Supongo que más de algun se imaginó que durante estos 4 meses (mas o menos) me habian raptado los extraterrestres, atropellado un camión de coca-cola, fugado de mi casa sin el notebook ni el internet mobil o cosas x el estilo, pero la verdad es que simplemente tenía un vació de inspiración horrible. Y para qué voy a estar con cuentos, lo que en verdad pasó es que me aburrí del anime, y ya no sabía como poder seguir escribiendo de algo que ya no me gusta como antes... Pero de algún modo logré seguir este capi, y traerselos! Bueno, a lo mejor me oxidé dentro de este tiempo sin poder escribir, así que no sé sinseramente como está, pero espero que les guste... me decidan perdonar a esta pobre cabra u.u
La votación terminó. En la parte donde pongo la letra de la canción completa, les aconsejo que pongan de fondo la canción, y no lean la letra los que puedan. Sólo la puse para que se guiaran. Lean las descripciones de sus acciones! eso es importante :D
Perdidos en Ojos Blancos
Bajo las Luces del Escenario
–No se preocupen… Etto… He decidió que voy a buscar un empleo. Yo pagaré mis gastos.
Las dos mujeres allí presentes se le quedaron mirando atónitas. Silencio. Hinata les devolvió la mirada con la mayor determinación que pudo demostrar, pero ellas no dieron respuesta alguna. Pasaban los segundos, y lo único que hacían era posar sus ojos las unas a las otras, buscando algo que decir, hasta que Tsume se levantó lentamente de su asiento.
–Hina-chan… no es necesario que hagas eso.
–Sí, lo es. No puedo seguir así… Ustedes han hecho tanto por mí… Mañana veré algún trabajo.
Y para evitar escuchar algún intento de persuasión en ella, la chica se dirigió a la habitación de su amigo y se encerró allí, sin prestarle atención al enfermo medio inconsciente escondido bajo las tapas. Fue demasiado tarde cuando se acordó de él, ya había cerrado la puerta de un golpe por la prisa, haciendo despertar al pobre de un salto.
– ¡Gomenasay! Kiba-kun, no… no quería despertarte…
–Gno te prgeocupes –Se apresuró a tomar un pañuelo de la caja que tenía a su lado y se sonó con fuerza para poder hablar con claridad. – ¿Sucede algo? Generalmente eres más delicada con respecto al cuidado de la casa…
–No es nada, sólo trataba de arrancarme de tu madre y tu hermana –La mirada confusa de Kiba la obligó a explicarse –. Tu madre quiere evitar que me ponga a trabajar.
– ¿Trabajar? – ¿Escuché bien? – ¿Por qué?
–Kiba-kun… –Comenzó a utilizar el tono de voz de quién explica a un niño pequeño porqué 2 + 2 da 4 –No puedo seguir viviendo en esta casa, comiendo de vuestra comida ni ocupando su agua, su gas, etc., sin dar nada a cambio.
– ¿Y por qué no?
–Kiba, entiende, eso no es gratis… Y llevo aquí casi dos semanas. Esto no puede seguir así, voy a pagar lo que gaste.
El chico se quedó mirándola inexpresivo.
– ¿Estás segura?
–Sí, lo estoy. –Suspiró, cansada, mostrando cierto grado de irritación en su voz. Se sentó en la cama de su amigo y lo miró al rostro. – ¿Cómo estás? Aún te ves algo pálido.
–Estoy bien, sólo un poco asustado… ya sabes, no acostumbro a despertar así…
–Oh, vamos, ya te pedí disculpas… –Hinata puso sus ojos tiernos, bien sabiendo que así haría que el chico olvidara el incidente.
–Bien, pero eso no significa que no me haya asustado– evitó su mirada con gran habilidad, ya estaba acostumbrado a ese tipo de chantaje–, además, soy un chico sensible –dijo con dramatismo obvio.
Hinata comenzó a reírse, contagiando a su amigo. Como siempre sucedía, terminaron hablando por horas de temas tal vez poco relevantes pero muy entretenidos. No se dieron cuenta cómo fue, pero ambos se quedaron dormidos: él, en la comodidad de su cama; ella, sentada en el suelo y apoyada en un costado de su lecho.
Cuando la chica de ojos perlados despertó, se encontró cubierta por una fresada. Se estiró, se rascó la cabeza con pereza y luego se levantó del suelo; observó el lugar donde se suponía que estaría Kiba. Se restregó los ojos y bajó las escaleras.
El Inuzuka la esperaba sentado en la mesa de la cocina. Estaba vestido con su uniforme y tomaba un tazón de café.
–Buenos días, dormilona.
–Buenos días, señor enfermo. ¿Ya estás mejor?
–Sep. Te recompensaré por lo de ayer (N/A: se refiere a dejarla ir sola a clases). Estuve leyendo el diario, buscando propuestas de trabajo. Habían algunos interesantes, ayudante en una librería, mesera, cuidadora de perros, niñera… ¿Qué te parece ir a verlos luego de clases? No son muy lejanos al colegio. –Tomó el diario que tenía en la silla a su lado y lo abrió en la sección de anuncios. Habían bastantes destacados con verde.
–Wo, ¿en serio? ¡Me encantaría! –la chica se acercó y se sentó a su lado. Aprovechó de robar un pedazo de pan del plato de su amigo.
–Eh, pero antes… –Cerró de golpe el diario y le dedicó una mirada triunfante– Debes dejarme ver un ensayo de la banda… ¿Please?
–Uhm, no lo sé, tenía planeado que fuera una sorpresa. Y no sé si los chicos estarán de acuerdo. –Kiba se estremeció levemente, pero Hinata no se dio cuenta.
–Oh, common!
–Veré lo que pueda hacer –trató de quitarle el diario de las manos, pero Kiba fue más rápido y lo quitó de su alcance. Movió el dedo índice de forma negativa mientras chasqueaba la lengua.
–Mejor apresúrate y arréglate, si no quieres que lleguemos atrasados.
Dando un salto, la chica se dirigió corriendo al segundo piso y se arregló en un santiamén. Pero aún así llegaron atrasados… otra vez. Y otra vez se quedaron afuera de la clase de física. Y como aprendieron la lección, ahora procuraron no hablar lo suficientemente fuerte como para que toda la clase se enterara de sus conversaciones, que ahora se centraban en la búsqueda de empleo. Analizaron las mejores opciones, y cuando por fin comenzaban a discutir por donde comenzar la búsqueda, el timbre sonó y los demás alumnos salieron de la clase.
La mañana se pasaba lentísima cuando se esperaba con ansias la salida del colegio… Hinata acababa de descubrirlo.
Con impaciencia, la chica balanceaba los pies, mirando el reloj de pared que le indicaba los segundos antes de que la campana sonara y terminaran las clases. 10… 9… Las manecillas parecían quedarse congeladas más tiempo del que deberían sobre los números del aparato 8… 7… El sonido hacía eco en su mente, donde sólo había espacio para pensar en la hora 6… 5… ¿qué clase estaba teniendo? Ah, de veras, estaban en Historia. 4… 3… Las manos comenzaron a sudarles sobre el bolso ya preparado para poder salir. 2… 1…
El timbre sonó, pero la clase no terminó hasta que el profesor les permitió retirarse. Por la rapidez con la que ambos se levantaron del asiento y demoraron en salir, Hinata deduzco que Kiba estaba esperando tan o quizás más ansioso que ella. Caminaron casi trotando, mirándose de vez en cuando algo divertidos. El chico sacó apresuradamente de su bolso la hoja de diario llena de rayones y leyó las direcciones.
–Qué prefieres primero, ¿niñera o mesera?
– ¿Por qué solo esas dos opciones?
–Están en direcciones contrarias, elige una para seguir un sentido –El Inuzuka le dedicó una mirada de "responde rápido".
–Mesera.
Bajaron el ritmo de sus pasos en cuanto vieron un letrero grande con la palabra "Itadakimassu" escrita en colores bastante llamativos. Hinata inspeccionó el lugar, y encontró en una ventana una hoja tamaño carta con la frase impresa: "SE NECESITA MESERO (A)". Dirigió su mirada a las elegantes mesas, a los adornos, la iluminación, el suelo, las cortinas que cubrían los grandes ventanales. Se dirigió a la cajera, una mujer alta y delgada, con rostro amable.
–B-Buenas T-Tardes… Ven… Vengo por el trabajo…
– ¿Mesera? Claro, espera un momento. –La mujer se alejó de la caja registradora y se acercó al teléfono. Marcó un número y espero unos segundos – ¿Mochi-mochi? Hai, hay una chica que viene por el trabajo… Hai, le digo de inmediato. – Colgó el teléfono y se dirigió a Hinata– Viene en seguida.
Ambos esperaron unos minutos, luego la chica tuvo la entrevista y salieron del local. Se dirigieron a una tienda de dulces, a una casa, a una librería, a una tienda de ropa… Y ya no había nada más por hacer además de esperar a que le dieran una respuesta.
El sol comenzaba a esconderse, lo mejor que pudieron hacer fue volver a casa. Tsume les tenía preparada la cena, y los esperaba preocupada. ¿Y cómo no hacerlo, si su hijo y su "hija adoptiva" llegaban a casa casi tres horas después de la salida de clase y sin ningún aviso? El reto fue igual de severo para ambos, pero se salvaron de un castigo sin piedad.
En medio de la cena, el móvil de Hinata comenzó a sonar.
– ¿Mochi-mochi? –Pausa– No, no me había dado cuenta… –Pausa– ¡Oh! Claro, mañana sin falta. Gomen ne, Sasuke-kun, se me pasó por alto. –Pausa–Sí, sí… Byebye –Cerró el aparato y se mordió el labio. Kiba levantó una ceja – Hoy no fui al ensayo, y en dos días más es el festival… Mo, los chicos estaban molestos…
– ¿Dos días? –Miró el calendario colgado en la pared – ¡Cómo pasa el tiempo! Ni cuenta me di… Bueno, entonces no creo que sea necesario que me lleves a un ensayo… Oye, y ¿has pensado cual trabajo elegirás?
–No lo sé aún… estoy entre la librería y el restaurante. Quien me llame primero será el ganador.
–Uh… a mi me gustó niñera…
Hinata ignoró el comentario, estaba sumida en sus pensamientos. Pronto se vio a sí misma sobre un escenario, con micrófono en mano, al lado de un pasivo Gaara cantando tranquilamente. Vio miles de ojos posados en ella, y comenzó a sentirse nerviosa. Dos días, sólo dos insignificantes días y tendría el debut más grande de su vida.
Aquella noche a penas pudo cerrar un ojo. Se comenzó a sentir ansiosa, inquieta, incómoda. El pequeño apartamento se le hizo inmenso, y a pesar de que la luna iluminaba su habitación, vio tanta oscuridad que no concilió el sueño. Sintió cosquillas en el interior de su estómago todo el tiempo, hasta que vio la luz del sol entrar por las mamparas de la sala de estar, y decidió irse a la ducha. Ahora sólo le quedaba un día para que fuera sábado. Según se estaba planeado, el sábado sería el día artístico. Primero habrían obras, luego una competencia de bandas, mientras habrían puestos de comidas y cosas por el estilo. La semana siguiente se harían por las tardes competencias deportivas, y terminando la semana, habría un baile.
En cierta forma estaba agradecida de no haber podido dormir esa noche, y no la siguiente. Así podría recuperar algo de fuerzas para no estar tan zombi en el escenario.
Como aún era temprano cuando salió del baño, ya lista, comenzó a preparar el desayuno. Se le quemaron las tostadas, así que esas las dejó para Kiba (N/A: jajaja eso es lo que le toca xD). Comió con calma, y como le seguía sobrando tiempo, se puso a ver tele. Luego de unos minutos apareció por la puerta de la habitación de la izquierda su mejor amigo, quien fue obligado a sólo alimentarse de tostadas quemadas.
Al igual que todos los días, los chicos se fueron juntos.
Hinata estaba nerviosa. Por ser el día anterior al inicio del festival, las clases terminarían a las 12 del día, manteniendo la tradición del instituto. Tan pronto fue la hora, los alumnos se dispersaron por distintas partes del edificio, y se pusieron manos a la obra.
Sai tenía reservada una de las aulas de clases para el ensayo, ya que eran demasiadas las bandas que tocarían el sábado, y la sala de música ya la había pedido con anterioridad.
'Cause I'm broken, when I'm lonesome
And I don't feel right when you're gone away.
La canción sonó una y otra vez, hasta que se lograra la perfección. Con cada nuevo ensayo, la actuación se intensificaba y el contacto se volvía mayor. Pronto fueron las cuatro de la tarde, y todos los alumnos fueron obligados a abandonar el lugar y volver a sus hogares. El instituto sería arreglado para el día siguiente.
– ¡Kiba-kun! ¡¡Apresúrate!! –gritó, histérica, Tsume. Hana y ella estaban listas, pero Kiba era un poco lento para alistarse. O mejor dicho, hoy estaba más lento para alistarse.
–¡¡¡Ya voy!!!
–Es un caso perdido –dijo su hermana mientras negaba lentamente con la cabeza.
Luego de seguir a las masas hacia el salón principal de eventos, con cuidado los tres eligieron asientos los suficientemente cercanos al escenario como para distinguir cada gota de sudor que tuvieran los integrantes de los grupos. Siete minutos luego de que se hubiesen instalados, el animador, Asuma-sensei, comenzó su discurso de entrada.
Algunas bandas tocaron, una clase hizo una pequeña representación artística… pero nada de eso le interesaba a Kiba. Ansioso, miraba al escenario; ni si quiera se preocupaba de aplaudir después de cada actuación.
Y tras bambalinas, Hinata no dejaba de pasearse de un lado a otro, Sasuke permanecía sentado en el suelo sin mayores preocupaciones, Gaara trataba de vocalizar, Shikamaru jugaba con el pelo de Temari mientras ella se miraba las uñas con concentración; y Sai… bueno, actuaba como siempre, con la miraba perdida y cara de pocos amigos (N/A: serio). Y pronto se escuchó por los parlantes la voz del presentador.
–Y ahora con ustedes… un grupo que aún no tiene nombre…
– ¡¿Aún no tiene nombre?! –preguntó con los ojos casi desorbitados la Hyuga.
– Pues no, cuando tomes la decisión de unirte o no al grupo, elegiremos entre todos un nombre. –Dijo con calma Shino, quien venía saliendo desde una de las cortinas que simulaban paredes.
Comenzaron a sonar aplausos de fondo, lo que hizo que el estómago de Hinata se contrajera una última vez antes de relajarse por completo. Increíblemente, al poner un pie en el escenario, frente a toda esa gente que los miraba alegre; se relajó por completo y observó a sus compañeros pasar por su lado con grandeza y ubicarse junto a sus respectivos instrumentos. Y por último salió Gaara, quien antes de separarse de su lado, le dedicó una miraba optimista. Hinata lo siguió de cerca y vio al público casi volverse loco. Bajo las luces, los atuendos de los integrantes del grupo resaltaban notoriamente. Temari, Shikamaru, Shino, Sasuke y Sai vestían pantalones negros y camisas del mismo color algo desordenadas; Gaara vestía unos jeans oscuros y algo gastados, zapatos negros, una remera negra y una chaqueta marengo. Pero Hinata era la que más destacaba: llevaba puesto un vestido color crema, con las terminaciones de la falda rasgadas, el pelo lo llevaba suelto y ondulado, y en su rostro estaba presente un poco de maquillaje que hacía resalta aún más el color de sus ojos.
– Gracias. Esta canción es bastante conocida. Esperamos que les guste. –Dijo con "ánimo" Gaara.
Y como lo habían ensayado, la guitarra comenzó a sonar, mientras que Hinata decía al micrófono.
–Broken, Setheer and Amy Lee.
Se escuchó un gran alboroto por parte del público femenino. Y Gaara se acercó al micrófono de una forma que enloqueció a todas las mujeres, incluida Hinata.
–I wanted you to know I love the way you laugh
I wanna hold you high and steal your pain away
I keep your photograph, I know it serves me well
I wanna hold you high and steal your pain
–'Cause I'm broken when I'm lonesome
And I don't feel right when you're gone away–Se unió la voz de Hinata, dejando con la boca abierta a todos aquellos que nunca la habían oído, o aquellos que la habían subestimado.
–You've gone away, you don't feel me, here anymore
–The worst is over now and we can breathe again
I wanna hold you high, you steal my pain away
There's so much left to learn, and no one left to fight
I wanna hold you high and steal your pain
Con el comienzo de la segunda estrofa, la batería se integró, y el arpegio fue reemplazado por los acordes, haciendo que la emoción comenzara a intensificarse. Hinata caminó hacia Gaara, y entrelazó los dedos de su mano izquierda con su mano derecha, para luego lentamente volver a separarse y dedicarles la miraba a los espectadores, mostrando dolor. Mientras ella cantaba al público, Gaara bajo la cabeza y lentamente se acercó a su lado, y detrás de ella, comenzó a secundarla con el segundo coro.
–'Cause I'm broken when I'm open
And I don't feel like I am strong enough
'Cause I'm broken when I'm lonesome
And I don't feel right when you're gone away
Hinata se volteó de medio lado para ver a Gaara, quien luego de tocarle el rostro, se alejó de ella, quedando cada uno a un extremo del escenario. Y mirándose desde lejos, comenzaron el tercer coro.
–'Cause I'm broken when I'm open
And I don't feel like I am strong enough
'Cause I'm broken when I'm lonesome
And I don't feel right when you're gone away
Kiba no podía separar su mirada de la Hyuga. Nunca antes se había mostrado con tanta personalidad. Y para colmo, aquella apariencia era increíble, ahora le era imposible dejar de fijarse en la belleza de su amiga. La observó cómo se acercaba una vez más a Gaara, pero "dudaba" y se quedaba en su lugar, mientras el colorín se acercaba paso a paso a ella.
–'Cause I'm broken when I'm lonesome
And I don't feel right when you're gone away
– You've gone away, you don't feel me here anymore
Y diciendo esto, por fin llego a su lado. Y con un movimiento rápido, la abrazó fuertemente.
Hubo unos segundos de silencio, para luego dar lugar a los aplausos y los vítores. Casi parecía como si hubiesen presenciado el gol decisivo en un campeonato de futbol inter-escolar. Hinata se zafó del abrazo del pelirrojo, miró hacia el público con una expresión de terror y salió junto con la banda de escena.
– ¡¿Qué fue eso?! – Preguntó alarmado, y casi echando humo por las orejas, Sasuke. Dirigió sus oscuros ojos a los blancos de ella.
–No… no me mires así.
– Eh, tranquilízate, fue un poco de improvisación. – Dijo un calmado Gaara.
– ¡Improvisación! Aquel gesto no estaba ensayado, estaba de más.
–Pero que la haya abrazado no influye en nada, da lo mismo si lo haya hecho o no.
–Etto… Sasuke-kun, relájate un…
–No te metas, Hinata –Le aconsejó Shino, poniéndole una mano en el hombro.
– ¡Ese no es el punto! Estábamos frente a prácticamente todo el instituto…
– ¿Acaso estás celoso, Uchiha? –Dijo, amenazante.
Se produjo un ambiente silencioso y tenso. Todos miraron al aludido, el cual tenía el ceño fruncido y ambas manos apretadas en puños, demostrando una ira enorme. No dijo nada, sólo lo miro con odio, para luego darse una media vuelta y salir de allí. Luego todos miraron a Hinata, quien se sonrojó notoriamente, y cada uno se fue por un camino distinto, sin decir palabra alguna. La chica decidió seguir a Sasuke.
– ¿Sasuke-kun?
Allí estaba, sentado de espaldas a ella, en una banca en medio del patio. La gente pasaba por su lado, conversando animadamente, comiendo golosinas y llevando globos. Al oír su nombre, el chico de cabellos azabache se volteó a verla, y ella avanzó hasta sentarse a su lado.
– ¿Estás bien?
Como respuesta sólo la miró con los ojos entrecerrados.
–Ne, no sé qué es lo que sucede, pero sabes que puedes contar conmigo. –Silencio. Hinata tragó saliva con nerviosismo y prosiguió con su discurso. – ¿No crees que salió bien la canción? Encuentro que tocaron mejor que en los ensayos, me emocioné mucho.
– ¿Puedes dejarme un momento solo?
No podía creer lo que acababa de oír.
–Por favor.
Hinata se levantó de la banca y, aún sorprendida, siguió caminando hacia ningún lugar, sólo alejándose de Sasuke. ¿Qué acababa de suceder?
Si has llegado hasta aquí, Akechi Teiko te lo agradece de todo corazón! gracias a todos los que me dedicaron un hermoso review a pesar que llevaba siglos sin actualizar. Y gracias a los que ahora me dejaran un review =3
