Hoooolaaa! estoi un poco triste T.T ¡solo recibi un review! Pero por otro lado, me pedian que subiera rápido otro capitulo. Yo tenía planeado subir capitulo cuando recibiera otro review, pero como vi que nunca pasaba, y que mi amigo cariñoooso Jordan, me amenazaba a muerte para que subiera... ¡Obligada a hacerlo! xD
creo q no tngo mas q contar, ando fooome
¡Ah! en mi cumpleaños me regalaron una vakita que hace muuuu xD y le puse Hatsuharu!! (fruit basket) dije q es un becerrito coo yo
bueno, aqui dejo el capi, que lo hice un poco mas largo
me dicen si les gusta asi de largo o no, y... volvi a poner al narrador xD (Hinata:¡Noooooooooouuuuu! T.T)
Perdidos en Ojos Blancos
Audiciones y Pruebas Deportivas
El mural de anuncios estaba repleto de carteles y afiches coloridos que invitaban a los alumnos a participar en diversos clubes y actividades. Uno pedía chicos para el equipo de fútbol, otro pedía chicas para el equipo de porristas, uno llamaba a personas que quisieran unirse a un grupo musical, en especial como vocalista; otro invitaba a hombres y mujeres a unirse al respectivo equipo de básquetbol, y un último, y no por eso menos importante, solicitaba personas que quisieran inscribirse en el club de periodismo. Hinata se acercó con nerviosismo al mural, para buscar el afiche del equipo de básquetbol. El horario de las pruebas estaba designado al término de las clases, y el día… ese mismo. Y ella tendría que estar ahí, pero no tenía ánimos de ver un montón de niños sudando… un momento, ¿un montón de chicos sexys jugando básquetbol y sudando…? ¡Eh! Hinata nunca pensaría de esa forma… a menos que fuera ese rubio… Como que le estaban entrando ganas de asistir a las pruebas (N/A: kukuku… baba… XD).
– ¡Hola! ¿Qué ves?
– ¡Ah! Kiba-kun, no me asustes así. –Sus mejillas se sonrojaron por el susto que le dio el Inuzuka –Etto… sólo veía los carteles.
– Mmm… se ve interesan –Los afilados ojos del castaño se abrieron más y su mirada centelleaba brillos de emoción –te. ¡Viste ese cartel! ¡Buscan personas que se quieran unir a un grupo! ¡Yo quiero!
– No es por nada, Kiba-kun, pero creo que para esas cosas, hay que saber tocar un instrumento o cantar "bien".
– ¡Hinata! ¿Qué insinúas? ¡Por supuesto que toco un instrumento! No sé por qué todos desprecian la armónica… – El estallido de carcajadas por parte de su amiga lo hizo cambiar de color (N/A: ¡imagínense a cual!) – ¡Eh! No seas mala… A de más, puedo cantar… no sé si bien, pero por lo menos cuando lo hago, Akamaru no ladra.
–Ja… Gomen, Kiba-kun, pero no creo que te elijan para eso.
–Uh… ¡Apostemos! Vamos juntos a las audiciones, y si eres capaz de criticarme así, toca algún instrumento o canta ¡o haz algo!
– Mmm algo como qué. Puedo cantar, tenía profesor particular de canto. Puedo tocar piano, violín, tenía un profesor de música que me impuso mi padre. Puedo tocar guitarra; bajo y teclado, me pagué mi propio profesor de música unos años después. ¿Aún quieres apostar?
– Etto… Creo que no ¡Pero te apuesto que entro al grupo! Acompáñame a las audiciones y con tus propios ojos verás que seré elegido.
–Está bien… nos veremos –Miró el cartel sobre el mural, lo leyó y habló –fuera de la sala de música, mañana, a la salida de clases.
–No creo que debamos fijar horario ni lugar, estamos en la misma clase, podemos irnos juntos.
–No se me había ocurrido… Entonces nos iremos juntos… jujuju… n/n
Sonó la campana… La (N/A: temida) clase de gimnasia comenzaría en cualquier momento y ellos debían cambiarse el uniforme. Se despidieron y fueron a los distintos camarines.
Hinata llegó al de mujeres cuando las chicas comenzaban a desvestirse, situación que la puso incómoda, ya que todas eran desconocidas para ella. Era la segunda vez que tendría esa clase, pero la semana anterior se las arregló para arribar primera y estar con el uniforme deportivo antes que las demás chicas del curso llegaran. Ahora… tendría que cambiarse el uniforme delante de ellas. Comenzó sacándose la camiseta, dejando a la vista su "orgullo"
– ¡¿Qué es eso?! –Dijo alguna chica.
–No lo puedo creer…
–Yo diría que es sólo C.
–Yo digo –La chica se acercó a Hinata y "la miró" fijamente unos segundos, haciendo que la observada dejara de buscar su ropa y la mirara tímidamente, tratando de ocultarse –D, pero debo comprobarlo –Tayuya levantó sus manos de forma amenazante y sin inmutarse, las llevó a los senos de la ojiblanca –Sí, son D.
–Qué… qué… –En ese momento, Kiba iba pasando por afuera, con la intención de llamar a las chicas para que se apresuraran, la profesora Anko comenzaba a irritarse – ¡KYAAAAAAH! ¡SUÉLTAME!
El Inuzuka no lo pensó dos veces. Escuchar a su amiga gritar era suficiente pretexto para entrar al camarín de las chicas, gritando como histérico, llamando a la ojiblanca. Pero no fue el único que gritó. Todas, al estar semi desnudas, cubiertas sólo por la ropa interior, se sintieron obviamente acosadas, más aún cuando el chico se quedó mirando todos los "dotes" femeninos en la habitación; comenzaron a chillar el nombre de la profesora. Y, Kiba, al encontrarse con la escena de Tayuya "masajeando" los pechos de Hinata, se desmayó por la pérdida de sangre(N/A: nasal, para los que no se percataron XD).
Pocos minutos después, Kiba se encontraba en la oficia de la directora.
Al salir, con el rostro pálido y la mirada gacha, se encontró a la chica de cabellos azulinos sentada enfrente de la puerta del despacho de la directora. Ella, al verlo, soltó unas tiernas lágrimas mientras pedía disculpas. El castaño se le aproximó y posó su mano diestra en la cabeza de la Hyuga.
Terminaron las clases y Hinata se dirigía a toda velocidad al gimnasio, tenía que estar antes de los jugadores. Y allí estaban, todos esperándola. Pero Lee no parecía molesto, incluso podría decirse que se veía feliz de que llegara. La obligó a tomar asiento y a escribir todos los
nombres de los que se encontraban allí. Tanta fue su preocupación por hacer todo bien, que ni se percató de los rostros de las personas que les daban su nombre.
–Zaku Abumi.
–Uchiha Sasuke.
–Genyumaru.
–Akimichi Chouji.
– ¡Uzumaki Naruto' dattebayo!
–Suigetsu.
Algo le pareció extraño a la ojiblanca. Más que extraño, conocido. Un tono de voz, una frase… Levantó la vista del papel en el que escribía los nombres, y a lo lejos vio al rubio peleando con un chico más alto que él, con el pelo negro azabache.
–Aburame Shino… ¡Hey! Escribe mi nombre de una vez.
–Eh… ¡Ah! Gomen ne –la Hyuga comenzó a escribir, volviendo a su realidad, y sonrojándose, avergonzada de su distracción.
Cuando vio que la gente dejó de acercarse a Hinata para ser "inscritos", Lee tomó un silbato y lo sopló con fuerza, llamando la atención de los allí presentes.
–Ahora veremos sus habilidades. Nuestra hermosa secretaria de allí –apuntó hacia Hinata con el índice de la mano derecha –los irá llamando de a uno. Cuando ella los nombre, ustedes pasan a la cancha y yo les pasaré un balón. Y luego tratarán de anotar, claro, yo no los dejaré hacerlo. ¿Entendido? –Esperó a alguna señal de entendimiento –OK, ahora vayan a sentarse y esperen su turno. Hinata-chan, puedes empezar.
–Ha- ¡Hai! Etto… –Fijó su mirada en el primer nombre de la lista –Zaku Abumi.
Y así fueron pasando de a poco los chicos. El primero no era muy bueno dominando el balón, generalmente lo perdía sin que Lee intentara robárselo. El segundo, ese tal Uchiha, era realmente impresionante. Sus movimientos eran rápidos, ágiles y certeros. Si no fuera porque Lee era mejor que él en salto, el chico hubiese encestado. Los que siguieron no lograron llamar la atención de la chica, sólo, claro, el rubio que reaccionó al nombre de Uzumaki Naruto. Se veía seguro de sí mismo, hábil y menos… torpe de lo que en verdad era. Hinata se tapaba los ojos para no ver como su chico pasaba la vergüenza más grande de su vida… aunque, claro no tan grande como la del incidente en los vestuarios femeninos. El Uzumaki no podía ni atrapar el balón, ni botearlo decentemente. ¡Y menos podía lanzar!
– Todos los que se inscribieron están en el club de básquetbol, pero sólo los que nombraré ahora estarán oficialmente en el equipo, luego veremos las posiciones. Suigetsu, Uchiha Sasuke, Aburame Shino (…) y Genyumaru.
– ¡Hey! ¿Y yo qué? –Reclamó el rubio.
–Naruto-kun, permítame decirle que –Tomó aire –fuiste un asco, no tienes talento, eres más torpe que mi abuelo que tiene párkinson, tu coordinación es casi nula, ¿quieres que siga?
–N-n-no g-g-gracias –El peso de sus palabras logró que su cuerpo comenzara a caer, y para evitarlo, retrocedió hasta llegar a la pared y deslizarse hasta el suelo.
Las risas lograron que el rostro del Uzumaki se ensombreciera, las miradas lograron que el chico apretara los puños, las burlas y los insultos lograron que Naruto se mordiera el labio, conteniendo su ira. "Naruto-kun…" Hinata tenía ganas de ir a su lado, abrazarlo, decirle que no se preocupara, que en realidad no era tan malo, que ella sabía que lograría superarse. Pero la inseguridad no la dejaba, algo le decía que sus palabras, o no serían escuchadas, o serían malinterpretadas. Llevándose las manos al pecho, dejó escapar un suspiro, mientras veía como él se deshacía en esfuerzos de superar su impotencia y al capitán dando instrucciones a los demás.
Y así comenzó la primera práctica del club de básquetbol.
Todos, sudados (N/A: n/n), comenzaron a abandonar la cancha, acercándose a la representante, que los esperaba con toallas y botellas con agua (potable, no mineral).
–Hey, tu –Se le acercó Uchiha Sasuke, al momento en que Hinata dejó de repartir utensilios.
– ¿H-Hai?
– ¿Cómo te llamas?
– ¿Ein? Etto… Hyuga Hinata.
–Hmp –Dio la media vuelta y se alejó de la ojiblanca, generando un sentimiento de desconcierto en ella. Era la tercera persona que le preguntaba el nombre en el tiempo que llevaba en ese instituto (la primera fue Kiba, la segunda fue Kurenai-sensei), y de forma tan despreocupada que en cierta forma, la molestaba.
Debía admitir que el chico era lindo. Descontando, claro, el hecho de que su presencia irradiara egocentrismo y engreimiento. Buen físico, gran agilidad, rostro varonil, cabello sedoso, piel blanca y pura, ojos negros penetradores… ¿qué más necesitaba un chico para cautivar el corazón de una mujer? Para las comunes, nada, para Hinata, humildad.
Si bien, su rubio es lo más lejano a la perfección que conocía, sus encantos eran mayores según ella. Se preguntarán, ¿qué encantos puede tener un "hombre" torpe, solitario, bajo, sin gracia, etc.? Pues, verán, Hinata veía en ese torpe una gran bondad, una gran gentileza, una gran personalidad, un gran entusiasmo, una gran persona.
– ¡Hinata! ¿Qué esperas? Llevo horas viéndote ahí parada mirando la nada, ¿estás bien?
–Eh… ¡Ah! Kiba-kun, gomenasay –Salió de sus pensamientos y se acercó al castaño corriendo, para no hacerlo esperar más.
– ¿Cómo estuvieron las pruebas?
–Digamos que no fueron lo que esperaba.
–Ne, ¿a qué te refieres?
–Ie, a nada, no me prestes atención –comenzaron a caminar fuera del colegio, para seguir el ritual de todos los días de volver a sus casas.
– ¡Ya quiero que sea mañana! Espera no más, quedarás impresionada de lo talentoso que soy.
–No dudo que lo seas, Kiba-kun, pero ten en cuenta que mucha gente querrá participar, y lo más probable es que hayan personas más talentosas que tú.
–Estás diciéndome de forma suave que no hay forma que gane, ¿verdad?
–Etto… Sí.
–No tengo esperanzas… T.T
–Vamos, no seas dramático.
–No lo soy… T.T
–Kiba-kun.
– ¿Uh?
–Estoy un poco preocupada.
– ¿Por qué?
–Porque siento que Tenten-chan no quiere estar conmigo.
– ¿La chica de tomates? –Hizo una mímica, moviendo las manos sobre su cabeza, haciendo círculos.
–Sí, hace mucho que no hablamos. Cuando va a mi casa, sólo habla con mi primo, en el colegio está siempre con su novio, y nunca está conmigo.
–Espera ¿Dices que cuando va a tu casa sólo está con tu primo? Eso es peligroso, ten en cuenta que tiene novio. Creo que deberías hablar con tu primo o con ella, no vaya a ser que-
– ¡No digas eso de Tenten-chan! No la conoces como yo, no creo que vaya a hacer algo así.
–Está bien, no diré nada más.
– ¡Ah! Kiba-kun, si hay una persona que te importa mucho, y esa persona está triste, pero no te atreves a hablarle, ¿qué harías?
–Si de verdad me importara, me acercaría a ella y le diría algo para que se sintiera mejor, aunque para mí es difícil pensar eso, yo me atrevo a hablarle a todos.
–Uh… Gracias Kiba-kun, disculpa las preguntas
–No importa n.n
–Nos vemos mañana, Kiba-kun –Se despidió la chica al ver que se acercaban a su casa.
–Hai. Cuídate.
Sonó el despertador, y con pereza, Hyuga Hinata trató de apagar el ruidoso aparato. Y volvió a acomodarse bajo las tapas. Sus ojos se cerraron inmediatamente, atrayendo su mente en un profundo sueño.
– ¡Espera! –Gritaba, mientras corría detrás de una sombra varonil.
Pero su respuesta eran risas juguetonas. Su respiración comenzaba a agitarse cuando un hada verde apareció en su hombro
–Si quieres alcanzarlo, debes…
–Hinata-sama, hay alguien fuera de la casa que la está esperando. Por favor, apúrese en levantarse de una vez.
Las palabras dichas al otro lado de la puerta la obligaron a tratar de abrir los ojos, pero eso no significara que lo lograra. A duras penas intentó separar sus párpados, pero estaban tan fuertemente unidos que sólo restregándoselos pudo lograr ver a su alrededor, y al fijar su vista en el despertador, salió saltando de la cama y se dirigió al balcón. Allí estaba, Kiba de pie con cara de "si no llega en 5 minutos, la mato"; mirando a la puerta de entrada y su reloj pulsera. "Tendré que ducharme a la vuelta… ¡ahora no alcanzaré!"
Una que otra prenda salió volando por la habitación y en un abrir y cerrar de ojos, la chica se había puesto su uniforme (N/A: si han jugado a los Sims… imagínensela cambiándose de ropa como ellos XD). Kiba estaba a punto de irse de la casa, cuando Hinata apareció por el portal de la gran mansión. Y cuando el chico la vio, no pudo evitar olvidar su rabia, cambiándola por carcajadas que podrían despertar a toda la manzana (aunque normalmente a esa hora, todo Japón estaba despierto). Chascona, con cara de sueño y con un calcetín pegado al bolso, la chica, aún adormilada, se acercó a él con una mueca de reproche.
–Ne, Kiba-kun… ¿Por qué me viniste a buscar?... me – (interrupción)
– ¿No te agradó que te viniera a buscar? Lo siento… –Bajó la mirada para hacerle notar que esas palabras podían malinterpretarse, aunque, claro, él no las había malentendido, sólo quería molestarla.
– ¡No! Quiero decir, no creí que me vendrías a buscar… nunca lo haces, Kiba-kun
–Es que, verás, me desperté muy temprano hoy, porque los nervios me mataban… Y bueno, como no tenía nada que hacer por aquí… decidí venir a buscarte. ¡Pero que te has demorado! Supongo que no estás consciente de que si no nos apuramos, no llegaremos
– ¿Eh?... ¡AH! ¡Es muy tarde!
Lo tomó de la muñeca y se lo llevó corriendo al colegio. Pero aún así, no lograron llegar a tiempo. Y fue así como se pasaron toda la primera clase del día fuera de su salón de clases, conversando de lo que harían durante el día, de las cosas raras que alguna vez hicieron, de sus mayores vergüenzas, etc. todo con tal de pasar el mal rato de forma entretenida. Hinata contó de sus aventuras cuando pequeña, cuando se quedó atascada en el váter, casi por tres horas, porque se había caído al tratar de pararse. Kiba contó que una vez se perdió en un museo de historia, y se puso a conversar con las estatuas para preguntarles la dirección que debía seguir, y la gente lo miraba raro, porque se enojó al darse cuenta de que las estatuas no le iban a responder y se puso a golpear a una.
Cuando la clase de física estaba por terminar, el profesor de cabello gris con el rostro cubierto en bufandas, los dejó entrar.
–Espero que se hayan divertido lo suficiente contando aquellas historias, ya que toda la clase las escuchó, y créame, que les parecieron muy entretenidas.
Kakashi les permitió pasar un momento antes de que la campana sonara. Al irse el extravagante profesor, todos miraron de forma extraña a Kiba y Hinata, y más de alguno soltó una risita.
Las clases siguientes pasaron sin gran importancia: Historia, con Gai sensei , Lengua, con Kurenai-sensei y Artes, con Sasori. Cuando el término de las clases fue anunciado, los chicos se dirigieron rápidamente a la sala de música.
No se esperaban que hubiese tanta gente reunida en un lugar tan estrecho. En el momento en que la gente dejó de llegar, un chico se paró en frente de todos, y trató de llamar la atención de su público, esperando silencio. Aquel rostro le era familiar a la Hyuga, de hecho, se acordaba perfectamente quien era.
–Gracias por venir. Por favor, sólo si son buenos con sus instrumentos, tóquenlos. Necesitamos baterista, bajista, tecladista y vocalista; en otras palabras, sólo somos dos guitarristas.
Uchiha Sasuke.
Como era de esperar, los que fueron a las audiciones eran en realidad pésimos. Pero había alguien que había logrado llamar la atención de todos. El chico no tocaba ningún instrumente, pero tenía una voz maravillosa (N/A: sexy…), que en tonos graves dejaba loca a Hinata, y en tonos agudos, dejaba con la boca abierta a la mayoría de los que estaban allí. Al ser elegido, por fin se supo su nombre: Sabaku no Gaara.
Luego su hermana pasó al frente. Allí estaba una batería instalada. Y la chica rubia tomó los palillos y comenzó a moverlos para llamar la atención. Y comenzó a golpear con fuerza para que su música fuera escuchada por todos. Temari logró recibir casi tantos aplausos como su hermano menor.
Para bajista fue elegido un chico de la misma clase del Inuzuka: Aburame Shino. Y tecladista fue elegido Shikamaru. Y, obviamente, Kiba no fue elegido.
Al salir de la sala de música, sólo una duda asaltaba la mente de la ojiblanca: ¿Quién sería el o la otra guitarrista del grupo que se formaba?
ShadowSunny: De hecho... habra KibaHina!! esq yo lo amo, y aunq no ganase, pondria algo, para que me qedara mas bonito, segun yo. Y voi a contar tu voto...
kroolina: Arigatouuuu sempai gracias x leeeeeer!!
asi que los votos estan asi:
SasuHina: 3
GaaHina: 4
wiiii
salu2 a toooodooos en especial a mi amigo Jordano q me obligo a subir capi XD y q no me voi a morir al final xD
T€!k0
