unos padres por querer seguir al lado de Annie mas cual fue su sorpresa, que a la señora Britter, la cual iba a ser su madre si ella no se hubiese negado, ahora se mostraba interesada en annie, y annie sin dudarlo ella dijo que si, Annie quería un papa y una mama y aunque le dolió dejar a candy en el hogar de poni, se marcho diciéndole a dios a su casi hermana y mejor amiga candy, por un tiempo se veían llegar cartas al hogar de poni, desde todos los lugares de América, incluso Londres y España pero hubo un día en que la señora Britter decidió que ya era hora de parar esa mala amistad, porque si en la estricta sociedad se enterasen que ellos tenían una hija adoptiva seria lo mas deshonroso para todos, aunque al señor Britter esas cosas no le importaban mucho, el había perdido a su primera hija hacía ya mucho tiempo, y la soledad le enseño que ni todo el dinero del mundo ni la más alta sociedad le regresarían a su adorada hija, la cual había perdido la vida al caerse de un caballo, él pensaba que muchas cosas en su hogar habrían cambiado si hubiesen adoptado a candy, pero esa pequeña de hermosos risos y ojos verdes, se negó rotundamente al no querer dejar sola a su mejor amiga y casi hermana , el hablo con su esposa y le dijo que a Él no le importaba adoptar a las dos pequeñas pero su mujer no le había gustado la actitud de candy al mentir, ella pensaba que no quería tener unos padres como ellos, pero al ver a la otra niña, a ella le sorprendió lo frágil y tierna que se veía y decidió que mejor quería adoptar a la otra pequeña, el señor Britter pensó que tal vez la pequeña se negaría al igual que candy dando los mismos motivos que esta, pero cuál fue su sorpresa, la niña acepto inmediatamente, el solo atino a bajar la mirada y ver de reojo como una pequeña de risos rubios y ojos de esmeraldas reía alegremente diciéndole a todos los niños que ella jamás los abandonaría, se pregunto si el adoptar a annie seria lo correcto para su mujer, él quería que ella viera que en el mundo no es tan importante tantas cosas materiales, lo más importante era el corazón, pero el sabia que al adoptar a la pequeña rubia de cabellos lacios, solo haría que su mujer le importara mas todo ese mundo frívolo y banal, se despidió de la pequeña candy, y la pequeña niña rubia de cabellos lacios también, su esposa ni siquiera se molesto en mirarla otra vez ella simplemente se subió al coche espero a que su nueva hija subiera y emprendieron el camino que los llevaría hasta su hogar con su nueva hija, al ver la señora Britter a Annie llorar, esta le dijo a annie, que no llorara más que llegando a casa se arreglarían para ir con una modista que le haría preciosos vestidos, le enseñaría también a bordar, a tocar el piano y tendría maestros privados por un tiempo que le enseñarían a comportarse como toda una dama y que después de regresar con la modista ella misma se encargaría de ensenarle toda la casa, a la pequeña se le iluminaron los ojos y sonriente le dijo a su mama que ya no lloraría mas, mientras que el señor Britter solo miraba por la ventana y veía como se alejaba del pequeño orfanato, y vio a lo lejos arriba en un gran árbol sobre una colina, una cabellera rubia, el supo en ese momento que la pequeña le decía a dios a su más preciada amiga y que le perdonaba el que se halla marchado con los que debieron ser sus padres para ella, el señor Britter se conmovió, vio el corazón puro de esa pequeña y le dio gracias a dios y al cielo por permitirle conocer la bondad de esa pequeña ahora solo le quedaba conformarse con la pequeña niña que estaba sentado frente a él, y entonces vio que ella también miraba por la ventana del carruaje ella veía lo mismo que él había visto, vio como la pequeña se trataba de ocultar sus lagrimas, sonrió al descubrir esto, al menos esa niña no era tan mala, solo fue un poco egoísta por el deseo de tener unos padres.
Candy- exclamo la hermana María- pero mírate como estas, estas toda empapada señorita poni traiga una manta seca para candy, ¡estuviste bajo la lluvia!
Hermana María espere un momento, yo estaré bien se lo aseguro-dijo Candy-Traigo visitas
Y entonces la monja y la señorita poni se dieron cuenta de la mujer y la pequeña niña que estaba al lado de Candy, entonces la mujer hablo,
Disculpe que llegue en un mal momento, pero es que necesito de su ayuda-
Está bien, no se preocupe señora díganos en que podemos ayudarle-dijo la señorita poni-
Verán necesito trabajar y no puedo hacerlo porque no tengo quien cuide de mi pequeña hija su nombre es Natalie, tiene tres anos y me preguntaba si ustedes podrían cuidarla por mí, yo estaré enviando una mesada mensualmente para ella, y vendría a verla en mis días de descanso, trabajare en una mansión cerca de aquí.
Por supuesto que sí, nosotras nos encargaremos de ella, no se preocupe- contesto la señorita poni.
Muchas gracias-Dijo la joven mujer-por ahora esto es todo lo que tengo-dijo sacando una pequeña bolsa con todos sus ahorros los cuales no eran mucho,- y esta es su ropa-continuo diciéndole mientras le daba una pequeña valija con ropa- yo no tendré un descanso si no hasta dentro de dos semanas, volveré a verla y después tendré que regresar al trabajo ese mismo día en la noche, -Esta bien dijo la señorita poni, ahora la dejaremos un momento a solas con su pequeña para que pueda despedirse de ella apropiadamente, hermana María , Candy Síganme, regresamos en un momento señora, yo traeré unos documentos que necesitare que me firme para que la niña pueda permanecer aquí con su permiso, y me deje a mí como su tutora temporal, eso es solo por si la niña se enferma y tengamos que llevarla al médico- dijo la señorita poni.
Está bien- dijo la joven mujer, entonces vio como se iban ambas mujeres con la pequeña que le había ayudado a encontrar este lugar, dio gracias al cielo habérsela encontrado, estaba ya tan cansada y desesperada por no encontrar el lugar del cual las personas hablaban.
Mientras tanto Candy pensaba lo doloroso que seria para madre e hija separarse de esa forma, era doloroso ver eso, una madre nunca debería separarse de su hijo, pero todo por el bendito dinero, que mas podría hacer si la pobre mujer necesita sustentar los gastos de su hogar y su pequeña hija, en ese momento recordó cuando la hermana María y la señorita poni le regañaban por insistir tanto en que le salieran a verla jugar con todos los niños mientras ellas hacían las cuentas de todos los gastos del hogar de poni, ahí se dio cuenta que era el dinero, y que sin él todos los niños del hogar de poni incluyendo ella no podrían vestirse, ni comer si no fueran por las donaciones de la gente rica que vivía en las casas que para ella lucían como castillos de los cuentos que solía leerle la hermana María antes de dormir, entonces algo la saco de sus pensamientos, fue el cerrar de la puerta tras ella y la reprimenda de la hermana María por haberse ido por tanto tiempo y haberse quedado bajo la lluvia, entonces recordó por que se había ido de esa manera, la hermana María al verla entristecer se acerco a ella y le pregunto qué era lo que pasaba, y candy le mostro la carta de annie:
Querida Candy:
Tengo que pedirte perdón porque no podre escribirte mas, está es la última carta, debó olvidar el hogar de poni para ser la hija de los Britter, por favor no me preguntes, adiós Candy y perdóname por todo el daño que te he causado.
Annie Britter.
Oh Candy- exclamo la hermana María, tristemente le dijo a candy las únicas palabras de consuelo que podía darle-Candy debes entender que annie ya no es más una huérfana, ahora tiene padres, y lamentablemente, ella está rodeada ahora de personas a las que solo les importa el dinero, pero se feliz por ella candy, porque ella ahora es feliz y será muy feliz al lado de sus padres.
Candy escuchaba con los ojos cerrados, ella intentaba a toda costa no dejar que cayeran sus lagrimas pero lamentablemente estas caían aunque sus parpados se lo trataran de impedir- ahora duerme candy-dijo la hermana María- ya te he quitado toda esa ropa mojada, ahora será mejor que duermas, eso te hará bien, no olvides decir tus oraciones, buenas noches Candy, y que descanses.
Candy veía al cielo nocturno por la ventana y veía el rostro de annie, sus lagrimas rodaban por sus mejillas y se decía a sí misma como voy a olvidarte annie, si en cuanto cierro los ojos solo pienso en ti, yo no puedo olvidarte annie, no puedo, -decía una y otra vez candy entre sollozos,- aun puedo oír tu voz annie, aun la oigo dentro de mi cabeza y mi corazón vuelven todos esos recuerdos que pase junto a ti, serán acaso tan generosos los padres, será tan buenas las madres- decía la pequeña, por fuera de su cuarto la hermana María y la señorita poni escuchaban los sollozos de la pequeña y lo único que podían hacer era unirse a ella con su propio llanto por el dolor causado por annie, hacia candy y hacia ellas, ellas que la criaron como su propia madre por seis anos, ambas recordaban el día en que aparecieron ambas niñas en la nieve , era una noche buena, uno de los niños, Tom, golpeaba y golpeaba fuertemente la ventana con su cuchara y apuntaba hacia afuérala hermana María al querer reprenderlo la señorita poni la había callado porque había escuchado unos ruidos afuera, entonces oyeron con más claridad, era el llanto de un bebe, ambas mujeres salieron y encontraron en la entrada a la pequeña annie, la cual venia enferma, a los pocos segundos después escucharon otro llanto de bebe, y entonces la encontraron a ella, a la pequeña que pondría al hogar de poni de cabeza, la pequeña traviesa Candy, a como le daba dolores de cabeza a la hermana María, con todas sus travesuras, cuando no hacia llorar a los niños, se trepaba a los arboles haciendo que a la pobre monja y a la señorita poni se les callera el alma de un susto al verla caer, y siempre junto a ella annie, la dulce y tierna annie, quien diría que hoy ambas estarían sufriendo por causa de ella, pero ambas mujeres la entendían, ellas sabían lo que era el mundo allá afuera, donde solo importa el dinero y el estatus social que este te puede dar, la hermana María aun pensaba en candy y se sentía preocupada por ella,, la señorita poni también, pero ambas mujeres la conocían y sabían que era fuerte y que pronto se repondría y ambas mujeres recordaron el momento en que candy hacia una de sus travesuras, el momento en que vieron a una pata amarrada a todos sus patito con una cuerda, ambas mujeres la habían retado pero esta al explicar la razón del porque lo había hecho no le reganaron mas y dejaron que se fuera a jugar, ambas mujeres se retiraban a sus cuarto mañana seria un largo día, habría que prepararse, ambas verían a candy triste algo a lo que no estaban acostumbradas, ambas mujeres suspiraron, llegaría un día en que ella también se iría, a ambas se les apretó el corazón del dolor, no podrían hacer nada para que no se la llevaran, ambas lloraron en silencio dentro de sus cuartos, como autónomas se habían metido dentro de ellos sin darse cuenta, sin decirse siquiera las buenas noches, ya no querían pensar en la futura partida de candy así que decidieron decir sus oraciones y dormirse, mientras tanto en el cuarto de las niñas donde se encontraba candy sumida en sus pensamientos recordó el prendedor de su príncipe y lo sonó , se pregunto dónde estaría el ahora? Vio a las estrellas por última vez antes de acostarse y recordó el brillo de los ojos del apuesto príncipe y también el brillo de annie, se durmió derramando un par de lágrimas más.
Mientras tanto en el barco el Mauritana, un chico de doce años no quería salir de su camarote, por mucho que su tía le insistiera, el no saldría a esa dichosa primer cena del barco, donde tanto los adultos como algunos jóvenes de su edad se pavoneaban diciendo que tanta era su fortuna y cuál era el estatus social que esta les daba, le dio asco el pensar en toda esa gente así que salió a cubierta para ver las estrellas entonces recordó el brillo de los ojos de esa pequeña, esbozó una sonrisa y se fue a encerrar nuevamente en su camarote, mientras se prometía así mismo que un día la iba a encontrar.
Continuara…
Gracias por los reviews, uno de ellos me inspiro a seguir, bueno no se de cuantos capítulos se hará pero espero que les guste….Hasta pronto.
